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domingo, 16 de febrero de 2025

Trump II sube el tono del nacionalismo populista

Donald Trump II se merece provocar todo tipo de reacciones menos una: la sorpresa, porque tenemos precedentes y conocemos a este personaje televisado desde los años ochenta del siglo XX; si acaso requiere en esta fase prestar atención al volumen del sonido. Hay mucho de comunicación en su arranque presidencial. Se trata de evitar el pánico, mala posición para interpretar señales y decidir actuaciones de respuesta.

Sus primeras decisiones amenazan el sistema, leemos, pero ¿qué sistema? Trump ha disparado en sus primeras semanas de mandato -es decir, retirada de fondos e incluso de su país- contra la Organización Mundial de la Salud y contra la cooperación al desarrollo y la agencia USAID; recordemos que ya en su primer mandato sacó a EEUU de la UNESCO y el propio Biden demócrata retiró hace escasos dos años los fondos a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos UNWRA.
Trump amenaza al Tribunal Penal Internacional, organismo que ha sido antes y después de su mandato objeto de todo tipo de ataques por sus actuaciones contra el genocidio en Gaza y las órdenes de arresto emitidas contra Netanyahu y el ministro de Defensa israelí por crímenes de guerra.
Ha disparado Trump retórica y legalmente contra sus vecinos Canadá y México, contra los aliados en Múnich, contra el comercio más o menos libre; contra la legalidad internacional en Palestina-Israel. Y nada de lo anterior es novedoso, ya se vio en su primer mandato 2016/2020 o durante la presidencia de Biden. El sistema anda perjudicado, pero no es de ahora.
Nada puede quitar responsabilidad a las explosivas declaraciones de Donald Trump y a sus primeras decisiones como presidente de EEUU en este segundo mandato iniciado en enero de 2025, continuidad de lo declarado en la oposición y de un primer mandato finalizado sin reconocer el resultado de las urnas y amparando el asalto al Parlamento, la diferencia hoy es el grado, más elevado. 
La historia nunca se repite. Entre las dos presidencias de Trump tratará ahora de no cometer los mismos errores que en la primera, y parte con estrategias escritas por think tank conservadores como el Project 2025 elaborado por la Heritage Foundation. Hay mucho que aprender del trabajo continuado de elaboración y difusión de estrategias políticas y argumentos por parte de organizaciones de inspiración y financiación conservadora, nacionalista y populista.
Otra novedad: el responsable político más poderoso del mundo aparece patrocinado por las mayores fortunas del planeta, 260 millones de dólares aportó Elon Musk-Tesla-Twitter a la campaña y hoy está en plantilla para reducir la Administración. ¿Depende Trump de sus patrocinadores? Si la respuesta es afirmativa habría que extenderla a otros responsables institucionales cercanos que han recibido financiación generosa de terceros.
"Ahora vosotros sois los medios", dijo Musk en noviembre tras las elecciones presidenciales, vosotros se refiere a los ciudadanos, y el intermediario que desaparece en sus deseos son los medios de comunicación. Ésta es una diferencia relevante entre 2017 y 2025, entonces los medios tradicionales e incluso las redes sociales se opusieron a los excesos de Trump, fiscalizaron sus mentiras, pidieron el voto para el contrincante, hoy reman a su favor o se ponen de perfil. Millonarios, medios y redes comparten hoy intereses con Trump.
Si acudimos a la retórica de la comunicación política estadounidense, no siempre exportable a las colonias -sí en la inspiración, no literalmente-, el presidente Joe Biden se despidió del cargo con un discurso a su nación en el que alertaba de que "está tomando forma en Estados Unidos una oligarquía de extrema riqueza, poder e influencia que realmente amenaza toda nuestra democracia, nuestros derechos básicos y nuestra libertad". Denunció también que existe un "complejo industrial tecnológico ultrarrico" que, según dijo, podría ganar un poder sin control sobre los estadounidenses.
Se quiso de este modo emparentar Biden en su despedida con el presidente Eisenhower, que en 1961 traslado por televisión el concepto del "complejo militar-industrial" conformado por las Fuerzas Armadas y los fabricantes de armamento y advirtió de su creciente injerencia en el manejo de las políticas públicas del país. "Debemos cuidarnos de la adquisición de influencia injustificada, solicitada o no, del complejo militar industrial", fueron sus palabras, recordadas hasta muy recientemente sólo por pacifistas e izquierda extraparlamentaria.
Tiene interés la referencia de Ike-Biden por movimientos probables de Trump en este campo, como se verá más adelante.
Sin dejar nunca la comunicación, se detectan tres tendencias claras en las primeras semanas de. presidente Trump. La primera es la estrategia del megáfono loco, anuncios disparatados que concentran la atención mediática y política mundial, marcan la agenda y se focaliza en su persona, menos importante es que la reacción sea positiva o crítica. Además este tipo de anuncios se renuevan y saltan de tema a gran velocidad.
Aquí habría que aclarar que los bombazos informativos no tienen necesariamente una estrategia política definida detrás, no parece existir un plan detallado para convertir Gaza en un resort de Florida sin caimanes. De existir un plan se parecerá al precedente de los Acuerdos de Abraham de 2020, gestionados por su yerno, con el ambicioso objetivo de solucionar el conflicto israelo-palestino sin contar con los palestinos, que sin duda favoreció relaciones económicas y de seguridad de EEUU e Israel con petromonarquías y Marruecos y nada solucionó relacionado con Palestina.
Apuntemos solo que esta estrategia del megáfono también fue utilizada por la OTAN-EEUU en el inicio del conflicto de Ucrania, con menos estridencias que las formas trumpianas.
Una segunda tendencia observada es que un discurso extremo por parte del responsable político de mayor poder del planeta pues normaliza el extremo. Ya forma parte de la normalidad debatir sobre la utilidad o no de las vacunas, la apología del franquismo y se podría concluir que la limpieza étnica de dos millones de palestinos es complicada -probablemente acabaría ese movimiento con la monarquía jordana y la última dictadura egipcia-, pero quizá no sea tan impensable la expulsión de 200.000 palestinos de su tierra.
En tercer lugar, siguiendo con el foco de la comunicación, Trump es un empresario de la construcción, un promotor inmobiliario, de casinos, hoteles y clubes de campo, sus declaraciones de máximos suponen el inicio de una negociación que ya comienza desequilibrada y acabará si se produce claramente a su favor. Aquí está el carácter transaccional de la persona y sus mensajes, el marco es una futura negociación que se pretende condicionar desde el arranque.
Trump conoce y practica los fundamentos del márketing, especialmente la pe de promoción, aunque el producto y el precio no los domina tanto.
Añadamos que entre las diversas modalidades Trump se apunta a la negociación suma cero, lo que él gana alguien lo tiene que perder, enfoque distinto a la globalización de las últimas décadas y la extensión de relaciones comerciales entre diferentes o vecinos como México-EEUU-Canadá y aquel tratado de libre comercio NAFTA, vigente durante tres décadas hasta Trump II.
Todo lo anterior se puede sintetizar en que asistimos a una versión extrema, desde la misma Casa Blanca, de la más extrema de las versiones conocidas del nacional populismo, y la etiqueta no lo pone ningún nostálgico de Eisenhower.
La definición ideológica de la nueva Presidencia de EEUU es de Steve Bannon, comunicólogo en jefe del primer Trump, condenado en su día por quedarse millones de dólares de muchos incautos destinados a construir aquel muro con México, indultado después y hoy bastante rehabilitado. 
"He estado trabajando en el nacionalismo populista durante 20 años", afirma Bannon en entrevista reciente (The New York Times / Agenda Pública), "durante los cuatro años (de Biden), hemos tenido intelectuales serios que por primera vez han pensado en alternativas políticas serias sobre estrategia militar, seguridad nacional, política exterior, economía, etc.", nos cuenta. "Se trataba de adoptar políticas, porque uno de los problemas que definitivamente teníamos es que existía una brecha entre la promesa nacionalista populista y la ejecución nacionalista populista". 
Palabra de Bannon, y apunta intenciones sobre reducción del gasto público: "Comencemos con el presupuesto de Defensa. Acabamos de acordar una ley de Autorización de Defensa Nacional por valor de 900.000 millones de dólares. Lo cual, como ex oficial naval en servicio y hombre cuya hija fue a West Point, y ella dio ocho años de su vida, es algo que conozco bien. El presupuesto de defensa es una obscenidad y debe recortarse". Es muy probable, de creerle, que el Pentágono esté en el objetivo del  millonario recortador Musk y de su hijo.
Acabemos. Trump II no es novedoso, su puesta en escena es exagerada y preocupante, y continuidad de un personaje público presente en los hogares norteamericanos durante cuatro décadas. Los medios de comunicación, porque así es el oficio, dan/damos coherencia a un discurso político a menudo deslavazado, ridículo o canutazos dispersos mientras firma decretos o pasa a veinte metros de periodistas. Es el consejero delegado de una empresa arropada ideológicamente por el nacionalismo populista. Nos altera con sus anuncios explosivos, y si en lugar del pánico la reacción es la indiferencia, también beneficiará a sus intereses.
Y dos apuntes finales. Uno que el presidente Trump tiene fobia a los gérmenes, nos confiesa Bannon, "dar la mano fue un gran problema" para él, lo que le debe convertir en un negociador implacable, teniendo en cuenta que un pacto comienza y termina con un apretón de manos.
Y una duda, sospechamos que el alcalde de tu pueblo tiene más poder que Trump sobre la vida diaria del ciudadano, con lo que habría que votar en elecciones municipales pensando en lo que ha hecho y propone, no pensando en Trump, como sucedió en gran parte de España en 2023. Sirva el ejemplo del alcalde para ilustrar también que tenemos más capacidad de influencia en lo cercano que en Washington.
Lo anterior se aplica siempre que no seas palestino, en su caso da igual quién gobierne en Estados Unidos y en la municipalidad.

Artículo publicado también en La discrepancia.


miércoles, 12 de julio de 2023

Condenado por derrotismo

El derrotismo, "actitud de desaliento o pesimismo en cualquier empeño", según definición de la RAE, está de actualidad en este ciclo electoral que incluye -al menos- las elecciones municipales y autonómica de mayo de 2023, las elecciones generales de julio de 2023 y probablemente alcance las elecciones al Parlamento europeo de junio de 2024, pesimismo general sobre el país, que no sobre la situación personal de cada uno; a nivel de partido político, pesimismo sobre los tuyos, que alcanza a no pocos en la izquierda jaleados en su desaliento por la derecha. El fenómeno no tiene delito, pero lo tuvo.

Sorprende / Resulta que el Código Penal Militar ha recogido hasta ya avanzado este siglo XXI el delito de derrotismo, según el texto vigente desde 1985 hasta 2015 (Ley Orgánica 13/1985, de 9 de diciembre), en el apartado de delitos contra la seguridad nacional y defensa nacional:

"Derrotismo. Artículo sesenta y cuatro.

El que, declarada o generalizada la guerra, con el fin de desacreditar la intervención de España en ella, realizare públicamente actos contra la misma o contra las Fuerzas Armadas españolas, será castigado con la pena de seis meses a seis años de prisión o con la de confinamiento o destierro. Con la misma pena será castigado el que en igual forma y circunstancias divulgare noticias o informaciones falsas con el fin de debilitar la moral de la población o de provocar la deslealtad o falta de espíritu entre los militares españoles.

En ambos casos, si el culpable fuere militar se impondrá la pena en su mitad superior.

La defensa de soluciones pacíficas a los conflictos no será considerada derrotismo bélico a los efectos de este artículo".

Sin desperdicio, todo magro. Agradezco el descubrimiento a Miguel Silva, memoria viva del Ministerio de Defensa español y colaborador necesario en la elaboración de la normativa que regula y ha regulado estas materias durante tres décadas, larga trayectoria hasta el punto de que ha tenido ocasión de enmendarse a sí mismo en claro ejercicio de salud mental, lejos de los anclados en la nostalgia.

El texto es asombroso, lleno de luces deslumbrantes y sombras tenebrosas, desde la guerra que ya nadie declara hasta la pena de destierro ("de tres meses y un día a seis años"), que provoca la cuestión sobre  adónde habría que enviar hoy a los condenados cuando Lanzarote o Fuerteventura se han convertido en destinos turísticos, quizá el destierro sería hoy el centro gentrificado de algunas grandes ciudades o la irrelevancia digital.

Antiguo y moderno al mismo tiempo, el Código Penal Militar durante 30 años muy recientes hacía referencia a quienes divulgasen noticias o informaciones falsas con el fin de castigar la moral de la población o erosionar el espíritu militar, con lo que el legislador se adelantó en varias décadas a la actual preocupación por la desinformación de civiles y militares, se adelantó al menos a penalizarlo, porque la solución sigue en busca y captura (algo tiene que ver la educación en la salida, la cívica y la reglada).

Se observa que los candidatos a condenados por derrotismo podrían ser civiles o militares, aunque juzgados por militares, mismo tribunal verde oliva que decidiría lo que fuera o no una noticia falsa.

Consuela en cualquier caso, pensando por ejemplo en la actual situación de guerra no declarada en Ucrania, que la defensa de soluciones pacíficas a los conflictos no sería considerada derrotismo bélico, con lo que los partidarios de una solución pacífica al conflicto en Ucrania podrían perfectamente salir del armario, con el actual y el anterior Código Penal Militar.

Desaparecida la pena, el derrotismo hoy sólo podría tener un castigo que sería la desafección de la mayoría, cosa que no se produce, porque el derrotismo propio siempre encuentra altavoces ajenos y uno se siente escuchado; y el derrotismo patrio se defiende con fecha de caducidad, hasta que los afines  ganen las elecciones y levanten el nuevo edificio desde los escombros actuales, es un decir.

Sobrevolando todo lo anterior se encuentra el mayor prestigio intelectual y social del pesimista sobre el optimista, aún en contra de las evidencias objetivas, parece que el derrotista es fruto de una profunda reflexión y quien destaca aspectos positivos se ha fumado alguna sustancia alucinógena.

El derrotista en cualquier caso se encuentra cómodo en su papel y recuerda a aquel 'cono del silencio' de Maxwell Smart, el Superagente 86 que entretuvo nuestra juventud televisiva, que se cubría con una campana precaria de metacrilato cuando quería mantener el secreto de sus conversaciones; existía también una versión portátil, otra 'paraguas del silencio' e incluso en algún capítulo los protagonistas se encerraron en un 'guardarropa del silencio'. El invento solía acabar malfuncionando contra sus usuarios.

Mucho han cambiado las cosas. Que nada impida hoy airear nuestra visión pesimista de la realidad. Hasta que lleguen los nuestros; o hasta que los otros con sus políticas ultras alimenten nuestras pilas semigastadas y decidamos hacer algo para impedirlo, quizá dentro de cuatro años.


domingo, 18 de junio de 2023

Ucrania y la munición informativa

El presidente de Ucrania lleva dieciséis meses sin ponerse una corbata, ni una chaqueta, rodeado además de líderes mundiales, cumbres internacionales y encuentros del máximo nivel político, que atiende vistiendo atuendo entre Decathlon (sección caza y pesca) y Coronel Tapioca, colores pardos y verdosos. Parece que acaba de llegar y vuelve de inmediato al frente. Pura comunicación política.
La comunicación explica también la constante referencia a los mercenarios rusos del Grupo Wagner luchando en Ucrania, se traslada el mensaje de que no puede haber causa justa basada en soldados de pago, aunque sea tendencia creciente en conflictos bastante antes incluso de la invasión de Irak, escenario donde operaban con inmunidad penal decenas de miles de mercenarios de Blackwater (hoy Academia). El prisma de la comunicación explica también las constantes referencias a la nacionalidad iraní de drones utilizados por las Fuerzas Armadas rusas, sin que sepamos la nacionalidad del resto de material que vuela y explota.
Teniendo en cuenta que la mayor parte del arsenal del conflicto por parte ucraniana procede de OTAN, la munición informativa es muy probable que tenga el mismo origen.
Falta perspectiva para extraer conclusiones sobre el conflicto derivado de la invasión rusa de Ucrania de febrero de 2022, con muchos precedentes y mucho contexto de los que poco se escucha. En cualquier caso, esta crisis ha inaugurado una nueva forma de comunicación por parte de EEUU-OTAN-Europa, fruto de lecciones estudiadas, no está claro si aprendidas, sobre la competencia informativa rusa en el pasado.
Aquí se encuentra la denominada comunicación estratégica, en muchos casos operada o combinada con otros muchos campos no relacionados con la comunicación (ciberdefensa) pero a los que sirve como paraguas pedagógico de cara a los no iniciados.
Abunda la comunicación estratégica en OTAN bebiendo de EEUU, que Europa imita disciplinadamente en este ámbito militar, con la impresión de escasez de periodistas y de presupuesto, cuando plantilla y recursos es el indicador de la importancia que se otorga a una política pública. Se intuye la presencia de mucho tecnólogo y especialistas en seguridad uniformada y civil, menos de especialistas en comunicación.
En el mundo de la empresa privada la comunicación se ha considerado tradicionalmente como un elemento subalterno del márketing, mientras que la comunicación estratégica ha logrado últimamente un protagonismo creciente en grandes organizaciones, parece haber subido algo de categoría, aunque vinculada también a objetivos cuantificables y externos y más prestigiosos que la mera comunicación.
Volviendo a Ucrania, o a los conflictos, podríamos decir que no hay estrategia sin comunicación ni comunicación sin mínima estrategia.
La Alianza Atlántica cuenta en Riga (Letonia) con el Centro de Excelencia de la OTAN en Comunicaciones Estratégicas desde 2014, desde donde opera con intensidad creciente en el difuso campo de la desinformación.
La comunicación estratégica de la OTAN, siguiendo su terminología, contempla el uso coordinado de las actividades y capacidades de comunicación de la Alianza en apoyo de sus políticas, operaciones y actividades, y para promover los objetivos de la OTAN, donde encontramos subapartados como los siguientes: 

  • Diplomacia pública: comunicaciones civiles de la OTAN y esfuerzos de divulgación responsables de promover la conciencia y generar comprensión y apoyo para las políticas, operaciones y actividades de la OTAN, como complemento a los esfuerzos nacionales de los Aliados.
  • Asuntos públicos: compromiso civil de la OTAN a través de los medios de comunicación para informar al público sobre las políticas, operaciones y actividades de la OTAN de manera oportuna, precisa, receptiva y proactiva.
  • Asuntos Públicos Militares: promover las metas y objetivos militares de la OTAN ante el público para mejorar la concienciación y la comprensión de los aspectos militares de la Alianza.
  • Operaciones de información: asesoramiento militar de la OTAN y coordinación de las actividades de información militar para crear los efectos deseados en la voluntad, la comprensión y las capacidades de los adversarios y otras partes en apoyo de las operaciones, misiones y objetivos de la Alianza.
  • Operaciones psicológicas: actividades psicológicas planificadas que utilizan métodos de comunicación y otros medios dirigidos a audiencias aprobadas para influir en las percepciones, actitudes y comportamientos, afectando el logro de objetivos políticos y militares.
De todo ello tenemos en el conflicto derivado de la invasión rusa de Ucrania, que se estudiará a corto plazo con la comunicación estratégica como una de sus grandes novedades operativas.
Se trata por lo visto hasta ahora de llevar la iniciativa, recordemos la comunicación o diplomacia del megáfono en los meses anteriores al inicio del conflicto, y por tanto el adversario va a remolque, acciones activas frente a reactivas que siempre dan alguna ventaja, a costa del efecto sorpresa.
Un ejemplo curioso lo impulsa el Ministerio de Defensa británico difundiendo en Twitter casi a diario píldoras de inteligencia sobre la marcha del conflicto, que poco deben aportar al implicado y desconciertan a la mayoría.
Así se explica el reiterado anuncio durante semanas de la invasión de Ucrania (profecía autocumplida); o la contraofensiva inminente anunciada por Ucrania durante al menos el primer semestre de 2023. 
El último paso, pendiente de encajar en el marco general de comunicación, es el reciente silencio informativo impuesto por las autoridades ucranianas, y la dificultad creciente de los periodistas allí desplegados, con responsables militares en vídeo ordenando silencio sobre la contraofensiva anunciada.
Con todo, en este criterio general de airear los supuestos planes del enemigo y silenciar los propios, se observa más táctica que estrategia.
La presencia poderosa de la comunicación estratégica en el conflicto de Ucrania, en mucha mayor medida que en conflictos pasados, obliga a prestar la máxima atención como disciplina de éxito; y obliga también a ser conscientes de que este tipo de iniciativas de comunicación interesadas aportan más oscuridad que claridad al conflicto.
Afortunadamente, el análisis sobre seguridad, defensa o relaciones internacionales en España se ha enriquecido sobremanera en los últimos lustros, decenas de universidades, think tank, asociaciones y centros de estudios ofrecen sus productos de forma nunca antes más accesible por parte del ciudadano al pensamiento especializado sobre estos temas, un escenario enriquecido a pesar de los sesgos e intereses de cada foro de análisis, siempre necesitados de financiación externa.
Sí se observa que la cantidad y diversidad de análisis especializado sobre la guerra de Ucrania no se traslada en la misma medida al debate público, social y mediático, ocupado por una monovisión empobrecedora y esquematizada hasta la caricatura.
Se echa en falta también mayor debate político sobre el conflicto en sede parlamentaria, bien porque lo que allí se habla no ha trascendido o bien porque directamente se ha decidido que no merecen discusión parlamentaria cambios relevantes como el incremento de un 26% del presupuesto del Ministerio de Defensa en poco más de un año.
Para todas las partes afectadas el objetivo final debiera ser una ciudadanía informada, y nadie como los especialistas o los responsables políticos, en competencia competitiva, podrían ayudar al ciudadano a reducir la complejidad del mundo.
Además, la diversidad de enfoques, de acercamientos, de contraste de opiniones, resulta una fortaleza de una sociedad abierta y democrática, no una debilidad.
"El peligro no es que sea difícil distinguir lo real de lo falso, sino que esa distinción deje de importarnos", afirma el filósofo norteamericano Michael Sandel en el número de junio de 2023 de la revista Telos de la Fundación Telefónica. "La democracia requiere persuasión, argumentación, debate por encima de nuestras diferencias", defiende, abogando por la necesidad de una educación cívica que supone algo así como alfabetización mediática e informacional que ayude a todos los ciudadanos, no solo los jóvenes, a interpretar lo que nos cuentan y se fomente el debate público democrático. "Aprender a escuchar más allá del desacuerdo es un arte cívico importante. Y no es algo con lo que nacemos. Es algo que tenemos que desarrollar, practicar y aprender".

Artículo publicado también en Blog IDAPS y en Atalayar.

lunes, 8 de mayo de 2023

Respuesta a la desinformación desde la UE y España



Este mes de abril de 2023 ha visto la luz la publicación colectiva del Movimiento Europeo en España, dirigida por Francisco Aldecoa y Mercedes Guinea, dedicada a la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea 2023. Propuestas desde la sociedad civil, obra publicada en la editorial Catarata.
Agradezco la oportunidad de haber podido participar en esta compilación de análisis y ensayos con un capítulo titulado "Avances en España y la UE sobre desinformación y regulación de plataformas digitales entre las elecciones al Parlamento europeo de 2019 y 2024. Propuestas de actuación durante la Presidencia española del consejo de la UE".
Comparto capítulo del que soy autor, en esta entrada la introducción y las conclusiones, y en este enlace el texto completo.



LA DESINFORMADA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

Durante la legislatura 2019-2024 la Unión Europea, desde sus instituciones y organismos, y también los Estados miembros como España, han enfocado la desinformación como un ámbito prioritario, principalmente desde la perspectiva de la seguridad y como injerencia externa, y se ha aprobado normativa y actuaciones que sobrepasan esa perspectiva y afectan a campos como la regulación de las plataformas digitales, la protección de las libertades públicas o de los medios de comunicación tradicionales. 
La diversidad de iniciativas y la aparente dispersión y fragmentación dificulta su encuadre y comprensión, una visión global de la comunicación y la desinformación que es el objetivo de este artículo con el horizonte de la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea durante el segundo semestre de 2023 y las elecciones al Parlamento Europeo de 2024.
Partiendo de un punto abstracto y filosófico, “las informaciones falsas, a diferencia de la información equivocada o insuficiente, en la medida en que son intencionalmente producidas, erosionan ese recurso escaso de la sociedad democrática que es la confianza. La confianza es un bien común al que no dañan el error y la equivocación, pero sí la falsedad manufacturada”; aunque “no es únicamente un problema de malvados desinformadores, sino sobre todo de confusos buscadores de información”. Corresponde la reflexión y la frase del epígrafe a Daniel Innerarity, catedrático de filosofía política .
En la actividad política que busca el equilibrio entre intereses, entre lo público y lo privado, la perspectiva es diferente, si bien el diagnóstico y la preocupación pueden ser compartidas.
Los ciudadanos europeos y españoles afrontamos un problema de calidad democrática, con múltiples variables que conectan con la amplia circulación de materiales falsificados, no siempre informativos, casi siempre de entretenimiento; problema relacionado con la desinformación, la comunicación, las injerencias extranjeras, la regulación de las plataformas digitales, la alfabetización mediática, la crisis de negocio de los medios de comunicación tradicionales, la publicidad digital, la precarización de la profesión periodística, la extensión del populismo y la crispación como estrategia política/mediática racional, la crisis de los intermediarios, el desprecio hacia la política, la influencia de las redes sociales sobre el negocio periodístico, de la tecnología sobre la forma de comunicar, la sobreexposición informativa, la búsqueda de un beneficio económico con la desinformación…
Sobre todo ello -principalmente sobre desinformación y comunicación- han pretendido actuar las instituciones europeas con especial intensidad en la actual legislatura 2019-2024: han sido aprobados informes, resoluciones, normativa, estrategias, por parte de la Comisión Europea, del Consejo Europeo y del Consejo de la Unión Europea, del Parlamento Europeo, del Tribunal de Cuentas Europeo, del Consejo Económico y Social, del Servicio Europeo de Acción Exterior, de los Estados miembros como España, abundancia de materiales y emisores que dificulta la percepción del problema y la orientación de la respuesta.
Desde el punto de vista de mayor presencia pública, la desinformación se ha encuadrado preferentemente como cíber amenaza exterior, un problema de seguridad omnipotente, con la capacidad de poner en riesgo nuestra democracia y hasta el resultado de las elecciones. La realidad es mucho más diversa, compleja y más interesante.
Por centrar cronológicamente los esfuerzos hay que remontarse a 2016, cuando bréxit y Trump, momento en el que se encienden todas las alarmas en la comunidad internacional, en la Unión Europea y en los países miembros sobre la desinformación. El motivo: el referéndum convocado por el primer ministro británico David Cameron (junio), y perdido; y dos, la campaña presidencial en Estados Unidos (noviembre), las técnicas, recursos y hasta la injerencia extranjera en favor del finalmente ganador Donald Trump.
La Unión Europea viene combatiendo activamente la desinformación desde 2015. Tras una Decisión del Consejo Europeo, y a fin de “contrarrestar las actuales campañas de desinformación de Rusia”, se creó el Grupo de Trabajo East StratCom, adjunto al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). 
En abril de 2018, la Comisión esbozó un enfoque europeo y algunas herramientas autorreguladoras para combatir la desinformación en la red. El Consejo Europeo, en sus conclusiones de 28 de junio de 2018, invitó a la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y a la Comisión a que presentaran un plan de acción con propuestas específicas para ofrecer una respuesta coordinada a la desinformación. El Plan de Acción de la Unión Europea contra la desinformación, presentado el 5 de diciembre de 2018, incluye diez acciones específicas basadas en cuatro áreas prioritarias, y consolida los esfuerzos de la Unión para hacer frente a la desinformación; con un enfoque que implicaba a toda la sociedad en el refuerzo de la cooperación entre agentes clave como las autoridades públicas, los periodistas, los investigadores, los verificadores de datos, las plataformas en línea y la sociedad civil.
Un importante elemento del Plan de acción de 2018 consistía en instar a las plataformas a que aplicasen el Código autorregulado de buenas prácticas contra la desinformación. En octubre de 2018, firmaron el código de buenas prácticas Facebook, Google, Twitter y Mozilla, en breve se sumó Microsoft, así como las asociaciones comerciales que representan a las plataformas en línea, a la industria publicitaria y a los anunciantes. 
En marzo de 2019 se creó un Sistema de Alerta Rápida para poner en contacto a los expertos en materia de desinformación de las instituciones de la UE con los de los Estados miembros y facilitar la comunicación entre organismos oficiales de análisis y mejores prácticas sobre aspectos como la comunicación proactiva y la eficacia en la respuesta. Otro elemento esencial del Plan de acción era el incremento de la cooperación internacional, como la enmarcada en el G7 y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). 
Tenemos por tanto fechados en 2018 la Comunicación sobre la lucha contra la desinformación en línea: un enfoque europeo; el Plan de acción en materia de desinformación, que tiene por objeto reforzar la capacidad y la cooperación de la UE en la lucha contra la desinformación; más el Código de buenas prácticas en materia de desinformación, la primera vez en todo el mundo que la industria ha acordado, de forma voluntaria, normas de autorregulación para luchar contra la desinformación. 
Después de esos pilares fundacionales han  llegado el Plan de Acción para la Democracia Europea, un informe crítico del Tribunal de Cuentas; una ponencia específica en el Parlamento Europeo con su informe correspondiente de recomendaciones; varias iniciativas legislativas, no concluidas a febrero de 2023, sobre medios de comunicación y publicidad política; se ha legislado a nivel comunitario sobre mercados y servicios digitales; se ha aprobado un nuevo código de conducta reforzado con las plataformas digitales; y como marco político ha llegado la pandemia del covid-19, la invasión de Ucrania y se acercan las próximas elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2024.
Desde España cabría citar la aprobación de un Protocolo de actuación interno que conecta al Gobierno con Bruselas en materia de desinformación; el protagonismo del Departamento de Seguridad Nacional de Presidencia del Gobierno en la creación de un grupo de trabajo, la publicación de un informe y el compromiso de elaborar una estrategia nacional contra la desinformación, aún no nacida; más una ponencia sobre desinformación en la comisión mixta de Seguridad Nacional.
Finalicemos el comienzo con la definición ortodoxa de la desinformación elaborada por los documentos europeos y mayoritariamente aceptada: “La desinformación se define como información verificablemente falsa o engañosa que se crea, presenta y divulga con fines lucrativos o para engañar deliberadamente a la población, y que puede causar un perjuicio público. El perjuicio público comprende amenazas contra los procesos democráticos políticos y de elaboración de políticas, así como contra los bienes públicos, como la protección de la salud, el medio ambiente o la seguridad de los ciudadanos de la UE. La desinformación no incluye los errores de información, la sátira y la parodia ni las noticias y los comentarios claramente identificados como partidistas” (...).

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES 

“La sociedad del desconocimiento”, titula Daniel Innerarity el ensayo origen de la cita que abre este texto, no en un sentido negativo sino con el propósito de entender que en la sociedad actual la gestión del conocimiento es clave, para instituciones públicas y también entidades privadas, y que incluso se requiere la implicación del ciudadano interesado en la calidad de su dieta informativa.
Señala Innerarity en su obra que “en una democracia el combate contra la falsedad sólo puede llevarse a cabo en un entorno de pluralismo garantizado (…). Una democracia es un sistema de organización de la sociedad que no está especialmente interesado en que resplandezca la verdad, sino en beneficiarse de la libertad de opinar (…). Protejámonos de los instrumentos a través de los cuales pretendemos protegernos frente a la mentira”. 
El conflicto de Ucrania; las elecciones municipales, autonómicas y generales en España previstas para 2023, más las elecciones al Parlamento Europeo en 2024 son factores que promoverán el debate y actuaciones relacionadas con la desinformación, y la alarma sobre su peligrosidad.
La Presidencia española del Consejo de la Unión Europea en el segundo semestre de 2023 sin duda desarrollará sus actividades en este marco. Circula el tópico en el mundo diplomático que desde el Tratado de Lisboa, en vigor desde 2009, este tipo de presidencias rotatorias más que dirigir el tren tienen el papel de un jefe de estación, es decir, regular el tráfico, establecen la agenda, dirigen reuniones, concentran el foco internacional y nacional, buscan acuerdos, y en el caso español tendrá además la responsabilidad de impulsar la conclusión de expedientes o proyectos legislativos en trámite al ser final de legislatura, así como colocar ciertos temas para la próxima Comisión que surja tras las elecciones de 2024.
En este sentido se aportan a continuación algunas conclusiones y recomendaciones fruto del camino recorrido desde 2018 por la Unión Europea y España en la lucha contra la desinformación. De normas y actuaciones referidas en los últimos años, se puede concluir:
  • El enfoque en seguridad y de origen externo a la UE y la solución tecnológica copan el tratamiento de la desinformación y las actuaciones emprendidas. 
  • Las elecciones de 2019 no confirmaron las expectativas alarmistas. El presupuesto disperso de la UE contra la desinformación (en torno a 10 millones de euros anuales) tampoco es proporcional a la peligrosidad declarada de la amenaza.
  • En la respuesta a la desinformación, han adquirido protagonismo los verificadores de información (fact checkers), de utilidad para una primera respuesta; mientras que las actuaciones de largo recorrido, como campañas de alfabetización mediática, digital e informacional, avanzan muy lentamente y con alcance muy limitado.
  • Gran parte de las iniciativas sobre desinformación en la UE se corresponde con mecanismos de contacto e información entre Gobiernos y organismos comunitarios, sin repercusión sobre el ciudadano, se habla sobre desinformación, pero no se ofrecen herramientas. Proliferan las iniciativas sin repercusión pública alguna.
  • El tratamiento de la desinformación desatiende su carácter nacional en la mayor parte de las ocasiones, como origen o colaborador necesario en su difusión; y factores que la alimentan como el populismo como estrategia política y la desintermediación, el desprestigio del periodismo, de la política y de las instituciones.
  • Los medios de comunicación tradicionales privados han visto como ha desaparecido su modelo de negocio con la publicidad en manos de las plataformas digitales. La respuesta mayoritaria ha sido la reducción de la calidad, la precarización de plantillas y la búsqueda de contenidos viralizables o viralizados de rápida elaboración.
  • Entre los temas objeto de campañas de desinformación destacan la igualdad, el feminismo y la inmigración, asuntos no contemplados por un enfoque en la respuesta exclusivamente securitario y de origen externo. La desigualdad abona el terreno para que germine la desinformación.
  • Existe una colaboración de cogobernanza entre la UE y las grandes plataformas, reforzada desde la aprobación de las leyes de mercados y servicios digitales. Las medidas fruto de esta colaboración y de las leyes afectan a la circulación física de la desinformación (bots, cuentas falsas, protección de datos) más que a la naturaleza de la información, donde se entraría en la censura de contenidos incompatible con un sistema democrático.
Algunas recomendaciones de actuación:
  • La desinformación es un fenómeno que se combate con información de calidad y transparencia.
  • Sería deseable impulsar la elaboración en España de la comprometida Estrategia de lucha contra la desinformación, que sobrepase el ámbito de la seguridad y la injerencia exterior y contemple otros elementos también como la economía de la desinformación, la alfabetización mediática, informacional y digital, la comunicación, la educación, la calidad democrática y el origen y recorrido nacional de muchas de las campañas..
  • Fomentar a nivel español y europeo la investigación académica y tecnológica de dos facetas poco desarrolladas: la influencia real de las campañas de desinformación sobre la opinión pública, incluida la intención de voto (análisis cualitativo más que cuantitativo); y el origen de las campañas de desinformación por canales digitales.
  • Culminar los procedimientos parlamentarios en marcha en el Parlamento Europeo, como la normativa referida a medios de comunicación; y a publicidad política.
  • Impulsar los medios de comunicación públicos para contribuir a fortalecer una opinión pública europea, fomentando la presencia de temas europeos y sobre desinformación.
  • Máxima vigilancia contra medidas restrictivas a la libertad de opinión, que vulnerarían el artículo 11 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.
  • Establecer la máxima coordinación, seguimiento y evaluación de las diferentes actuaciones puestas en marcha por instituciones y organismos de la Unión Europea sobre desinformación.
  • De cara a las elecciones al Parlamento Europeo de 2024, presentar en positivo la participación, la información y el debate como derechos del ciudadano, más que un motivo de amenaza por parte de potencias extranjeras omnipotentes hacia un ciudadano indefenso.
  • En coordinación o inspiración con la UNESCO, elaboración de materiales prácticos para periodistas, formadores y ciudadanos, que contribuyan a comprender el fenómeno de la desinformación y responder. Cubrir carencias de formación y análisis.
  • Eliminar la limitación de publicación de encuestas excepto el día de reflexión y votación.
  • Teniendo en cuenta lo sucedido en países como EEUU o Brasil, donde se han puesto en duda los resultados electorales, se requiere máxima información y transparencia sobre el sistema electoral y el escrutinio.
  • Fomentar la difusión de iniciativas y materiales de utilidad para el ciudadano, más allá de los grupos de especialistas o de contacto entre Gobiernos. La fragmentación de iniciativas también dificulta la comprensión del fenómeno de la desinformación. El objetivo debe ser capacitar a la sociedad civil.
  • El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (Joint Research Centre, JRC), con sede en Sevilla, ha elaborado excelentes documentos sobre desinformación , su labor podría potenciarse en los ámbitos pendientes de desarrollo detectados.


viernes, 3 de febrero de 2023

Comunicar de manera efectiva una realidad compleja


Las instituciones europeas suman la mayor maquinaria de comunicación pública del planeta, y aún así no resulta extraño escuchar la insatisfacción interna, y externa entre especialistas, sobre la falta de conocimiento ciudadano de su trabajo y actuaciones.
Las explicaciones pueden ser diversas: las siete instituciones comunitarias principales y las decenas de organismos no tienen como tarea comunicar Europa, sino su área de actuación específica; la agenda pública, periodística y política, sigue marcada fundamentalmente por un enfoque nacional, y así se interpreta lo que se produce en Bruselas; nadie comunica Europa en su totalidad, y si se produjera cabría preguntarse qué Europa existe como común denominador o qué proyecto europeo se persigue, la consigna de 'más Europa' se queda hoy corta como acicate u objetivo totalizador.
Como sucede con cada país, la relación de España y de los españoles con Europa es particular, se convirtió durante buena parte del siglo XX en anhelo político frente a la dictadura, un paraíso idealizado de desarrollo económico y libertades públicas, un más allá con una acumulación de expectativas difícil siempre de cubrir.
Con la integración de España en la entonces CEE tres décadas después de su nacimiento el enfoque cambió, ya como país miembro, se comenzaron a recibir fondos europeos de cohesión y estructurales -a cambio de ampliar el mercado y la liberalización económica- que han sido claves para la modernización del país.
En 2023 el objetivo ya no es -sólo- ser miembro o recibir ayuda al desarrollo, sino participar en las decisiones e impulsar políticas y consensos, como ha ocurrido con los fondos Next Generation o en materia de energía. Por primera vez en décadas, compartimos desafíos y perseguimos soluciones también compartidas.
La Unión Europea es una gran maquinaria de comunicación, pero tan importante es su condición de formidable fuente de información, en ocasiones especializada, siempre de interés, para 450 millones de personas ciudadanas de los países miembro y también para el resto de la comunidad internacional.
La Oficina en España del Parlamento Europeo difundía a comienzos de 2023 un estudio en el que señalaba que el 57% de las leyes aprobadas por el Parlamento español en 2022 derivaban de directrices y decisiones europeas, de 73 leyes aprobadas un total de 42 están vinculadas con la UE, 21 responden al mandato de aplicación de reglamentos comunitarios o a la transposición al ordenamiento jurídico interno de España de directivas aprobadas por el Parlamento Europeo y el Consejo; el resto de normativas aprobadas respeta también la línea de actuación marcada desde las instituciones de la UE.
La Unión Europea, el nivel de decisión comunitario, marca como nunca la actividad política y la realidad ciudadana de los Estados miembro, y con una progresión creciente: el 57% vinculado con Europa de las leyes aprobadas por el Parlamento español en 2022 fue el 51% en 2021, representó el 50% en 2020 y el 42% en 2019.
El peso de la normativa consecuencia de Europa es tan relevante que su seguimiento resulta imprescindible para el ámbito político o empresarial, pero también para el ciudadano. Podríamos decir que casi todo pasa por Bruselas, y para el común eso significa que la UE es fuente informativa de incalculable valor si se quiere conocer y comprender la actualidad.
En este marco multifacético de complejidad institucional -aunque accesible-, de diversidad de objetivos de comunicación, de densidad informativa, se mueve el Movimiento Europeo, plataforma principal en España a favor de la construcción política de Europa, punto de encuentro de la sociedad civil, profesional, institucional y académica -decimos-, ya con casi 75 años de trayectoria, parte de una amplia red europeísta con presencia en 34 países y 15 Comunidades Autónomas.
Resulta aclaratorio destacar que el Movimiento Europeo acapara también una serie de factores particulares no fáciles de comunicar: cuenta con miembros a título individual, pero también es asociación de asociaciones; en las actividades del Movimiento se encuentra el análisis académico de especialistas en Relaciones Internacionales y Unión Europea; pero también destaca el activismo político promoviendo un avance del proyecto europeo más o menos federal, más o menos social según preferencias; componente académico, componente activista, muchas veces protagonizado por jóvenes, componente también institucional, como colaborador necesario de la UE en la difusión de políticas o como agente de la sociedad civil en iniciativas de la importancia de la Conferencia sobre el Futuro de Europa recién celebrada en 2021/22.
Esta más revista que newsletter 'Europa en movimiento' es órgano de comunicación del Movimiento Europeo en España desde 2014 y cumple 50 números, 34 de ellos desde que en septiembre de 2019 quien esto escribe se incorporó como editor de la publicación, de periodicidad desde entonces mensual y rigurosamente periódica incluso en pandemia, en una trayectoria que coincide con la última legislatura comunitaria.
'Europa en Movimiento' se distribuye digitalmente entre más de un millar de destinatarios que incluye responsables políticos de las instituciones comunitarias y Gobiernos nacionales, parlamentarios, periodistas especializados, académicos, profesionales y ciudadanos, además de su difusión por redes sociales.
A través de sus páginas se intenta comunicar la intensa actividad pública del Movimiento Europeo en España; por estas páginas han pasado asuntos del calado del bréxit, el covid, los fondos Next Generation, el Año Europeo de la Juventud, la Conferencia sobre el Futuro de Europa, la respuesta de la UE a la invasión de Ucrania..., y lo que venga de importancia ahí tendrá su espacio. 
Europa desde España ya no es sólo un objetivo de libertades y desarrollo, no es exclusivamente fuente de financiación, es parte integrante de la gobernanza y toma de decisiones multinivel, es el marco mancomunado desde donde nuestro país ha decidido intervenir en casa y en el mundo.
El Movimiento Europeo es actor comprometido desde la sociedad civil del proyecto europeo, referente fiable para tomar el pulso y explicar Europa, y desde esta publicación contamos la actividad propia y la comunitaria, un doble gorro de actuación y análisis, un vehículo para trasladar información y entenderla, tarea tan compleja como ilusionante y necesaria para todo aquel que desee ser parte activa de nuestro tiempo.

Artículo publicado en 'Europea en movimiento', revista del Movimiento Europeo en España.





sábado, 29 de octubre de 2022

Abd el Krim y Ucrania

Primera página de La Libertad del 6.8.1922, con entrevista 
y nota manuscrita de Abd el Krim (periódico accesible en la 
Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional en este enlace).
"Como le he manifestado de palabra le reitero por escrito que el Rif no combate a los Españoles ni siente ningún odio hacia el Pueblo español. El Rif combate a ese imperialismo invasor que quiere arrancarle su libertad a fuerza de sacrificios morales y materiales del noble Pueblo Español" (mayúsculas en el original). Estas declaraciones resultan sorprendentes por su contenido sin duda, y aún más porque su autor es el propio líder rifeño Abd el Krim, por su fecha de agosto de 1922 y porque fue publicado con una entrevista en primera página de un periódico principal español.

En un momento de máxima tensión bélica, con parte de aquel Protectorado de Marruecos levantado en armas, tiempos de movilización, nacionalismo extremo, combates, prisioneros y muertos, la opinión del máximo responsable de la efímera República del Rif llegaba a los españoles a través de los medios de comunicación españoles, incluso a pesar de la censura imperante en la época o de las limitaciones técnicas del momento, telemáticas, de impresión, en muchas ocasiones se enviaban los negativos y las imágenes se revelaban en la península.

Es un momento que permite alguna reflexión sobre comunicación, libertad de expresión y ciudadanía informada en un entorno nacional de guerra, como los de hace un siglo o en este 2022 con motivo de la invasión de Ucrania por Rusia y la implicación a todos los niveles -excepto con tropas de combate sobre el terreno, que sepamos- por parte de España y la Unión Europea, cuando asistimos a restricciones a la información, discurso público monocorde e incluso cierre de medios de comunicación.

El calendario, que se mueve con la persistencia del goteo de un grifo mal cerrado, nos acerca aniversarios que ofrecen la ocasión de profundizar, recientemente sobre el llamado 'desastre de Anual', la matanza de unos 12.000 militares españoles y al servicio de España en el norte de Marruecos entre julio y agosto de 1921. 

La conmemoración no ha venido acompañada en España de un relectura del colonialismo, al menos un análisis crítico, presente en otras latitudes y aquí pendiente, que va afectando en diferente medida en medio mundo a estatuas ecuestres, fondos de museos y en el mejor de los casos, como en Bélgica, a informes de historiadores y comisiones de investigación; lo que lejos de un reproche es una ventana de oportunidad para escribir, un aliento. a propios y extraños. 

Las guerras consecuencia de la ocupación colonial de Marruecos no sólo marcaron cuatro lustros de combates y desastres a comienzos del siglo XX (desde la conferencia de Algeciras de 1906 que establece el Protectorado hasta después del desembarco de Alhucemas en 1925), sino que están detrás del golpe de Estado y de la dictadura de Primo de Rivera (1923), del golpe de Estado de 1936 y 38 años de dictadura de Franco. Como ha estudiado el historiador Julián Casanova, la violencia colonial europea acabó en las metrópolis, también y sobre todo en España.

El centenario del denominado 'Desastre de Anual' es buena ocasión entonces para revisitar algunos libros, tirar de referencias como las cerezas y descubrir auténticas joyas semidesconocidas.

Para empezar, un descubrimiento literario, "Imán", la primera novela de Ramón J. Sender, publicada en 1930, que transcurre sin referencias explícitas por los acontecimientos de Anual y refleja las penurias de un soldado, la degradación moral y brutalidad de la guerra y de la ocupación colonial con la fuerza que muchas veces sólo puede transmitir la literatura. El título no hace referencia a la religión, sino a la capacidad de atraer las desgracias de uno de los protagonistas. El autor fue uno de los 200 mil españoles que cumplieron servicio militar por aquellos años en Marruecos, si no se tenían recursos económicos para evitarlo.

Ramón J. Sender cultivó el periodismo además y antes que la novela, y resulta curioso también la dedicación profesional al periodismo de políticos de la época como Indalecio Prieto, que estuvo también en Marruecos como cronista de guerra por esos años veinte.

El periodista y escritor Jorge Martínez Reverte, fallecido en marzo de 2021, dejó acabado y se publicó meses después "El vuelo de los buitres. El desastre de Annual y la guerra del Rif" (Galaxia Gutemberg, 2021), crónica digamos de historia novelada con interesantes fuentes marroquíes e incluso co-autoría.

En el campo de la comunicación que nos ocupa, "El desastre de Annual a través de la prensa", de Antonio Rubio, publicado en junio de 2022, reaprovechamiento de trabajos previos del autor, es una auténtica caja de sorpresas y de referencias a partir del trabajo de una serie de periodistas que escribieron pisando el terreno en aquellos años en Marruecos a medio camino entre el periodismo de guerra y el de investigación con una profesionalidad que sorprende un siglo después. 

Por las páginas aparecen Manuel Aznar (abuelo de quien fuera presidente del Gobierno), Luis de Oteyza, Víctor Ruiz Albéniz, Rafael López Rienda y muchos otros, generaciones de periodistas que dejaron escrita su calidad profesional y cuya trayectoria en muchos casos se vio truncada tras la Guerra Civil. Gran parte de los periodistas que aparecen en el libro acabaron en el exilio.

Imagen del periodista Luis de Oteyza con Abd el Krim.
Capítulo propio merece Luis de Oteyza, director del periódico La Libertad y autor de la entrevista referida a Abd el Krim un año después de Anual, en viaje secreto en el que tras no pocos requiebros acaba encontrándose con el líder rifeño y con los más de 300 prisioneros españoles -incluidos generales- que allí seguían un año después del desastre, curiosamente alimentados por los propios españoles que dejaban el sustento en playa cercana. Oteyza se hizo acompañar de dos fotógrafos, uno de ellos Alfonso hijo, autor de imágenes icónicas de Abd el Krim; publicó la entrevista y lo contó además en extenso en el libro "Abd el Krim y los prisioneros", publicado por primera vez en 1924 y reeditado por Ediciones del Viento en 2018.

El libro de Oteyza, la novela de Ramón J. Sender, están pegados por fecha de publicación y por contenido a los acontecimientos, lo que multiplica su valor al no contar con perspectiva temporal. Como referencia ilustrativa, la mitad de la población española en aquella época era analfabeta y un periódico como La Libertad tiraba más de 200 mil ejemplares diarios.

El golpe de Estado de Primo de Rivera de 1923 apoyado por Alfonso XIII, probablemente animados en cortar las consecuencias políticas y militares de los desastres en Marruecos, investigados por el general Picasso, cambiaron las circunstancias de la prensa y del país.

Hasta ese momento la ciudadanía española estuvo bastante bien informada sobre las circunstancias bélicas en Marruecos, teorías sobre los intereses económicos que promovieron aquella experiencia colonial (explotación de las minas del Rif); la corrupción de la Administración colonial, en manos militares la mayor parte de aquellos años; el rescate de los prisioneros españoles, un naviero vasco -Horacio Echevarrieta- que aparece en todas las salsas (editor de periódicos, filo nazi y filo Franco) pagó el rescate de cinco millones de aquellas pesetas por su liberación dos años después de Anual; los intereses de la monarquía, el papel de Francia apoyando a los rebeldes rifeños hasta que la situación se hace insostenible (la participación de Francia será imprescindible en Alhucemas), todo esto aparece y se trata en los medios en tiempo real y mucho aparece también en el informe del general Picasso.

UCRANIA

Volviendo del siglo XX al XXI, cabe decir que el marco material y mental entre ambos momentos no resiste comparación alguna, aunque el tratamiento informativo de la invasión de Ucrania provoque cierta reflexión asociada.

"Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial", establece la Constitución Española de 1978 en su artículo 20.

Es decir, el secuestro de publicaciones u otros medios de información sólo podrá acordarse mediante resolución judicial motivada. Por otra parte, la prohibición temporal de publicación o emisión se considera una medida cautelar destinada a evitar un grave vulneración de derechos u otros bienes protegidos por el ordenamiento que igualmente sólo podrá efectuarse mediante resolución judicial motivada (STC 187/1999, de 25 de octubre), aclara la web del Congreso interpretando la Constitución.

En contradicción aparente con lo anterior, la Unión Europea ha suspendido en 2022 las actividades de radiodifusión de cinco emisoras rusas de propiedad estatal: Sputnik, Russia Today, Rossiya RTR/RTR Planeta, Rossiya 24/Russia 24 y TV Centre International. "El Gobierno ruso ha utilizado estas emisoras como instrumentos para manipular la información y promover la desinformación sobre la invasión de Ucrania, propaganda incluida, con el objetivo de desestabilizar a los países vecinos de Rusia y a la UE y sus Estados miembros.", argumenta la Unión.

En lo que afecta a los medios más conocidos por aquí, el Consejo de la Unión Europea decidió el 2 de marzo de 2022 adoptar "medidas restrictivas adicionales en respuesta a la agresión militar, sin mediar provocación y sin justificación alguna, de Rusia contra Ucrania". En virtud de estas medidas, la UE suspendía urgentemente las actividades de radiodifusión de Sputnik y RT-Russia Today (RT-Russia Today en inglés, RT-Russia Today del Reino Unido, RT-Russia Today de Alemania, RT-Russia Today de Francia y RT-Russia Today en español) en la UE, o dirigidas a esta, "hasta que cese la agresión contra Ucrania y hasta que la Federación de Rusia y sus medios de comunicación asociados dejen de llevar a cabo acciones de desinformación y manipulación de la información contra la UE y sus Estados miembros".

Según el Consejo, "Sputnik y Russia Today están bajo el control permanente, directo o indirecto, de las autoridades de la Federación de Rusia y son esenciales y decisivas para impulsar y apoyar la agresión militar contra Ucrania y para la desestabilización de sus países vecinos".

Concluye que "para justificar y apoyar su agresión militar contra Ucrania, la Federación de Rusia ha emprendido acciones de desinformación y manipulación de la información continuas y concertadas contra los miembros de la sociedad civil de la UE y de sus vecinos, distorsionando y manipulando gravemente los hechos".

Es interesante concretar qué tipo de información desea la UE impedir que circule.

EUvsDisinfo es una iniciativa del Servicio Europeo de Acción Exterior que recopila desde 2015 campañas de desinformación de Rusia que afectan a la Unión Europea, sus Estados miembros y sus países vecinos, con lo que tiene un carácter de registro y curiosamente da difusión a los contenidos que denuncia.

Primera página de La Libertad del 8.8.1922, con entrevista 
y nota manuscrita de Abd el Krim (periódico accesible en la 
Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional en este enlace).

Relacionado con España, EUvsDisinfo ha recopilado en los últimos meses varias campañas de desinformación procedentes de Rusia, y ofrece una breve respuesta para los interesados.

  • El 17 de junio varios medios publicaron a partir de Sputnik que Estados Unidos presionó a España y condicionó la celebración de la cumbre de la OTAN a Madrid a que enviara armamento pesado a Ucrania.
  • El 28 de julio la información averiada era que Estados Unidos ha decidido emplazar dos nuevos destructores en la base naval de Rota sin consultar con España.
  • El 22 de agosto la UE registra la publicación de contenidos que afirman que el interés de Alemania por la interconexión energética con España y Portugal es un ejemplo de vasallaje para estos últimos.
  • El 8 de septiembre el contenido denunciado es la respuesta a unas declaraciones de Borrell que llamó "Estado fascista" a Rusia, dicen estas piezas que el descalificado es el propio alto representante con estas palabras por apoyar a los neonazis en Kiev y duda de las credenciales democráticas del español, cuyo comportamiento le acerca a los falangistas.

¿Resultan este tipo de contenidos una amenaza para la seguridad nacional y europea? 

Una de las grandes novedades de la guerra en Ucrania es el tratamiento de la información, desde la llamada 'estrategia del megáfono' inaugurada en los meses previos, la puesta en escena, la ausencia en medios de pruebas gráficas de enfrentamientos directos, el activismo de periodistas, analistas y tertulianos que dificultan el objetivo de conocer lo que está ocurriendo, más allá de la opinión propia y de la propaganda de las partes.

El cierre de Sputnik y Russia Today fue recurrido desde Francia ante el Tribunal de Justicia de la UE, sin éxito. El Tribunal General de la Unión Europea desestimó el pasado 27 de julio el recurso que invocaba cuatro motivos, basados en la vulneración, respectivamente, de los derechos de defensa, libertad de expresión e información, derecho de empresa y principio de no discriminación por razón de la nacionalidad; también se cuestionaba la competencia del Consejo para adoptar los actos impugnados (aquí enlace a sentencia).

El último capítulo de decisiones en el marco de la Unión Europea relacionado con contenidos informativos podría ser el Reglamento de Servicios Digitales publicado este 4 de octubre de 2022. 

"En el contexto de la guerra en Ucrania y de sus consecuencias en relación con la manipulación de información en línea, se ha añadido al texto un nuevo artículo (parece ser el 36) por el que se establece un mecanismo de respuesta a las crisis. Este mecanismo permitirá analizar cómo afectan a la crisis en cuestión las actividades de las plataformas en línea de muy gran tamaño y de los motores de búsqueda de muy gran tamaño y decidir medidas para garantizar que se respeten los derechos fundamentales", nos informa el Consejo.

El Reglamento de Servicios Digitales (versión del Parlamento Europeo de 19 de octubre) dice textualmente que "en tiempos de crisis puede ser necesario que los prestadores de plataformas en línea de muy gran tamaño adopten con urgencia determinadas medidas específicas (...). Debe considerarse que se produce una crisis cuando se producen circunstancias extraordinarias que pueden dar lugar a una amenaza grave para la seguridad pública o la salud pública en la Unión o en partes significativas de la Unión. Estas crisis podrían derivarse de conflictos armados o actos de terrorismo, incluidos los conflictos o actos de terrorismo emergentes, las catástrofes naturales como terremotos y huracanes, así como las pandemias y otras amenazas transfronterizas graves para la salud pública. La Comisión debe poder exigir a los prestadores de plataformas en línea de muy gran tamaño y a los prestadores de motores de búsqueda en línea de muy gran tamaño, que inicien urgentemente una respuesta a la crisis. Las medidas que dichos prestadores pueden determinar y considerar aplicar pueden incluir, por ejemplo, la adaptación de los procesos de moderación de contenidos y el aumento de los recursos dedicados a la moderación de contenidos, la adaptación de las condiciones generales, los sistemas algorítmicos pertinentes y los sistemas publicitarios, la intensificación de la cooperación con los alertadores fiables, la adopción de medidas de concienciación y la promoción de información fiable y la adaptación del diseño de sus interfaces en línea". 

Parece ser este Reglamento otro ejemplo de restricción de la libertad de información sin intervención judicial alguna.

En tiempos de crisis, nacional, bélica, se tiende a tomar decisiones que acaban teniendo consecuencias en el tiempo y son difícil y lentamente reversibles.

La desinformación es un problema de alfabetización mediática y digital, de calidad de la democracia, es efecto secundario de la comunicación digital, es reflejo de la crisis de identidad y modelo de negocio de los medios de comunicación tradicionales, además de amenaza de seguridad militar, necesitada de probar y argumentar esta última; y en esta guerra de Ucrania anda todo el mundo desinformando, lo que no se contrarresta con prohibiciones sino con un mayor intercambio libre de opiniones y análisis.

Hoy claramente no sería posible en España una entrevista a Abd el Krim en primera página de El País; o una entrevista a Saddam Huseín en ABC (sí fue posible por Luis Mariñas en 1990 en Tele5).

La fortaleza de Europa y España frente a regímenes autoritarios como la Rusia de Putin no es imitar su comportamiento restrictivo de la libertad de información, sino reforzar la libre circulación de opiniones, ahí no tendríamos competencia.

Artículo publicado también en el blog ‘Al revés y al derecho’ de infoLibre.

Sugerencias

  • El expediente Picasso: Edición de su resumen publicado en 1931. Conmemoración del centenario del desastre de Annual (1921-2021) (BOE, 2021).
  • La guerra de Marruecos en la narrativa española (1859-1927), por Juan José López Barranco (tesis doctoral, 2003).

jueves, 29 de septiembre de 2022

Opinión pública, comunicación y Unión Europea, ¿compatibles?

Foto: acto público en Mota del Cuervo (Cuenca). PND.
Foto: acto público en Mota del Cuervo (Cuenca). PND.
La información relacionada con la Unión Europea no es siempre atractiva, pero interesa, se lee y se pueden encontrar artículos y análisis de calidad en medios nacionales e internacionales, aunque quizá no con la intensidad que los especialistas en la UE quisieran o los europeístas comprometidos.

Son -las anteriores- ideas que circularon en la mesa sobre opinión pública y comunicación que se celebró este 29 de agosto en Santander en el marco del curso de verano organizado por el Movimiento Europeo en la UIMP, mesa moderada por Fernando Carbajo, profesional de larga experiencia en comunicación en instituciones europeas, tanto desde Madrid como desde Bruselas.

Carbajo destacó que las presidencias del Consejo de la UE -la próxima española en 2023 será la quinta ocasión- siempre están marcadas por coyunturas imprevistas -reciente covid, hoy Ucrania- y por la agenda interna de los países, la pasada de Francia nada menos que por elecciones presidenciales, en España el año próximo están previstas elecciones municipales, autonómicas y nacionales.

Cómo implicar a los ciudadanos sobre temas europeos es la gran pregunta. "Los ciudadanos no están tan despistados", afirmó Carbajo, citando eurobarómetros donde el 88% de los encuestados se muestra a favor de una política común de defensa y seguridad; y el 87% de los ciudadanos entienden que hay que reducir la dependencia energética de Rusia.

"Viví la euforia de la entrada de España en Europa, que se identificaba con la modernidad, el futuro, la democracia, ese proyecto sigue ahí y tenemos el deber de compartirlo con los jóvenes", afirmó rotunda Encarna Samitier, directora de 20 Minutos.

Esta profesional señaló que "los ciudadanos en encuestas y estudios de opinión dicen que confían en la UE como solución"; añadió que "se esta haciendo un esfuerzo por superar los clichés".

Se mostró convencida de que "los medios además damos más buenas noticias que malas", en contra de lo comúnmente aceptado. Los medios son un espejo de la realidad, que puede ser un espejo deformado o fiable, señaló, si bien "hay que hacer lo correcto", sin esperar gratificación, aunque se agradezca.

"Percibo un cambio sustancial, las instituciones y sus responsables, los medios de comunicación también, tenemos que entender que es nuestra responsabilidad contar los avances de la UE -continuó Samitier-, estamos obligados a ello por el compromiso con una Europa libre, solidaria y democrática, eso incluye subrayar problemas y también sus soluciones, la compra centralizada de vacunas con el covid o los fondos Next son dos buenos ejemplos".

Para la directora de 20 Minutos, "Europa importa a los jóvenes y a los lectores, depende de cómo lo cuentes y haces llegar cómo impacta sobre el ciudadano", y demostró con datos de audiencia esas afirmaciones. El medio que dirige mantiene una colaboración continuada con el Parlamento Europeo en España para transmitir contenidos sobre Europa.

La realidad europea "habría que contarla aunque no nos diera clics, la alegría y esperanza es que además se lee", concluyó.

Miguel Ángel Aguilar, presidente de la Asociación de Periodistas Europeos, animó a los propios medios de comunicación a analizar cómo cubren la información sobre temas europeos, un ejercicio de autocrítica poco practicado.

"Europa ha estado indisolublemente unida a la recuperación de las libertades en España, ha sido clave y la esperanza", afirmó Aguilar, "el problema es que solo se suele apreciar de lo que se ha carecido", explicando así parte de la indiferencia actual.

"Más Europa y más dimensiones para Europa", demandó Aguilar, "fuera de Europa no hay supervivencia posible para los europeos". Finalizó afirmando que "Europa o difunde derechos, libertades, prosperidad, o importará esclavitudes y precariedades".

"Estamos en un momento de inundación informativa, y lo que falta es información potable, verificada, contrastada", añadió.

El periodista de El País Xavier Vidal-Folch, especialista en temas económicos y Unión Europea, compartió el ejercicio de identificar en los últimos tres años iniciativas. medidas e instrumentos puestos en marcha por la UE, y contabilizó 46 actuaciones que no habían sido adoptadas con anterioridad, en asuntos sanitarios o política de defensa, por ejemplo, además "en un sentido integrador, profundizador y federalizante", señaló, "esta es la realidad" de lo que calificó como "un trienio refundador" del proyecto europeo. Para Vidal-Folch, estos avances no han sido reconocidos por la opinión publicada; aunque hay libros y artículos del máximo interés que anima a buscar y leer porque existen, opinión compartida desde el público por la profesora Mariola Urrea.

"La revisión de los Tratados no es una cosa divertida", ironizó el ponente, llevamos además media docena, muchas veces con "enjuagues innobles", y recomendó definir en unos pocos asuntos concretos los avances que requieren esa reforma institucional, para de ese modo llegar mejor al ciudadano.

En el apartado de preguntas y debate, Francisco Aldecoa señaló que la Conferencia sobre el Futuro de Europa ha tenido una repercusión mínima, ni una entrevista ha sido publicada a los 27 participantes españoles en la Conferencia.

Para Fernando Carbajo, la actualidad europea se ha extendido en los últimos años, ha calado por todas las áreas de la información, en ese sentido se ha hecho un gran progreso, ya no está confinada en el derecho internacional o en asuntos institucionales, en su opinión no es cierto que no haya información sobre Europa, forma parte por capilaridad de toda la actualidad. En relación con la Conferencia sobre el Futuro de Europa, se mostró partidario de trasladar sus conclusiones a los partidos políticos y animarles para que las estudien entre sus propuestas ante las próximas citas electorales.


Artículo publicado en Europa en movimiento, 

revista mensual del Movimiento Europeo en España.

sábado, 7 de mayo de 2022

Ucrania, del gris al negro

Angela Merkel habla ruso y Vladímir Putin, alemán. Las capacidades lingüísticas de ambos algo aportan sobre diversidad europea, vecindad, experiencias personales, Guerra Fría, algo añaden de complejidad ante un panorama informativo simplificado hasta el límite tras la invasión de Ucrania.

Reflexiona algún filósofo político (Innerarity) que lo más difícil de alcanzar ante un problema es la visión de conjunto, los argumentos suelen ser de parte, abundan los especialistas con gran conocimiento sobre un área muy limitada de la realidad y a menudo con posiciones enfrentadas.

Utilicemos para hacernos una idea aproximada del conflicto en Ucrania la fórmula de tratar de iluminar cuatro ingredientes que recibimos mezclados, cuatro enfoques o fogonazos que arrojen algo de luz: conflicto militar, comunicación, energía y globalización.

El objetivo es identificar tendencias que se hayan disparado por la crisis, los conflictos no suelen crear fenómenos de la nada, sino que hacen crecer asuntos ya en germen (y no todas las tendencias se desarrollan).

CONFLICTO MILITAR

Las guerras producen muertos y violaciones de mujeres, todas las guerras, las justas, las elegidas, las injustas y las injustificables, lo que algunos parecen estar descubriendo ahora. De ahí que todo esfuerzo para evitarlas resulte obligado, a pesar del creciente número de humillados por las cesiones reales o inventadas al contrincante, la nostalgia en dirigentes propios de la voluntad y firmeza que tanto se alababa de Putin en muchos ámbitos, hasta el 24 de febrero. Sorprende en cualquier caso la frivolidad con la que se trata la implicación propia en un conflicto armado.

La guerra, esta guerra, es un fracaso de la disuasión y el peor escenario posible.

Parecía extendida la idea de que los conflictos bélicos tradicionales iban a la baja -al menos entre grandes potencias, y en Europa- y los países competían en el terreno de la economía y en la difusa zona gris, espacio intermedio en el conflicto político que separa la competición acorde con las pautas convencionales de hacer política (blanco), del enfrentamiento armado directo y continuado (negro).

La realidad es que desde Cuba y Vietnam no se ha estado más cerca de un enfrentamiento entre grandes potencias que pensábamos aparcado.

En el terreno militar podríamos apuntar que al menos a partir de la Guernica arrasada en 1937 durante la Guerra Civil que recordaba el presidente ucraniano en su alocución al Parlamento español -aquella Legión Condor nazi se empleó a fondo en la zona oeste de Madrid meses antes-, las guerras del último siglo se caracterizan por la omnipresencia de bombardeos aéreos de mayor o menor precisión, principal causa de las víctimas de todo conflicto armado, en su inmensa mayoría civiles, y esta circunstancia no se está produciendo hasta la fecha en Ucrania.

Algunos analistas califican este conflicto casi como una guerra civil, dados los estrechos lazos de todo tipo entre rusos y ucranianos, culturales, familiares, históricos, a lo que habría que objetar que las guerras civiles suelen ser aún más cruentas que lo que nos llega de Ucrania; podríamos calificarlo de un conflicto entre primos hermanos, por buscar una explicación a la escasez de bombardeos aéreos masivos sobre población civil.

Otro apunte no menor es que las guerras crean identidad nacional, el nacionalismo ucraniano saldrá reforzado de este conflicto. La historiografía tiene bastante estudiado que los nacionalismos son una construcción política -nada inmutable de dos milenos de trayectoria-, la identidad nacional es construida y cambiante, y nada como una guerra con el vecino para reforzarla.

Resulta también destacable que la reacción militar de Estados Unidos, la Alianza Atlántica y la Unión Europea ha sido coordinada e indistinguible hasta el momento.

La Unión Europea se encamina a incrementar los más de 200.000 millones de euros que suman los presupuestos de Defensa de los 27, el triple que Rusia; como novedad, el mantra del objetivo de destinar el 2% del PIB a gasto militar pasará de la abstracción a concretarse en breve en qué se decide impulsar, programas y sistemas de armas específicos, algunos ya se estarán probando sobre el terreno ucraniano.

COMUNICACIÓN

Estrenamos nuevas formas de comunicación, “estrategia del megáfono”, ha sido denominada, disuasión por exceso informativo, que tampoco ha sido efectiva.

Pedro Biden, Pedro Johnson y Pedro Stoltenberg avisaron desde finales de 2021 en una veintena de ocasiones de que venía el lobo y en realidad acabaron acertando, pero se equivocaron en 19; y podemos preguntarnos si Pedro o nosotros podíamos haber hecho algo más que esperar en el proceso, por aquella razón de evitar muertos y violaciones.

Se intenta aquí apuntar que la comunicación ha desarrollado tendencias en este conflicto, quizá sacando conclusiones de lecciones estudiadas -más que aprendidas- de la estrategia rusa de desinformación en el pasado reciente o remoto. Se puede afirmar con poco margen de error que en toda esta crisis Rusia ha ido a remolque desde el punto de vista comunicativo, y ha perdido claramente la batalla de la opinión pública en territorio EEUU-OTAN-UE, no así en territorio ruso; en este sentido, convencer a los propios, como ha sucedido en cada bando, es un logro no fácil, aunque deja trabajo pendiente en el área del contrario y en zona neutra donde podríamos situar a medio planeta.

Noticia real: un bloguero ucraniano ha sido recientemente detenido en Tarragona y puesto a disposición de la Audiencia Nacional por una orden internacional emitida por el Gobierno de Ucrania por sus posiciones prorrusas. Ésta es otra importante novedad en el ámbito de la comunicación como consecuencia de la invasión de Ucrania: la restricción de las libertades de prensa y opinión se ha acentuado en la propia Rusia, con larga tradición de perseguir periodistas, empresas periodísticas y nueva legislación que amenaza con cárcel a quien no publique la versión oficial; restricción novedosa de la libertad de prensa en Europa y España, con la decisión de prohibir medios de comunicación como Russia Today o Sputnik sin autorización previa de juez alguno. Recordemos aquí entrevistas hasta del demonio Saddam Huseín en televisiones españolas en alguna de las tres guerras del Golfo.

Un último apunte sobre comunicación puede ser la aparición de periodistas/tertulianos/analistas en  el papel de activistas, mayoritariamente con un rechazo acrítico contra Putin, que no sorprende por el posicionamiento, sino porque no parece la función de un periodista o un analista apoyar acríticamente nada.

Seguiremos la invasión de Ucrania, con decenas de periodistas desplazados, sin imágenes de combates, sin partes de bajas, sin líneas de frente, sin objetivos claros, sin información fiable, sin contexto y sin opiniones del bando agresor.

ENERGÍA

Muchos focos se dirigen a la dependencia energética de gran parte de centroeuropa del suministro ruso, y se vuelve a simplificar con expresiones del tipo "Alemania financia la guerra de Putin".

El mismo argumento podría haber sido utilizado durante la existencia de la URSS, cuando nunca dejó de fluir el gas, "Alemania financia el comunismo soviético", cosa que jamás se dijo porque resulta una reducción engañosa; del mismo estilo sería afirmar que Francisco Franco financió la revolución socialista argelina por la compra de gas (el primer metanero llegó en 1974) y la Yamahiría Árabe Libia Popular Socialista de Muammar el Gaddafí (acuerdo en 1969); que quien compre petróleo saudí financia sus penas de muerte, quien importe algo de EEUU las ejecuciones capitales desde la silla eléctrica o la invasión del Capitolio.

Se nos llena hoy la boca de soberanía energética sin reconocer el avance de las renovables en España de las últimas dos décadas, impulso político claramente identificable y criticado o directamente torpedeado con impuestos al sol.

Un tercio de la energía eléctrica producida en España en 2021 procedió de parques eólicos o solares, que sumado a la hidráulica alcanza el 46% de la electricidad generada el último año. Esto es autonomía estratégica, soberanía energética y ha tenido quienes lo han impulsado en los últimos años y quienes no.

Ni Alemania financia la guerra de Putin, ni Europa, ni la solución va a llegar por importar carbón sudafricano o uranio nigerino. La realidad es que la invasión de Ucrania ha acelerado la necesidad de desarrollar energías verdes, tendencia ya presente en las prioridades políticas de la UE antes de esta crisis, junto con la transformación digital.

España afronta esta crisis europea en unas circunstancias mucho más favorables que otros socios del club europeo, con un suministro energético diversificado, nula dependencia de origen ruso, capacidad de distribución de gas y creciente generación de origen renovable.

GLOBALIZACIÓN

El orden internacional se ha desordenado, aunque ya dada síntomas previos de fatiga de materiales, el sistema internacional, político y de seguridad, diseñado en la Guerra Fría tras la 2GM, renqueante desde la caída del muro, ya no daba más de sí, con la ausencia de China como país ya emergido.

La invasión de Ucrania ha alterado el orden mundial económico, energético, militar, la producción y distribución de mercancías, el sistema financiero internacional.

La crisis de Ucrania ha provocado el bloqueo quizá ya definitivo del Consejo de Seguridad de la ONU, algo previsible porque ocurre siempre que el conflicto afecte a uno de sus miembros permanentes con derecho de veto, lo que ha llevado a recurrir a la Asamblea General con resoluciones no vinculantes que en esta ocasión tienen relevancia máxima, no así en otros casos y geografías.

Y hemos descubierto que la globalización es un sistema menos globalizado de lo que creíamos, al menos con una dirección no globalizada. La expulsión de Rusia, que no de Putin, de organismos internacionales, del sistema bancario, de Eurovisión, de la Organización Mundial del Turismo, de foros culturales o competiciones deportivas, revela que el mundo globalizado tiene un control no globalizado.

La consecuencia no es menos globalización, sino distinta y esperemos mejor regulada. El grado de apertura de la economía española -peso del comercio exterior sobre el PIB- seguirá rondando el 60% del movimiento económico del país.

CIERRE

Parece claro el error estratégico de Putin con la invasión de Ucrania por sus consecuencias: aislamiento internacional (en su parte europea y norteamericana); la resurrección de la OTAN (en muerte cerebral antes de ayer, según Macron), Finlandia y Suecia llaman a su puerta, lo que llevará la Alianza hasta la frontera norte; la UE ha despertado desde el punto de vista estratégico; sanciones, muertos.

Putin con Ucrania ha pasado la confrontación del gris al negro, del enfrentamiento no abierto al intercambio de obuses.

Se puede identificar el error estratégico como propio de una autocracia, categoría de régimen político en el que una sola persona gobierna sin someterse a ningún tipo de limitación y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad; estos regímenes no son capaces de procesar bien la información, principio aplicable a norte y sur de esta península.

Recurriendo al sistema de estandarización de colores de Pantone, el stanag cromático, Putin ha situado las relaciones internacionales en el negro, que se identifica con seis ceros; de ahí cuesta imaginar ganancias estratégicas para Rusia o para sí mismo.

La gama de grises entre el blanco y el negro, que es donde reside el análisis, no parece hoy interesar en exceso, y va a hacer mucha falta en la posguerra.


Artículo publicado también en infoLibre, Blog 'Al revés y al derecho'.