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martes, 7 de abril de 2020

La prima de riesgo social

Ha cambiado el foco en la respuesta inicial a las dos últimas crisis, la Gran Recesión y la covid-19 
No está claro si el buque hospital acude al rescate o se va a llevar 
por delante a Miss Liberty. Foto: Andrew Kelly/Reuters. 

La prima de riesgo obsesionó en 2008 y la curva de infectados y fallecidos en 2020, dos actitudes diferentes por parte de responsables políticos y por derivación de ciudadanos.
Riesgo país y riesgo ciudadano; se podría decir que en el fondo son lo mismo, pero la experiencia ha demostrado que el enfoque condiciona el resultado y los destinatarios finales no coinciden.
En cuanto a la respuesta a la crisis 2008/2018, no existen pruebas de laboratorio que hayan confirmado que el saneamiento financiero a costa de un endeudamiento público descomunal haya desbordado las cuentas de resultados empresariales para beneficiar al común de la gente.
Hace poco más de una década anduvieron dos presidentes del Gobierno español con una aplicación en el móvil que les indicaba en tiempo real el estado de ánimo de los mercados financieros; quizá hoy Pedro Sánchez tenga algo similar para la curva de fallecidos o ingresos hospitalarios.
Las diferencias entre las dos crisis se pueden detectar también en otras políticas públicas.
La seguridad tradicional ha delimitado el ámbito de actuación a las fronteras del Estado, del propio y de los vecinos. Es decir, la seguridad física organizada sigue siendo estatal, cuando las amenazas son globales. Por éste y otros motivos con la crisis provocada por la enfermedad covid-19 el secretario general de la OTAN anima a no dejar de aumentar los presupuestos de Defensa, algún nubarrón percibe en el horizonte. En el marco de esa Alianza España ha pedido ayuda y la ha recibido de Turquía y Chequia, hasta ahí la multinacionalidad de la respuesta, a la espera de lo que los Gobiernos nacionales decidan mancomunar bajo el paraguas de la UE (en materia financiera el BCE, la Comisión y el Parlamento Europeo sí han aprobado iniciativas).
Tres novedades se pueden destacar de esta crisis sanitaria que evolucionará a económica, social y por supuesto política.
La primera novedad es la apuntada: la primera preocupación de esta crisis es humana, a diferencia de la Gran Recesión, y por eso chirría y se entiende la movilización de quienes defienden sus intereses económicos con fuerza, actores con gran capacidad de presión, de interlocución y de presencia mediática.
Segunda novedad, desde el punto de vista de la seguridad: el enemigo no es humano. Tras una década de indefinición con el final de la guerra fría, el terrorismo ha copado los tres primeros lustros del siglo XXI como amenaza omnipotente y omnipresente, recurso ya agotado -no se sostiene ni por número de víctimas ni como justificación militar- que ha sido sustituido el último quinquenio por las ciberamenazas.
En ambos casos hay personas detrás, incluso Estados en algunos casos, la seguridad podía apuntar sus instrumentos hacia algo físico y hacia responsables humanos; no sucede hoy con los virus. En esta crisis tenemos muchos héroes y víctimas, pero nos falta un villano humano o estatal a la altura de las consecuencias.
En cuanto a lo cíber, reconozcamos que el virus real se presenta más peligroso que el virus de la desinformación, con evidentes exageraciones en el diagnóstico que parecen pretender que esta novedosa pandemia se parezca a la geopolítica de siempre.
Tercera novedad: las estrategias de seguridad nacional han incluido las pandemias y las crisis sanitarias, pero no como amenaza directa, sino como riesgo indeterminado en compañía de otros que no se sabe muy bien cómo calibrar ("desafío" la denomina la española de 2017); se equivocaron, no es uno de los desafíos (una especia de cajón de sastre), sino amenaza directa. Lo relevante es que la respuesta a esta amenaza no puede descansar en los medios tradicionales.
Por supuesto que las Fuerzas Armadas cuentan con capacidades de extrema utilidad para hacer frente a una crisis sanitaria como la que vivimos: sólo hay que ver la actuación de la Unidad Militar de Emergencias; también la vigilancia de infraestructuras críticas; la sanidad militar probablemente esté infradotada, pero contamos con un gran hospital de la Defensa que aunque no tiene capacidad para albergar a dictadores amigos sí da servicio a un importante barrio de Madrid, y es muy útil como respaldo de emergencias, igual que la farmacia militar, que habrá que fortalecer de alguna forma.
Cosa distinta es el empleo de los militares en tareas de seguridad ciudadana, como se ha anunciado, muy discutible en un país con 250.000 agentes policiales (la mitad bastante bien formados) y hasta el momento afortunadamente no llevado a la práctica por imposición de la sensatez, más que por celos entre organismos públicos, esperemos.
Triple novedad de la crisis provocada por la enfermedad del coronavirus, entonces: las personas están en primera línea de preocupación; el adversario no es humano; y la amenaza a medio y largo no tiene respuesta militar-policial, sino que requiere un reforzamiento de los servicios públicos de sanidad y protección social.
Todo lo anterior apunta hacia un concepto que se ha ido abandonando y emerge con la fuerza de la lógica de forma intermitente y ahora mismo aparece en primer plano: la seguridad humana. Se trata de un marco amplio que incluye la seguridad física, pero también la personal, laboral, sanitaria, más allá del equilibrio en el número de carros de combate o la disuasión nuclear; se plantea garantizar unas condiciones aceptables de vida, que el ciudadano sienta que tiene cierto control sobre lo que sucede.
Abundan ejemplos de cómo la prioridad en crisis recientes ha sido la economía financiera, las aguas territoriales, la soberanía estatal delimitada, y luego al final se supone que las personas dentro de esa economía y esos límites geográficos; pero en la respuesta se encuentran también casos de recorte de libertades individuales en aras de una mayor seguridad, de desconexión entre ciudadano y seguridad.
La crisis del covid-19 ha dado la vuelta a la ecuación: no hay seguridad sin personas.
Hemos pasado del riesgo-país al bienestar del ciudadano en su sentido más amplio, que empieza por la salud y sigue por el trabajo.
Las circunstancias de este comienzo de 2020 obligarán en cualquier caso a replantearse estrategias sociales, de seguridad, defensa, empresariales, laborales; y sobre todo y antes de nada resolver una cuestión de fondo: ¿tiene capacidad hoy la suma de lo público para mantener controlada la prima de riesgo social?

Articulo publicado también en infoLibre, la revista Atalayar y el portal Periodísticos.

Sugerencias

  • Géraldine Schwarz: “La espiral de pánico es peligrosa” (El País, 6.4.2020). La ensayista francoalemana se fija en lo que ocurre en Europa como institución y como territorio, en un momento delicado para la democracia y las libertades
  • Coronavirus: 10 medidas que la UE está tomando para combatir la pandemia (Nota Parlamento Europeo, 2.4.2020).
  • La hora de la filosofía, por Juan Arnau (El País, 1.4.2020).
  • Diez territorios en los que vamos a cambiar (El País, 30.3.2020). Algunos de los pronósticos derivados de esta crisis son que saldremos más miedosos, pero también más fuertes, solidarios y con otras prioridades y sentido de la sociedad
  • La tormenta perfecta de autoritarismo, por César Renduelles (El País, 29.3.2020). La crisis sanitaria amplía el poder policial en nuestras instituciones y normaliza el acoso social. Tenemos una patrulla ciudadana tras cada visillo. La España de los balcones es el país de los chivatos de terraza

lunes, 23 de marzo de 2020

Alarma, derechos y crisis sanitaria

Artículo publicado también en infoLibre.
Carteles del diseñador Mr. Zé
en tiempos de coronavirus.
Podría haberse titulado este artículo "Nueve lecciones del coronavirus", aprovechando que según se dice en medios digitales se premia este tipo de listados, pero hay que ser respetuoso con el lector incluso en época de crisis, los listados se fuerzan, se añaden puntos (se recomiendan impares o números redondos), a veces el argumento tiene dos patas o una, y otras, veinte.
El caso es que conviene extraer lecciones de lo que ocurre, cosa muy distinta a pontificar sobre lo que tendría que haber hecho otro hace quince días, cuando la información y las circunstancias eran diferentes. La economía se ha mostrado experta en hacer predicciones del pasado, ahora también los expertos en salud pública, profesionales y aficionados.
A una semana de la emergencia declarada como estado de alarma -las opiniones hay que fecharlas, en el mejor de los casos perduran, en el peor reflejan el momento- se pueden identificar algunas tendencias.

Incertidumbre
Lo inesperado forma parte ya de la normalidad. Desconocemos si el pasado fue tan estable y apacible como algunos lo ven por el retrovisor; tomando como ejemplo la llamada guerra fría, se construye hoy como el paraíso de la seguridad, lo que no resiste un pero: guerras por delegación, golpes de Estado inducidos, carrera de armamento desbocada con un coste ingente, peligro de extinción nuclear...
Hay que reconocer que cada cierto tiempo se producen hechos inesperados, llamémoslo cisne negro, riesgo sistémico o de otra forma.
No podemos vivir mentalmente en la excepción, pero cada diez años se estropea la lavadora y quien monta en bicicleta cada veinte salidas tiene que arreglar un pinchazo.
Sea o no inventada, la normalidad estable y previsible no va a volver nunca.
Como también conviene destacar que nunca hemos vivido con mayor seguridad que hoy, nunca el planeta ha tenido los niveles de educación, sanidad o desarrollo que en la actualidad.
Se puede estar mejor que antes y no del todo bien, pero el catastrófico y el victimismo permanente es mala estrategia de comunicación, y de actuación, ante la incertidumbre.

Globalización
La suma de las exportaciones e importaciones representan en España más del 60% del PIB; nuestro país recibió 83 millones de turistas en 2019, millones de españoles salen al extranjero por ocio o trabajo..., difícil pensar que la interdependencia globalizada vaya a desaparecer tras esta parálisis temporal.
Hemos descubierto recientemente que Apple no puede fabricar teléfonos informatizados sin componentes chinos.
Otra cosa es que los anglosajones impulsores hasta el momento de la globalización económica sin barreras, EEUU y Reino Unido, vivan momentos de repliegue nacional o hayan decidido ahora que protegen mejor sus intereses de otra manera, que suele ser en alianzas distintas, no en el aislamiento.
Habrá que pensar en otra globalización y en cómo gobernarla, no en su desaparición.

Eficacia / autoritarismo
Olvidamos derechos y libertades cuando alabamos la eficacia de regímenes autoritarios.
No existe contradicción entre democracia y eficacia, porque los derechos no dependen del acierto de los gobernantes.
Abunda cierta admiración incomprensible hacia Putin, Xi Jinping o Bolsonaro por su aparente firmeza.
En contra de lo que se dice de China Rusia, Turquía, Corea del Sur, no hay culturas incompatibles o ajenas a la democracia, al respeto de los derechos de los ciudadanos, pensemos en España en 1974 y en 1979.
Ni la seguridad ni la eficacia de las decisiones pueden hacernos prescindir de las personas a proteger y sus derechos.
Hay alternativas al populismo, la tecnocracia y el autoritarismo.

Público / privado
"Socialización de pérdidas, privatización de beneficios" puede ser una de las lecciones aprendidas de la Gran Recesión 2008/18; la deuda pública se sitúa en el 100% de todo lo que mueve económicamente el país en un año y se pagan unos intereses descomunales sin que baje el principal.
En buena parte de España, el presupuesto de la administración publica competente que son las Comunidades Autónomas para sanidad o educación es inferior al de antes de la Gran Recesión, más de una década perdida.
En caso de crisis, se mira siempre al Estado (que no es el Gobierno central, sino la suma de lo público), incluso por los defensores del liberalismo libertino: cuando los pequeños y grandes empresarios agrícolas reivindican en manifestación sus intereses -jornaleros no se han visto muchos, ni nacionales ni extranjeros-, reclaman proteccionismo estatal, ayudas públicas y precios intervenidos; los autónomos, con un protagonismo que parece que suman 47 millones, piden al mismo tiempo ayudas públicas -que existen y no se enteran o quieren enterar- y desaparición de impuestos.
A lo público y sus responsables se les pide si no ejemplaridad sí responsabilidad y rendición de cuentas, no a lo privado, exigencia aplicable desde la jefatura del Estado al último concejal de Tomelloso.

Higiene
No parece mal reacción desinfectar el Metro por las noches, hacerlo más frecuentemente de lo habitual o incrementar las medidas higiénicas individuales, ésta puede ser una de las lecciones de la crisis, aunque habrá que limpiar mucho para que brillen los héroes en esta tarea.
En el apartado de higiene también se puede incluir lo mal que ha resistido el estado de alarma los contenidos de ocio y  el info-entretenimiento mayoritario en nuestras pantallas, hasta Operación Triunfo ha cerrado la academia temporalmente.
En esta crisis no se ha disparado tanto la demanda de información como la necesidad de tener identificados medios e información de referencia, lo que vuelve a ser positivo para seguir desinflando el fantasma de la desinformación.
Otro fantasma, el del del terrorismo, ha provocado que nos obliguen a quitar el cinturón y los zapatos en el aeropuerto, y nos requisen el bote de gel; confiemos en que los virus no tengan un efecto secundario disparatado del estilo; que el procedimiento acabe olvidando el motivo que lo creó.

Inspección
Cuando lo público dejó de construir a finales del XX residencias de mayores, para asegurar el servicio mediante convenios con empresas privadas, la decisión ha podido implicar cierto abandono en su control.
Las contratas públicas sólo funcionan correctamente si el Estado conserva una capacidad de inspección potente. Ninguna de las inspecciones de trabajo, hacienda, sanitaria o de establecimientos turísticos tienen capacidad y medios para controlar esos sectores; y algunos de ellos no se pueden dejar a la buena voluntad del mercado.

Retórica militar
La excepcionalidad va unido a lo militar, sobre todo presente en el lenguaje, ya habitual en las crónicas deportivas y la lucha contra incendios, y ahora desbocado.
"En esta guerra irregular y rara todos somos soldados  (...). Demostremos que somos soldados cada uno en el puesto que no ha tocado vivir", palabra de JEMAD.
"Francia está en guerra", "el enemigo está ahí, invisible, esquivo, avanzando" (Macron); "este virus no nos vencerá" (Felipe VI). Aparecen héroes por ejercer su profesión o todos los que se laven a menudo las manos, los villanos serán quienes lleven las manos sucias.
El discurso se adorna con batallas, victorias y derrotas, aunque lo de identificar al enemigo con un virus no acaba de funcionar, recuerda más al personaje Sheldon J. Plankton de Bob Esponja (en la imagen) que a Normandía, donde por otra parte murieron más civiles franceses que militares aliados y del eje.
El despliegue de la Unidad Militar de Emergencias no equivale a la ocupación militar del territorio para controlar a la población y evitar en su caso pillajes, grupos descontrolados desvalijando tiendas de electrodomésticos, sino que aparentemente realizan labores de vigilancia y desinfección.
Sin duda fue un gran acierto crear allá por 2005 una unidad militar de emergencias, pero no esperemos de sus 4.000 integrantes la ocupación del país, ni por número ni sobre todo porque en democracia los militares no vigilan ni acechan al ciudadano.
Lo militar por disciplinado tiene apariencia de eficacia, y no siempre ocurre así; tan irracional es reconocerlo siempre como nunca; en emergencias sí tienen la capacidad, la formación, el equipo y la experiencia acreditada.
Pasando de la épica al lenguaje administrativo, el estado de alarma decretado el sábado 14 de marzo pretende mantener la normalidad ante circunstancias extraordinarias, acotando extensión territorial, temporal y medidas, sólo ampliables por el Congreso de los Diputados, porque además "no interrumpe el normal funcionamiento de los poderes constitucionales del Estado".
La ley orgánica de 1981 que regula estos asuntos diferencia entre estado de alarma, que no suspende derechos, y los de excepción y sitio, mucho más drásticos, en estos el Estado decide enseñar músculo hacia sus propios ciudadanos o vecinos.

Europa
Lo que llamamos Unión Europea es la suma de instituciones y organismos varios diseñados para una difícil y lenta negociación y alcanzar finalmente acuerdos, probablemente sin la rapidez que requieren los acontecimientos.
Cuando criticamos a "Europa" por no actuar ante la crisis de refugiados, la guerra civil en Libia, la ocupación colonial de Palestina o crisis sanitarias, todas políticas no comunes, es decir, competencia nacional, lo que subyace es que los países de Europa no se han puesto de acuerdo en mutualizar decisiones en ese campo, por tanto el ciudadano debiera pedir responsabilidades a su Gobierno estatal, no a Bruselas.
Cuando reclamamos un mayor protagonismo político y capacidad de actuación de Europa se deduce que apoyaríamos un mayor presupuesto de la UE, ahora en discusión para el periodo 2021/27, y no es así: muchos Gobiernos e individuos particulares se oponen a que el presupuesto de la UE supere el actual y rebase el 1% del PIB. Nada nuevo hará en el futuro la Unión Europea con un presupuesto a la baja, y si lo hace sera a costa de su actividad presente.

Saber técnico / decisión política
No podemos dejar en manos de los técnicos, expertos y especialistas la marcha de un país o de una comunidad, porque no es grupo monolítico (no están siempre de acuerdo, y tienen prejuicios e intereses como cualquiera), porque su saber es necesariamente parcial, profundo pero limitado, les falta perspectiva y visión de conjunto, y porque además no se han presentado a las elecciones y no tienen legitimidad para tomar el mando de la sociedad.
Por su parte, el poder político hace ya unas décadas que no puede prescindir del saber técnico para tomar decisiones, aquello de que aquí se llega aprendido sitúa al que lo dice y los muchos que lo piensan en el siglo XIX.
Se ha reunido en Moncloa el comité de situación contemplado en la Ley de Seguridad Nacional, con algún precedente en la crisis independentismo, al fin parece que se ha normalizado la activación del órgano contemplado en nuestro sistema de seguridad para monitorizar una crisis. Ahí se encuentran el conocimiento técnico y es el lugar donde engrasar la recopilación y el recorrido de los datos a la información, de ésta al conocimiento y de ahí a la inteligencia, siempre escasa, que puede ayudar al nivel político en lo toma de decisiones.

Fin del listado. Las dicotomías que abundan en esta columna, parejas de términos contrapuestos, no suelen explicar los problemas complejos, que requieren por definición soluciones y respuestas complejas.
Contra la incertidumbre sólo queda previsión de escenarios, normalmente trabajos de prospección financiados por el ámbito de la seguridad y de la economía, por lo que la predicción suele estar en línea con los intereses del patrono y el futuro aparece casi siempre amenazador, inseguro y fuerza al presente a tomar decisiones al tiempo multimillonarias y de recorte del ámbito de lo público, que es donde miramos cuando arrecia tormenta.
Esta crisis ha puesto de manifiesto la necesidad y rentabilidad de invertir desde lo público en análisis de medio y largo plazo y previsión.
¿Cómo quedará el mundo tras superar la crisis sanitaria de la enfermedad covid-19 provocada por un coronavirus a comienzos de 2020? En gran parte depende de nosotros, de nuestra capacidad de influencia ante los acontecimientos, de que se premien o castiguen ciertas actitudes, de que se acepten o no los excesos que sin duda se producirán en la respuesta a los virus.

Sugerencias


martes, 2 de junio de 2015

Las Fuerzas Armadas necesitan médicos y pagan la carrera

SANIDAD MILITAR
  • Es posible cursar la carrera de Medicina cobrando
  • El Ministerio de Defensa oferta 55 plazas para convertirse en médico militar, también para formar licenciados e incorporar especialistas

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Desde hace tres años es posible estudiar la carrera de Medicina en las Fuerzas Armadas, en el Centro Universitario de la Defensa que el Ministerio tiene con la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), con el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla como hospital universitario.
"Qué ofrecemos? Una carrera militar, una carrera profesional y una formación permanente", afirma Santiago Coca, Inspector General de Sanidad del Ministerio de Defensa. "Todos nuestros médicos van a tener una especialidad", añade para atraer interesados.
Hay tres formas de ingresar en la sanidad militar según la situación de origen: desde la Selectividad, con la carrera acabada aunque sin especialización y con el MIR.
Se puede interpretar que el atractivo de la sanidad militar como destino para un médico se ha ido incrementando en los últimos años al tiempo que la crisis ha ido recortando la oferta de plazas MIR y contratos por parte de la sanidad pública responsabilidad hoy de las Comunidades Autónomas.
La sanidad militar oferta este año 55 plazas, número presumiblemente por debajo de las necesidades (los recortes también afectan al Ministerio de Defensa) y que permitiría apenas cubrir las jubilaciones, con la previsión además de que las salidas por edad se incrementen en los próximos años. La demanda reciente ha sido aún menor que las pocas plazas ofertadas.
Defensa está ultimando una planta del Gómez Ulla para enfermedades biológicas
En nómina del Ministerio de Defensa hay más de 600 médicos, en diferentes destinos, pero sus responsables estiman en 430 los médicos operativos necesarios, cifra que no está cubierta. "Tenemos muchos médicos, pero necesitamos más", añade Coca.
Aunque la situación "no es dramática", sí es necesario que las Fuerzas Armadas cuenten con más médicos especialistas que puedan estar operativos para trabajar en las unidades y para las misiones en el exterior.
Los médicos militares pueden estar destinados en la red sanitaria de hospitales y centros sanitarios de la Defensa o en las unidades de apoyo sanitario que tiene cada uno de los Ejércitos y la Armada, los cuales, a su vez, también disponen de unidades médicas propias con sus características específicas.
Los candidatos deberán superar pruebas físicas, psicotécnicas y de inglés, y además recibirán formación militar, ya que una vez se les destine a unidades para empezar con la especialidad serán oficiales de las Fuerzas Armadas, concretamente con el rango de tenientes.

Carrera de medicina

Para quien apruebe la selectividad este año se reservan 30 plazas, cinco más que en la última convocatoria. Una peculiaridad es que quien estudie Medicina dentro de las Fuerzas Armadas recibe un sueldo como militar profesional, modesto los tres primeros años y más alto el resto ya como alférez; y un requisito importante es que se firma un compromiso de permanencia de 12 años en la profesión militar tras la licenciatura.
La formación se recibe en el Centro Universitario de la Defensa de Madrid (CUD-Madrid), un órgano de educación superior del Ministerio de Defensa con carácter público adscrito a la Universidad de Alcalá. Dicho CUD forma parte del sistema de Centros Universitarios creados al amparo de la Ley de la Carrera Militar de 2007. En la actualidad, el CUD de Madrid imparte la docencia del título de Grado en Medicina por la Universidad de Alcalá.
Mientras acaban la carrera las primeras promociones de médicos salidos dentro ya de las Fuerzas Armadas, las necesidades inmediatas se centran en atraer médicos licenciados o formados.
A quienes estudien medicina en las FAS se exige 12 años de permanencia
En el BOE de este martes 26 de mayo el Ministerio de Defensa oferta 25 plazas de ingreso directo por concurso-oposición, 20 para médicos que quieran incorporarse a las Fuerzas Armadas como militares de carrera y otras cinco para militares de complemento.
De las 25 plazas, 12 están dirigidas a estudiantes de sexto de medicina y licenciados en medicina sin especialidad y las otras 13 dirigidas a médicos residentes en su último año y a médicos titulados con especialidad médico-quirúrgica.
Los aspirantes seleccionados abordarán un plan de estudios consistente en cuatro meses de formación en las Academias Generales del Ejército de Tierra en Zaragoza, del Ejército del Aire en San Javier (Murcia) y de la Armada en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra) y otros seis meses en la Escuela Militar de Sanidad.
Adquirirán así la condición de militar de carrera dentro del Cuerpo Militar de Sanidad y la atribución de empleo de teniente, con igual consideración que el resto de oficiales de las Fuerzas Armadas.

El crecimiento del 'Gómez Ulla'

La sanidad militar tiene en marcha un plan de transformación que ha reducido la red hospitalaria hasta dos grandes centros en Madrid y Zaragoza.
Precisamente uno de los grandes cambios, también para la profesión médica, ha sido la integración del Hospital Central de la Defensa en el sistema madrileño de salud, siendo el Gómez Ulla el hospital de referencia para más de 100.000 madrileños del barrio de Carabanchel.
Este gran hospital ha permitido ampliar el número de especialidades que ofrece y en las que se forman los nuevos médicos hasta 21 ya acreditadas, superando una limitación que hasta hace poco suponía para quien quisiera hacer carrera médica en las Fuerzas Armadas.
El responsable de sanidad insiste en la oferta de especialidades y que junto a las más conocidas incluyen también formación especializada en emergencias, en enfermedades infecciosas, sanidad en operaciones, en soporte vital avanzado, medicina aeronáutica y de buceo o apoyo sanitario en evacuaciones.
Medio centenar de médicos militares trabajaron en 2014 en operaciones en el exterior
Entre las críticas que médicos civiles apuntan hacia la antigua sanidad militar se encontraban esas limitaciones de desarrollo profesional, tanto geográficas como de especialización, también la jerarquía militar aplicada a la profesión médica. Los salarios de un médico ya formado no son muy diferentes, sí el régimen de incompatibilidades mucho más estricto en la sanidad militar que impide a sus profesionales una segunda actividad en la sanidad privada.
Dentro y fuera de la sanidad militar se apunta además al desconocimiento como causa de la escasez de candidatos. Responsables de la sanidad civil consultados por este periódico sugieren que el Ministerio de Defensa debiera realizar campañas de difusión entre el personal sanitario, que no conoce la realidad de la sanidad militar y las posibilidades que ofrece.
Como curiosidad, el Hospital Gómez Ulla se encuentra actualmente acondicionando la planta 22 para la atención de enfermedades biológicas, instalaciones únicas consecuencia de la crisis del ébola de 2014. Se trata de una unidad NBQ, "la planta más avanzada de aislamiento biológico de España y probablemente de Europa", afirma el Inspector General de Sanidad. Su inauguración, en breve.

Sugerencias


miércoles, 20 de mayo de 2015

El Gobierno incrementa un 15% el presupuesto de Defensa

CRÉDITO EXTRAORDINARIO DE 856 MILLONES

  • Por cuarto año consecutivo, el Gobierno aprueba a mitad de ejercicio un crédito extraordinario para financiar programas de armamento, que convierte el debate de presupuestos de otoño en pura ficción
  • Este 2015 la fecha del acuerdo es más temprana
  • Gran parte de la oposición parlamentaria ha presentado un recurso de inconstitucionalidad

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Aviones de combate Eurofighter en servicio en el Ejército del Aire.
Desde que gobierna Mariano Rajoy como presidente y Pedro Morenés como ministro el Ejecutivo inyecta a mitad de año un crédito extraordinario en el presupuesto del Ministerio que altera completamente las cuentas anuales que se debaten en el Parlamento cada otoño.
Los Presupuestos Generales del Estado autorizaron para el Ministerio de Defensa este año 5.767 millones de euros. El consejo de ministros de este 14 de mayo aprobó un Real Decreto, publicado en el BOE del viernes, por importe de 856 millones de euros, que suponen un 15% de fondos adicionales a Defensa "para atender al pago de obligaciones correspondientes a programas especiales de armamento y a la realización de otras actuaciones del Ministerio de Defensa", seis millones para munición y cuatro para el hospital Gómez Ulla.
La secuencia en esta legislatura ha sido que en 2012 se aprobó un suplemento de crédito para Defensa de 1.782 millones de euros, en 2013 fueron 877 millones y en pleno agosto de 2014 el crédito fue de 914 millones. Las fechas este año se han adelantado al mes de mayo, lo que se podría interpretar como un indicio del final de legislatura o que el Gobierno no se quiere arriesgar a aprobar una cantidad tan elevada en las cercanías de la campaña electoral para las generales.
Armamento, misiones e I+D no aparecen en el presupuesto inicial de Defensa
El suplemento de crédito de este 2015 suma 846 millones para programas especiales de armamento y las principales partidas se destinan al programa del avión de combate EF-2000 (Eurofighter), con 400 millones de euros; la segunda partida más cuantiosa corresponde al avión de transporte militar A-400, con 154 millones; siguen en la lista el helicóptero de ataque Tigre (69 millones), el vehículo de combate Pizarro (60 millones) y el helicóptero NH-90 (45 millones de euros aprobados).
Los diecinueve programas, tanto por su volumen económico como por la complejidad industrial y tecnológica que plantean, suponen las más relevantes adquisiciones de sistemas de armas que realiza el Ministerio de Defensa.
En los Presupuestos Generales del Estado aprobados el pasado otoño para 2015 se incluía en las cuentas del Ministerio de Defensa para estos programas tan solo 6,8 millones de euros, "destinados a atender los gastos administrativos de los tres programas especiales internacionales, siendo conscientes que las necesidades financieras serán superiores a la dotación inicial del presupuesto. Durante los tres últimos ejercicios presupuestarios (2012-2013-2014) han sido cubiertas mediante Créditos Extraordinarios", reconocía el Ministerio.
"Hasta el año 2030 están previstos pagos por estos conceptos, consecuencia de los contratos vigentes de desarrollo y fabricación, requiriendo tanto financiación presupuestaria como extraordinaria hasta cubrir los compromisos con la industria", argumentaba el Gobierno.
El presupuesto inicial del Ministerio de Defensa aprobado para 2015 es por tanto una ficción, pues el realmente ejecutado es muy distinto. En teoría, Defensa contaba para este año con 5.767 millones de euros, un 0,38% más que el año anterior y unos fondos que suponen el 0,53% del PIB, porcentaje muy lejos del 2% con el que presiona la OTAN. El problema es que las cifras no son reales, ya que al menos a los 5.767 millones hay que sumar los 856 millones de este mes de mayo, más el coste de las operaciones de las Fuerzas Armadas en el exterior (616 millones en 2014, que los financia el Ministerio de Hacienda), más la mayor parte de los 720 millones de I+D+i militar que proceden en su mayor parte del Ministerio de Industria.
El Tribunal Constitucional ha admitido a trámite un recurso de la oposición contra estos créditos
El Real Decreto publicado este viernes en el BOE tendrá en las próximas semanas su validación parlamentaria. En otros casos la oposición ha criticado la medida porque no se trata de ningún gasto extraordinario del Ministerio ni se justifica la fórmula del Real Decreto, ya que son compromisos a largo plazo que el Gobierno puede perfectamente incluir en su previsión presupuestaria.
El pleno del Tribunal Constitucional, por providencia de 18 de noviembre de 2014, acordó admitir a trámite el recurso de inconstitucionalidad núm. 6524-2014, promovido por más de cincuenta diputados, integrantes de los Grupos Parlamentarios Socialista; IU, ICV-EUIA, CHA; La Izquierda Plural; y Unión Progreso y Democracia contra el art. 2.1 del Real Decreto-ley 10/2014, de 1 de agosto, por el que se conceden créditos extraordinarios y suplementos de crédito en el presupuesto de los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Cooperación, de Defensa y de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
En el suplemento financiero que se acaba de aprobar para los programas de armamento se recoge también un crédito extraordinario de seis millones de euros para atender a las necesidades adicionales del Plan de Remunicionamiento de las Fuerzas Armadas, que no se habían contemplado en el ejercicio ordinario.

Hospital "Gómez Ulla"

Por último, en estrecha relación con las medidas adoptadas durante la pasada "crisis del ébola", argumentan desde Presidencia, se concede un suplemento de crédito de cuatro millones de euros para la continuación de los trabajos de remodelación de la planta 22 del Hospital Central de la Defensa "Gómez Ulla" como unidad de aislamiento hospitalario de alto nivel. Los trabajos consisten en el replanteo de la distribución de los espacios existentes y en dotar a dicha planta de los medios necesarios para su puesta en funcionamiento.
El Gobierno aprobó el pasado 23 de enero otros 10 millones de euros con el mismo objetivo de remodelar la planta 22 del Gómez Ulla, más otros siete millones en noviembre, lo que suma 21 millones de euros la inversión aprobada por el Ejecutivo para Defensa en este apartado y convertir el Hospital Central de la Defensa en referencia nacional en crisis como la del ébola, distribuidos en al menos tres consejos de ministros diferentes en un semestre.

Sugerencias


jueves, 7 de mayo de 2015

El hospital mecano que puede desplegar en cualquier rincón del mundo

EL ROLE 3 DEL EJÉRCITO
  • El hospital mecano que puede desplegar en cualquier rincón del mundo
  • España es uno de los pocos países capaces de instalar un hospital avanzado en cualquier lugar del planeta, el hospital de campaña del Ejército de Tierra
  • Exteriores proyecta también crear a corto plazo un equipo sanitario para emergencias

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Hospital de Campaña del Ejército de Tierra parcialmente
desplegado. | Ministerio de Defensa
En un cuartel de Carabanchel Alto (Madrid) el Ejército de Tierra cuenta con un equipamiento poco conocido: un hospital desplegable, con capacidad quirúrgica avanzada, empaquetado en 130 contenedores de 20 pies (más de seis metros de largo y 30 metros cúbicos de capacidad).
Este Hospital de Campaña es una instalación modular, un gran mecano cuyas piezas son los propios contenedores más 80 tiendas, que permiten instalar 96 camas de atención hospitalaria, 16 puestos de cuidados intensivos y cuatro quirófanos. La unidad responsable de mantener el hospital operativo y preparado para ser proyectado cuando sea necesario, tanto en conflictos armados como en desastres naturales o emergencias humanitarias, es la Agrupación Hospital de Campaña de la Brigada de Sanidad, que ha explicado a Estrella Digital todos los detalles de su funcionamiento.
En su configuración completa el hospital ocuparía una superficie equivalente a dos campos de fútbol y se necesitaría un mes para los trabajos de instalación, aunque sus servicios entrarían en servicio desde el comienzo de forma progresiva. A lo anterior se añadiría el tiempo necesario para el transporte, que por su volumen se realizaría probablemente por barco, trabajos todos que justifica su instalación por un periodo no inferior a un año. El hospital requiere un centenar de profesionales médicos, que podrían realizar hasta 20 intervenciones en 20 especialidades de cirugía avanzada.
En terminología militar se define como ROLE 3, instalación sanitaria con capacidad de intervenciones quirúrgicas y equivalente a un hospital comarcal con equipos y servicios para atender a unidades militares tipo división (20.000 personas) o a población civil que duplica esa cifra. "El término ROLE se aplica a las capacidades médicas de una unidad militar", explica el teniente coronel Carroquino. ROLE 1 implica una atención básica, ROLE 2 suma intervenciones quirúrgicas de urgencia para la posterior evacuación del paciente y ROLE 4 sería la capacidad de un hospital general, como el Gómez Ulla de Madrid. "Lo que permite un hospital ROLE 3 es obtener todas las capacidades de un gran hospital pero sobre el terreno, sin necesidad de que el paciente sea evacuado de la zona de operaciones, dado que puede ser intervenido con cirugía especializada, tratado, medicado y pasar la convalecencia en él".
El hospital ha tenido una inversión de 27 millones de euros
Relacionado con compromisos con la OTAN de comienzos de siglo, la decisión de adquirir el hospital de campaña la toma un consejo de ministros de marzo de 2007, con un coste estimado de 27 millones de euros. Durante los siguientes años se ha ido adquiriendo material y equipos de última generación, con una participación clave de la alemana Siemens, hasta alcanzar la capacidad operativa total a finales de 2013.
"Esto es para la guerra", resume un responsable de la Brigada de Sanidad del Ejército de Tierra, en el sentido de que se trata de una capacidad hospitalaria avanzada en caso de conflicto donde no exista esa infraestructura. En muchos casos, las Fuerzas Armadas cuentan con una especie de copia de seguridad de capacidades críticas, en este caso algo así como un back up sanitario. A la espera de un improbable enfrentamiento bélico, una capacidad como la de este hospital de campaña puede emplearse al completo o de forma modular con algunos de sus componentes en situaciones de emergencia humanitaria.
La reciente crisis del ébola y catástrofes humanitarias como el terremoto de Nepal o los miles de refugiados que escapan de conflictos en medio planeta evidencian siempre las deficiencias sanitarias donde se produce el desastre, por carencias de origen o por efectos de la catástrofe.
En este sentido, la Unidad Hospital de Campaña ha vivido en 2014 alguna situación de prealerta relacionada con la crisis del ébola para el despliegue de parte de sus capacidades fuera de la península. Asimismo el ministro de Defensa, Pedro Morenés, durante una visita el pasado diciembre a Jordania, ofreció a ese país la posibilidad de este hospital para atender a los cientos de miles de refugiados sirios e iraquíes instalados en su suelo y atendidos principalmente por Naciones Unidas. Otra posibilidad, tampoco confirmada, la planteó el mismo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en noviembre de 2012 al Gobierno turco, para prestar asistencia sanitaria a refugiados kurdos.
Encuadrada en la Agrupación Hospital de Campaña se encuentra también una estación sanitaria NBQ para descontaminar y atender heridos afectados por algún tipo de agente nuclear, químico o bacteriológico. Estos especialistas de la Brigada de Sanidad han estado especialmente activos a raíz de la epidemia de ébola, con un conocimiento previo y adquirido que se encargan de trasladar a los profesionales de la sanidad civil durante los últimos meses.
Otro ejemplo relacionado con la transformación de la sanidad militar en los últimos años, con dos grandes hospitales ROLE 4 en Madrid y Zaragoza, es la posibilidad desde hace tres años de estudiar la carrera de Medicina dentro de las Fuerzas Armadas, con la firma de un compromiso de permanencia durante una serie de años, que se espera cubra las necesidades de los ejércitos de personal médico.

Exteriores proyecta un equipo sanitario ante emergencias humanitarias

Sin aparente relación con lo anterior, España contará antes de fin de año con un equipo sanitario de élite listo para desplegarse en menos de 72 horas en cualquier rincón del mundo donde se produzca una emergencia humanitaria en la que la cooperación española decida intervenir, una iniciativa del Ministerio de Asuntos Exteriores a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional, en coordinación con el Ministerio de Sanidad y Protección Civil.
Formado por médicos y enfermeros del sistema nacional de salud, a los que se unirán ingenieros expertos en agua y saneamiento, además de logistas, este equipo de 45 personas podrá montar y atender durante un mes un hospital de campaña (sería del nivel ROLE 2) preparado para realizar operaciones quirúrgicas, e instalar plantas potabilizadoras capaces de proveer de agua a unas 10.000 personas al día.
Estos 'chalecos rojos' de la cooperación española serán elegidos a través de un proceso de selección que se abrirá previsiblemente este verano. Con este proceso de selección, se elaborará una bolsa de al menos 180 profesionales voluntarios a los que poder recurrir cuando sea necesario el despliegue de este equipo de ayuda humanitaria, que se denominará START (siglas en inglés de Spanish Technical Aid Response Team) y que actuará bajo la coordinación de la AECID.
Defensa y Exteriores tienen proyectos complementarios sin aparente coordinación
En este tipo de emergencias es fundamental una buena comunicación entre las autoridades del país que necesita la ayuda y las del que lo ofrece, comunicación que se establece normalmente por los habituales canales diplomáticos. De ahí el interés de que este equipo de élite español especializado en emergencias humanitarias lo coordine la AECID, que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, argumentan en ese departamento.
El coste de creación de este equipo START será de unos 420.000 euros. A este presupuesto hay que añadir entre 500.000 y 700.000 euros más para el transporte y mantenimiento del equipo durante el tiempo que dure el despliegue, que será de un mes aproximadamente.
El Hospital de Campaña del Ejército de Tierra y el equipo START de Exteriores son dos iniciativas potencialmente complementarias relacionadas ambas con la asistencia sanitaria de emergencia en el exterior. La experiencia de la operación ISAF en Afganistán durante una década y en otros lugares muestra que el mundo de la Defensa y el de la Cooperación se entienden bien en destino. La relación en Madrid resulta más complicada.

jueves, 9 de octubre de 2014

Crisis del ébola: Defensa, en tercer plano

Tranquilidad aparente. El Ministerio de Defensa, con potentes instrumentos de protección NBQ, no ha sido activado. Dejan la crisis en manos de Sanidad

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Ante emergencias, el Ministerio de Defensa tiene medios y profesionales especializados en riesgos químicos y bactereológicos que no han sido activados. Tanto desde el órgano central del Ministerio como desde el Estado Mayor de la Defensa trasladan tranquilidad y, ante todo, que la crisis del ébola se encuentra en manos de las autoridades civiles, del Ministerio de Sanidad que no ha requerido su ayuda. En la recámara se quedan tanto la Unidad Militar de Emergencias -UME- como uno de los laboratorios más avanzados de España, así como los medios hospitalarios desplegables y el propio Hospital Central de la Defensa en Madrid.
En la mañana de este martes, el jefe de Estado Mayor de la Defensa, Fernando García Sánchez, situaba la crisis fuera del Ministerio ("es Sanidad
el que controla la situación") y aseguraba que el personal y tripulaciones que participaron en la repatriación de los dos religiosos españoles desde Sierra Leona y Liberia, finalmente fallecidos, han seguidos los protocolos de prevención, análisis y las "medidas profilácticas" establecidas, sin ofrecer mayores detalles.
No se espera por tanto la activación a corto plazo de la Unidad Militar de Emergencias, cuerpo especializado para actuar ante crisis de especial gravedad. Precisamente en este final de 2014 la UME tiene previsto alcanzar la operatividad completa por los avances en la última de las capacidades pendientes, conocida como NRBQ –nuclear, radiológico, biológico y químico-. El personal ya está formado -afirman- y únicamente queda por recibir algo del material que especializa la UME también en la respuesta ante emergencias en este tipo de riesgos.
Por otra parte, del Ministerio de Defensa depende también el Instituto Tenológico de La Marañosa, que cuenta con un laboratorio acreditado internacionalmente para la defensa, vigilancia y protección contra agentes considerados de alto riesgo. En concreto se trata del LAVEMA (Laboratorio de Verificación de 'La Marañosa'), uno de los 16 laboratorios que en todo el mundo ha designado la OPAQ (Organización para la Prohibición de Armas Químicas) dependiente de la ONU para inspeccionar y detectar de forma “inequívoca” la presencia de armas químicas.
Defensa tiene uno de los 16 laboratorios más avanzados del mundo para armas químicas
A lo anterior se suma la capacidad sanitaria y hospitalaria de las Fuerzas Armadas. Entre ellas se encuentra un avanzado hospital de campaña, que gestiona una de las unidades más jóvenes del Ejército y alcanzó su total operatividad en julio de 2013. La unidad tiene la capacidad para ser proyectada, en un breve espacio de tiempo, a cualquier lugar del mundo, y capacidad de organizar una estructura sanitaria con posibilidad de apoyar a una población de 40.000 habitantes. Puede atender hasta 80 bajas por día, con una capacidad máxima de 15 intervenciones quirúrgicas gracias a sus cuatro mesas de quirófano. La capacidad de hospitalización es de 100 camas. Recientemente ha sido evaluada con los más estrictos criterios de la OTAN, para ponerla a disposición de la Alianza Atlántica y otras organizaciones de Defensa multinacionales con ocasión de operaciones para el mantenimiento de la paz. La existencia de este hospital desplegable es especialmente relevante pues especialistas médicos han criticado la repatriación a España de los enfermos por ébola, en lugar de trasladar medios a los países donde enfermaron.
Por último se encuentra también el Hospital Central de la Defensa, que tenía una planta especializada para tratamientos NBQ hasta que hace unos años fue desmantelada coincidiendo con el acuerdo al que llegó Defensa con la Comunidad de Madrid para que el centro atendiera a los madrileños de su área circundante.
La capacidad hospitalaria de las Fuerzas Armadas incluye un moderno hospital de campaña y el Gómez Ulla
En cualquier caso, el hospital cuenta con una Jefatura de Medicina Logística Operativa, responsable de dirigir, coordinar y evaluar las actividades relacionadas con la sanidad militar en sus aspectos de apoyo sanitario en operaciones, defensa NBQ, telemedicina, medicina hiperbárica y subacuática, reconocimientos médicos-periciales y asistencia sanitaria al personal militar.
El jefe de Estado Mayor de la Defensa sí ha informado este martes que las Fuerzas Armadas llevan seis meses preocupadas por el virus, especialmente por los miltares desplazados en África, actualmente 400 efectivos en Malí, República Centroafricana, Gabón y Senegal, además de Somalia.
Decía el Ministerio de Defensa este agosto que, a pesar de que ninguna misión de las que las Fuerzas Armadas Españolas desarrollan en África tiene lugar en países oficialmente afectados por el virus del ébola, los contingentes españoles están recibiendo información sanitaria sobre la enfermedad.
Añadía que el Instituto de Medicina Preventiva de la Defensa ha editado las “Normas de prevención y procedimientos de actuación y educación sanitaria en relación al brote de la enfermedad por virus de Ébola”.
Además, en algunos casos, como en las operaciones de apoyo a Mali y a la República Centroafricana, se ha enviado material de protección sanitaria como guantes, gafas etc. Esto es debido a que por la misión que realizan (transporte aéreo de apoyo a las operaciones) las tripulaciones de los aviones tienen que operar en aeropuertos de diferentes países africanos.
En el inicio de la crisis del ébola el Ministerio de Defensa sí tuvo un protagonismo directo, encargado de la repatriación de los dos religiosos infectados, finalmente fallecidos en Madrid.
Un avión de transporte Hércules medicalizado repatrió el pasado 22 de septiembre al religioso Manuel García Viejo desde el aeropuerto de Freetown (Sierra Leona).
La operación fue muy similar a la de los días 5 y 6 de agosto pasados en que se procedió a la evacuación desde Monrovia (Liberia) del sacerdote Miguel Pajares, también de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y de la monja de origen guineano y pasaporte español Juliana Bonoha.
La transformación del avión, denominada medicalización, consistió básicamente en la instalación de una cámara de aislamiento proyectada para incomunicar temporalmente a enfermos contagiosos, que proporciona la máxima protección al paciente y al personal sanitario que lo trata, así como un sistema de soporte vital para la monitorización del enfermo en todo momento, según informó Defensa.
Además se cargaron otras dos cámaras de aislamiento (una segunda de reserva, ya montada, y otra más sin montar, con carácter preventivo) y material médico diverso,  con un total de 1.200 kg.
Las tripulaciones, sanitaria y de vuelo de cabina fueron protegidas con monos impermeables que cubren de los pies a la cabeza, más gafas, mascarilla, guantes y calzas, para evitar el contacto con fluidos o partículas contaminantes en el área de trabajo próxima al paciente infeccioso, que previenen el contagio.
En el avión viajaron dos tripulaciones de vuelo, integrada cada una de ellas por un piloto, un copiloto, un navegante y un auxiliar (ocho personas en total) del Ala 31 del EA, al que se les unen dos equipos médicos de la Unidad Médica de Aeroevacuación (UMAER), formados por un comandante médico, un capitán enfermero y un auxiliar de enfermería (seis en total), todos ellos, asimismo, militares.