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jueves, 17 de noviembre de 2022

España y su Defensa

Monumento a la Legión erigido en Madrid
ciudad en noviembre de 2022.

La Defensa de España (fronteras, intereses, valores, sin concretar mucho), la Defensa de los españoles (foco en la ciudadanía) y la defensa de quienes viven de la Defensa (empleados públicos, industria), pueden coincidir, quizá debieran coincidir, pero no son los mismo; la Defensa sería probablemente la suma de todo. 
El caso es que fui invitado hace pocas semanas en un ámbito restringido a hablar de la Defensa y España, con tres indicaciones orientativas del debate o los intereses de la audiencia: uno general, otro de opinión pública y un tercero de industria de Defensa. 
Traigo aquí no lo que allí se habló ni lo que dije, sino lo que llevé en la cabeza; reconociendo que estos ejercicios generalistas tienen su dificultad, y que la reacción más racional ante una oferta de este tipo hubiera sido no decir una palabra o escribir 774 páginas.
Siempre es relevante identificar al que habla, en mi caso el foco es el de la comunicación y del análisis de las políticas públicas, información que permite confirmar o descartar la habitual confusión de papeles: muy a menudo encontramos políticos en el papel de periodistas, funcionarios en el de políticos, periodistas y analistas en el de activistas.
Sobre cada uno de los acercamientos a la Defensa señalaré, utilizando la expresión anglosajona, un elefante en la habitación, un tema incómodo y presente sobre el que nadie habla o le apetece tratar en público.

Defensa y España

La política de Defensa en España está lógicamente condicionado por la moción de censura que acabó en junio de 2018 con el Gobierno conservador del Partido Popular presidido por Mariano Rajoy (ligado a la publicación de una sentencia sobre corrupción en su partido) y las elecciones generales de diciembre de 2019 que llevaron al Partido Socialista a formar un Gobierno de coalición con Podemos.
El marco de la Defensa en España está escrito en documentos como la Directiva de Defensa Nacional de 2020, la Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2021, la Brújula Estratégica de la Unión Europea de marzo de 2022 y el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN aprobado en la cumbre de Madrid de junio de 2022, documentos todos imprescindibles para el interesado, cuyo orden cronológico quizá debiera haber sido al revés (OTAN, UE y luego España con seguridad y finalmente Defensa).
Luego viene la realidad a poner a prueba documentos y estrategias, el momento concreto que todo lo altera. La actualidad de España en noviembre de 2022 en estos asuntos de seguridad y defensa está marcada claramente por dos circunstancias: la invasión de Ucrania del 24 de febrero, y la respuesta de la UE con España incluida; y la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado para 2023, que contemplan un crecimiento de los fondos de Defensa del 25% (sumaría un incremento de más del 40% con el actual presidente del Gobierno).
Desde otra perspectiva a más largo plazo, en España vivimos dos procesos de calado no concluidos. Por una parte, la creación desde aproximadamente el cambio de siglo de un sistema de seguridad nacional, que va mucho más allá de un departamento de coordinación en Moncloa, implica un cambio de perspectiva no rematado. Existe una ley de seguridad nacional, un consejo de notables que preside el rey Felipe, un comité de situación más operativo y discreto engrasado durante la pandemia, una estrategia de seguridad nacional, un informe anual, pero no un consejero de seguridad nacional.
Un segundo proceso, directamente ligado a la organización y la eficacia militar, es el recorrido hacia lo conjunto, impulsado desde la Ley de Defensa de 2005; se trata de un largo camino hacia la acción conjunta de los tres ejércitos, bajo un mando unificado en el JEMAD -al parecer aún no asumido desde los ejércitos-, en los ya seis espacios de actuación (tierra, mar, aire, espacio, ciberespacio y, el último en incorporarse, el ámbito cognitivo).
Sorprende que las inercias y autonomía de los ejércitos de Tierra, Aire y de la Armada continúan pasados 35 años después de crearse el Ministerio de Defensa y quedar englobados en su estructura, ministerio/poder civil al que desde el mundo uniformado se sigue observando desde la desconfianza, la injerencia en su actuación y la obstrucción en la deseada relación directa con el jefe del Estado, obviando que por mucho mando supremo que le reconozca la Constitución no dirige las Fuerzas Armadas.
El marco imprescindible de la Defensa en España es la OTAN (léase Estados Unidos en la Alianza además de acuerdo bilateral) y la Unión Europea.
El elefante en la habitación sobre la Defensa de España es la posibilidad de tener que hacer frente a una amenaza no compartida con nuestros socios de la OTAN o de la UE, a pesar del artículo 5 de la Alianza y el 42.7 del Tratado de la UE sobre asistencia mutua, es decir, la desestabilización del norte de África, es decir, un conflicto abierto con Marruecos. Un enfrentamiento con el vecino del sur se presenta como una posibilidad remota, teniendo en cuenta los intereses de Estados Unidos en ambas orillas o la diferencia de renta de uno a diez, lo esperable es que las tensiones se jueguen con estrategias híbridas en la zona gris, como las 12.000 personas que cruzaron la frontera de Ceuta en mayo de 2021 en apenas 48 horas; a la contra juega el ejemplo de Ucrania, muy lejos del gris, o que las autocracias por regla general no son previsibles en ningún lugar del planeta.

Opinión pública y Defensa

Cada país tiene su historia y su sensibilidad, que han de tenerse en cuenta para el desarrollo de cualquier política pública y aún más los instrumentos dedicados a defender al ciudadano de amenazas.
Las relaciones de los españoles con la Defensa y las Fuerzas Armadas y el mundo militar están marcadas por la Guerra Civil de los años 30 del siglo XX; por la no participación de España en ninguna de las dos grandes guerras europeas y luego mundiales del pasado siglo; por el hecho de que no fuimos liberados por los aliados desembarcando en nuestras playas (sí lo hicieron en Casablanca y Normandía, por ejemplo); por los acuerdos de Defensa firmados en 1953 entre la dictadura de Franco y EEUU, reeditados hasta la fecha;  por 40 años de dictadura con un fuerte componente militar (aparte del jefe del Estado, alrededor del 25% de ministros y procuradores en Cortes fueron militares); por el golpe de Estado de 1981 y otros intentos cercanos. 
La cúpula militar española actual entró en las academias de oficiales con Franco vivo y salieron licenciados antes de la Constitución; hasta el año 2006 una estatua ecuestre de Franco ocupaba lugar principal en la Academia General Militar de Zaragoza, con el peregrino argumento de que fue director del centro, como si en las calles alemanas hubiera estatuas de homenaje al Hitler pintor; aún hoy el dictador da nombre a una sección de la Legión.
Cambios sociológicos y políticos profundos equiparan hoy las relaciones entre ciudadanía española y Defensa y las FAS a cualquier otro país: la consolidación de la democracia (fin del ruido militar desde finales de los 80); la integración en la OTAN; las operaciones internacionales en las que han participado militares españoles, que ya nadie llama operaciones de paz (Angola y Namibia en 1989, Centroamérica, ex Yugoslavia, Líbano desde 2006, entre otras); el fin del servicio militar en el cambio de siglo, positivo, en contra de lo que algunos opinan, la experiencia de los españoles era con una gran organización ineficiente; la creación de la UME en 2005 para actuar profesionalmente en emergencias. Los españoles valoran hoy ante todo la profesionalidad de sus Fuerzas Armadas, un cambio realmente histórico.
La última gran encuesta pública que ha preguntado a los españoles por seguridad y amenazas se la debemos a la Fundación Alternativas, a la empresa 40DB y a la financiación del Ministerio de Defensa en enero de este 2022, con unas conclusiones relevantes: europeísmo de los ciudadanos en relación con su seguridad; transversalidad de las amenazas (pandemias, cambio climático, mayor peso que el riesgo de conflicto militar); y diversidad de enfoques, por orientación política, edad o sexo. A los ciudadanos que así se expresan debe ir orientada la Defensa.
En esta encuesta, realizada antes de la invasión de Ucrania, a la pregunta sobre las principales amenazas para la seguridad de España, los encuestados señalan en primer lugar la propagación de enfermedades infecciosas, seguido de terrorismo internacional, cambio climático y desastres naturales, ciberataques, flujos migratorios, desinformación y polarización, crisis de suministros, inestabilidad Mágreb y Sahel, armas de destrucción masiva, China, conflictos armados, Rusia y EEUU.
Los españoles encuestados opinan que las organizaciones con mayor capacidad para proteger a los ciudadanos frente a esas amenazas son, en primer lugar, la Unión Europea (25%, de las respuestas, mayor apoyo cuanto más joven es el encuestado); seguida de la OTAN con el 18% (más respaldo en mayores de 55 años); y el Estado español es mencionado como garante por un 13%.Tres de cada cuatro encuestados consideran que España debería abogar por una Europa de la defensa, con una mayor coordinación entre los Estados miembros de la Unión Europea y menor dependencia de EEUU.
En relación con la opinión pública, el elefante en la habitación sería la identificación de la Defensa, de lo militar, con una franja de la ciudadanía de orientación política ultranacionalista y extrema, la que correspondería por ejemplo con los abucheos al presidente del Gobierno si es de izquierdas en el desfile del 12 de octubre, nunca criticado desde la oposición conservadora.Cualquier gran política pública, con gran volumen de presupuesto, necesita la complicidad de la sociedad, la legitimidad de su respaldo. El peligro sería que la Defensa de España no tuviera en cuenta la diversidad de los españoles, sino que responda a un país inventado, a una sociedad inexistente.
"Es patente el desapego antipatriótico de los votantes de la izquierda sociológica", ha dejado escrito en sus memorias el penúltimo JEMAD, que fue nombrado por la ministra Cospedal y estuvo aún un par de años bajo Gobierno PSOE; es curioso que nunca se utilice la expresión 'derecha sociológica', parece en este caso un fenómeno natural.

Industria de Defensa

España es el séptimo exportador mundial de material de defensa y de doble uso, reflejo de una importante industria como sector y de empresas competentes, menos creadora de gran número de empleo que sí especializado y con tecnología avanzada, en muchos casos de carácter dual.
Lejos quedan los tiempos en los que cada ejército tenía detrás en simbiosis una empresa pública. Santa Bárbara fue privatizada durante la fiebre de adelgazamiento del sector público en el cambio de siglo por cinco millones de euros, aunque el Tribunal de Cuentas certificó más tarde que la venta costó 500 millones al erario público. En aquellas fechas, la pública CASA se integró en EADS, ahora Airbus, a cambio de un 5% de la multinacional. La Armada es la única que aún mantiene con los astilleros públicos Navantia una estrechísima relación con la industria.
Tras Airbus y Navantia, Indra parece ser la empresa llamada a ser el gran actor empresarial nacional en este sector, con un 26% de sus acciones en manos de la pública SEPI, y así lo muestra su no bien recibida elección como coordinador nacional en el programa del futuro caza europeo FCAS, junto con Dassault y Airbus en Francia y Alemania. 
Parece claro que la industria española de Defensa encara una nueva época de bonanza por parte de los Presupuestos Generales del Estado de los que depende, si bien no se ha alterado el sistema de financiación de los grandes sistemas de armamento a larguísimo plazo que hace que hoy estemos pagando aún las decisiones de compra del anterior ciclo inversor.
En éste como en todos los apartados relacionados con la Defensa aparece la UE, con una alta participación española por ejemplo en 28 de las 60 iniciativas en marcha en el marco de la PESCO, cooperación estructurada permanente que Bruselas ha puesto en marcha, que no conforma una política de Defensa pero se va avanzando con proyectos industriales conjuntos.
El gasto en defensa de los 27 miembros de la UE está creciendo significativamente hasta alcanzar los 214.000 millones de euros en 2021 (un 6 % más que en 2020), cuatro veces el de Rusia y casi lo mismo que China; la previsión es que siga aumentando con fuerza en los próximos ejercicios y tiene pendiente que ese gasto sea coordinado. Hasta el momento no existe un mercado europeo de Defensa, todos los países priman la industria propia, salvo los casos de programas multinacionales y consorcios.
No avanzará Europa en Defensa si no avanza Europa como proyecto federal (que incluye su pilar social); las últimas decisiones como respuesta a la pandemia, con el endeudamiento común y los fondos europeos de recuperación, más las decisiones tomadas en Defensa apuntan hacia ese avance federal necesario para que se traslade a las decisiones sobre seguridad común.
En este ámbito de la industria -sea española o europea- uno podría preguntarse si la economía responde a los intereses nacionales de seguridad o a otras lógicas más relacionadas con la rentabilidad y los beneficios de los accionistas.
Hablando de elefantes, en este caso parece claro que la industria de Defensa española, ni de la ningún otro país, tiene el tamaño y la autonomía suficiente para fabricar todos los sistemas de unas Fuerzas Armadas con todas las capacidades militares, parece imponerse a medio plazo cierta especialización entre los ejércitos y las industrias de los 27 y programas de desarrollo conjunto.

Cierre

El análisis de las encuestas ofrece un resultado paradójico: España es un país seguro que los españoles no reconocen como tal, en un mundo inseguro que no nos lo parece.
Existe unanimidad entre los agentes afectados sobre la necesidad de implicar a la sociedad en temas de Defensa, unanimidad en el discurso que no se acompaña con un comportamiento que alimente esa implicación deseada, más allá de recibir el aplauso o el apoyo acrítico. 
En cualquier caso, sobre la salud de la Defensa con mayúscula y de las tres defensas primeras -la de España en abstracto, la de los ciudadanos españoles y la de quienes trabajan directamente en ella- se podría decir que cualquier tiempo pasado fue peor.
Pero la Defensa no es una religión, es una política pública, debatible, con opciones distintas, y necesitada de rendición de cuentas y evaluación de resultados. Existe en este sentido recorrido por delante, tanto en España como en la Unión Europea.

Artículo publicado originalmente en Blog IDAPS.


miércoles, 5 de junio de 2019

Despejando la niebla informativa

La Asociación de Diplomados Españoles en Seguridad y Defensa -ADESyD- organizó en noviembre de 2018 en Madrid un Congreso en el que participé con una ponencia titulada "Unión Europea, desinformación y realidad", un recorrido por las actuaciones desde Bruselas en este campo, los materiales que ha ido dejando por el camino y conclusiones propias.
ADESyD ha presentado este mes de junio las actas del Congreso, disponibles en este enlace.
Reproduzco a continuación el apartado final de mi contribución, un largo artículo académico con sus notas al pie e incluso bibliografía.

Despejando la niebla

"Berline: the salute", de Jan Vanriet. Colección Roberto Polo, Toledo.
Porque la desinformación se ha convertido en un cajón grande y oscuro donde conviven materiales y voluntades de muy diverso signo se hace necesario también un esfuerzo de explicación, más allá de la denuncia o la comprobación de contenidos falseados.
Conviene advertir que en asuntos de desinformación los denunciantes a menudo no dicen la verdad y ocultan sus verdaderos intereses: los medios de comunicación tradicionales están alarmados en realidad por la competencia publicitaria de las plataformas digitales, el mundo de la seguridad piensa más en redes que en mejorar su comunicación digital, algunos políticos quisieran ver desaparecer un contrapoder crítico; y abundan en canales digitales contenidos informativos que no lo son, sino entretenimiento o materiales ideados para generar tráfico y publicidad. A lo anterior se suman alianzas coyunturales entre algunos de los actores que acrecientan la confusión.
La desinformación está desempeñando una función parecida a los canarios en la mina o los rosales en la cabecera de los hilos de las viñas en La Mancha, testigos que alertan de una enfermedad mayor.
El fenómeno permite aflorar desafíos del máximo interés que afectan a la profesión periodística, a la competencia empresarial en un entorno digital, a la comunicación política, sin caer necesariamente en alarmismos que la convierten en amenaza principal de los sistemas democráticos; si así fuera la rotundidad de las pruebas que respaldan las acusaciones debiera subir muchos enteros.
La Unión Europea lleva realizado un intenso trabajo a través de un proceso en marcha que previsiblemente alcance y supere las elecciones de mayo de 2019. La actuación de las instituciones comunitarias contiene además una lección añadida a la hora de interpretar la comunicación: la importancia de tener en cuenta quién habla y las competencias de quien emite el mensaje.
Si el secretario general de la OTAN afirma en una entrevista que “necesitamos prensa libre e independiente, periodistas que hagan preguntas incómodas”, cabe preguntarse si la Alianza Atlántica tiene entre sus objetivos impulsar la incomodidad de las entrevistas que realizan a su secretario general , o quizá esconda otro objetivo más relacionado con la tensión con Rusia.
La Comisión Europea ha demostrado una capacidad importante de análisis en este asunto de la desinformación, pero a la hora de concretar actuaciones las propone lógicamente en terrenos donde tiene competencias, entre las que aún no se encuentra la defensa militar, aunque sí aflore su reconocida capacidad de elaborar normativa, vinculante muchas veces muy lejos de las fronteras de sus miembros; capacidad de la UE también en materia de competencia empresarial, protección de datos, confidencialidad de las comunicaciones, derechos de autor, también la capacidad de incrementar recursos públicos gravando con impuestos la actividad digital, que se mueve mejor y más rápido que los inspectores de Hacienda.
El alarmismo con el que se ha arropado la desinformación como amenaza casi existencial de regímenes democráticos tiene el inconveniente de que eleva la capacidad de influencia de estos materiales hasta un límite difícil de creer, aún no ratificado por estudios científicos.
Asimismo se desvía el foco del interés económico muy a menudo presente en estas campañas de desinformación, el fomento de tráfico de contenidos para la generación de ingresos por publicidad o como ejecutores de campañas, que alguien lo tiene que hacer.
Se puede afirmar que es económica la causa de la degradación de las condiciones laborales de los periodistas, es económico el beneficio que se busca con la publicación de noticias falseadas en muchos de los casos , es económica la preocupación de fondo  de los medios de comunicación tradicionales cuando tratan el tema de la desinformación, en economía piensa la UE cuando pretende regular la actividad de las plataformas digitales que hoy ocupan los primeros puestos a nivel planetario en capitalización bursátil y los últimos en pago de impuestos…
Afortunadamente comienzan a aparecer las primeras reacciones a la desinformación.
Desde el periodismo, van surgiendo comprobaciones de declaraciones y de cifras, verificadores de datos; y el rigor periodístico como una alternativa al periodismo espectáculo, los principales periódicos españoles especulan con el próximo estableciendo de sistemas de pago por contenidos que solo serán rentables si se ofrece credibilidad y profesionalidad a cambio. El periodismo riguroso suele ser lento y caro, mientras que la información distorsionada suele ser de rápida elaboración y bajo coste.
Desde la empresa, tras los bandazos primeros en un escenario novedoso, se aprecia la necesidad de regular la coexistencia entre medios de comunicación tradicionales –quizá con figuras de protección e incluso financiación pública, como los teatros, la ópera o las bibliotecas- y las plataformas digitales, que no parece que contribuyan al fisco como el resto de actividades económicas.
Por su parte, gigantes como Google o Facebook, que han crecido aceleradamente en tres lustros hasta su relevancia actual, dependen aún más de la reputación que otros sectores económicos, y se moverán en favor del usuario aunque sea perezosamente por interés interesado.
Desde la comunicación política no parece que tenga un largo recorrido la utilización de la desinformación como argumento de reemplazo al terrorismo internacional como gran amenaza existencial.
A medio y largo plazo, en estos temas de desinformación que son en el fondo asuntos de información, la UE demostrará la firmeza de su compromiso si avanza en iniciativas generalizadas y relacionadas con la alfabetización digital y la promoción de información rigurosa.
Se sorprende Daniel Innerarity del cambio cultural que ha supuesto haber pasado “de celebrar la ‘inteligencia distribuida’ de la Red a temer la manipulación de unos pocos; de un mundo construido por voluntarios a otro poblado por haters; de celebrar las posibilidades de colaboración digital a la paranoia conspirativa; de la admiración por los hackers a la condena de los trolls; de la utopía de los usuarios creativos a la explicación de nuestros fracasos electorales por la intromisión de poderes extraños (más creíble cuanto más rusa sea dicha intromisión)”.
Añade Innerarity que “en una sociedad avanzada el amor a la verdad es menor que el temor a los administradores de la verdad”; y alerta contra la “imagen exagerada de tres poderes que son más limitados de lo que suponen: el de los conspiradores, el del Estado y el de los expertos. Por supuesto que hay gente conspirando, pero esto no quiere decir que se salgan siempre con la suya, entre otras cosas porque conspiradores hay muchos y generalmente con pretensiones diferentes, que rivalizan entre sí y que de alguna manera se neutralizan” .
La desinformación es principalmente un problema que atañe a la información, categoría a la que no pertenecen todos los contenidos digitales, y el panorama se aclara algo si lo enfocamos desde los campos de la comunicación, de la competencia empresarial y del argumento político.
El digital aparece claramente como uno de esos espacios comunes con soberanía difusa que requieren una mayor regulación, evitando la censura y legislando a favor de los ciudadanos, tres condiciones difícil de compaginar; añadiendo que la tecnología que ha disparado la difusión de todo tipo contenidos también lo ha hecho con los de calidad y puede ayudar además a identificar y reducir los manipulados interesadamente.


sábado, 13 de octubre de 2018

Desfile descolorido

Los desfiles son vistosos, mucho, no es que haya que ir a buscarlos, pero si te encuentras con uno o te invitan y acabas allí hay que reconocer su atractivo.
Transmiten apariencia de orden, de unidad de acción, la uniformidad de los uniformes, el tremendo trabajo que tienen detrás; el orden es el caos organizado con la práctica de horas, días, meses; más de 4.000 personas desfilaron este 12 de octubre por la Castellana de Madrid, mucha gente y mucho trabajo detrás que debemos respetar.
Los desfiles militares se inventaron para rendir pleitesía y dar miedo al vecino, aunque en este último nuestro no participaron carros de combate y el mal tiempo impidió el vuelo de cazas, lo que le quitó agresividad.
Desfilaron militares, policías, sí, pero también animales, muchos caballos, bastantes motos, una cabra, e incluso dos princesas, los niños hasta los 12 ó 13 años tienen más parte animal que humana y suavizan mucho un desfile militar. Los vehículos de limpieza detrás de los caballos haciendo ochos en el asfalto dibujaban una coreografía muy vistosa.
Hasta uno de los militares de los Regulares de Ceuta tiraba al aire un bastón de forma espectacular, como una majorette, desconocemos la utilidad bélica del movimiento pero se agradece.
No comparto por tanto la opinión de quienes como Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno, decía sobre la celebración del 12 de octubre "qué coñazo de desfile". A pesar de su comentario despectivo, de la reducción durante su mandato del 10% de las plantillas militares, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, del recorte sustancial del presupuesto en seguridad, de castigar las condiciones laborales de empleados públicos uniformados, pues nadie le chistó durante siete años en la Castellana de octubre, como debe ser.
Hay algunas geografías más aficionadas a los desfiles que otras, uno imagina a los irlandeses todo el día desfilando y tiñendo de verde lo que les rodea, por el País Vasco abundan también los desfiles de hombres.
Otro asunto distinto es que en la celebración de la Fiesta Nacional, así se llama, nada de Hispanidad, Raza y otros asuntos del pasado -aquí alguna explicación-, no se nos ocurra otra cosa que bandera, monarquía más desfile militar.
Los tiempos parecen estar pidiendo algo distinto, aún reconociendo la experiencia de la Iglesia católica y la milicia para afinar el protocolo, dos milenos al menos de práctica; reconociendo el oficio de la Corona, los reyes acaban con las manos moradas de tanto saludar al millar de invitados en palacio después del desfile, nos informa TVE con un detalle que no sé si merecemos saber (el escritor Manuel Vilas tiene una descripción estremecedora de una situación de este tipo).
En tiempos de ZP se montó una batucada con Carlihnos Brown en el mismo escenario por la tarde, aunque se sospecha que no asistió el mismo público que por la mañana. Se abandonó la idea.
En este primer desfile del 12 de octubre de Pedro Sánchez se han incorporado vehículos de Protección Civil como innovación, tímidos avances en cualquier caso que necesitarían doscientos años para cambiar el panorama.
Desde el siglo XIX han evolucionado las celebraciones. Sin ir más lejos, en la crónica de tribunales descubrimos que la clase dirigente celebra hoy las comuniones con cañones de confeti y felinos con forma de coche en el garaje, se han modernizado.
Viejos o nuevos, los desfiles son una representación teatral que merecen respeto, salvo que no sean incluyentes.
La bandera y el himno y conceptos abstractos como la nación representan a todos los españoles, de cualquier ideología y hasta a los no aficionados a los símbolos y las abstracciones, y las Fuerzas Armadas son un instrumento del Estado, obedecen al Gobierno, que si les ordena ir a Irak, van, si les ordena volver, vuelven, si les ordena regresar, allá regresan, pero nada de garantes ni de las esencias ni de valores eternos, eso es tan del siglo XIX como los malos desfiles.
La comunidad política llamada España decide financiar un instrumento de emergencia llamado Fuerzas Armadas y lo pone a desfilar en grandes ocasiones con la idea de que nos representan a todos.
La bandera y las FAS son comunes a quienes lloran a su paso y a quienes sienten su país y lloran sinceramente con la subida del Salario Mínimo Interprofesional o cuando el Fondo de Garantía Salarial abona a los dos años los salarios que un empresario pirata de la comunicación se negó a abonar a un periodista novato.
La actualidad ha derivado en que se encuentran más banderas españolas en un mitin político que el 12 de octubre en la Castellana, se celebran mítines donde no se ve el escenario de tanta bandera, y ahora con la competencia PP-Cs-Vox es todo una sopa rojigualda.
Nada en contra, el único inconveniente de todo esto es que los símbolos hay que cuidarlos.
Por poner un ejemplo, la avalancha de banderas de España que surgieron en otoño de 2017 como reacción al amago secesionista en Cataluña, que pueblan fachadas desde entonces, se han convertido un año después en trozos de tela amarillenta, banderas pardas en los balcones, la España de los balcones pardos, que diría Pablo Casado.
Otro caso similar ha ocurrido este mismo 12 de octubre, los pantalones de los legionarios desfilando por la Castellana, no había dos verdes iguales, estas cosas hay que cuidarlas.
Una bandera o un desfile descolorido equivalen a la nación descolorida, a la identidad descolorida.
El grito de "okupa" al presidente del Gobierno el día de la Fiesta Nacional suena estridente, intempestivo, grosero, aún más si el público alrededor no reprende al chillón, y sobre todo rompe la magia de la representación. Desde ese momento uno ya no se cree que el cartón azul con picos que mueven por los extremos sean las olas del mar.

Sugerencias


miércoles, 8 de julio de 2015

La OTAN elige España para mostrar su músculo militar

ENTRE OCTUBRE Y NOVIEMBRE
Las mayores maniobras de la Alianza Atlántica de toda su historia se celebran este otoño en España: más de 30.000 militares, ejercicios aéreos, navales y maniobras terrestres con el objetivo de mostrar su capacidad real ante vecinos amenazantes, léase Rusia y yihadismo. El Gobierno, encantado con el protagonismo español

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Maniobras de la OTAN en Polonia este mes de junio. | NATO
Visibilidad, disuasión, demostración de fuerza de la OTAN como reacción directa al desafío ruso con la crisis de Ucrania, próximas maniobras con 30.000 militares -20.000 en España, el resto en Portugal e Italia- y un despliegue no visto de armamento desde la guerra fría.
Como una acción de comunicación de la OTAN, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, y el jefe de Estado Mayor de la Defensa, almirante Fernando García Sánchez, han presentado este jueves en Madrid las maniobras 'Trident Juncture 2015’, "el ejercicio más potente que ha hecho la OTAN", en palabras del ministro, ejercicio ‘insignia’ de alta visibilidad de la Iniciativa de Fuerzas Conectadas en el que participarán más de 30.000 efectivos de más de 30 naciones con el objetivo de adiestrar y certificar la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF, NATO Response Force), una fuerza de alta disponibilidad y tecnológicamente preparada, capaz de desplegarse en un periodo corto de tiempo donde sea necesario.
Morenés ha explicado que con este ejercicio la OTAN quiere responder "a los nuevos escenarios de seguridad y defensa, algunos previstos, como el terrorismo yihadista, aunque no su volumen, y otros imprevistos, como la crisis de Ucrania".
Morenés: 'Es mucho más barata la medicina preventiva que la combativa'
Con esta demostración de fuerza ante "el mundo y ante quienes quieren atentar contra nuestro sistema de vida y nuestro Estado de derecho", dice el ministro, el objetivo es "demostrarles que estamos dispuestos a defender nuestras sociedades y nuestros valores de la manera que sea necesaria".
Pedro Morenés ha felicitado públicamente al JEMAD ante la prensa porque considera que la elección de España como escenario de estas maniobras, y también como 'punta de lanza' de la OTAN en 2016, es un reconocimiento de la profesionalidad de las Fuerzas Armadas y la credibilidad y liderazgo de nuestro país dentro de la OTAN.
España es una de las naciones anfitrionas del ejercicio, junto a Italia y Portugal, lo que pone de manifiesto el compromiso adquirido con la Alianza. Con este ejercicio, "la OTAN pretende mostrar la preparación y la interoperabilidad de las capacidades aliadas para la defensa colectiva y la gestión de crisis, dar una respuesta conjunta a las amenazas presentes y futuras y coordinar y colaborar con los diversos actores que trabajan en un escenario internacional", según el Ministerio de Defensa.
El ejercicio estará compuesto de dos fases: una de ejercicio de puesto de mando (CPX, Command Post Exercise) y una fase real (LIVEX, Live Exercise). La fase CPX – que se desarrollará del 3 al 16 de octubre – tendrá por finalidad la evaluación y certificación de la estructura de mando de la NRF 2016. Se desarrollará en varias unidades militares ubicadas en Alemania, Bélgica, Canadá, España, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido y en aguas del Océano Atlántico y del Mar Mediterráneo.
España lidera en 2016 la fuerza ultrarrápida de la OTAN, 5.000 soldados desplegables en 48 horas
En la fase real o LIVEX – que transcurrirá del 24 de octubre al 6 de noviembre – se desarrollarán diferentes operaciones terrestres, marítimas y aéreas: operación ofensiva terrestre, desembarcos anfibios, lanzamientos paracaidistas, acciones en ambiente urbano, actuación de fuerzas de operaciones especiales e intervención en ambiente NRBQ, entre otras. El ejercicio se desarrollará en 16 escenarios distribuidos en España, Italia, Portugal y aguas del Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo.
Del total de los efectivos participantes, cerca de 20.000 desplegarán en ocho ubicaciones españolas: Centros de Adiestramiento San Gregorio (Zaragoza) y Chinchilla (Albacete); campos de maniobras y tiro Álvarez de Sotomayor (Almería) y Sierra del Retín (Cádiz); bases aéreas de Albacete, Son San Joan (Palma de Mallorca), Torrejón (Madrid) y Zaragoza.
El ejercicio ‘Trident Juncture 2015’ ha sido programado por el Mando Aliado de Transformación con sede en Norfolk (Virginia, Estados Unidos) y será dirigido por el Mando Aliado Conjunto con sede en Brunssum (Holanda).

Protagonismo español

Del total de efectivos participantes, la aportación nacional -la más numerosa del ejercicio- se aproxima a los 8.000 efectivos, pertenecientes a los Ejércitos y la Armada. El Ejército de Tierra participa con más de 4.700 militares, 23 carros de combate, 93 blindados y seis helicópteros, dos de ellos de ataque y cuatro de apoyo y transporte.
Por su parte, la Armada participa con 2.650 efectivos, 13 buques, cuatro helicópteros y dos aviones, pertenecientes a los siguientes buques o unidades.
Finalmente, el Ejército del Aire participa con 516 personas, 29 aviones (24 cazas Eurofighter y F-18, dos C-295, un C-235, un C-130 y un Falcon 20/EW) y dos helicópteros.
Todo el despliegue y el ejercicio se enmarca en la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF, NATO Response Force) es una fuerza multinacional de alta disponibilidad y tecnológicamente avanzada para responder, de forma inmediata, a una situación de crisis simplificando el proceso de generación de fuerzas como respuesta a una situación de conflicto. La NRF 2016 será evaluada y certificada durante el ejercicio. Tras la reunión del pasado mes de junio de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas, se acordó triplicar el número de sus efectivos hasta un máximo de 40.000.
El Cuartel General de Cuerpo de Despliegue Rápido de la Alianza Atlántica, con sede en Bétera (Valencia), liderará el mando del componente terrestre de la NRF 2016, con una fuerza de reacción de tres brigadas multinacionales.
Esta nueva NRF contará por primera vez con una Fuerza de Muy Alta Disponibilidad (VJTF, Very High Readiness Joint Task Force) que podrá actuar como “punta de lanza” de la NRF y que liderará España en 2016. La VJTF podrá desplegarse en un plazo de 48 horas y contará con alrededor de 5.000 militares. A preguntas de Estrella Digital, el JEMAD informó de que en el caso en que en 2016 surgiera una crisis militar y la OTAN decidiera desplegar esta fuerza, bajo mando y efectivos principalmente españoles, tendría que utilizar medios de transporte de Estados Unidos.
Entre octubre y noviembre 30.000 militares de la OTAN recorrerán España
La composición de esta primera VJTF, en 2016, contará con efectivos de una brigada española y varios batallones de naciones aliadas bajo el mando del Cuartel General de Cuerpo de Despliegue Rápido de la Alianza.
El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha insistido en la presentación de este macro ejercicio de la OTAN en la visibilidad, de cara a hipotéticos enemigos y también dentro de España. Buena parte de los medios y efectivos militares no españoles entrarán y saldrán por Bilbao, La Jonquera, también Sagunto, Zaragoza y Albacete.
Destaca que "será muy interesante demostrar que la defensa importa, que nuestros militares tienen una función real que cumplir, que nuestra seguridad está seriamente amenazada, no es un ejercicio teórico", que estos adiestramientos favorecen la disuasión.
"Es como en medicina", ha señalado Morenés, "es mucho más barata la medicina preventiva que la combativa, cualquier coste en disuasión es preferible a emplear la fuerza en circunstancias reactivas", cuando el conflicto militar ya es real sobre el terreno.
La OTAN ha organizado este 2015 un total de 280 ejercicios, en su mayor parte en la Europa del este, ninguno de la envergadura del 'Trident Juncture'. La información que ofrece la Alianza en su página web está disponible en cuatro idiomas: inglés, francés, ruso y ucraniano.

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martes, 3 de marzo de 2015

Arabia Saudí, tercer gasto mundial en Defensa

LA INVERSIÓN MUNDIAL RECUPERA EL CRECIMIENTO
Continúa la tendencia de una moderación del gasto en Europa mientras crece en países emergentes. Estados Unidos sigue gastando en Defensa más que la suma de los 15 países que le siguen en la lista

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Pedro Morenés, con el rey -entonces príncipe heredero- Salman bin
Abdulaziz,  el pasado diciembre. | Ministerio de Defensa
El Reino de Arabia Saudí adelantó en 2014 a Rusia en la clasificación mundial de gasto en Defensa, ocupando la tercera plaza sólo detrás de Estados Unidos y China.
El país árabe gastó el año pasado un total de 80.800 millones de dólares, cifra que supera el 10% del PIB saudí y supone un tercio de todo el presupuesto público del país. El crecimiento del gasto saudí en defensa es espectacular, de un 30% en el último año y se ha duplicado en menos de una década. El contexto geoestratégico en el que se produce incluye la rivalidad entre Irán y Arabia Saudí más la irrupción reciente del grupo autodenominado Estado Islámico en el vecino Irak.
Por comparar los indicadores saudíes, Estados Unidos y Rusia destinan alrededor del 4% del PIB a Defensa, y las principales potencias europeas rondan el 2%, sólo superado por Grecia (2,4%) y a cierta distancia del español 1%. El destinar la décima parte de la economía nacional a Defensa como en Arabia Saudí sólo es superado a nivel internacional por su vecino sultanato de Omán.
Según datos del instituto sueco SIPRI, los principales proveedores de armamento al reino saudí han sido en el último lustro Reino Unido (44% del total, su primer cliente mundial), Estados Unidos (29%) y Francia (6%). Entre las mayores ventas en los últimos años del Gobierno británico a Arabia Saudí destacan 72 aviones de combate Eurofighter, para envidia del resto de los socios del caza europeo -entre ellos España- que buscan desesperadamente mercados exteriores para poder financiar un programa difícilmente sostenible en época de crisis.
Los últimos datos sobre el gasto mundial en defensa proceden del británico Instituto Internacional de Estudios Estratégicos -IISS-, que sitúa en primer puesto indiscutible a Estados Unidos, con un presupuesto en 2014 de 581.000 millones de dólares, que cudruplica al segundo clasificado (China, con 129.000 millones de dólares), multiplica por siete el presupuesto saudí y por ocho el de Rusia, cuarto clasificado con 70.000 millones de dólares. La clasificación continúa con Reino Unido, Francia, Japón, India, Alemania, Corea del Sur, Brasil, Italia, Israel, Australia e Irak en el 15 lugar.
En la presentación este mes de febrero de The Military Balance 2015, el director del IISS, John Chipman, ha destacado que el gasto mundial en Defensa se ha incrementado un 1,7% en 2014, el primer crecimiento desde 2010, y ha apuntado entre las novedades la emergencia de una situación conflictiva en Europa -por Ucrania- y la expansión de la amenaza de grupos extremistas islámicos en Oriente Próximo y África.
"El gasto europeo en Defensa continuó el declive iniciado con la crisis financiera", señala Chipman, "y alcanzó en 2014 un descenso acumulado del 8% en comparación con 2010". El director del IISS advierte sobre un descenso del equipamiento de Defensa en Europa, y recuerda que se ha visto reducido sustancialmemnte desde el fin de la guerra fría. Entre 1995 y 2015, recuerda, el número de carros de combate en Europa ha pasado de 25.000 a 8.000, mientras que el número de aviones de combate ha disminuido desde 5.400 a 2.400.
En contraste con la el continuado declive que el Instituto percibe en Europa, el gasto global en Defensa se ha incrementado en Asia, donde destaca el crecimiento del presupuesto chino y también del de Japón.
Concluye el think tank británico que "Occidente aún concentra la mitad del gasto mundial en Defensa en 2014, aunque ha caído desde los dos tercios del total que suponía en 2010. Dada esta tendencia -añaden-, y aunque algunos Estados han incrementado ligeramente sus esfuerzos en Defensa, los países europeos deberán ponderar más seriamente el equilibrio más adecuado entre sus ambiciones militares, la reducción del déficit y las inversiones como el equipamiento militar".
El IISS advierte no obstante que el gasto en Defensa es sólo una parte del cuadro. "La capacidad militar por ejemplo de Estados Unidos", afirman, "va más allá del equipamiento que pueda adquirir el Gobierno, está relacionado asimismo con la formación del personal, el adiestramiento acumulado durante décadas y la experiencia en operaciones". Mientras que la distancia en inversiones militares se va reduciendo, "los países occidentales con ambiciones globales deben tratar de retener esa experiencia acumulada, siendo conscientes de que cuando se pierde una capacidad es muy difícil reconstruirla", aconsejan.

martes, 7 de octubre de 2014

Defensa inicia nuevos programas de armas sin fondos propios

Se acabó la recesión, aparentemente. Los responsables económicos de Defensa anuncian nuevas inversiones, pero financiadas por Industria y aplazadas en el tiempo

J.Vidal / C.Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Fragatas de nueva generación F-110 y un vehículo blindado 8x8. "Es el final, de alguna manera, de los recortes en Defensa", ha asegurado el secretario de Estado, Pedro Argüelles, que este lunes ha presentado en el Congreso las grades cifras del departamento que dirige Pedro Morenés.
Los números destacados del presupuesto del Ministerio de Defensa para 2015 son las siguientes: 5.767 millones de euros, un modesto incremento del 0,4% sobre el de este año, pero que acaba con seis ejercicios consecutivos de recortes. De ese montante, el 78% se destina a gastos de personal. Con todo, se inicia ahora un nuevo ciclo inversor, nuevos programas de armamento que cubrirán las necesidades de material más urgentes. "Cambio de tendencia e impulso para el crecimiento económico", han titulado el documento resumen en la Secretaría de Estado de Defensa.
Aún con este leve incremento, Defensa lo interpreta como el inicio del camino para que España cumpla con el compromiso reiterado en la reciente cumbre de la OTAN en Gales de que los Estados miembro destinen un 2% del PIB a defensa, hoy aquí aproximadamente en la mitad del objetivo.
El problema es que nada de lo anterior se corresponde con la realidad: ahí no están incluidos ni los organismos autónomos que dependen de Morenés (más de 1.000 millones de euros), el coste del despliegue exterior de las Fuerzas Armadas en operaciones de paz (en 2013 fueron 791 millones, que aporta Hacienda, su Fondo de Contingencia), el coste de los programas especiales de armamento ya suscritos y que ya están utilizando los ejércitos (a mitad de año se aprueba un crédito extraordinario, este mes de agosto por importe de 880 millones de euros); tampoco se incluyen los fondos del Ministerio de Industria, que son precisamente los llamados a sufragar el nuevo ciclo inversor.

Los proyectos de las F-110 y el 8x8

El secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, ha presentado este lunes en el Congreso y también ante la prensa las cuentas del departamento para 2015, y ha destacado sobre cualquier otro aspecto que acabaron los malos tiempos para la industria y el equipamiento de las Fuerzas Armadas.
Respondiendo a las principales demandas del Estado Mayor de la Defensa, Argüelles informa de que se han detectado cuatro prioridades: nuevos vehículos 8x8 para el Ejército de Tierra, la nueva fragata F110, aviones sin piloto -drones- y aparatos de reabastecimiento en vuelo.
Por su beneficio directo sobre el sector industrial español de tecnologías de la defensa y seguridad, el Ministerio apuesta por los dos primeros mencionados. En cuanto al 8x8, se destinan en 2015 un total de 41 millones de euros, que permite avanzar en la fase desarrollo tecnológico, diferenciando entre la plataforma del vehículo, que se sacará a concurso, y su equipamiento mecánico y de sistemas, donde se pretende beneficiar a la industria nacional. Se plantea como objetivo que en 2016 Defensa tenga decidido qué 8x8 quiere y se realizará un primer contrato para adquirir 350, que son las necesidades evaluadas por el Ejército de Tierra.
Al desarrollo de la nueva fragata F110 -la Armada cuenta actualmente con cinco F100- Defensa cuenta con 37 millones para 2015.
De izquierda a derecha, secretario de Estado de Defensa, presidente de la
Comisión, subsecretaria y JEMAD (Foto: Ministerio de Defensa).
El paraguas financiero para afrontar lo anterior recibe el nombre de I+D+i dedicada a la defensa, nada menos que 726 millones de euros para 2015 que sufre un crecimiento del 43% sobre este año. Y que procede en su mayor parte del Ministerio de Industria: de ahí se financian los dos programas mencionados y los dos nuevos buques de acción marítima -BAM- que el Gobierno aprobó esta primavera -333 millones de euros en seis anualidades-. A lo anterior habría que añadir 62 millones de euros para el helicópetro NH-90, entre otros programas.
La única buena noticia en programas de armamento es que Defensa cuenta este año con que las empresas abonen al Tesoro Público, que no a este Ministero, 117 millones de euros de inversiones adelantados por Industria a interés cero.
La mala noticia es que el sistema por el que Industria financia a Defensa, ideado por Pedro Morenés como secretario de Estado en la segunda mitad de los noventa, lastra los presupuestos de Defensa unos años más tarde, cuando las empresas entregan físicamente el material
En materia de programas de armamento figuran hoy dos grandes problemas. Uno de ellos es el avión de combate Eurofighter, al que se acaban de detectar serios defectos de fabricación que ha movido a Alemania ha dejarlos en tierra. El secretario de Estado no resta importancia al asunto, descarta que esté en riesgo la seguridad en vuelo de los aparatos, pero los fallos encontrados sí afectan al coste de mantenimiento y la vida útil de los aparatos, un incremento de su coste total que asegura no va a pagar el Estado, sino la empresa Airbus, donde los Estados son accionistas mayoritarios.

Más dinero para el S-80

El otro gran dolor de cabeza de Defensa en programas de armamento es el proyecto de submarino S-80, que en 2015 recibirá 205 millones de euros y que aún no tiene resuelto su gran avance tecnológico, la planta de propulsión independiente del aire (AIP), que le permitiría una permanencia bajo el agua prolongada.
Al coste del retraso y casi asegurado incremento del presupuesto del S-80 habría que añadir el coste de modernizar los antiguos submarinos actuales, 43 millones de euros en el caso del S-74, actualmente en desmontaje en Cartagena.
Además de los fondos procedentes del Ministerio de Industria, Defensa no incluye en esta presentación inicial del presupuesto 2015 sus organismos autónomos: el Instituto Social de las Fuerzas Armadas -ISFAS, 731 millones en 2015-, el Instituto de la Vivienda e Infraestructuras -INVIED, 216 millones- y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial -INTA, 138 millones para el año próximo-, que suman entre los tres 1.085 millones de euros.
Sin contar con el Ministerio de Industria ni los organismos autónomos dependientes de Defensa, el ministerio cuenta con otras fuentes de financiación externas que se acercan a los 2.000 millones de euros.
Aquí figuran principalmente el crédito extraordinario que se viene aprobando a mitad de ejercicio y que ya se cuenta con él para los próximos años -entre 800 y 900 millones- y el coste de las operaciones de paz que financia un crédito ampliable del Ministerio de Hacienda. Aunque en los últimos meses se ha realizado el repliegue de la operación de Afganistán, que continuará en 2015 de forma reducida, la factura no baja y se calcula un coste de 734 millones este año.
Todo lo anterior convierte en irreales los presupuestos que cada otoño y este mismo lunes el Ministerio de Defensa presenta ante el Parlamento. Como ejemplo gráfico, los gastos de personal sobre los fondos disponibles por Defensa son muy inferiores al 78% anunciado y se sitúan en un más razonable 50% del presupuesto.
Pedro Argüelles ha indicado que en el nuevo ciclo inversor que su Ministerio dice haber iniciado se quiere contar con un fuerte respaldo político y de largo plazo a la financiación de las Fuerzas Armadas y el equipamiento que necesitan. En la mañana del lunes reconocía que aún no había iniciado contactos con los grupos parlamentarios de la oposición. Por la tarde en el Parlamento, todos los grupos de la oposición se negaron a apoyar la financiación de Defensa con créditos extraordinarios.

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