jueves, 25 de febrero de 2021

Argelia a partir de la literatura

Artículo de opinión publicado también en Atalayar.

Pocos caminos como la literatura para desplazarse en el tiempo y el espacio, y para cuestionarse ideas propias, ajenas, cogidas con alfileres o largamente meditadas.

Lo anterior y lo siguiente surgen a raíz de la novela “Nuestras riquezas”, de la argelina Kaouther Adimi, en España publicada por Libros del Asteroide en 2018, traducida por Manuel Arranz, original en francés de un año antes. Nos propone la autora un viaje a una librería de Argel, desde los años treinta al presente, y provoca interrogantes.

Literatura - ¿Es la literatura el mejor método para conocer otras culturas? ¿Reflejan la España actual las novelas de Juan José Millás? ¿El objetivo de un escritor es artístico o didáctico? La realidad de las sociedades árabes es por lo general tan intensa que se cuela en la ficción, aunque probablemente no haya que pedirle al novelista una especialidad en ciencias sociales, históricas o sociológicas, más allá de cierto rigor en sus referencias cuya ausencia pudiera poner en cuestión lo relatado. Disfrutemos con la lectura de la ficción, y tiremos de los hilos reales con otras disciplinas.

Colonos - No existen dos experiencias coloniales iguales, impuestas o sufridas, ninguna ejemplar, y  a menudo se olvida que el colonialismo pasado y actual tiene un actor fundamental que son los colonos, hasta un millón en Argelia llegó a haber, más de la décima parte de la población, que en su mayoría salieron con la independencia de 1962. El colono forma parte de un sistema de racismo institucionalizado, del que se puede no ser responsable aunque sí beneficiario, en muchas ocasiones humildemente. A veces se señala la escasa rentabilidad económica de ciertas colonias para la metrópoli como Argelia o Marruecos, como si una mayor eficiencia económica hubiera justificado mejor la ocupación y la represión. Todos los colonialismos han alimentado violencia más militarismo, y contestación reaccionaria en la metrópoli, en Francia por ejemplo está detrás de dos golpes de Estado en 1958 y 1961, relacionados con Argelia.

Se puede uno preguntar si fue posible en algún momento una Argelia independiente con ese millón de colonos incluido, no en régimen de apartheid, sino como parte de un nuevo Estado independiente, todos juntos en un país regido por las leyes de las mayorías electorales; probablemente la violencia impidió una solución de ese tipo, que en otras geografías como Palestina ya se ha convertido en única opción, la alternativa es limpieza étnica.

La novela de Adimi refleja en sus referencias pasadas la Argelia de los colonos, los únicos que disfrutaban de nacionalidad francesa, que excluía a los árabes, indígenas, musulmanes, e incluía cristianos y judíos. De alguna forma Adimi, nacida veinte años después de la independencia, puede apropiarse de una tradición cultural que los argelinos no franceses contemporáneos de la colonización no han sentido como propia. En las novelas de Camus o del tangerino Ángel Vázquez los árabes no tienen nombre, forman parte del paisaje.

Españoles en Argelia - La relación entre lo que hoy es España y Argelia es intensa, antigua y desconocida,  incluye a Cervantes cautivo en Argel, a la madre de familia menorquina de Camus (Catalina Elena Sintes), la abuela de Lole Montoya (Antonia La Negra, de Orán), exiliados republicanos, militares de izquierdas (alguno cayó por allí en los setenta), inmigración económica durante siglos, ocupación por la corona española de Orán desde 1509 hasta 1792 (Cisneros, cardenal, inquisidor, regente, pasó de Toledo a Granada y luego a Orán en campaña propia como conquistador; aquella saharaui Villa Cisneros, hoy Dajla, rinde homenaje al nombrado capitán general de África por Fernando el Católico). España y Argelia están además unidas por dos tuberías subterránea de gas, y eso une mucho; aunque también habría que reconocer que los asuntos energéticos y de seguridad estrechan relaciones entre algunas personas, empresas y Gobiernos, algo menos entre ciudadanos.

Mediterráneo - Desde Serrat a Camus, existe un mito mediterráneo. Muchos árabes conocen España por Barcelona, Alicante tiene un ferry con Argelia. Existen iniciativas políticas entre las dos orillas que no acaban de tejer una red que sí existe en materia laboral regular e irregular, en el ámbito sentimental y cultural.

Identidad - No se puede entender Argelia sin el colonialismo (ningún país árabe, ni Francia), como tampoco EEUU sin la esclavitud o España sin la Guerra Civil, quien desee acercarse a estos países tiene que estudiar esos fenomenales fenómenos, sin llegar a conclusiones rotundas, pero el acercamiento ilumina algo el escenario.

Desde campos posiblemente opuestos, el colonialista uno de ellos, se afirma que Argelia es una creación francesa, no existe identidad argelina previa y se cuestiona a veces si existe incluso posterior.

La identidad es múltiple y cambiante, como regla general, la argelina no sería pues inmutable, nunca se puede decir que inexistente. Si nos referimos a identidad nacional, evidentemente existe hoy, hace dos siglos en el norte de África pues era distinta, como también en España, mucho súbdito y poco ciudadano.

Reconozcamos que Argelia tiene una transición política pendiente, los referentes políticos nacionales están ligados a la guerra de la independencia (con fecha de caducidad, la de quienes la vivieron), allí buscan su legitimidad los que no la tienen por votos (otra vía es la religión) y quienes buscan la pureza de los primeros tiempos, lo que no cuestiona la identidad argelina, hoy con 130 años de colonialismo a sus espaldas, un violento proceso de independencia de ocho años, el mito revolucionario y no alineado de los sesenta y setenta, la represión de una primavera particular a finales de los ochenta, una guerra civil en los noventa y la mitad de la población actual menor de 25 años, todo eso es identidad, incluido el hirak, como se denomina a los movimientos de protesta popular surgidos desde febrero de 2019 y que forzaron la salida de la presidencia de Buteflika tras dos décadas al frente del país.

Frente al analfabetismo colonial, alguna influencia tendrá también sobre la identidad actual argelina la mayoritaria alfabetización en árabe y francés, bilingüismo total -tan americano es hoy el idioma español como norteafricano el francés-; y el crecimiento espectacular de la educación universitaria (con mayoría de mujeres).

Todo lo anterior aparece leyendo la novela de la argelina Adimi, y surge también gracias a la labor de promoción cultural que realizan Silvia Rubio y Maribel González desde Separata Árabe, web y club de lectura, quienes organizaron recientemente un encuentro digital sobre la novela de Kaouther Adimi con la especialista en política energética Aurelia Mañé; gracias a las cuatro mujeres de este párrafo, Argelia hoy está más cerca, porque la entendemos mejor.

Sugerencias


martes, 19 de enero de 2021

La UE presenta a las plataformas digitales su potencia normativa

 Artículo publicado también en Europa en movimiento.

INICIATIVAS LEGISLATIVAS SOBRE SERVICIOS Y MERCADOS DIGITALES

Euro-leyes frente a dólares digitales, se podría simplificar, si bien se busca una alianza, no una guerra abierta que no dejaría vencedores.

La Comisión ha propuesto este 15 de diciembre una ambiciosa reforma de la esfera digital, con dos nuevas leyes sobre todos los servicios digitales, tales como las redes sociales, los mercados en línea y otras plataformas que operan en la Unión Europea: se trata de la norma sobre servicios digitales y la norma sobre mercados digitales (detalle y texto íntegro de los proyectos de ley clicando en los enlaces).

El objetivo trata de encontrar un difícil punto medio entre la protección frente a las omnipotentes plataformas digitales, en su mayoría de capital norteamericano, sin perjudicar a las tecnológicas europeas o al ciudadano usuario final de estos servicios. El equilibrio buscado ensombrece algo el lenguaje y la claridad del mensaje, que mezcla bites con valores europeos y competencia empresarial.

Para Margrethe Vestager, vicepresidenta responsable de la cartera de una Europa Adaptada a la Era Digital, «las dos propuestas persiguen un único objetivo: garantizar que, como usuarios, tengamos acceso a una amplia gama de productos y servicios seguros en línea, y que las empresas que operan en Europa puedan competir libre y equitativamente en línea del mismo modo que lo hacen fuera de línea».

Por su parte, el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, pone el énfasis en que «organizamos nuestro espacio digital para las próximas décadas. Mediante unas normas armonizadas  -señala-,  una  obligaciones   ex   ante, una  mejor  supervisión,  una ejecución ágil y sanciones disuasorias, garantizaremos que cualquier persona que ofrezca y utilice servicios digitales en Europa disfrute de seguridad, confianza, innovación y oportunidades empresariales».

Norma sobre servicios digitales

Asistimos a un panorama muy diferente hoy de cuando se adoptó hace dos décadas la Directiva sobre comercio electrónico: los intermediarios en línea se han convertido en agentes fundamentales de la transformación digital, especialmente las plataformas que han creado importantes ventajas para los consumidores y la innovación, han facilitado el comercio transfronterizo dentro y fuera de la Unión y han brindado nuevas oportunidades a diversas empresas y comerciantes europeos; hasta aquí lo bueno.

Al mismo tiempo, pueden ser objeto de abusos como vehículo para difundir contenidos ilícitos o vender bienes o servicios ilegales en línea. Han surgido algunas plataformas muy grandes como espacios casi públicos para el intercambio de información y el comercio en línea. Estas se han convertido en sistémicas y plantean especiales riesgos para los derechos de los usuarios, los flujos de información y la participación de la población.

Se plantea aplicar obligaciones vinculantes a escala de la UE a todos los servicios digitales que conecten a los consumidores con bienes, servicios o contenidos, incluidos nuevos procedimientos para la retirada más rápida de los contenidos ilícitos, así como una protección completa de los derechos fundamentales de los usuarios en línea. La nueva normativa quiere reequilibrar los derechos y las responsabilidades de los usuarios, las plataformas intermediarias y las autoridades públicas. 

Las plataformas que lleguen a más del 10% de la población de la UE (45 millones de usuarios) se considerarán de carácter sistémico y estarán sujetas no solo a obligaciones específicas de control de sus propios riesgos, sino también a una nueva estructura de supervisión. Este nuevo marco de rendición de cuentas estará integrado por un consejo de coordinadores nacionales de servicios digitales, con facultades especiales para la Comisión en materia de supervisión de plataformas muy grandes, incluida la facultad de sancionarlas directamente.

Concretamente, la norma sobre servicios digitales introducirá una serie de nuevas obligaciones armonizadas a escala de la UE aplicables a los servicios digitales, graduadas en función del tamaño y el impacto de dichos servicios, tales como:

  • normas sobre la retirada de bienes, servicios o contenidos ilícitos en línea;
  • salvaguardias para los usuarios cuyos contenidos hayan sido suprimidos erróneamente por las plataformas;
  • nuevas obligaciones para que las plataformas adopten medidas basadas en los riesgos para evitar el abuso de sus sistemas;
  • medidas de transparencia de amplio alcance, incluidas las relativas a la publicidad en línea y a los algoritmos utilizados para recomendar contenidos a los usuarios;
  • nuevos poderes de control del funcionamiento de las plataformas, por ejemplo, facilitando el acceso de los investigadores a los datos clave de aquellas;
  • nuevas normas sobre trazabilidad de las empresas en los mercados en línea, para ayudar a localizar a los vendedores de bienes o servicios ilegales.

Norma sobre mercados digitales

La  segunda norma planteada aborda las consecuencias negativas derivadas del comportamiento de determinadas plataformas que actúan como «guardianes de acceso» en el mercado único, que tienen un impacto significativo para que las empresas lleguen a sus clientes.

Se trata de plataformas que tienen el poder de actuar como cuellos de botella entre las empresas y los consumidores, y pueden impedir que servicios valiosos e innovadores de sus empresas y competidores lleguen al consumidor o hacer que les lleguen más lentamente. Algunos ejemplos son el uso no equitativo de los datos de las empresas que operan en estas plataformas o situaciones en las que los usuarios están obligados a utilizar un servicio concreto y tienen pocas posibilidades de cambiar a otro.

Se contemplan sanciones por incumplimiento que podrían traducirse en multas de hasta el 10% del volumen de negocios mundial del guardián de acceso, a fin de garantizar la eficacia de las nuevas normas. En el caso de los infractores recurrentes, estas sanciones también podrán entrañar la obligación de adoptar medidas estructurales, que podrían extenderse a la desinversión de determinadas empresas.

Concretamente, la norma sobre mercados digitales:

  • se aplicará únicamente a los principales proveedores de servicios de plataforma básica más propensos a prácticas desleales, tales como los motores de búsqueda, las redes sociales o los servicios de intermediación en línea, que cumplan los criterios legislativos objetivos para ser designados como guardianes de acceso; 
  • prohibirá una serie de prácticas manifiestamente desleales, como impedir que los usuarios desinstalen programas informáticos o aplicaciones preinstalados;
  • exigirá a los guardianes de acceso que se permita que los programas informáticos de terceros funcionen correctamente e interactúen con sus propios servicios.

Frente al poderío económico y en muchas ocasiones monopolístico de las plataformas digitales, la Unión presenta su potencia normativa (se inicia con 2021 el largo procedimiento legislativo), siempre aderezada además por una capacidad sancionadora inmensa y real frente a los Estados nación enfrentados a los gigantes de la red.

Para los interesados, en grandes iniciativas como ésta la UE va elaborando en el proceso una serie de consultas públicas, informes y análisis que en ocasiones superan en interés los oscuros resultados finales en jerga legal, en este caso sobre aspectos de la relevancia de la competencia, los abusos monopolísticos, cómo afecta la digitalización a los derechos fundamentales o si estamos aún a tiempo de ordenar el marco digital sin dañar la economía.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Europa busca también la autonomía estratégica en información, datos y medios de comunicación

La Unión Europea sigue dando pasos para limitar la desinformación y reforzar el papel de los medios de comunicación, que sufren una profunda crisis agravada aún más en tiempos de pandemia, aunque con un origen previo. Democracia y transformación digital son conceptos que se combinan en las estrategias europeas que buscan proteger un sector industrial productor de información y contenidos en competencia con las grandes plataformas digitales de capital norteamericano. 
La autonomía estratégica europea que la actual Comisión Von der Leyen se ha planteado en materia de defensa, en política exterior o en materia sanitaria, parece querer perseguirla también en relación con la comunicación e información.
En este marco, a comienzos de diciembre la Comisión Europea ha presentados conjuntamente -coincidentes en el tiempo- dos planes de actuación, con el formato de las declaraciones de intenciones políticas que reciben el nombre de Comunicación.
Sobre estos planes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha declarado que «con la revolución digital en marcha, los ciudadanos deben poder elegir en un espacio en que las opiniones puedan expresarse libremente. Los hechos tienen que distinguirse de la ficción, y los medios de comunicación libres y la sociedad civil han de poder participar en un debate abierto, libre de interferencias malintencionadas. Por lo tanto, la UE está tomando medidas para hacer que nuestras democracias en la UE sean más resilientes». 
El diccionario de la RAE define resiliencia -muy presente en textos y declaraciones comunitarios- como la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos, de donde cabe interpretar que la UE se siente amenazada ante desafíos que se plantean a nuestros sistemas democráticos, desde el auge del extremismo hasta el distanciamiento entre ciudadanos y políticos; y plantea una serie de medidas tan diversas que complica su interpretación global.
¿Cómo se concreta esto? Por una parte, con el denominado Plan de Acción para la Democracia Europea, destinado a empoderar a los ciudadanos y construir democracias más resilientes en toda la UE. El Plan establece medidas en torno a tres pilares principales:
  • A - Fomento de unas elecciones libres y justas: la Comisión propondrá legislación sobre la transparencia de los contenidos políticos patrocinados (publicidad política). La Comisión también revisará las normas relativas a la financiación de los partidos políticos europeos  y respaldará intercambios sobre cuestiones relacionadas con la integridad de las elecciones, tales como la ciberseguridad electoral. Para la Comisión, una democracia sana depende de la participación ciudadana y de una sociedad civil que sea activa, no solo en época de elecciones. A tal fin, el Plan de Acción promueve el uso de los fondos estructurales de la UE y la financiación disponible en el marco del nuevo programa Europa Creativa, y destaca la importancia de la participación activa de los jóvenes, un elemento clave de la Estrategia de la UE para la Juventud. La UE también consolidará la capacidad de las misiones de observación electoral de la UE en terceros países.
  • B - Refuerzo de la libertad y el pluralismo de los medios de comunicación. En los últimos años, la seguridad de los periodistas ha seguido deteriorándose: las amenazas físicas y en línea y los ataques contra periodistas están aumentando en varios Estados miembros. Esta es la razón por la que la Comisión propondrá en 2021 una recomendación sobre la seguridad de los periodistas, prestando especial atención a las amenazas contra las mujeres periodistas, y una iniciativa para frenar el uso abusivo de demandas contra la participación pública. 
  • C - Lucha contra la desinformación. El Plan de Acción propone mejorar el actual conjunto de instrumentos de la UE para contrarrestar las injerencias extranjeras, incluidos nuevos instrumentos que permitan imponer sanciones a los responsables. La Comisión se plantea transformar el Código de buenas prácticas de 2018 en materia de desinformación en un marco de corregulación de las obligaciones y rendición de cuentas de las plataformas en línea, en consonancia con la próxima norma de servicios digitales. A tal fin, la Comisión publicará orientaciones para mejorar el Código de buenas prácticas en la primavera de 2021 y establecerá un marco más sólido para el seguimiento de su aplicación.
El Plan de Acción para la Democracia Europea se complementa con el Plan de acción sobre los medios de comunicación y los servicios audiovisuales, cuyo objetivo es ayudar al sector a recuperarse y aprovechar al máximo la transformación digital, que fue presentado el mismo 3 de diciembre.
Se considera que se trata de sectores esenciales para la democracia, la diversidad cultural de Europa y la autonomía digital. El plan de acción se centra en tres ámbitos de actividad y presenta diez acciones concretas dirigidas a ayudar al sector de los medios de comunicación a recuperarse de la crisis facilitando y ampliando el acceso a la financiación, a transformarse estimulando las inversiones para adoptar la doble transición digital y ecológica y garantizando al mismo tiempo la futura resiliencia del sector, y a empoderar a los ciudadanos y las empresas de Europa.
Recuerda la Comisión que en el marco del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, cada plan nacional destinará como mínimo un 20% del gasto al sector digital, en donde cabe incluir las medidas para impulsar la producción y distribución de contenidos digitales. Además, el plan de acción tiene por objeto una serie de criterios y medidas que se pretende comenzar a aplicar ya desde comienzos de 2021:
  1. Facilitar el acceso a la ayuda de la UE a través de una herramienta específica para que las empresas de medios de comunicación encuentren todas las oportunidades de financiación de la UE que sean pertinentes para ellas. 
  2. Impulsar la inversión en el sector audiovisual a través de una nueva iniciativa (MEDIA INVEST), cuyo objetivo es movilizar inversiones por valor de 400 millones de euros a lo largo de un período de siete años.
  3. Poner en marcha una iniciativa «NEWS» para agrupar acciones y apoyar el sector de los medios informativos. Se prestará especial atención a los medios de comunicación locales.
  4. Fomentar espacios de datos mediáticos europeos para el intercambio de datos y la innovación.
  5. Fomentar una coalición industrial europea de realidad virtual y aumentada para ayudar a los medios de comunicación de la UE a beneficiarse de estas tecnologías inmersivas y poner en marcha un laboratorio de medios de comunicación de realidad virtual para proyectos en materia de nuevas formas de narrar e interactuar.
  6. Facilitar las conversaciones y actuaciones para que el sector sea climáticamente neutro de aquí a 2050.
  7. Entablar un diálogo con el sector audiovisual para mejorar el acceso y la disponibilidad de contenidos audiovisuales en toda la UE, a fin de ayudar al sector a expandirse y llegar a nuevos públicos y consumidores para que disfruten de contenidos muy diversos.
  8. Fomentar el talento mediático europeo, sobre todo fomentando la diversidad delante y detrás de la cámara, y prestando reconocimiento y apoyo a las empresas emergentes del sector de los medios de comunicación.
  9. Empoderar a los ciudadanos, sobre todo mediante el refuerzo de la alfabetización mediática y el apoyo a la creación de un servicio de agregación de noticias alternativo independiente.
  10. Reforzar la cooperación entre los reguladores para los servicios de comunicación audiovisual a fin de garantizar el correcto funcionamiento del mercado de los medios de comunicación de la UE.
Este plan de acción sobre los medios de comunicación y los servicios audiovisuales se complementa por tanto con el Plan de Acción para la Democracia Europea, cuyo objetivo es reforzar la libertad y el pluralismo de los medios de comunicación en toda Europa, centrándose en la protección de los periodistas. 
Este plan de acción también está plenamente en consonancia -se afirma- con las propuestas de la Comisión sobre la Ley de servicios digitales y la Ley de mercados digitales, presentadas el 15 de diciembre, que tienen por objeto modernizar el marco jurídico aplicable a los servicios digitales en la UE.
La vicepresidenta de Valores y Transparencia, Věra Jourová, ha declarado que «los medios de comunicación no son solo un sector económico, sino también un pilar de nuestra democracia. Confiamos en que los Estados miembros hagan lo que les corresponde y utilicen los instrumentos a su disposición para apoyar al sector, respetando plenamente su independencia y el pluralismo de los medios de comunicación».
Según el diagnóstico de la Comisión Europea, problemas tradicionales, sobre todo la fragmentación de su mercado, han debilitado el sector audiovisual y de los medios de comunicación europeos frente a sus competidores mundiales. Estas deficiencias se han visto agravadas por la crisis del coronavirus, con la caída de los ingresos de los anuncios, el hundimiento de los cines y la producción en modo de espera. Esta situación, en un momento en que las plataformas en línea no pertenecientes a la UE están adquiriendo grandes cuotas de mercado, más el desafío de la desinformación, puede poner en peligro la autonomía estratégica del sector de los medios de comunicación de la Unión. La pérdida de esa autonomía es lo que se quiere evitar, reforzando a los medios de comunicación y fortaleciendo la capacidad del ciudadano para interpretar los contenidos, aunque el acento se pone con mayor énfasis en la primera parte de la pareja.

Sugerencias

  • Plan de Acción para la Democracia Europea (Comisión Europea, 2.12.2020).
  • Década digital: la Comisión pone en marcha un plan de acción para apoyar la recuperación y la transformación de los sectores audiovisual y de los medios de comunicación (Comisión Europea, 3.12.2020).
  • Pulso a los titanes digitales, editorial (El País, 16.12.2020). 
  • Bruselas podrá exigir la venta de parte de su negocio a las grandes tecnológicas que abusen de su dominio (El País.com, 15.12.2020). La Comisión Europea impondrá multas millonarias a las plataformas que difundan contenidos ilegales
  • Una Europa adaptada a la era digital: la Comisión propone nuevas normas aplicables a las plataformas digitales (Comisión Europea, 15.12.2020). La Comisión ha propuesto hoy una ambiciosa reforma de la esfera digital, un conjunto completo de nuevas normas sobre todos los servicios digitales, tales como las redes sociales, los mercados en línea y otras plataformas en línea que operan en la Unión Europea: la norma sobre servicios digitales y la norma sobre mercados digitales.

Artículo publicado también en la newsletter del Movimiento Europeo en España.

sábado, 7 de noviembre de 2020

Luz sobre la desinfomación, y estructura

Artículo publicado también en infoLibre.

El Boletín Oficial del Estado de 5 de noviembre ha publicado una Orden del Ministerio de la Presidencia que reproduce el llamado 'Procedimiento de actuación contra la desinformación'. Se trata de una iniciativa del Gobierno central, que decide crear desde Moncloa una serie de mecanismos relacionados con un asunto de importancia y actualidad, en concreto la elaboración de una estrategia y la constitución de una comisión permanente. Hasta aquí los hechos.

Primera buena noticia: que se conozca. Han tardado un mes desde que el Procedimiento fue aprobado, pero se ha acabado publicando, es público, conocible y opinable; existen otros ámbitos como la prevención de la radicalización violenta -o la estrategia comercial de las entidades financieras- que se mueven en la oscuridad y no es posible detectar ni actuaciones ni aciertos ni errores.

Resulta que estas páginas del BOE han provocado una pequeña tormenta, el tiempo dirá si se convierte en tsunami democrático. En primer lugar, envío desde estas líneas un saludo fraternal a los opinadores todo-terreno, he formado parte del gremio y espero volver en algún momento, abundan en el mundo de la comunicación y de la política. Según cada caso uno puede tocar con partitura, de oído o improvisar, y por el mundo del jazz y las peleas de gallos del rap descubrimos que una buena improvisación tiene mucho conocimiento y ensayo detrás. En una mañana de otoño la actualidad te puede poner sobre la mesa y pedir criterio sobre desinformación, sobre el presidente de la primera potencia mundial poniendo en duda la legalidad democrática del país que preside, la mejor manera de hacer un test de detección de un virus en un colegio, sobre 50 sistemas de recuento electoral del siglo XVIII, la enseñanza bilingüe o la herencia maldita de Paquirri. Suerte.

Como la desinformación es un ámbito difuso y confuso, encendamos la linterna, para ver, más que para que nos vean, la luz de la bicicleta puede tener esos dos funciones, diferentes.

Marco. Este Procedimiento de actuación contra la desinformación se encuadra en la progresiva construcción desde Presidencia de un sistema de seguridad nacional desde hace ya una década, que ha creado un Consejo de Seguridad Nacional, un departamento con ese nombre en Moncloa, elabora anualmente un informe de seguridad nacional (que presenta en el Parlamento el director del Gabinete del Presidente, lo hizo Moragas y lo hace ahora Redondo) tiene comisiones especializadas dedicadas a ciberseguridad, seguridad marítima, inmigración, seguridad energética, no proliferación (de armas), terrorismo y seguridad aeroespacial; ha elaborado estrategias sectoriales sobre los ámbitos anteriores; ahora se decide avanzar en desinformación en esta misma línea.

En el mismo BOE de marras del 5 de noviembre se han publicado también otras dos Órdenes de Presidencia con sendos acuerdos del Consejo de Seguridad Nacional por el que se aprueban el procedimiento para la elaboración de la Estrategia de Seguridad Nacional 2021; y el procedimiento para la elaboración de una nueva Estrategia de Seguridad Energética Nacional; dos asuntos que no han merecido una palabra, hasta el momento.

Por tanto, primer marco de esta iniciativa: la estructura de seguridad nacional; segundo marco, la Unión Europea. Con una unidad de acción poco frecuente entre Comisión, Parlamento, Consejo, hasta el Comité de las Regiones ha aparecido en algún momento, la UE lleva cuatro años muy activa sobre desinformación, desde que las elecciones en Estados Unidos de 2016 y el referéndum del bréxit encendieron todas las alarmas sobre contenidos tóxicos circulando por canales digitales.

Fruto de ese trabajo es el europeo Plan de Acción sobre Desinformación aprobado en diciembre de 2018 (con un trabajo previo de análisis quizá tan interesante como el propio Plan), que establece mecanismos, una red de alerta rápida y pide interlocución nacional. Los instrumentos que anuncia este Procedimiento monclovita son la traducción/conexión española con el sistema europeo. Nadie ha acusado a la UE de intentar censurar.

Por tanto, aparece aquí una segunda buena noticia: se refuerza la estructura, se contempla la elaboración de una estrategia nacional sobre desinformación y la creación de una comisión permanente donde se van a sentar muchos de Presidencia, principalmente la gente del departamento de seguridad nacional; también los que en esa casa saben de Comunicación; aparece allí con voz propia el CNI; la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior; representantes de Comunicación en Exteriores; presencia también de la Secretaría de Estado de Transformación Digital e Inteligencia Artificial; y se abre además a la participación privada y de la sociedad civil cuando interese invitarlos.

Cambio climático. El calentamiento global ha llegado también al mundo de la información, digamos que en los últimos años ha cambiado el ecosistema informativo. Siempre han existido informaciones averiadas, interesadas, intentos de confundir o ganar dinero; la novedad es la inmediatez tecnológica, la democratización de generar contenidos (coste casi cero, aunque Trump gastó en 2019 veinte millones de dólares en campañas en Facebook; quien esto escribe invirtió seis euros para conseguir mil visualizaciones de una entrada, sin ánimo de lucro, por probar), novedad es la mezcla de desinformación con populismo, novedad es la confusión entre información y entretenimiento.

Digamos que ha cambiado el escenario y por eso es bueno actuar, para comprender mejor el entorno, cambios que afectan muy profundamente a la economía de los medios de información, al mercado publicitario dominado por las plataformas digitales (dueñas de la distribución de los productos informativos, no sus productores), al volumen de contenidos casi inmanejable a los que tenemos acceso.

Tercera buena noticia: se decide que la coordinación (que no la dirección) del asunto caiga en el mundo de la Comunicación, la Secretaría de Estado del tema. Muy a menudo se acercan al mundo de la desinformación ágrafos de la información, el marco está repleto de especialistas en seguridad, en tecnología, en inteligencia... que pueden no ser capaces de entender el recorrido de una nota de prensa o la redacción de un breve. Con buena intención e interés profesional muchos se han lanzado a desinformar sin conocer los principios de informar.

Lagunas. Precisamente uno de los peligros de esta iniciativa sobre desinformación desde Moncloa es su excesiva dependencia de la Seguridad, donde surge, que se limite el objeto de estudio y actuación con ataques extranjeros a la seguridad nacional, a procesos electorales. Nada se ha probado de este terrible amenaza ni en aquel proceso vivido en Cataluña ni en las elecciones generales celebradas en España en los últimos tiempos.

Acabamos de comprobar en EEUU que la desinformación puede proceder del presidente de tu Gobierno, y no de montañas lejanas rusas o iraníes como denunció sin pruebas el mismo desinformador en jefe un par de semanas antes de las elecciones. 

La UE ha situado principalmente el tema en el Servicio Europeo de Acción Exterior (hoy bajo responsabilidad de Josep Borrell), dedica docena y media de personas y cinco millones de euros orientados prioritariamente a Rusia, en menor medida a la orilla sur del Mediterráneo y los Balcanes; y curiosamente también presta mucha atención a las plataformas digitales, ahí las instituciones comunitarias son competentes y se fuerza a las grandes multinacionales tecnológicas (Facebook, Google, Microsoft, Mozilla, Twitter) a que colaboren y lo están haciendo.

El mundo militar conoce y practica desde hace siglos las operaciones de información (pensemos en militares españoles enseñando español a los cristianos libaneses; hombrecillos verdes en Ucrania), y así seguirá siendo, pero es un ámbito determinado y no el más importante. La desinformación es mucho más amplia, y procede o puede hacerlo mayoritariamente del propio territorio.

Falso también que afecte a todo el mundo por igual o que su producción sea generalizada. La inmigración (menas, ayudas, invasiones) y la igualdad (de la mujer, principalmente) concentran más de la mitad de los contenidos de las campañas de desinformación, no todas las ideologías utilizan estos temas con el mismo entusiasmo para confundir o encender pasiones.

Falta por tanto en este panorama que se está diseñando el Ministerio de Educación; falta el mundo académico, universitario, think tanks; falta formación y análisis. Como en el caso del covid, sobre desinformación tenemos algunos datos, y nos falta comprensión.

Aún está pendiente cubrir en el análisis de la desinformación dos lagunas de importancia: la atribución de las campañas de desinformación (el mundo digital puede ocultar procedencia geográfica o personal) e influencia (se ofrecen datos cuantitativos de las campañas, no su capacidad de cambiar nuestro voto).

Resulta imprescindible impulsar actuaciones de alfabetización mediática, a jóvenes y adultos, para incrementar la capacidad del ciudadano de interpretar los contenidos informativos o de entretenimiento que le llegan o encuentra. Hay ya gente trabajando, están los fact checkers (comprobadores de datos) como primera línea de respuesta, aunque su alcance es útil pero limitado; el fenómeno merece actuación a medio y largo plazo, con educación. 

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, Google, el patrocinio del Gobierno central y la colaboración de los principales medios de comunicación españoles han puesto en marcha este 2019 la iniciativa (in)fórmate, un proyecto para la educación en el consumo de medios e información online, que promueve la alfabetización mediática y el fomento del pensamiento crítico en la población adolescente de 14 a 16 años que está cursando 3º y 4º de la ESO en centros educativos españoles. Un ejemplo.

La Fundación Andalucía Acoge lleva años luchando contra lo que hoy denominamos fake news / noticias falsas y con más rigor desinformación. Nada menos que en 2014 creó la llamada Agencia Stop Rumores, una estrategia de impacto comunicativo y social que tiene como objetivo luchar, de forma sostenida en el tiempo, contra los rumores que dificultan la convivencia en la diversidad, desmontando muchos estereotipos negativos en relación con la inmigración y las ayudas públicas (aquí alguna pista sobre estas iniciativas).

Resulta imprescindible la colaboración en esta labor también de los medios, probablemente los públicos y sólo de los privados que sean rentables (se pueden contar éstos con una mano), la generalidad de los privados tiene otros intereses acuciantes, los de los bancos, y han cambiado lectores a los que informar por clientes de su publicidad.

Balance final. La iniciativa que acabamos de conocer sobre desinformación por parte de Presidencia del Gobierno tiene mucho más de positivo que de negativo; y parece inútil anticipar censuras, porque no es su objetivo. La Estrategia de Seguridad Marítima puede utilizarse para hundir barcos de ONG (como hizo Francia hace un tiempo con Greenpeace) o rescatar náufragos, depende de lo que se haga con ella.

Sobre libertad de expresión, la UE actúa en este campo de la mano de las plataformas sobre la distribución física de los contenidos, prohibiendo o penalizando sistemas automatizados (bots) y con transparencia, identificando hacia el usuario campañas políticas, pero ni la UE ni el Gobierno español pueden censurar contenidos, porque es uno de los ejes de un sistema democrático como el nuestro; y además la censura es hoy un objetivo prácticamente imposible.

Siempre es positivo conocer las advertencias de las Asociaciones de la Prensa, sensibles a los potenciales ataques a la libertad de expresión, bueno además que reaccionen y dejen por unos momentos su obsesión con el seguro médico que parece su único campo de actuación.

Conclusión y síntesis: bienvenido el procedimiento sobre desinformación, atendamos a su desarrollo.

Resulta curioso que quienes más alarmaban con las fake news lo hacen también ahora sobre las medidas contra ellas. Como Trump, que denunciaba un pucherazo electoral cuando iba ganando en el escrutinio; quizá es que, como el presidente naranja, que sabía ya entonces que la cosa estaba difícil, los alarmistas alarmados saben que no había nada detrás de tanto pánico generado, que no era cosa de seguridad, sino de democracia, y eso ya interesa menos.


martes, 3 de noviembre de 2020

Nostalgia (democrática) de futuro


Fotografía de Nicolás Muller, de los años cuarenta, 
parte de una exposición inaugurada en noviembre 
de 2020 en el Instituto Cervantes de Tánger.
La actualidad nos presenta un anteproyecto de ley de memoria democrática, la decisión del Ayuntamiento de Madrid de retirar símbolos de la II República, el permanente blanqueamiento del franquismo, ya sin frenos mentales ni sociales, el centenario de la Legión... ¿Cómo nos situamos hacia el pasado?

Somos lo que elegimos recordar, se puede decir desde un enfoque literario, pero la frase se puede aplicar también a la política: una sociedad elige unos determinados referentes pasados para tratar de ser mejor en el presente y a futuro. Así han actuado muy diversos países, media Europa recuerda y honra la resistencia al nazismo, no el colaboracionismo imprescindible de muchos para que triunfara en suelo alemán, holandés o francés; los mismos EEUU pasan de puntillas sobre el genocidio de los nativos norteamericanos o el racismo, aunque conmemoren a Martin Luther King -fiesta nacional- por unas ideas más ejemplares que las de sus asesinos; la parte del planeta que algunos identifican como Occidente sólo comienza ahora a pensar qué hacer con su pasado colonialista, el contenido de sus museos y la valoración que merece una actuación pretendidamente civilizadora que en la inmensa mayoría de las ocasiones fue ejemplo y preludio de guerras, racismo y violencia vividas más tarde en la propia Europa en la primera mitad del siglo XX.

Hay causas nobles y otras lo son menos, compatible con la frase de Camus cuando dijo en relación con la Guerra Civil que "fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa".

En relación con los acontecimientos registrados por la Historia, nada fue inevitable.
Digamos que España no estaba condenada a un golpe de Estado en 1936, a una Guerra Civil con medio millón de muertos (200.000 en la retaguardia) y 40 años de dictadura.
Digamos que Francia pudo o no sufrir un golpe de Estado en 1962 (lo sufrió, a manos de sus militares africanistas y fracasó) o Chile 1973 o Argentina 1976 o Egipto en 2013, acontecimientos -golpes de estado y dictadura posterior- ante los que uno puede mostrarse crítico, indiferente o entusiasta.
Para acercarse a estos procesos históricos siempre es útil buscar la compañía de historiadores, profesionales de las Ciencias Sociales que cuentan con la perspectiva, conocimiento y competencia profesional del oficio, y son de ayuda en este momento el reciente "Una violencia indómita. El siglo XX europeo", de Julián Casanova; o "El holocausto español", de Paul Preston.
Se trata de estudiar la historia de la violencia para comprender lo que ocurrió y evitarla, libros que arrojan luz sobre los bárbaros y quienes se resistieron a la barbarie.
En un clima de crispación política que curiosamente aparece en España en las legislaturas en las que no gobierna la derecha, se reprocha a la izquierda algún tipo de extraño complejo o pecado original en su acercamiento a la Guerra Civil, quizá por ponerse de parte de las víctimas, entre ellas la democracia.
Desde dentro del colectivo acusado se puede decir que simplemente los referentes simbólicos y los objetivos son distintos, que la supuesta voluntad revanchista, que hasta podría estar justificada, hasta ahora no ha tenido confirmación científica con pruebas de laboratorio.
Una prueba bastante clara del ánimo fundamentalmente constructivo y conciliador de los partidos hoy gobernantes se puede observar en la conmemoración este mismo año del centenario de la Legión, recordatorio exquisitamente acrítico con su historia, con su actuación durante más de la mitad de su existencia,  ligada mayoritariamente al colonialismo en Marruecos y el bando insurrecto de la Guerra Civil; relacionado con lo anterior, sigue pendiente por parte de las Fuerzas Armadas una profunda revisión de sus referentes simbólicos, en vista de los cuales no ha sido mala decisión proyectar su utilidad desde el presente hacia el futuro, aunque se titubea.
En España se podría afirmar que estamos viviendo por fascículos y tardíamente la comisión de la verdad que suele acompañar los procesos de transición desde la violencia o dictaduras a regímenes democráticos, procesos que se han vivido recientemente en países cercanos como Colombia, Marruecos o Túnez y aquí nunca se celebró en formato al uso (aquí un acercamiento al tema).
Como contraste digamos que Franco ha cabalgado a caballo en  el principal centro de formación de los militares españoles -Ejército de Tierra- hasta agosto de 2006, en la Academia General Militar de Zaragoza; todos los oficiales españoles que han pasado por el centro hasta esa fecha han convivido con naturalidad con el dictador en estatua ecuestre, con el débil argumento que el dictador fue antes director de la academia, como si pudiera celebrarse de Hitler sus años mozos o sus dotes pictóricas o literarias.
Con semejante paisaje, digamos entre paréntesis que no sorprende la reciente salida ideológica del armario de algunos generales al pasar al retiro, armario en el que guardaron su ideología extrema para ascender en el escalafón bajo gobiernos incluso socialistas. 
Más allá de gestos simbólicos, la principal iniciativa pública para honrar a las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura ha sido hasta hoy la conocida como ley de Memoria Histórica, llamada realmente Ley 52/2007 por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura.
En cumplimiento de aquella ley, que se quedó algo corta en cuanto al compromiso del Estado con las víctimas desaparecidas, desde el Ministerio de Defensa se realizaron diversas actuaciones para profundizar en el conocimiento de nuestra historia mediante la digitalización de fondos documentales,  la mejora del tratamiento de los fondos y acceso a los archivos históricos, la modernización de museos militares y la retirada de símbolos en dependencias del Ministerio y ejércitos relacionados con la Dictadura o la Guerra Civil.
En el proceso de aplicación de la ley se retiraron a lo largo de los años 2009 y 2010 un total de 410 símbolos; y se modificaron además 11 denominaciones de bases, acuartelamientos o establecimientos (Carmen Polo y Francisco Franco daban nombre a residencias militares en Madrid hace una década).
Sobre símbolos retirados, al margen de caballos y águilas, sirva recordar ejemplos anecdóticos como uno que conmemoraba en Ferrol la primera guardia que pasó insomne el dictador en tiempos de joven militar; o una placa en bronce con nada menos que las huellas de la pisada de Franco que se lucía en Ceuta emulando las de aquel astronauta Armstrong sobre la luna.
"Always Franco", escultura de Eugenio Merino.
La renovación completa del Museo del Ejército, inaugurado en julio de 2010 en su nuevo emplazamiento del Alcázar de Toledo, podría encuadrase también en las iniciativas puestas en marcha de recuperación respetuosa del pasado.
¿Qué ocurrió después de aquel impulso de finales de la primera década de siglo? Poco reseñable, más allá de declaraciones públicas y voluntad política en contra de financiar actuaciones enmarcadas en este campo de la memoria histórica o acusaciones directas a familias de desaparecidos de querer lucrarse con las subvenciones.
El hilo cronológico nos lleva entonces hasta la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos el 24 de octubre de 2019, de la que se acaba de cumplir un año sin movimiento alguno por parte de los muchos nostálgicos, que tampoco peregrinan a Mingorrubio/cementerio de El Pardo para visitarlo en su nueva morada, ni una vela calientaplatos parece haberse encendido para la ocasión. Recordemos, porque la memoria es corta, hasta la democrática, que tuvo que ser el mismo Tribunal Supremo quien avalara en sentencia la retirada de los huesos del dictador de la basílica, sentencia firme y unánime del Supremo del 30 de septiembre de 2019 que puso fin al proceso contencioso-administrativo interpuesto por la familia para intentar impedir su salida del Valle de los Caídos.
El calendario avanza y llega a enero de 2020, cuando se crea por primera vez en el seno del Ministerio de la Presidencia una Secretaría de Estado de Memoria Democrática. 
"Siendo la memoria el ejercicio de reconstrucción del pasado en el momento presente, ha de entenderse como un derecho; un derecho de la ciudadanía", se lee en una web puesta en marcha desde la Presidencia del Gobierno. "Para ello, el objetivo fundamental de toda política de memoria es crear condiciones de pedagogía social que se constituyan en garantías de no repetición".
A través de este sitio web, se podrán consultar una serie de recursos informativos, así como atender las peticiones y reparación de las víctimas y sus familiares. 
Finalmente llegamos al anteproyecto de ley de Memoria Democrática, aprobado por el consejo de ministros de 15 de septiembre.
"El objeto de esta Ley es el reconocimiento de los que padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y la Dictadura franquista hasta la promulgación de la Constitución Española de 1978. Se trata de promover su reparación moral y recuperar su memoria e incluye el repudio y condena del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura".
La Ley adopta medidas destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales.
Se determina la consideración de víctima con arreglo a los parámetros internacionales de Derechos Humanos y declara el carácter nulo de todas las condenas y sanciones dictadas durante la Guerra Civil y la Dictadura por los órganos de represión franquista, que asimismo se declaran ilegítimos. Todas ellas tendrán derecho a una Declaración de reconocimiento y reparación.
Además, instaura el 31 de octubre, fecha de la aprobación en Cortes de la Constitución española en 1978 como el día de recuerdo y homenaje a todas las víctimas. Asimismo, se declara el 8 de mayo como día de recuerdo y homenaje a las víctimas del exilio como consecuencia de la Guerra Civil y la Dictadura.
La nueva ley recogerá la elaboración un Censo Nacional de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, dando respuesta a la fragmentación y dispersión de la información disponible sobre las desapariciones forzadas en ese periodo. 
Sobre el derecho a la verdad de las víctimas, se asume que la búsqueda de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la Dictadura corresponderá a la Administración General del Estado, sin perjuicio de las competencias de otras administraciones públicas relacionadas con dicha actividad, reforzando la colaboración entre las mismas. Incluye medidas como el impulso al mapa de fosas, el protocolo de exhumaciones y régimen de autorizaciones. Asimismo, se crea el Banco Nacional de ADN de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura.
Se incluyen actuaciones como la investigación de los bienes expoliados durante la Guerra Civil y la Dictadura o el reconocimiento y reparación de las víctimas que realizaron trabajos forzados. Como medida reparadora de las personas que sufrieron el exilio, se dispone una regla para la adquisición de la nacionalidad española para nacidos fuera de España de padres o madres, abuelas o abuelos, exiliados por razones políticas, ideológicas o de creencia. Los voluntarios integrantes de las Brigadas Internacionales podrán adquirir la nacionalidad española por carta de naturaleza.
Introduce a su vez medidas para evitar actos de exaltación o enaltecimiento del alzamiento militar, la Guerra Civil o el régimen dictatorial. Con el mismo objetivo se ocupa de la revocación de distinciones, nombramientos, títulos y honores institucionales, de condecoraciones y recompensas o títulos nobiliarios, que hayan sido concedidos o supongan la exaltación de la Guerra Civil y la Dictadura.
Asimismo, incluye actuaciones dirigidas a fundaciones y asociaciones entre cuyos fines se encuentre la apología del franquismo o la incitación directa o indirecta al odio o la violencia contra las víctimas de la Dictadura franquista.
Recoge también acciones en el plano educativo actualizándolos contenidos curriculares para ESO y Bachillerato, y en el plano de la investigación y la divulgación con el fin de fomentar, promover y garantizar en la ciudadanía el conocimiento de la historia democrática española y la lucha por los valores y libertades democráticas. Se contempla la constitución de una Fundación cuyo objeto será contribuir al conocimiento, difusión y promoción de la historia de la democracia en España a través de la preservación de los archivos de los presidentes del Gobierno constitucionales.
Retirada de la placa en homenaje a Largo
Caballero de su casa natal en Madrid.
Se regulan los Lugares de Memoria Democrática con una función conmemorativa y didáctica. En cuanto al Valle de los Caídos, se enfatiza su resignificación con una finalidad pedagógica y se reconoce el derecho de los familiares a recuperar los restos de sus ascendientes. Las criptas adyacentes a la Basílica y los enterramientos tienen el carácter de cementerio civil y solo podrán albergar restos de personas fallecidas a consecuencia de la Guerra Civil. Asimismo, se procederá a reubicar cualquier resto mortal que ocupe un lugar preeminente en el recinto. En ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas o de la Dictadura. Se declarará con la ley como extinguida la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.
Este anteproyecto de ley se puede interpretar como la segunda parte de la Ley de Memoria Histórica de 2017 y un avance más en la profundización democrática de nuestro país, en línea con las democracias avanzadas que celebran sus amagos democráticos y condenan las dictaduras, al menos sobre suelo patrio (cosa distinta sucede con el Brasil de Bolsonaro, para quien su dictadura militar mató poco).
Junto a las iniciativas legislativas cabría mencionar actuaciones poco conocidas y de largo recorrido, como la desarrollada en los últimos años por parte de la Diputación de Ciudad Real con el Centro Internacional de Estudios de Memoria y Derechos Humanos de la UNED, bajo el nombre de "Mapas de Memoria", un espacio de investigación, creación e intervención social que busca generar conocimiento sobre el pasado reciente. Conformado por antropólogos, historiadores, investigadores y artistas, su objetivo es establecer puentes para comprender la memoria, la violencia y el trauma, así como dignificar a las personas que fueron desaparecidas o silenciadas.
Siempre conviene recordar que la ampliación o el ejercicio de derechos no afecta al no interesado, ya sea el matrimonio homosexual, la libertad de expresión o que el Estado te ayude a encontrar y enterrar al abuelo: quien no se quiera casar, opinar o no tenga abuelo en paradero desconocido nada tiene que temer.
Contra olvidadores (Benedetti), agoreros, provocadores, asustados de buena fe, contra perezosos intelectuales, la España de 2020 tiene una solidez institucional y social en nada comparable a los años treinta del siglo XX; la prueba es la civilizada no respuesta -probablemente reducida a los tribunales, y al uso del detergente para eliminar pintadas- a la inmensa provocación desde el Ayuntamiento de Madrid de retirar a martillazos de su casa natal una placa conmemorativa de Largo Caballero, muerto en el exilio, prisionero de los nazis, presidente del Gobierno, ministro de la República, por decisión del PP gobernante tras propuesta de Vox apoyada también por Ciudadanos. La misma sentencia política a muerte civil ha recibido Indalecio Prieto, fallecido en el exilio, promotor nada menos que de un acuerdo nacional en 1948 con los monárquicos para restaurar la democracia en España, secretario general del PSOE y ministro de la República.
Para quien dude sobre la decisión, 250 historiadores se han sumado hasta la fecha a una declaración de emergencia en la que sustentan los criterios no históricos de la medida.
España es sólida a pesar de sus destructores, lo que no les quita responsabilidad en el intento.
El anteproyecto de ley de Memoria Democrática saldrá adelante o no dependiendo de la lógica parlamentaria, más allá de los efectos higiénicos que algunos le adjudicamos, como a la lógica parlamentaria respondió la eliminación de la Justicia o la Sanidad universal del ordenamiento patrio con gobiernos anteriores.
En cualquier caso, siempre será muy distinto enfrentarse a una dictadura a padecerla, beneficiarse de ella o añorarla acusando de dictatorial a la democracia que la sustituyó.
No es lo mismo ampliar derechos que recortarlos.
En relación con el pasado, cada uno elige el espejo donde mirarse.
Nadie quiere hoy ganar una guerra porque la razón democrática sólo estuvo en un bando; el objetivo es ganar el presente y el futuro.


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