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martes, 3 de julio de 2018

La Europa no construida

Artículo publicado también en la web del proyecto de
Dos días antes de que una mayoría parlamentaria censurara la competencia profesional de Mariano Rajoy para dirigir el país, con el consiguiente nombramiento de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno español, José Borrell participaba en un acto de la Fundación Alternativas, en la presentación de su análisis anual sobre el estado de salud del continente: "Informe sobre El estado de la Unión Europea 2018. Los Estados europeos ante las reformas de la Unión", dirigido por Diego López Garrido.
Resulta al menos curioso que quien expresara sus opiniones en el marco de un debate organizado por un think tank tuviera en horas la oportunidad de aplicarlas como ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, viaje exprés del poder deliberativo al ejecutivo, siempre con permiso del presidente del Gobierno y de la realidad, a la que llaman tozuda.
Entre las preguntas no formuladas a los intervinientes se encontraba cuán cerca o lejos estaba la Fundación Alternativas de convencer con su análisis y sus argumentos al co-patrocinador del propio informe, nada menos que el Ministerio de Asuntos Exteriores. Uno de sus directores generales allí presentes, mostrando simpatía por el documento, expresó su falta de ambición europea y exceso de euro-escepticismo, y señaló una infinidad de fracturas, entre países del norte y del sur, del este y del oeste, entre países del euro y sin la moneda; dentro de cada país entre generaciones, entre partidos del sistema y antisistema, entre electores y gobernantes... A pesar de lo anterior dijo no querer entrar en política.
El caso es que el hoy ministro Borrell expresó en los últimos momentos de su vida anterior su preocupación por Italia, que el gran problema de la UE hoy se llama Italia, uno de los grandes de la UE hoy gobernado desde el neofascismo. Días después la negativa italiana a acoger algunos refugiados o la voluntad de elaborar un censo de gitanos confirman los temores.
Destacó Borrell de Italia cierta catástrofe social, su desigual distribución de la renta, precariedad, estancamiento económico, la emergencia de partidos políticos que cuestionan el sistema pues los italianos no se sienten ni representados ni protegidos, afirmó, con lo que acabaron votando a un cómico (Beppe Grillo), eso sí, después de varios primeros ministros que fueron nombrados sin pasar por las urnas (tecnocracia y populismo, esta ya no es de Borrell, alternándose en el poder).
En la presentación del informe, el vicepresidente de la Fundación, Nicolás Sartorius, incidió en el absoluto déficit social de la UE: los populismos son el efecto de la crisis de Europa, no su causa, dijo; la UE y los gobiernos nacionales no han protegido a sus ciudadanos en la crisis, que luego han reaccionado electoralmente apoyando soluciones milagrosas barra desastrosas; hay que elegir entre lo social o más nacionalismos; es imprescindible introducir la agenda social en las políticas de la UE, salario mínimo, protección contra el desempleo, pensiones.
Para López Garrido, partidario de reformar hasta los Tratados, la Europa social es el agujero negro de la Unión, ámbito entonces donde avanzar junto con otros como la reforma del euro (seguridad frente a crisis financieras), la armonización fiscal (impuestos de multinacionales tecnológicas y lucha contra paraísos fiscales), avanzar en una política europea de asilo y en otros campos como seguridad y defensa. Sostiene el director del informe la necesidad de reaccionar a amenazas como el nacionalismo populista  y su apuesta identitaria excluyente (aquí incluye Bréxit y Cataluña), ante un hijo de lo anterior que es el proteccionismo (Trump), la amenaza de un renacido autoritarismo, la xenofobia y la agrupación de Estados por afinidades que debilitan el conjunto.
Es este 2018 un año decisivo para diseñar las reformas que Europa necesita y que se deben consolidar en forma de propuestas presupuestarias (2021-2027, ahora en negociación) y debate ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019.
El documento de Alternativas concluye con una serie de recomendaciones en la línea de avanzar hacia una unión política de naturaleza federal, recomendaciones que firma el Consejo de Asuntos Europeos de la Fundación del que formaba parte Josep Borrell. Se aboga por controlar el respeto a los principios democráticos de los países miembros de la misma forma que se controla el cumplimiento de los criterios económicos; se sugiere una defensa sin fisuras del pacto nuclear con Irán e incrementar la presencia en Oriente Próximo; se recomienda avanzar en un entendimiento a medio plazo con Rusia; en seguridad y defensa la Fundación apoya la declarada autonomía estratégica de la UE y un cuartel general capaz de planear misiones civiles y militares, ejecutivas y no ejecutivas; se insiste y mucho en que frente al avance de los nacionalismos la única alternativa es acentuar las políticas sociales de ámbito nacional y también europeo, aspectos concretos como la calidad en el empleo, derechos sociales y laborales, impulsar políticas activas de empleo, llenar de contenido real y efectivo el pilar social europeo presentado con trompetas tronantes en noviembre de 2017.
Sostiene la Fundación Alternativas en documento publicado en días inmediatamente anteriores a la formación del actual Gobierno de Pedro Sánchez que celebradas ya las elecciones en Francia y Alemania, con Reino Unido retirándose del club e Italia perdiendo influencia, "España debería aprovechar esta ventana de oportunidad para incorporarse al núcleo del liderazgo europeo".
Hace unos años se puso de cierta moda el urbanismo virtual: el Madrid no construido se llamó una exposición; y también la historia alternativa: qué hubiera pasado si Franco no hubiera provocado una guerra civil, si John F. Kennedy hubiera muerto de viejo en la cama, si el general Prim no hubiera sido asesinado, si Aznar no hubiera apoyado la invasión de Irak...
La realidad es una extraña mezcla de lo que se hizo y lo que no llegó a ser por falta de voluntad o porque no se pudo. Veamos cómo continúa la construcción política de Europa, y si no gusta su evolución siempre es posible organizar dentro de un lustro un curso de verano, con el título: "¿Murió el proyecto europeo por falta de política social?". En Jaca.

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sábado, 28 de marzo de 2015

España comparte transporte aéreo militar con socios europeos

Paso discreto en la Europa de la Defensa, pero significativo: 25 aviones de transporte militar del Ejército del Aire se acaban de integrar en el Mando de Transporte Aéreo Europeo

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Imagen en vuelo de un avión medio de transporte militar
Hércules C-130. | EATC
Coordinación de medios y ahorro de costes. España ha puesto 25 aviones bajo el Mando de Transporte Aéreo Europeo (EATC, por sus siglas en inglés) pertenecientes a tres escuadrones y que pasarán a formar parte de una flota común a través de la cual los seis países miembros puedan tener acceso a capacidades aéreas adicionales.
"Desde el 9 de marzo de 2015, el sexto país del EATC ha cedido 25 aviones del transporte aéreo al control operativo del EATC, a través de la transferencia de autoridad", ha comunicado la EATC.
Según informa este organismo, los medios españoles pasan a complementar la flota disponible incorporando aviones pequeños de transporte C-295, aparatos medios como los Hércules (Lockheed C-130H/H30) y tanqueros de reabastecimiento (KC-130H), así como tres Boeing B707/KC707 multipropósito.
La integración de España en el Mando incrementa la flota de EATC en número y diversidad de aparatos. Además, señalan, "la posición geográfica de España aporta interesantes posibilidades para hacer esta iniciativa de compartir medios más efectiva", aportación en la que se incluyen tres bases aéreas.
El EATC fue creado en el año 2010 por Alemania, Bélgica, Francia y Países Bajos --Luxemburgo se sumó en 2012 e Italia el pasado diciembre-- con el objetivo de aumentar la eficiencia en las misiones de transporte aéreo, de evacuación médica y reabastecimiento en vuelo, pero también abarca, además de su gestión operativa, la homogeneización y armonización de procedimientos, entrenamiento y apoyo logístico, áreas de especial rentabilidad cuando entre en servicio del avión A400M. Se espera que un centenar de A-400-M se sumen en los próximos años al mando europeo.
De este modo, seis países europeos comparten ya sus medios de transporte aéreo militar y reabastecimiento en vuelo, un ejemplo exitoso y casi único de la Política Europea de Seguridad y Defensa en cooperación y uso conjunto de medios militares. Los medios se coordinan desde su cuartel general en Eindhoven (Holanda).

El Mando europeo gestiona conjuntamente 189 aparatos

Este sistema pudiera servir de ejemplo a futuros mecanismos que permitan compartir capacidades entre los distintos miembros de la UE, aún más en tiempos de restricciones presupuestarias, marco en el que resulta complicado que cada país cuente con todas las capacidades militares y todas operativas, lo que favorecería la especialización. En contra se sitúan las resistencias nacionales a compartir o prescindir de material más sensible y ofensivo, como aviones o carros de combate.
España firmó su entrada en el EATC el pasado mes de julio, aunque hasta ahora no ha transferido el mando de sus aparatos. El primer avión del Ejército del Aire español que ha volado bajo el Mando de Transporte Aéreo Europeo ha sido un C-130 Hércules con base en Zaragoza. El aparato partió el 10 de marzo de la base madrileña de Torrejón de Ardoz a Libreville (Gabón) vía Argelia.
Como miembros del EATC, que cuenta ya con 189 aparatos en total tras la aportación española, los países integrantes se benefician de una flota completa bajo su mando, lo que da un acceso a capacidades adicionales, al tiempo que garantiza su empleo más eficiente, algo especialmente importante teniendo en cuenta que las capacidades de transporte táctico aéreo y de reabastecimiento en vuelo están entre las capacidades más críticas y deficitarias.
España tiene en marcha un gran programa de adquisiciones en este campo como es el nuevo avión de transporte militar de Airbus A400M, uno de los principales programas de la industria militar europea, en el que participan siete países y contempla la producción de 170 unidades (Alemania 53, Francia 50, España 27, Reino Unido 22, Turquía 10, Bélgica ocho aparatos y Luxemburgo uno).
Hasta el momento la empresa ha entregado y ya están en servicio seis aparatos en Francia y uno en las Fuerzas Armadas de Turquía, Reino Unido, Alemania y Malasia. En relación con España, se espera la llegada del primer A400M para enero de 2016, al que seguirá un ritmo de 4 ó 5 entregas anuales hasta 2022.
Participando en este sistema mancomunado europeo de transporte militar, las Fuerzas Armadas españolas podrían utilizar la capacidad ociosa de aparatos A400M de otros países.
Los aviones del EATC han llevado a cabo misiones como el apoyo en la operación en Libia bajo mandato de la ONU y más recientemente ha dado respaldo logístico a la operación francesa Serval en Malí y ha participado en tareas de transporte en apoyo de Filipinas tras el tifón Yolanda.

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viernes, 14 de marzo de 2014

Pacto PP y PSOE en Defensa, el acuerdo del que nadie se ha enterado

  • Una resolución del pasado debate de la nación, votada mayoritariamente, aprueba impulsar la política europea de seguridad y defensa. 
  • Morenés tarda tres meses en informar al Congreso del consejo europeo de diciembre sobre Defensa
Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Entre la maraña de discursos, réplicas, contrarréplicas y polémicas del último debate del estado de la nación hubo un brote verde que nadie advirtió. Y tuvo que ser en una parte árida y gris del debate político a la que los dos líderes de los grandes partidos no suelen hacer gran caso: la Defensa y seguridad. Los grupos parlamentarios Popular y Socialista aprobaron una resolución que insta al Gobierno a impulsar la política europea de seguridad y defensa. Este ejemplo de consenso en una política de Estado ha pasado desapercibido.
León del Congreso, "fundido con los cañones tomados
al enemigo en la guerra de África de 1860", según dice
su base (Foto: secretosdemadrid.es).
En muchos círculos más o menos informados se aboga insistentemente por el acuerdo entre los grandes partidos en prioridades políticas del país, amplios consensos que incluso traspasen legislaturas, un deseo bienintencionado que llevado al extremo acabaría con el debate político y la saludable alternancia. En cualquier caso se entiende la voluntad de que se alcancen acuerdos, pero entonces cuando se producen habría que reconocerlo.
Aquí, extractados, los ocho puntos de la resolución número trece sobre seguridad y defensa europea y su traducción aproximada.
El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a proponer y acordar con los socios comunitarios medidas conducentes al establecimiento de una política común de seguridad y defensa funcional y efectiva, y entre ellas:
1. El reconocimiento de la necesidad de una estrategia europea global y actualizada de defensa conjunta.
Traducción: el documento estratégico sobre Defensa de la UE fue elaborado en 2003, hace once años, con Javier Solana como responsable de política exterior. En su momento, con la invasión de Irak encima de la mesa, la estrategia europea de seguridad ofreció una visión muy avanzada, que apostaba por soluciones multilaterales y añadía su poder blando –diplomático, económico- a la fuerza militar; el contenido se revisó en 2008 y hoy nadie discute que Europa necesita redefinir su visión estratégica si quiere avanzar, qué riesgos y amenazas detecta y qué medios pone para contrarrestarlos.
2. Preparar una posible reorganización de las estructuras de gestión de crisis existentes, con el fin de fortalecer el grado de integración entre los componentes militares y civiles.
Está reconocido que una de las fortalezas de la UE es la combinación de instrumentos militares y civiles en la resolución de las crisis. Todo lo que se haga para mejorar este aspecto es avanzar en uno de los elementos distintivos de la política exterior de la UE.
3. Crear un Cuartel General Europeo de Operaciones permanente y modulable con capacidad de planificar a largo plazo y dirigir, en el nivel operacional, las misiones civiles y militares en curso hasta el nivel de actuación que se determine.
La UE carece de un cuartel general permanente capaz de la planificación y dirección militar de operaciones, una reivindicación ya antigua por parte de algunos países –una década- que cuenta también con la oposición frontal de otros como Reino Unido. La Unión depende de la OTAN a este nivel para distintas operaciones, lo que le resta autonomía y agilidad.
4. Facilitar el despliegue de los mecanismos y capacidades de Respuesta Rápida, en particular de las agrupaciones tácticas de despliegue rápido "battlegroups".
Traducción: la UE cuenta desde 2007 con unidades de respuesta rápida, los denominados battlegroups, agrupaciones tácticas formadas por 2.400 soldados donde se integran unidades de combate, de apoyo al combate y de apoyo logístico, y desplegables en una semana en un radio de acción de 6.000 kilómetros. La responsabilidad va rotando entre países, las fuerzas se preparan, se activan… y nunca han actuado en una operación real.
5. Avanzar en el proceso de desarrollo de capacidades y su armonización con las estructuras equivalentes en la OTAN, potenciando la Agencia Europea de Defensa.
Las últimas crisis –Libia, Malí- han evidenciado algunas debilidades en capacidades militares de la UE que habría que reforzar, como drones, reabastecimiento en vuelo, comunicaciones por satélite, ciberdefensa. Para que fuera un instrumento potente de impulso de las capacidades europeas, la Agencia debería contar con unos medios y un presupuesto que hoy no tiene.
6. Desarrollar acuerdos y estructuras que permitan la implementación de una gama más amplia de capacidades, en especial a través de la puesta en marcha de la cooperación estructurada permanente prevista en el Tratado de Lisboa.
El Tratado de Lisboa de 2007 recoge contenidos avanzados en materia de defensa que no han sido desarrollados. Uno de ellos es la cooperación estructurada permanente, es decir, la posibilidad de que algunos Estados miembros refuercen su colaboración militar, no los 28 al unísono.
7. Potenciación de la base tecnológica e industrial de la defensa, favoreciendo el desarrollo de tecnologías de doble uso y apoyando a las pymes del sector de seguridad y defensa.
Apoyo a la industria de defensa y abrir algo el mercado a la competencia.
8. Compromiso de que el desarrollo en las capacidades y en la política industrial europea se armonice con el avance efectivo en la definición y concreción de la Política Común de Seguridad y Defensa.
Aquí un principio defendido en las últimas cumbres europeas por el Gobierno de Rajoy, que la defensa europea avance equilibradamente en sus elementos políticos, militares e industriales. En estos tiempos de fe escasa en la construcción europea algunos socios son partidarios de avanzar en su sector industrial, a poder ser a favor de sus intereses empresariales, y dejar la política común para mejor ocasión.
Existe la voluntad política mayoritaria del Parlamento español para impulsar la política europea de seguridad y defensa
Hasta aquí el contenido de la resolución, una de las 22 aprobadas en el debate de la nación (se rechazaron más de 80) y con apoyos muy mayoritarios. El Congreso tumbó propuestas de resolución de CiU y ERC sobre la consulta soberanista en Cataluña, funcionó en general el rodillo de la mayoría absoluta, con escasas excepciones.
Este tipo de resoluciones son declaraciones políticas, que se aprueban o rechazan cuando las luces del debate y del interés público o mediático ya se han apagado, que tienen además un complicado sistema de negociación, votación y enmiendas por párrafos y líneas.
En este caso se puede resumir claramente: existe la voluntad política mayoritaria del Parlamento español para impulsar la política europea de seguridad y defensa, y acaba de mandar un mensaje claro al Gobierno para que actúe así en los órganos de decisión de la UE donde se sienta.
Los grupos parlamentarios popular, socialista, junto con el catalán, vasco y parte del mixto en el Congreso han llegado a un consenso en una  de las llamadas políticas de Estado. En esta ocasión el hombre ha mordido al perro, no al revés como es habitual, y por tanto debe ser noticia.

Morenés tarda tres meses en informar del Consejo Europeo de diciembre sobre Defensa

Precisamente sobre estos mismos temas el ministro de Defensa ha comparecido este miércoles en el Congreso para informar sobre la evolución de la Política Común de Seguridad y Defensa en el año 2013 y de los resultados del Consejo Europeo del pasado 19 de diciembre de 2013 que trató estos asuntos. Los diputados han tenido que esperar 90 días a que el Gobierno les informe.
Como se ha visto con la resolución, si bien existe un amplio consenso parlamentario sobre el tema, la traducción práctica en medidas ejecutivas de Gobierno –sea nacional o comunitario- parece más complicada.
La sesión de este miércoles 12 de la Comisión de Defensa del Congreso se abrió con la protesta de todos los grupos parlamentarios, excepto del popular, por la demora de Morenés en acudir al Parlamento a informar y debatir sobre tres asuntos reclamados por la oposición: el tratamiento por parte del Ministerio de Defensa hacia traductores e intérpretes que han servido al contingente español en Afganistán; la transformación de las FAS, tras las diversas declaraciones del jefe operativo de las Fuerzas Armadas sobre reducción o no de tropas; y el incremento en un 50% -hasta 850- de los marines de EE.UU. desplegados en la base de Morón, además de la prórroga durante un año más de su permanencia, según autorizó el consejo de ministros del pasado día 7 de marzo.
Los tres asuntos citados quedaron para mejor ocasión, y el ministro informó sobre el consejo europeo de diciembre, que considera “un buen punto de partida” de una política europea de seguridad y defensa, al responder a una planificación seria y creíble, con objetivos claros y evaluables.
El portavoz del Grupo Socialista en la Comisión, Diego López Garrido, contrastó en su intervención la resolución consensuada y la cumbre europea, calificando la primera como muy positiva mientras que el consejo europeo ofreció en su opinión un “resultado decepcionante”, con unas conclusiones excesivamente generalitas y sin señales claras de avance de cara al ciudadano.
La cumbre de jefes de Estado, que trató parcialmente sobre defensa por primera vez en un lustro, giró en torno a tres ejes: incrementar la efectividad de esta política, la mejora del desarrollo de capacidades militares y el fortalecimiento del sector industrial europeo de la defensa.
“La única línea roja de España, defender el avance simultaneo de los tres ejes, lo hemos conseguido”, señaló el ministro, su avance “sincrónico y equilibrado”.
Sobre resultados concretos mencionados por Morenés en la Comisión de Defensa, cabría reseñar la próxima integración de España en el marco europeo de transporte aéreo; el interés y el impulso de nuestro país por una estrategia europea de seguridad marítima, también en la OTAN; el avance de la Unión en ciberdefensa; y la oportunidad que puede suponer para países y empresas con recursos muy limitados la puesta en marcha por la UE de mecanismos financieros y rebajas fiscales para promocionar determinadas líneas tecnológicas asociadas a defensa y seguridad.
Sobre operaciones, el ministro de Defensa avanzó una próxima misión civil de la UE en Malí; los preparativos para la más cercana operación en la República Centroafricana, sobre la que Morenés acudirá la semana próxima al Congreso para solicitar autorización; y mencionó como objeto de atención por parte de la UE el incremento de la inestabilidad en Bosnia.
En el debate de ayer en el Congreso apareció también la crisis de Ucrania, tema caliente en diversos foros en los que ha participado en las últimas semanas el ministro en el ámbito de la OTAN y de la UE. Sobre el particular, Morenés opinó que “en Ucrania debemos ser prudentes pero no podemos dar una sola señal de debilidad” frente a Rusia. Para varios de los diputados presentes, la inexistencia aún de una política europea común de seguridad ha quedado evidenciada con la actuación de la UE durante las últimas semanas en el conflicto Kiev-Moscú.
Dice Morenés que “más vale hacer las cosas por convicción que por necesidad, cuando se tienen que hacer por necesidad se llega siempre tarde”. Y la convicción parece aún insuficiente: “Berlín, Paris y Londres comparten un 60% de sus objetivos estratégicos, no el 100%”, de ahí la debilidad de la UE como actor político internacional, que la Unión pese menos en política exterior que la suma de los 28 individualmente.

Sugerencias

The EU's Common Security and Defence Policy.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Europa pierde el tren de los drones militares

EADS, Finmeccanica y Dassault presentan un proyecto de avión no tripulado a la agencia de armamento francesa que requiere 1.000 millones sólo en desarrollo para volar en 2022. España lleva 20 años investigando, sin éxito industrial. Mientras, el mercado se lo quedan EEUU e Israel

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Proyecto Talarion, abandonado por EADS.
Europa corre el riesgo de perder el tren del mercado mundial de aviones sin piloto –drones- y carecer de la autonomía industrial para equipar a sus propias fuerzas armadas en este campo. La falta de recursos económicos –recortes presupuestarios- y de voluntad política, si el Consejo Europeo de diciembre dedicado a la defensa no lo remedia, impiden avanzar en un mercado multimillonario copado por empresas estadounidenses e israelíes. A España no se le espera.
Tres grandes empresas de defensa mayoritariamente europeas -EADS, Finmeccanica y Dassault-, que se debe interpretar como los intereses industriales de Alemania, Italia y Francia, acaban de presentar ante el Ministerio de Defensa francés el proyecto de un nuevo drone. Se trata del último intento de convencer a las autoridades políticas de apostar por un nuevo proyecto industrial que revitalice la deprimida industria europea de defensa y además en el ámbito con más expectativas de crecimiento y futuro.
Según publicaba hace unos días el principal periódico francés de información económica, Les Echos, a finales de octubre se presentaron ante la DGA francesa, la agencia pública de armamento, los consejeros delegados de Cassidian, Bernhard Gerwert (grupo EADS, multinacional europea semipública); de Alenia, Giuseppe Giordo (grupo Finmeccanica, multinacional italo-anglosajona con mayoría de capital público italiano); y de Dassault, Eric Trappier (multinacional francesa casi privada, propietaria por otra parte del periódico Le Figaro).
MQ-9 Reaper fabricado por General Atomics
Aeronautical Systems y adquirido por Francia. 
A falta de mayor definición, presentaron el proyecto de un drone del tipo Male (medium altitude, long endurance), hasta 30.000 pies de altitud y un alcance de unos 200 kilómetros, en principio un aparato de vigilancia pero con la posibilidad de una versión armada. El coste del desarrollo del proyecto (que no de la producción) se estima en 1.000 millones de euros, y de aprobarse las empresas se comprometen a tenerlo volando en 2022.
El proyecto presentado ahora recuerda al difunto Talarion, un aparato muy similar impulsado por EADS y abandonado definitivamente hace año y medio ante la falta de un compromiso financiero por parte de los países patrocinadores, Alemania, Francia y curiosamente España, donde se llegó incluso a hablar de la instalación de un centro de excelencia de EADS dedicado a estos UAV. La crisis y los recortes presupuestarios generalizados impidieron al trío aportar los 1.500 millones de euros que pedía la empresa.
La situación de Europa ante los drones refleja todos los aspectos que hoy caracterizan la defensa en la UE: renacionalización de políticas, acuerdos bilaterales, falta de recursos económicos y de impulso político compartido.
Francia y Reino Unido anunciaron hace dos años el desarrollo de un proyecto de drone que parece no haber avanzado por el camino previsto por sus impulsores. Francia y Alemania anunciaron a comienzos de 2013 el impulso de otro drone militar. Y la realidad más real es que las urgencias operativas han llevado a Francia este verano a adquirir en Estados Unidos dos MQ-9 Reaper, fabricados por General Atomics Aeronautical Systems, para desplegarlos en el Sahel y probable aperitivo de un lote final de 16 drones y su equipamiento que se acercan a los 1.200 millones de euros.
En un nivel más modesto, algo parecido le ha ocurrido a la Armada española, que ha acabado comprando su primer sistema aéreo no tripulado embarcado –Pesante lo ha llamado- a la empresa sueca SAAB AB para dotar a los nuevos Buques de Acción Marítima que se despliegan, entre otros lugares, en aguas de Somalia.
El hecho es que a nivel nacional y algunas empresas llevan veinte años con proyectos de investigación en este campo de los aviones sin piloto tanto de uso civil como militar. Por poner un ejemplo, el público Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, INTA, viene desarrollando durante las últimas dos décadas prototipos como los Alba, Diana, Siva o Milano, de diferente alcance y uso, que han supuesto un conocimiento adquirido de interés desde el punto de vista de la I+D+i, pero que no han enganchado con intereses industriales. La multinacional semipública Indra, por su parte, tiene en marcha el desarrollo de un helicóptero no tripulado bajo el nombre de Pelícano.
Nada en cualquier caso comparable a un gran proyecto multinacional que permita el desarrollo tecnológico y la fabricación de un aparato que pueda competir en los mercados de defensa de medio mundo con los productos ya operativos de Israel o EEUU.
Modelo Pelícano de Indra.
Este asunto figurará sin duda en la agenda del próximo Consejo Europeo a celebrar el próximo mes de diciembre de carácter monográfico sobre temas de defensa. En la documentación elaborada para la cumbre, la vicepresidenta y Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Catherine Ashton, señala este campo de la inteligencia, vigilancia y reconocimiento como prioritario.
Muy probablemente se trate también de un asunto presente en las actuales reuniones y contactos que mantiene la industria tecnológica española de seguridad, defensa y espacio con la Secretaría de Estado de Defensa.
La realidad es que hay interés compartido, posibles usos tanto civiles como militares, hay necesidad operativa de los ejércitos, hay negocio, pero no recursos públicos para financiar un proyecto europeo ambicioso. El ministro de Defensa, Pedro Morenés, aplazaba hace pocos días hasta la próxima legislatura, o el horizonte de 2015, la puesta en marcha de nuevos programas de adquisiciones para las Fuerzas Armadas, entre los que podría figurar uno de este tipo.
La situación actual lleva a algunos países como España a financiar con muchas dificultades sistemas de armas comprometidos hace 15 años, diseñados hace 25, y no poder afrontar hoy equipos más adaptados a las necesidades operativas.

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