lunes, 4 de noviembre de 2019

Habemus Ley de Seguridad Nacional

Artículo publicado también en infoLibre.
Llevamos semanas, meses, oyendo llamamientos para aplicar en Cataluña la Ley de Seguridad Nacional, caso peculiar de clamor político solo comparable con el interés relacionado en activar uno de los artículos de la Constitución sobre el mismo territorio, una especie de pensamiento mágico sobre los efectos de la legislación que no se ha mostrado muy productivo en el pasado reciente.
La novedad de esta columna es que la Ley en cuestión ya se está aplicando, por métodos distintos a los esperados por sus propagandistas, y tiene contenidos poco conocidos.
Reconozcamos que no andan sobrados de credibilidad los partidarios teóricos de la Ley. En las elecciones generales celebradas en abril, desde la oposición conservadora, ultra conservadora y extrema se situó al presidente Pedro Sánchez al margen de la Constitución; conocida la sentencia del Tribunal Supremo el 14 de octubre poco recorrido dejaron para incrementar la dosis de exigencia al Gobierno central sobre el independentismo catalán.
En cualquier caso, en esa hipótesis del presidente triscando por las montañas agrestes del más allá de la Constitución no se acaba de ver qué interés tendría en aplicar ninguna otra ley, pero volvamos a este lado de la realidad.
La Ley de Seguridad Nacional se aprobó en el Congreso en el verano de 2015 -Rajoy de presidente- por una amplia mayoría parlamentaria; el reproche nacionalista de que la ley se había elaborado con la voluntad de limitar competencias autonómicas sonaba en aquellos momentos estrambótico.
Entre las novedades de la ley destaca la creación de una situación de interés para la seguridad nacional para aplicar en casos extraordinarios, cuya gravedad no requiere los estados de alarma, excepción y sitio que figuran en la Constitución y regula una ley de 1981.
Esa nueva situación de interés para la seguridad nacional debe ser declarada por el presidente del Gobierno mediante un Real Decreto, y se entiende aquélla que, por la gravedad efectiva o potencial de sus efectos y la dimensión o transversalidad de las medidas para su resolución, requiere la coordinación reforzada de las autoridades competentes en el desempeño de sus funciones ordinarias, bajo la dirección del Gobierno en el marco del sistema de seguridad nacional.
La Ley obtuvo el claro rechazo en el Parlamento de los portavoces de ERC y PNV, y la Generalitat de Cataluña interpuso un recurso ante el Tribunal Constitucional, que se desestimó en noviembre de 2016 mediante sentencia que considera que la norma no invade las competencias de la Generalitat, añade en relación con las Comunidades Autónomas que la Ley “contempla de forma expresa su participación en la gestión de la crisis desde las tempranas fases de prevención y detección, así como su intervención en el Consejo de Seguridad Nacional, incluso antes de que dicha declaración tenga lugar”.
La sentencia señala que la situación de interés para la seguridad nacional no altera el esquema de reparto de competencias, pues cada Administración sigue ejerciendo las que le corresponden, “si bien en el marco de una situación de mayor coordinación, justificada por la envergadura y relevancia de la crisis que debe afrontarse, la cual exige una movilización unitaria de los medios disponibles”.
Se trata por tanto de “la coordinación reforzada entre administraciones”, lo que “presupone, lógicamente, la existencia de competencias autonómicas que deben ser coordinadas, competencias que el Estado debe respetar”.
Parece claro que la Ley de Seguridad Nacional no es el instrumento para tomar el control sobre la seguridad en Cataluña, reconducir a un presidente díscolo o a una policía autonómica que se emplea diligentemente hasta la fecha en el control de los violentos.
El objetivo y valor de la Ley fue y es mucho mayor, que no es otro que la progresiva construcción de un sistema de seguridad nacional, que la reacción y coordinación del Estado no dependa de las circunstancias, de la inspiración o de la buena o mala sintonía de los responsables políticos y operativos entre sí.
En el último lustro se ha ido fortaleciendo el departamento de Seguridad Nacional de Presidencia del Gobierno en Moncloa, con un responsable al frente nivel director general; se elabora un informe anual de seguridad nacional de interés variable; se han redactado estrategias sectoriales en ámbitos como ciberseguridad, energía, terrorismo, escenarios aeroespacial y marítimo.
Y aparece ahora activo un comité de situación que no se había reunido de forma extraordinaria, ligado a las circunstancias de seguridad del país, ni por el ébola, la abdicación del rey Juan Carlos I y coronación de Felipe VI, ni en los atentados de Cataluña del verano de 2017 (aquí algunos análisis sobre estas circunstancias).
Ésta es la novedad: la comisión de seguimiento de la situación a la que pomposamente se refieres los medios de comunicación estos días y cita el presidente Sánchez no puede ser otra que este Comité previsto en la Ley de Seguridad Nacional, desarrollado por Orden PRA/32/2018, de 22 de enero.
La Ley de Seguridad Nacional establece que el Consejo de Seguridad Nacional estará asistido por un Comité Especializado de carácter único para el conjunto del Sistema de Seguridad Nacional en materia de gestión de crisis, este Comité de Situación.
En resumen, Moncloa-Presidencia-el Gobierno central-el Estado cuenta con un Comité de Situación que se enmarca en el sistema de seguridad nacional que nace con el Consejo de Seguridad Nacional en 2013, regulado por la Ley de 2015, comité cuyo funcionamiento se concreta específicamente en 2018 y que se muestra operativo por primera vez para la gestión de crisis en septiembre-octubre de 2019.
Buena noticia entonces conocer que se han fortalecido los instrumentos del Estado, institucionales, administrativos, operativos, para dar respuesta y gestionar una crisis; afirmación independiente de la crítica o elogio hacia las decisiones que se tomen en cada momento.
Por tanto, podríamos decir que la Ley de Seguridad Nacional se está aplicando con motivo de la tensión violenta generada en Cataluña tras la sentencia del Supremo.
Para los propagandistas que quieren ir más allá tiene interés además explicar que la señalada situación de interés para la seguridad nacional no implicaría cesar al mando de los Mossos, al consejero de Interior ni a nadie.
Y aún más relevante, no puede afectar a derechos fundamentales.
El artículo 23 de la Ley dice expresamente que "la situación de interés para la Seguridad Nacional se afrontará con los poderes y medios ordinarios de las distintas Administraciones Públicas y en ningún caso podrá implicar la suspensión de los derechos fundamentales y libertades públicas de los ciudadanos".
La buena noticia es que la Ley muy lentamente pero va ayudando a construir un sistema español de seguridad, porque las instituciones y mecanismos administrativos y legales conviene dejarlos fijados y que no dependan de humores ni coyunturas.
A los impulsores de medidas excepcionales en Cataluña y España con motivo del procés habría que preguntarles hasta dónde quieren limitar temporal o permanentemente los derechos fundamentales de los españoles -catalanes y de las restantes 16 Comunidades Autónomas-, porque algunas de las fórmulas propuestas limitaría derechos, y otras como la Ley de Seguridad Nacional es explícita en excluir su recorte.

Sugerencias

  • Historiador de lo complejo, por José Álvarez Junco (El País, 24.10.2019). En recuerdo de Santos Juliá: "No es solo que conociera infinidad de datos, que los conocía, sobre la España contemporánea. Es que tenía una idea guía, un esquema explicativo bien construido, que subyacía y daba coherencia a toda su obra. Si soy capaz de sintetizarla, esa idea consistía en que la construcción de un Estado que funcione es requisito esencial para la modernización y la democratización de una sociedad".
  • Departamento de Seguridad Nacional - Moncloa: legislación y normativa.

sábado, 26 de octubre de 2019

Formación contra la desinformación

La desinformación comienza a generar como reacción materiales de gigantesco interés.
La preocupación publicada por las fake news ha bajado unos grados de alarmismo, consecuencia lógica de que no han demostrado los superpoderes previstos por ejemplo en las elecciones al Parlamento Europeo, autonómicas y locales en España del mes de mayo y en las elecciones generales del mes de abril.
Al margen del mundo profesional de la seguridad, que mezcla conscientemente o no la desinformación con las ciberamenazas, la comunicación con el delito, para jóvenes y adolescentes, para el ciudadano medio de cualquier edad e incluso para los periodistas y personas vinculadas a la transformación de contenidos y su difusión las mismas redes que canalizan veneno pueden dar acceso a contenidos que nos pueden ayudar a navegar por las aguas de los contenidos digitales.
A continuación tres iniciativas a observar con la máxima atención, relacionadas directamente con la educación: formación contra la desinformación.

(in)fórmate

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, Google, el patrocinio del Gobierno central y la colaboración de los principales medios de comunicación españoles han puesto en marcha este 2019 la iniciativa (in)fórmate, un proyecto para la educación en el consumo de medios e información online, que promueve la alfabetización mediática y el fomento del pensamiento crítico en la población adolescente de 14 a 16 años que está cursando 3º y 4º de la ESO en centros educativos españoles.
Se pretende promover en los adolescentes la habilidad y la voluntad de acceder a la información ofrecida por los medios tradicionales y el contenido online, analizarla, contextualizarla y evaluarla fomentando su pensamiento crítico.
El proyecto va dirigido principalmente a implicar a centros educativos y equipos docentes, que los contenidos se incluyan además en horario lectivo y forme parte de las asignaturas.
La web ofrece también recursos para adolescentes y profesores.

Stop rumores

La Fundación Andalucía Acoge lleva años luchando contra lo que hoy denominamos fake news / noticias falsas y con más rigor desinformación. Nada menos que en 2014 creó la llamada Agencia Stop Rumores, una estrategia de impacto comunicativo y social que tiene como objetivo luchar, de forma sostenida en el tiempo, contra los rumores que dificultan la convivencia en la diversidad, desmontando muchos estereotipos negativos en relación con la inmigración y las ayudas públicas.
Financiado por la Dirección General de Migraciones del Ministerio de Empleo y Seguridad Social y cofinanciado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración, cuenta con más de 500 Agentes Anti-rumor y un centenar de entidades entidades (centros educativos, administraciones públicas, asociaciones) adheridas a su metodología y objetivos.
Este octubre de 2019 se ha puesto en marcha un MOOC -curso gratuito online-, "Quieres ser Agente Antirrumor?".
En todo caso desde su web Stop Rumores se ofrece cantidad de contenidos de utilidad para formarse e implicarse contra la desinformación.

UNESCO

Con un objetivo más especializado, dirigido a profesionales de los medios de comunicación y estudiantes de periodismo, la UNESCO -agencia de Naciones Unidas para la Educación- trabaja también desde hace años con estos temas y ha elaborado material de interés.
Journalism, `Fake News’ & Disinformation (original en inglés; versión en español clicando aquí) es una guía práctica para directores de medios, periodistas y docentes, con material para utilizar en seminarios, publicaciones y talleres. Profesores de periodismo pueden usar los siete módulos como un plan de estudios modelo para la enseñanza en el aula, con resúmenes, ejercicios, tareas y lecturas sugeridas.
La publicación ofrece un listado de mejores prácticas sobre una amplia variedad de temas, desde la verificación básica de hechos y redes sociales hasta la alfabetización mediática y la lucha contra el acoso online.
Asimismo la UNESCO celebra todos los años la Semana Mundial de la Alfabetización Mediática e Informacional, en 2019 la última semana de octubre, con actos organizados por todo el mundo y con recursos en línea gratuitos, tanto para público en general como profesores.

martes, 15 de octubre de 2019

Especies exóticas invasoras

El Ayuntamiento de Madrid anuncia que ha decidido gastar cien mil euros para reducir la población de cotorras argentinas, por lo visto la penúltima especie invasora caracterizada ésta por construir grandes nidos potencialmente peligrosos (el argumento sería aplicable a las cigüeñas, que además no son residentes permanentes, nos utilizan como Mónaco los deportistas de élite), son animales ruidosos las cotorras y, lo peor, desplazan a avifauna autóctona como los gorriones y las palomas; el presupuesto tocará como a seis euros por cotorra eliminada.
Sorprende el presupuesto, lo costoso de eliminarlas, las prioridades políticas del nuevo equipo gobernante en el Ayuntamiento de Madrid, sorprende hasta el adjetivo exótico: "extranjero o procedente de un país o lugar lejanos y percibidos como muy distintos del propio"; "extraño, chocante, extravagante"; en México, bailarina exótica es bailarina de cabaré, signifique lo que signifique hoy cabaré en cualquier lugar.
En realidad especies invasoras hay muchas si no lo son todas.
Habría que distinguir entre este caso y la hipotética proliferación de caimanes en el estanque del Retiro de Madrid, los mejillones cebra del delta del Ebro (producir un kilo de arroz autóctono dicen que requiere 1.500 litros de agua), algún caracol manzana... No es saludable tener anfibios gigantescos carnívoros en los parques ni la naturaleza ofrece muchos casos de animales fluorescentes.
Hay especies peligrosas que hay que evitar, pero invasores los tenemos todos en el árbol familiar. Sin ir más lejos, el Ayuntamiento de Washington se acaba de sumar a más de 130 ciudades y ocho Estados de EE.UU. que han cambiado el Día de Colón arguyendo que el conquistador “esclavizó y masacró" a miles de pueblos indígenas; cabe aclarar que por aquellas tierras del distrito de Columbia a Colón lo consideran italiano, no sabemos si exótico italiano.
Por otra parte, nadie relaciona las 20.000 cotorras argentinas que se calcula vuelan y gritan por nuestro país (la mitad en Madrid) con el acusado descenso de la población de gorriones, que ha caído de 165 a 155 millones en las últimas décadas siguiendo una tendencia observada en toda Europa y aún sin explicación.
En tiempos de globalización y mestizaje nos preocupa el origen del pájaro silvestre y giramos la cabeza hacia el gorrión nacional al que no hacíamos caso en el último medio siglo ni como tapa en su versión de pájaro frito.
La sandía procede hasta en el nombre de la región paquistaní del Sind, la patata y el tomate de la orilla americana del Atlántico, y aquí se podría seguir con listados cursis que circulaban hace años, estilo que mi actual vehículo es de una marca sueca propiedad de una empresa china y el anterior fue fabricado en Bélgica de una marca española perteneciente a una multinacional alemana.
Nos tranquilizamos vistiendo de nazareno a nuestro hijo de cinco años en la Semana Santa del pueblo mientras nos llega por televisión el último tifón que arrasa Tokio o contemplamos aterrorizados la serie de asesinatos de niños y mujeres jóvenes que pueblan las mañanas televisivas.
Amigas cotorras, todos somos invasores.
El mérito o la desgracia de estos pájaros es que no se han congelado en invierno a pesar de su origen tropical, al parecer porque son silvestres, no criados en cautividad, y se han adaptado con mayor genio que el nacido en jaula.
Desde aquí un consejo: aguantad cinco años de fríos y nadie se acordará de vuestro origen extranjero.
Con un poco de suerte y si continúan los inviernos suaves, las cotorras es muy posible que sobrevivan incluso a especies bien españolas que ocupan el Ayuntamiento de Madrid.
Entretanto el interesado puede comprometerse, porque la medida anunciada no ha gustado a todo el mundo.
El partido animalista PACMA, la primera formación extraparlamentaria -es decir, el partido con más votos que no consiguió diputados el pasado mes de abril-, ha puesto en marcha una campaña política sobre el asunto, "Las cotorras de Madrid condenadas a muerte ¡Firma para salvarlas!", y dicen: "El Ayuntamiento de Madrid y el delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, pretenden exterminar a casi 12.000 cotorras argentinas que habitan en la ciudad gaseándolas con un químico tóxico y mortal, provocándoles una muerte agónica y dolorosa. FIRMA AHORA para que paralicen este cruel exterminio de miles de cotorras. ¡Basta de matanzas!" (las mayúsculas son del PACMA).
Aclaran algo más el tema: "Matar aves por medio de gas no es un método de sacrificio ético: es doloroso y estresante, la pérdida de conocimiento nunca es instantánea, y provoca reacciones desesperadas de huida, aleteos, vocalizaciones, intentos desesperados por huir. Algunas aves siguen aleteando incluso cuando aparentemente han perdido la consciencia y otras sobreviven al gaseado, lo que implica tener que matarlas después aumentando el tiempo de agonía".
Acabo de firmar, ya somos 11.935 personas, casi tantos como cotorras.
Donde hay una polémica hay también una oportunidad.

Sugerencias





martes, 17 de septiembre de 2019

Nuevo ciclo político: ahora toca qué Europa


Artículo publicado también en infoLibre.
Desde que las emociones llegaron como ingrediente principal a los mundos de la política, la comunicación y la comunicación política, no ganamos para sustos: todos nos quieren emocionar, desde la marca integradora de piezas de vehículos al gabinete de prensa de cualquier organización, incluidas las más duras como las policiales y militares, y emocionados vivimos, casi al borde del infarto, en un ay.
Reconozcamos que el caos tiene un atractivo mayor que el argumento racional, de ahí su adicción por parte del periodismo, y también que la proliferación de profecías catastrofistas y apocalipsis no acaban de concretarse en la inmensa mayoría de los casos, sin que se pidan responsabilidades a sus autores por el estrés generado.
Cabría decir que el derrotismo está sobrevalorado; y la inteligencia emocional, también.
Nunca se debería olvidar que detrás de las apelaciones más directas a la emoción hay personas y decisiones perfectamente racionales.
Mientras vivimos con el nudo en la garganta, la barbilla arrugada y la lágrima asomando, por ahí observan algunos responsables de nuestras emociones con mirada de hielo.
Como sucede también con la inteligencia artificial, detrás de comportamientos automatizados hay y habrá humanos y decisiones humanas.
Por tanto, desconfiemos algo de la emoción y del algoritmo, porque no circulan sin conductor.
Buscando el equilibrio en la dieta, algunos seguimos interesados ya desde Altamira hasta la fecha en estimular la parte más racional de la persona, sujetar al mono que llevamos dentro, que la emoción no sea el único ingrediente, aunque luego nos emocionemos con el resultado o el marco.
En esta línea un curso de este verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo analizó en Santander el relanzamiento de la Unión Europea en estos tiempos del brexit.
Su organizador en nombre del Movimiento Europeo que preside, Francisco Aldecoa, catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, insiste en la idea de que la amenaza de brexit no será efectiva hasta que realmente se cumpla (las sociedades tienen mecanismos de autodefensa para evitar hacerse daño), y que hasta entonces ha sido un impulsor de la construcción política del continente: la amenaza británica está siendo un factor de cohesión entre Estados, instituciones y sobre todo ciudadanos. "El brexit se ha convertido en una oportunidad para las transformaciones de la UE pendientes tras años de bloqueo", opina.
Casi en broma reclama que sería justo erigir un monumento tanto al brexit como a Trump en frente de las instituciones comunitarias, junto a los padres fundadores, en reconocimiento a su papel impulsor de la integración europea.
Buena parte de los participantes en Santander recordaron los resultados de las elecciones europeas de este mayo de 2019, en las que la participación subió diez puntos: los antieuropeos que suman la extrema derecha y los populismos varios fracasaron en su intento y además están divididos entre sí, no forman bloque.
Superados muchos de los miedos, la amenaza existencial ha pasado en apenas tres años de la Unión Europea al Reino Unido; los problemas más graves, del proyecto común a algunos de sus Estados miembros.
Y en este punto -ya abandonando Santander- se hace necesario el matiz y la clarificación del proyecto, más allá de Europa sí o no, nos quedamos o nos vamos, blanco o o negro.
Según el último Eurobarómetro publicado en agosto, nada menos que el 87% de los españoles se sienten ciudadanos europeos, el tercer mayor porcentaje continental tras Luxemburgo y Alemania, y por encima de la media también alta del 73%.
Somos Europa, nos sentimos europeos... y se agradece cualquier esfuerzo por definir y explicar hacia dónde vamos.
Porque en esto de Europa aparecen con facilidad dos sesgos que sería conveniente al menos ser conscientes de su existencia.
Uno probablemente generacional incrementa con la edad el apoyo incondicional a Europa,  herencia de cuando España estaba fuera del club político y existía una aspiración mental y democrática hacia el norte. Los ataques al proyecto común de los últimos años han abonado también la simplificación del debate sobre Europa a un salirse-quedarse.
Cierta juventud que observa de forma muy crítica a la UE da por irrenunciable porque no han conocido otra cosa algunos avances como los Erasmus, la moneda única o cruzar fronteras a 120 kmh sin temblar ante el guardia mientras revuelve nuestra ropa interior.
Un segundo sesgo a evitar consiste en aplaudir de forma acrítica cualquier movimiento que se produzca en la construcción política de Europa, con independencia de su dirección.
Fotos del banco de imágenes de la Comisión Europea
EC - Audiovisual Service
Parece sensato pensar que los riesgos globales que afectan a la seguridad se afrontan mejor con instrumentos mancomunados en Defensa; ahora bien, ¿en cualquier sentido? ¿Todo lo aprobado en Defensa europea tiene el mismo peso, relevancia? ¿No sería conveniente un equilibrio entre estrategia de seguridad compartida, actuación conjunta sobre el terreno e intereses industriales? -algo vencido ahora el tema hacia el tercer elemento-.
Parece consensuado y claro el diagnóstico de que las instituciones comunitarias no protegieron los suficiente al ciudadano europeo durante la crisis, y de ahí salió la voluntad de proteger en dos sentidos, el militar y el social (aquí alguna reflexión sobre el asunto).
Siendo los dos ámbitos competencias estrictamente nacionales, ¿han avanzado a la misma velocidad la Europa de la Defensa y el Pilar Social europeo? ¿Puede uno avanzar sin el otro? ¿Existe alguna entidad política autónoma que carezca de estas dos competencias, sumada la fiscal? ¿Se prevé presupuesto para cada una de ellas en el próximo Marco Financiero Plurianual 2021-27? (pregunta retórica, en asuntos de desarrollo de capacidades militares ya está previsto).
¿Existe algún proyecto o posibilidad de restar control al Consejo -primeros ministros-, cuyo poder se ha disparado en la última década?
El interés y compromiso político con Europa no puede ser un cheque en blanco, porque el futuro dependerá de lo que se haga, decisiones políticas racionales, aunque a veces se utilice la emoción para llegar a la cabeza, como reconocen los responsables de la estrategia de Comunicación de la Comisión Europea.
Se agradece en todo este proceso el suministro de materiales. Tanto el MPDL como la Fundación Alternativas han aportado recientemente ingredientes para el análisis y el debate.
El Movimiento por la Paz presidido por Francisca Sauquillo acaba de presentar un monográfico sobre "La Europa que avanza".
La Fundación Alternativas bajo la dirección ejecutiva de Diego López Garrido anuncia para septiembre dos debates sobre propuestas en materia social para la próxima legislatura europea que ahora comienza; y publicó este mes de mayo un documento de análisis sobre el compromiso de los Estados miembros en materia de seguridad y defensa europea.
El funcionamiento de las instituciones europeas favorece una coalición de hecho en políticas de diferente signo, eso sí bajo la dirección en Comisión, Consejo y Parlamento de dirigentes conservadores -así ha ocurrido desde la última década de policrisis-, como se comprueba con la elección de Ursula von der Leyen, conservadora que ha incorporado a su programa de investidura contenidos sociales, verdes y hasta se compromete el año próximo a plantear una conferencia sobre el futuro de Europa e incluso una modificación de los tratados que harían posible esos contenidos sociales.
Sin embargo los acuerdos forzados o voluntarios nunca debieran ocultar el debate sobre la Europa en construcción, y el marco de ese debate ya es secundario, locales institucionales, civiles, públicos, privados, incluso una península de cuento en Santander de uso particular borbónico en origen y hoy de disfrute universitario, turístico y socializado.
Europa es un proyecto político supranacional y utilitario -competencias para alcanzar objetivos-, las apelaciones a los valores son admitidas como aderezo de competencias y avances concretos, y no todo movimiento es un avance.
Dejemos la emoción para el entorno y la pasión de cada uno en la defensa de los argumentos, porque resulta más necesario que nunca debatir sobre contenidos, y ese debate acercará las instituciones al ciudadano.
Política, profesional y personalmente Europa es el proyecto, pero no cualquier proyecto; hay que definirlo entre todos, al menos discutirlo.

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sábado, 31 de agosto de 2019

Tánger despega


Antigua Aduana rehabilitada en el puerto de Tánger (Fotos: PND).
Si Tánger es un estado de ánimo, como dicen que dijo algún escritor de mediados del XX, la ciudad marroquí del Estrecho vive hoy un momento de euforia contenida, para algunos locales una euforia comparable a la España del cambio de siglo.
La contención puede venir de una sociedad más pausada, que se observa en la afición al té con hierbabuena y la forma de conducir en oleadas, sin histeria,  junto a las restricciones al crédito bancario -según cuentan- que evitan alegrías financieras particulares.
La visita a la ciudad en este verano de 2019 revela en cualquier caso una transformación en marcha sin precedentes, una inversión pública generosa y con efectos muy visibles, que reluce especialmente en la línea de costa, la Corniche, paseo marítimo durante kilómetros desde el cabo Malabata hasta circunvalar la ciudad antigua, medina y kasbah, dirección cabo Espartel (aquí web oficial sobre el proyecto del puerto de Tánger).
Se cumple una década de algunas grandes inversiones que marcan simbólicamente el despertar de Tánger y la zona norte de Marruecos: el puerto Tánger Med, a 40 kilómetros de la ciudad, gigantesca infraestructura donde hoy atracan los ferries procedentes o destino Algeciras (2,8 millones de viajeros), y donde se gestiona el movimiento de centenares de miles de contenedores (3,4 millones al año); este 2019 se acaba de inaugurar una ampliación.
Tanger Med es también la puerta de salida de la producción de muchas de las empresas instaladas en las zonas francas que rodean Tánger y que han creado decenas de miles de empleos en la región.
Entre ellas, de forma muy destacada, la fábrica de Renault-Dacia, inaugurada en 2012, que ya ha producido más de un millón de vehículos, entre ellos monovolúmenes como el Lodgy que han sustituido la mayor parte de aquellos Mercedes destartalados conocidos como grand taxi del pasado reciente.
Mezquita de la medina de Tánger.
Junto al empleo creado (inversión privada), las obras en el puerto y las infraestructuras van entrando en servicio, una de las más llamativas el primer tren de alta velocidad del continente que une desde noviembre de 2018 Tánger y Casablanca en dos horas y diez minutos y un precio por trayecto entre 20 y 30 euros, con la polémica habitual (elitismo, necesidad) sobre este tipo de inversiones que en su caso ha superado los 2.000 millones de euros financiados por Francia y petromonarquías del Golfo.
La inversión pública se percibe también en detalles menos aparatosos, nuevas zonas verdes, muy verdes, en instalaciones deportivas públicas o parques infantiles; también en la recuperación de zonas de la muralla y la medina bastante respetuosa, como el edifico de la antigua Aduana a los pies del Hotel Continental.
España continúa hoy muy presente en la realidad tangerina, desde la historia, la geografía, el callejero, los Almacenes Alcalá (tejidos y novedades escrito en la fachada), la historia, el español aprendido -cuentan- a través de Televisión Española y Canal Sur (hasta que llegó la TDT), los miles de marroquíes que han estudiado la Secundaria en el operativo desde hace seis décadas Instituto Severo Ochoa (dependiente del Ministerio de Educación, sistema educativo español) y sobre todo Tánger atrae a miles de turistas españoles que llenan sus calles.
España aparece también con empresas como Zara (desde 2017) y ALSA como concesionaria de los autobuses urbanos de la ciudad; el Instituto Cervantes y confiemos en que el centenario Teatro homónimo sea pronto rehabilitado, tras la reciente cesión a las autoridades locales, y se convierta en un foco de actividad cultural compartida.
Más allá de hispanos y extranjeros, el paisaje humano de Tánger es hoy mayoritariamente marroquí y variopinto, marroquíes residentes, de la emigración, del sur del país visitando el norte, también turismo de otros países árabes.
La ciudad transmite la impresión de estar en proceso de depender de inercias propias, no sólo externas. Tánger vive el presente y mira al futuro con optimismo, que contrasta con el pesimismo algo impostado en esta orilla hacia lo por venir.
Mezquita construida entre los nuevos puerto pesquero
y la terminal de ferries a Tarifa.
La ciudad ha conseguido dar carpetazo al mito del Estatuto internacional que la gobernó durante la primera mitad del XX, con excéntricos millonarios norteamericanos organizando fiestas, el cielo protector de algunos escritores malditos y la ausencia de marroquíes que reflejan novelas como la recomendable "La vida perra de Juanita Narboni" del español tangerino Ángel Vázquez.
Ha superado Tánger también la reivindicación autóctona que refleja un escritor marroquí como Mohamed Chukri, grito de los excluidos que nunca fueron invitados a aquellas fiestas.
Tánger ha fulminado sus fantasmas, ha dejado atrás el colonialismo visible y el invisible que ligaba su grandeza a un pasado de ocupación colonial, parece haber superado también la reacción de los condenados de la tierra; es su historia, pero no el punto de llegada ni referencia obsesiva.
Tánger, habría que analizar si es aplicable al resto del país, da la impresión de estar a punto de depender de sí misma, o expresado de otro modo, pasar a ligar su suerte a las fuerzas combinadas y no elegidas del mercado, de la coyuntura y del azar, como el resto del mundo que llamamos desarrollado.
Se podría decir que en Tánger Dacia ha vencido a Mercedes (aunque se mantenga con el modelo Vito para el transporte turístico), lo que tiene algo menos de glamour decadente pero más futuro.
Y su futuro siempre será compartido con España; los juegos de suma cero (lo que gana uno lo pierde otro) no suelen ser frecuentes ni en economía ni en sociología ni en cultura.

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