
domingo, 16 de febrero de 2025
Trump II sube el tono del nacionalismo populista

miércoles, 12 de julio de 2023
Condenado por derrotismo
Sorprende / Resulta que el Código Penal Militar ha recogido hasta ya avanzado este siglo XXI el delito de derrotismo, según el texto vigente desde 1985 hasta 2015 (Ley Orgánica 13/1985, de 9 de diciembre), en el apartado de delitos contra la seguridad nacional y defensa nacional:
"Derrotismo. Artículo sesenta y cuatro.
El que, declarada o generalizada la guerra, con el fin de desacreditar la intervención de España en ella, realizare públicamente actos contra la misma o contra las Fuerzas Armadas españolas, será castigado con la pena de seis meses a seis años de prisión o con la de confinamiento o destierro. Con la misma pena será castigado el que en igual forma y circunstancias divulgare noticias o informaciones falsas con el fin de debilitar la moral de la población o de provocar la deslealtad o falta de espíritu entre los militares españoles.
En ambos casos, si el culpable fuere militar se impondrá la pena en su mitad superior.
La defensa de soluciones pacíficas a los conflictos no será considerada derrotismo bélico a los efectos de este artículo".
Sin desperdicio, todo magro. Agradezco el descubrimiento a Miguel Silva, memoria viva del Ministerio de Defensa español y colaborador necesario en la elaboración de la normativa que regula y ha regulado estas materias durante tres décadas, larga trayectoria hasta el punto de que ha tenido ocasión de enmendarse a sí mismo en claro ejercicio de salud mental, lejos de los anclados en la nostalgia.
El texto es asombroso, lleno de luces deslumbrantes y sombras tenebrosas, desde la guerra que ya nadie declara hasta la pena de destierro ("de tres meses y un día a seis años"), que provoca la cuestión sobre adónde habría que enviar hoy a los condenados cuando Lanzarote o Fuerteventura se han convertido en destinos turísticos, quizá el destierro sería hoy el centro gentrificado de algunas grandes ciudades o la irrelevancia digital.
Antiguo y moderno al mismo tiempo, el Código Penal Militar durante 30 años muy recientes hacía referencia a quienes divulgasen noticias o informaciones falsas con el fin de castigar la moral de la población o erosionar el espíritu militar, con lo que el legislador se adelantó en varias décadas a la actual preocupación por la desinformación de civiles y militares, se adelantó al menos a penalizarlo, porque la solución sigue en busca y captura (algo tiene que ver la educación en la salida, la cívica y la reglada).
Se observa que los candidatos a condenados por derrotismo podrían ser civiles o militares, aunque juzgados por militares, mismo tribunal verde oliva que decidiría lo que fuera o no una noticia falsa.
Consuela en cualquier caso, pensando por ejemplo en la actual situación de guerra no declarada en Ucrania, que la defensa de soluciones pacíficas a los conflictos no sería considerada derrotismo bélico, con lo que los partidarios de una solución pacífica al conflicto en Ucrania podrían perfectamente salir del armario, con el actual y el anterior Código Penal Militar.
Desaparecida la pena, el derrotismo hoy sólo podría tener un castigo que sería la desafección de la mayoría, cosa que no se produce, porque el derrotismo propio siempre encuentra altavoces ajenos y uno se siente escuchado; y el derrotismo patrio se defiende con fecha de caducidad, hasta que los afines ganen las elecciones y levanten el nuevo edificio desde los escombros actuales, es un decir.
Sobrevolando todo lo anterior se encuentra el mayor prestigio intelectual y social del pesimista sobre el optimista, aún en contra de las evidencias objetivas, parece que el derrotista es fruto de una profunda reflexión y quien destaca aspectos positivos se ha fumado alguna sustancia alucinógena.
El derrotista en cualquier caso se encuentra cómodo en su papel y recuerda a aquel 'cono del silencio' de Maxwell Smart, el Superagente 86 que entretuvo nuestra juventud televisiva, que se cubría con una campana precaria de metacrilato cuando quería mantener el secreto de sus conversaciones; existía también una versión portátil, otra 'paraguas del silencio' e incluso en algún capítulo los protagonistas se encerraron en un 'guardarropa del silencio'. El invento solía acabar malfuncionando contra sus usuarios.
Mucho han cambiado las cosas. Que nada impida hoy airear nuestra visión pesimista de la realidad. Hasta que lleguen los nuestros; o hasta que los otros con sus políticas ultras alimenten nuestras pilas semigastadas y decidamos hacer algo para impedirlo, quizá dentro de cuatro años.
domingo, 18 de junio de 2023
Ucrania y la munición informativa
- Diplomacia pública: comunicaciones civiles de la OTAN y esfuerzos de divulgación responsables de promover la conciencia y generar comprensión y apoyo para las políticas, operaciones y actividades de la OTAN, como complemento a los esfuerzos nacionales de los Aliados.
- Asuntos públicos: compromiso civil de la OTAN a través de los medios de comunicación para informar al público sobre las políticas, operaciones y actividades de la OTAN de manera oportuna, precisa, receptiva y proactiva.
- Asuntos Públicos Militares: promover las metas y objetivos militares de la OTAN ante el público para mejorar la concienciación y la comprensión de los aspectos militares de la Alianza.
- Operaciones de información: asesoramiento militar de la OTAN y coordinación de las actividades de información militar para crear los efectos deseados en la voluntad, la comprensión y las capacidades de los adversarios y otras partes en apoyo de las operaciones, misiones y objetivos de la Alianza.
- Operaciones psicológicas: actividades psicológicas planificadas que utilizan métodos de comunicación y otros medios dirigidos a audiencias aprobadas para influir en las percepciones, actitudes y comportamientos, afectando el logro de objetivos políticos y militares.
lunes, 8 de mayo de 2023
Respuesta a la desinformación desde la UE y España
LA DESINFORMADA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
- El enfoque en seguridad y de origen externo a la UE y la solución tecnológica copan el tratamiento de la desinformación y las actuaciones emprendidas.
- Las elecciones de 2019 no confirmaron las expectativas alarmistas. El presupuesto disperso de la UE contra la desinformación (en torno a 10 millones de euros anuales) tampoco es proporcional a la peligrosidad declarada de la amenaza.
- En la respuesta a la desinformación, han adquirido protagonismo los verificadores de información (fact checkers), de utilidad para una primera respuesta; mientras que las actuaciones de largo recorrido, como campañas de alfabetización mediática, digital e informacional, avanzan muy lentamente y con alcance muy limitado.
- Gran parte de las iniciativas sobre desinformación en la UE se corresponde con mecanismos de contacto e información entre Gobiernos y organismos comunitarios, sin repercusión sobre el ciudadano, se habla sobre desinformación, pero no se ofrecen herramientas. Proliferan las iniciativas sin repercusión pública alguna.
- El tratamiento de la desinformación desatiende su carácter nacional en la mayor parte de las ocasiones, como origen o colaborador necesario en su difusión; y factores que la alimentan como el populismo como estrategia política y la desintermediación, el desprestigio del periodismo, de la política y de las instituciones.
- Los medios de comunicación tradicionales privados han visto como ha desaparecido su modelo de negocio con la publicidad en manos de las plataformas digitales. La respuesta mayoritaria ha sido la reducción de la calidad, la precarización de plantillas y la búsqueda de contenidos viralizables o viralizados de rápida elaboración.
- Entre los temas objeto de campañas de desinformación destacan la igualdad, el feminismo y la inmigración, asuntos no contemplados por un enfoque en la respuesta exclusivamente securitario y de origen externo. La desigualdad abona el terreno para que germine la desinformación.
- Existe una colaboración de cogobernanza entre la UE y las grandes plataformas, reforzada desde la aprobación de las leyes de mercados y servicios digitales. Las medidas fruto de esta colaboración y de las leyes afectan a la circulación física de la desinformación (bots, cuentas falsas, protección de datos) más que a la naturaleza de la información, donde se entraría en la censura de contenidos incompatible con un sistema democrático.
- La desinformación es un fenómeno que se combate con información de calidad y transparencia.
- Sería deseable impulsar la elaboración en España de la comprometida Estrategia de lucha contra la desinformación, que sobrepase el ámbito de la seguridad y la injerencia exterior y contemple otros elementos también como la economía de la desinformación, la alfabetización mediática, informacional y digital, la comunicación, la educación, la calidad democrática y el origen y recorrido nacional de muchas de las campañas..
- Fomentar a nivel español y europeo la investigación académica y tecnológica de dos facetas poco desarrolladas: la influencia real de las campañas de desinformación sobre la opinión pública, incluida la intención de voto (análisis cualitativo más que cuantitativo); y el origen de las campañas de desinformación por canales digitales.
- Culminar los procedimientos parlamentarios en marcha en el Parlamento Europeo, como la normativa referida a medios de comunicación; y a publicidad política.
- Impulsar los medios de comunicación públicos para contribuir a fortalecer una opinión pública europea, fomentando la presencia de temas europeos y sobre desinformación.
- Máxima vigilancia contra medidas restrictivas a la libertad de opinión, que vulnerarían el artículo 11 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.
- Establecer la máxima coordinación, seguimiento y evaluación de las diferentes actuaciones puestas en marcha por instituciones y organismos de la Unión Europea sobre desinformación.
- De cara a las elecciones al Parlamento Europeo de 2024, presentar en positivo la participación, la información y el debate como derechos del ciudadano, más que un motivo de amenaza por parte de potencias extranjeras omnipotentes hacia un ciudadano indefenso.
- En coordinación o inspiración con la UNESCO, elaboración de materiales prácticos para periodistas, formadores y ciudadanos, que contribuyan a comprender el fenómeno de la desinformación y responder. Cubrir carencias de formación y análisis.
- Eliminar la limitación de publicación de encuestas excepto el día de reflexión y votación.
- Teniendo en cuenta lo sucedido en países como EEUU o Brasil, donde se han puesto en duda los resultados electorales, se requiere máxima información y transparencia sobre el sistema electoral y el escrutinio.
- Fomentar la difusión de iniciativas y materiales de utilidad para el ciudadano, más allá de los grupos de especialistas o de contacto entre Gobiernos. La fragmentación de iniciativas también dificulta la comprensión del fenómeno de la desinformación. El objetivo debe ser capacitar a la sociedad civil.
- El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (Joint Research Centre, JRC), con sede en Sevilla, ha elaborado excelentes documentos sobre desinformación , su labor podría potenciarse en los ámbitos pendientes de desarrollo detectados.
viernes, 3 de febrero de 2023
Comunicar de manera efectiva una realidad compleja
sábado, 29 de octubre de 2022
Abd el Krim y Ucrania
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Primera página de La Libertad del 6.8.1922, con entrevista y nota manuscrita de Abd el Krim (periódico accesible en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional en este enlace). |
En un momento de máxima tensión bélica, con parte de aquel Protectorado de Marruecos levantado en armas, tiempos de movilización, nacionalismo extremo, combates, prisioneros y muertos, la opinión del máximo responsable de la efímera República del Rif llegaba a los españoles a través de los medios de comunicación españoles, incluso a pesar de la censura imperante en la época o de las limitaciones técnicas del momento, telemáticas, de impresión, en muchas ocasiones se enviaban los negativos y las imágenes se revelaban en la península.
Es un momento que permite alguna reflexión sobre comunicación, libertad de expresión y ciudadanía informada en un entorno nacional de guerra, como los de hace un siglo o en este 2022 con motivo de la invasión de Ucrania por Rusia y la implicación a todos los niveles -excepto con tropas de combate sobre el terreno, que sepamos- por parte de España y la Unión Europea, cuando asistimos a restricciones a la información, discurso público monocorde e incluso cierre de medios de comunicación.
El calendario, que se mueve con la persistencia del goteo de un grifo mal cerrado, nos acerca aniversarios que ofrecen la ocasión de profundizar, recientemente sobre el llamado 'desastre de Anual', la matanza de unos 12.000 militares españoles y al servicio de España en el norte de Marruecos entre julio y agosto de 1921.
La conmemoración no ha venido acompañada en España de un relectura del colonialismo, al menos un análisis crítico, presente en otras latitudes y aquí pendiente, que va afectando en diferente medida en medio mundo a estatuas ecuestres, fondos de museos y en el mejor de los casos, como en Bélgica, a informes de historiadores y comisiones de investigación; lo que lejos de un reproche es una ventana de oportunidad para escribir, un aliento. a propios y extraños.
Las guerras consecuencia de la ocupación colonial de Marruecos no sólo marcaron cuatro lustros de combates y desastres a comienzos del siglo XX (desde la conferencia de Algeciras de 1906 que establece el Protectorado hasta después del desembarco de Alhucemas en 1925), sino que están detrás del golpe de Estado y de la dictadura de Primo de Rivera (1923), del golpe de Estado de 1936 y 38 años de dictadura de Franco. Como ha estudiado el historiador Julián Casanova, la violencia colonial europea acabó en las metrópolis, también y sobre todo en España.
El centenario del denominado 'Desastre de Anual' es buena ocasión entonces para revisitar algunos libros, tirar de referencias como las cerezas y descubrir auténticas joyas semidesconocidas.
Para empezar, un descubrimiento literario, "Imán", la primera novela de Ramón J. Sender, publicada en 1930, que transcurre sin referencias explícitas por los acontecimientos de Anual y refleja las penurias de un soldado, la degradación moral y brutalidad de la guerra y de la ocupación colonial con la fuerza que muchas veces sólo puede transmitir la literatura. El título no hace referencia a la religión, sino a la capacidad de atraer las desgracias de uno de los protagonistas. El autor fue uno de los 200 mil españoles que cumplieron servicio militar por aquellos años en Marruecos, si no se tenían recursos económicos para evitarlo.
Ramón J. Sender cultivó el periodismo además y antes que la novela, y resulta curioso también la dedicación profesional al periodismo de políticos de la época como Indalecio Prieto, que estuvo también en Marruecos como cronista de guerra por esos años veinte.
El periodista y escritor Jorge Martínez Reverte, fallecido en marzo de 2021, dejó acabado y se publicó meses después "El vuelo de los buitres. El desastre de Annual y la guerra del Rif" (Galaxia Gutemberg, 2021), crónica digamos de historia novelada con interesantes fuentes marroquíes e incluso co-autoría.
En el campo de la comunicación que nos ocupa, "El desastre de Annual a través de la prensa", de Antonio Rubio, publicado en junio de 2022, reaprovechamiento de trabajos previos del autor, es una auténtica caja de sorpresas y de referencias a partir del trabajo de una serie de periodistas que escribieron pisando el terreno en aquellos años en Marruecos a medio camino entre el periodismo de guerra y el de investigación con una profesionalidad que sorprende un siglo después.
Por las páginas aparecen Manuel Aznar (abuelo de quien fuera presidente del Gobierno), Luis de Oteyza, Víctor Ruiz Albéniz, Rafael López Rienda y muchos otros, generaciones de periodistas que dejaron escrita su calidad profesional y cuya trayectoria en muchos casos se vio truncada tras la Guerra Civil. Gran parte de los periodistas que aparecen en el libro acabaron en el exilio.
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| Imagen del periodista Luis de Oteyza con Abd el Krim. |
El libro de Oteyza, la novela de Ramón J. Sender, están pegados por fecha de publicación y por contenido a los acontecimientos, lo que multiplica su valor al no contar con perspectiva temporal. Como referencia ilustrativa, la mitad de la población española en aquella época era analfabeta y un periódico como La Libertad tiraba más de 200 mil ejemplares diarios.
El golpe de Estado de Primo de Rivera de 1923 apoyado por Alfonso XIII, probablemente animados en cortar las consecuencias políticas y militares de los desastres en Marruecos, investigados por el general Picasso, cambiaron las circunstancias de la prensa y del país.
Hasta ese momento la ciudadanía española estuvo bastante bien informada sobre las circunstancias bélicas en Marruecos, teorías sobre los intereses económicos que promovieron aquella experiencia colonial (explotación de las minas del Rif); la corrupción de la Administración colonial, en manos militares la mayor parte de aquellos años; el rescate de los prisioneros españoles, un naviero vasco -Horacio Echevarrieta- que aparece en todas las salsas (editor de periódicos, filo nazi y filo Franco) pagó el rescate de cinco millones de aquellas pesetas por su liberación dos años después de Anual; los intereses de la monarquía, el papel de Francia apoyando a los rebeldes rifeños hasta que la situación se hace insostenible (la participación de Francia será imprescindible en Alhucemas), todo esto aparece y se trata en los medios en tiempo real y mucho aparece también en el informe del general Picasso.
UCRANIA
Volviendo del siglo XX al XXI, cabe decir que el marco material y mental entre ambos momentos no resiste comparación alguna, aunque el tratamiento informativo de la invasión de Ucrania provoque cierta reflexión asociada.
"Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial", establece la Constitución Española de 1978 en su artículo 20.
Es decir, el secuestro de publicaciones u otros medios de información sólo podrá acordarse mediante resolución judicial motivada. Por otra parte, la prohibición temporal de publicación o emisión se considera una medida cautelar destinada a evitar un grave vulneración de derechos u otros bienes protegidos por el ordenamiento que igualmente sólo podrá efectuarse mediante resolución judicial motivada (STC 187/1999, de 25 de octubre), aclara la web del Congreso interpretando la Constitución.
En contradicción aparente con lo anterior, la Unión Europea ha suspendido en 2022 las actividades de radiodifusión de cinco emisoras rusas de propiedad estatal: Sputnik, Russia Today, Rossiya RTR/RTR Planeta, Rossiya 24/Russia 24 y TV Centre International. "El Gobierno ruso ha utilizado estas emisoras como instrumentos para manipular la información y promover la desinformación sobre la invasión de Ucrania, propaganda incluida, con el objetivo de desestabilizar a los países vecinos de Rusia y a la UE y sus Estados miembros.", argumenta la Unión.
En lo que afecta a los medios más conocidos por aquí, el Consejo de la Unión Europea decidió el 2 de marzo de 2022 adoptar "medidas restrictivas adicionales en respuesta a la agresión militar, sin mediar provocación y sin justificación alguna, de Rusia contra Ucrania". En virtud de estas medidas, la UE suspendía urgentemente las actividades de radiodifusión de Sputnik y RT-Russia Today (RT-Russia Today en inglés, RT-Russia Today del Reino Unido, RT-Russia Today de Alemania, RT-Russia Today de Francia y RT-Russia Today en español) en la UE, o dirigidas a esta, "hasta que cese la agresión contra Ucrania y hasta que la Federación de Rusia y sus medios de comunicación asociados dejen de llevar a cabo acciones de desinformación y manipulación de la información contra la UE y sus Estados miembros".
Según el Consejo, "Sputnik y Russia Today están bajo el control permanente, directo o indirecto, de las autoridades de la Federación de Rusia y son esenciales y decisivas para impulsar y apoyar la agresión militar contra Ucrania y para la desestabilización de sus países vecinos".
Concluye que "para justificar y apoyar su agresión militar contra Ucrania, la Federación de Rusia ha emprendido acciones de desinformación y manipulación de la información continuas y concertadas contra los miembros de la sociedad civil de la UE y de sus vecinos, distorsionando y manipulando gravemente los hechos".
Es interesante concretar qué tipo de información desea la UE impedir que circule.
EUvsDisinfo es una iniciativa del Servicio Europeo de Acción Exterior que recopila desde 2015 campañas de desinformación de Rusia que afectan a la Unión Europea, sus Estados miembros y sus países vecinos, con lo que tiene un carácter de registro y curiosamente da difusión a los contenidos que denuncia.
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Primera página de La Libertad del 8.8.1922, con entrevista y nota manuscrita de Abd el Krim (periódico accesible en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional en este enlace). |
Relacionado con España, EUvsDisinfo ha recopilado en los últimos meses varias campañas de desinformación procedentes de Rusia, y ofrece una breve respuesta para los interesados.
- El 17 de junio varios medios publicaron a partir de Sputnik que Estados Unidos presionó a España y condicionó la celebración de la cumbre de la OTAN a Madrid a que enviara armamento pesado a Ucrania.
- El 28 de julio la información averiada era que Estados Unidos ha decidido emplazar dos nuevos destructores en la base naval de Rota sin consultar con España.
- El 22 de agosto la UE registra la publicación de contenidos que afirman que el interés de Alemania por la interconexión energética con España y Portugal es un ejemplo de vasallaje para estos últimos.
- El 8 de septiembre el contenido denunciado es la respuesta a unas declaraciones de Borrell que llamó "Estado fascista" a Rusia, dicen estas piezas que el descalificado es el propio alto representante con estas palabras por apoyar a los neonazis en Kiev y duda de las credenciales democráticas del español, cuyo comportamiento le acerca a los falangistas.
¿Resultan este tipo de contenidos una amenaza para la seguridad nacional y europea?
Una de las grandes novedades de la guerra en Ucrania es el tratamiento de la información, desde la llamada 'estrategia del megáfono' inaugurada en los meses previos, la puesta en escena, la ausencia en medios de pruebas gráficas de enfrentamientos directos, el activismo de periodistas, analistas y tertulianos que dificultan el objetivo de conocer lo que está ocurriendo, más allá de la opinión propia y de la propaganda de las partes.
El cierre de Sputnik y Russia Today fue recurrido desde Francia ante el Tribunal de Justicia de la UE, sin éxito. El Tribunal General de la Unión Europea desestimó el pasado 27 de julio el recurso que invocaba cuatro motivos, basados en la vulneración, respectivamente, de los derechos de defensa, libertad de expresión e información, derecho de empresa y principio de no discriminación por razón de la nacionalidad; también se cuestionaba la competencia del Consejo para adoptar los actos impugnados (aquí enlace a sentencia).
El último capítulo de decisiones en el marco de la Unión Europea relacionado con contenidos informativos podría ser el Reglamento de Servicios Digitales publicado este 4 de octubre de 2022.
"En el contexto de la guerra en Ucrania y de sus consecuencias en relación con la manipulación de información en línea, se ha añadido al texto un nuevo artículo (parece ser el 36) por el que se establece un mecanismo de respuesta a las crisis. Este mecanismo permitirá analizar cómo afectan a la crisis en cuestión las actividades de las plataformas en línea de muy gran tamaño y de los motores de búsqueda de muy gran tamaño y decidir medidas para garantizar que se respeten los derechos fundamentales", nos informa el Consejo.
El Reglamento de Servicios Digitales (versión del Parlamento Europeo de 19 de octubre) dice textualmente que "en tiempos de crisis puede ser necesario que los prestadores de plataformas en línea de muy gran tamaño adopten con urgencia determinadas medidas específicas (...). Debe considerarse que se produce una crisis cuando se producen circunstancias extraordinarias que pueden dar lugar a una amenaza grave para la seguridad pública o la salud pública en la Unión o en partes significativas de la Unión. Estas crisis podrían derivarse de conflictos armados o actos de terrorismo, incluidos los conflictos o actos de terrorismo emergentes, las catástrofes naturales como terremotos y huracanes, así como las pandemias y otras amenazas transfronterizas graves para la salud pública. La Comisión debe poder exigir a los prestadores de plataformas en línea de muy gran tamaño y a los prestadores de motores de búsqueda en línea de muy gran tamaño, que inicien urgentemente una respuesta a la crisis. Las medidas que dichos prestadores pueden determinar y considerar aplicar pueden incluir, por ejemplo, la adaptación de los procesos de moderación de contenidos y el aumento de los recursos dedicados a la moderación de contenidos, la adaptación de las condiciones generales, los sistemas algorítmicos pertinentes y los sistemas publicitarios, la intensificación de la cooperación con los alertadores fiables, la adopción de medidas de concienciación y la promoción de información fiable y la adaptación del diseño de sus interfaces en línea".
Parece ser este Reglamento otro ejemplo de restricción de la libertad de información sin intervención judicial alguna.
En tiempos de crisis, nacional, bélica, se tiende a tomar decisiones que acaban teniendo consecuencias en el tiempo y son difícil y lentamente reversibles.
La desinformación es un problema de alfabetización mediática y digital, de calidad de la democracia, es efecto secundario de la comunicación digital, es reflejo de la crisis de identidad y modelo de negocio de los medios de comunicación tradicionales, además de amenaza de seguridad militar, necesitada de probar y argumentar esta última; y en esta guerra de Ucrania anda todo el mundo desinformando, lo que no se contrarresta con prohibiciones sino con un mayor intercambio libre de opiniones y análisis.
Hoy claramente no sería posible en España una entrevista a Abd el Krim en primera página de El País; o una entrevista a Saddam Huseín en ABC (sí fue posible por Luis Mariñas en 1990 en Tele5).
La fortaleza de Europa y España frente a regímenes autoritarios como la Rusia de Putin no es imitar su comportamiento restrictivo de la libertad de información, sino reforzar la libre circulación de opiniones, ahí no tendríamos competencia.
Artículo publicado también en el blog ‘Al revés y al derecho’ de infoLibre.
Sugerencias
- El expediente Picasso: Edición de su resumen publicado en 1931. Conmemoración del centenario del desastre de Annual (1921-2021) (BOE, 2021).
- La guerra de Marruecos en la narrativa española (1859-1927), por Juan José López Barranco (tesis doctoral, 2003).
jueves, 29 de septiembre de 2022
Opinión pública, comunicación y Unión Europea, ¿compatibles?
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| Foto: acto público en Mota del Cuervo (Cuenca). PND. |
Son -las anteriores- ideas que circularon en la mesa sobre opinión pública y comunicación que se celebró este 29 de agosto en Santander en el marco del curso de verano organizado por el Movimiento Europeo en la UIMP, mesa moderada por Fernando Carbajo, profesional de larga experiencia en comunicación en instituciones europeas, tanto desde Madrid como desde Bruselas.
Carbajo destacó que las presidencias del Consejo de la UE -la próxima española en 2023 será la quinta ocasión- siempre están marcadas por coyunturas imprevistas -reciente covid, hoy Ucrania- y por la agenda interna de los países, la pasada de Francia nada menos que por elecciones presidenciales, en España el año próximo están previstas elecciones municipales, autonómicas y nacionales.
Cómo implicar a los ciudadanos sobre temas europeos es la gran pregunta. "Los ciudadanos no están tan despistados", afirmó Carbajo, citando eurobarómetros donde el 88% de los encuestados se muestra a favor de una política común de defensa y seguridad; y el 87% de los ciudadanos entienden que hay que reducir la dependencia energética de Rusia.
Artículo publicado en Europa en movimiento,
revista mensual del Movimiento Europeo en España.
sábado, 7 de mayo de 2022
Ucrania, del gris al negro
Angela Merkel habla ruso y Vladímir Putin, alemán. Las capacidades lingüísticas de ambos algo aportan sobre diversidad europea, vecindad, experiencias personales, Guerra Fría, algo añaden de complejidad ante un panorama informativo simplificado hasta el límite tras la invasión de Ucrania.
Reflexiona algún filósofo político (Innerarity) que lo más
difícil de alcanzar ante un problema es la visión
de conjunto, los argumentos suelen ser de parte, abundan los especialistas
con gran conocimiento sobre un área muy limitada de la realidad y a menudo con
posiciones enfrentadas.
Utilicemos para hacernos una idea aproximada del conflicto en
Ucrania la fórmula de tratar de iluminar cuatro ingredientes que recibimos
mezclados, cuatro enfoques o fogonazos que
arrojen algo de luz: conflicto militar,
comunicación, energía y globalización.
El objetivo es identificar tendencias que se hayan disparado
por la crisis, los conflictos no suelen crear fenómenos de la nada, sino que hacen
crecer asuntos ya en germen (y no todas las tendencias se desarrollan).
CONFLICTO MILITAR
Las guerras producen
muertos y violaciones de mujeres, todas las guerras, las justas, las elegidas, las injustas y las
injustificables, lo que algunos parecen estar descubriendo ahora. De ahí que
todo esfuerzo para evitarlas resulte obligado, a pesar del creciente número de
humillados por las cesiones reales o inventadas al contrincante, la nostalgia
en dirigentes propios de la voluntad y firmeza que tanto se alababa de Putin en
muchos ámbitos, hasta el 24 de febrero. Sorprende en cualquier caso la
frivolidad con la que se trata la implicación propia en un conflicto armado.
La guerra, esta guerra, es un fracaso de la disuasión y el
peor escenario posible.
Parecía extendida la idea de que los conflictos bélicos
tradicionales iban a la baja -al menos entre grandes potencias, y en Europa- y
los países competían en el terreno de la economía y en la difusa zona gris,
espacio intermedio en el conflicto político que separa la competición acorde
con las pautas convencionales de hacer política (blanco), del enfrentamiento
armado directo y continuado (negro).
La realidad es que desde Cuba y Vietnam no se ha estado más
cerca de un enfrentamiento entre grandes potencias que pensábamos aparcado.
En el terreno militar podríamos apuntar que al menos a partir
de la Guernica arrasada en 1937 durante la Guerra Civil que recordaba el
presidente ucraniano en su alocución al Parlamento español -aquella Legión
Condor nazi se empleó a fondo en la zona oeste de Madrid meses antes-, las
guerras del último siglo se caracterizan por la omnipresencia de bombardeos aéreos de mayor o menor
precisión, principal causa de las víctimas de todo conflicto armado, en su
inmensa mayoría civiles, y esta circunstancia no se está produciendo hasta la
fecha en Ucrania.
Algunos analistas califican este conflicto casi como una
guerra civil, dados los estrechos lazos de todo tipo entre rusos y ucranianos,
culturales, familiares, históricos, a lo que habría que objetar que las guerras
civiles suelen ser aún más cruentas que lo que nos llega de Ucrania; podríamos
calificarlo de un conflicto entre primos hermanos, por buscar una explicación a
la escasez de bombardeos aéreos masivos sobre población civil.
Otro apunte no menor es que las guerras crean identidad nacional, el nacionalismo ucraniano
saldrá reforzado de este conflicto. La historiografía tiene bastante estudiado
que los nacionalismos son una construcción política -nada inmutable de dos
milenos de trayectoria-, la identidad nacional es construida y cambiante, y
nada como una guerra con el vecino para reforzarla.
Resulta también destacable que la reacción militar de Estados Unidos, la Alianza Atlántica y la Unión
Europea ha sido coordinada e indistinguible hasta el momento.
La Unión Europea se encamina a incrementar los más de 200.000
millones de euros que suman los presupuestos de Defensa de los 27, el triple
que Rusia; como novedad, el mantra del objetivo de destinar el 2% del PIB a
gasto militar pasará de la abstracción a concretarse en breve en qué se decide
impulsar, programas y sistemas de armas específicos, algunos ya se estarán
probando sobre el terreno ucraniano.
COMUNICACIÓN
Estrenamos nuevas formas de comunicación, “estrategia del megáfono”, ha sido denominada,
disuasión por exceso informativo, que tampoco ha sido efectiva.
Pedro Biden, Pedro Johnson y Pedro Stoltenberg avisaron desde finales de 2021 en una veintena de ocasiones de que venía el lobo y en realidad acabaron acertando, pero se equivocaron en 19; y podemos preguntarnos si Pedro o nosotros podíamos haber hecho algo más que esperar en el proceso, por aquella razón de evitar muertos y violaciones.
Se intenta aquí apuntar que la comunicación ha desarrollado
tendencias en este conflicto, quizá sacando conclusiones de lecciones estudiadas -más que aprendidas-
de la estrategia rusa de desinformación en el pasado reciente o remoto. Se
puede afirmar con poco margen de error que en toda esta crisis Rusia ha ido a
remolque desde el punto de vista comunicativo, y ha perdido claramente la
batalla de la opinión pública en territorio EEUU-OTAN-UE, no así en territorio
ruso; en este sentido, convencer a los propios, como ha sucedido en cada bando,
es un logro no fácil, aunque deja trabajo pendiente en el área del contrario y
en zona neutra donde podríamos situar a medio planeta.
Noticia real: un bloguero ucraniano ha sido recientemente
detenido en Tarragona y puesto a disposición de la Audiencia Nacional por una
orden internacional emitida por el Gobierno de Ucrania por sus posiciones
prorrusas. Ésta es otra importante novedad en el ámbito de la comunicación como
consecuencia de la invasión de Ucrania: la restricción
de las libertades de prensa y opinión se ha acentuado en la propia Rusia,
con larga tradición de perseguir periodistas, empresas periodísticas y nueva
legislación que amenaza con cárcel a quien no publique la versión oficial;
restricción novedosa de la libertad de prensa en Europa y España, con la
decisión de prohibir medios de comunicación como Russia Today o Sputnik sin
autorización previa de juez alguno. Recordemos aquí entrevistas hasta del
demonio Saddam Huseín en televisiones españolas en alguna de las tres guerras
del Golfo.
Un último apunte sobre comunicación puede ser la aparición de
periodistas/tertulianos/analistas en el papel de activistas, mayoritariamente con
un rechazo acrítico contra Putin, que no sorprende por el posicionamiento, sino
porque no parece la función de un periodista o un analista apoyar acríticamente
nada.
Seguiremos la invasión de Ucrania, con decenas de periodistas
desplazados, sin imágenes de combates, sin partes de bajas, sin líneas de
frente, sin objetivos claros, sin información fiable, sin contexto y sin
opiniones del bando agresor.
ENERGÍA
Muchos focos se dirigen a la dependencia energética de gran
parte de centroeuropa del suministro ruso, y se vuelve a simplificar con
expresiones del tipo "Alemania financia la guerra de Putin".
El mismo argumento podría haber sido utilizado durante la
existencia de la URSS, cuando nunca dejó de fluir el gas, "Alemania
financia el comunismo soviético", cosa que jamás se dijo porque resulta
una reducción engañosa; del mismo estilo sería afirmar que Francisco Franco financió la revolución socialista
argelina por la compra de gas (el primer metanero llegó en 1974) y la Yamahiría Árabe Libia Popular
Socialista de Muammar el Gaddafí (acuerdo en 1969); que quien compre
petróleo saudí financia sus penas de muerte, quien importe algo de EEUU las
ejecuciones capitales desde la silla eléctrica o la invasión del Capitolio.
Se nos llena hoy la boca de soberanía energética sin
reconocer el avance de las renovables en España de las últimas dos décadas,
impulso político claramente identificable y criticado o directamente torpedeado
con impuestos al sol.
Un tercio de la energía eléctrica producida en España en 2021
procedió de parques eólicos o solares, que sumado a la hidráulica alcanza el
46% de la electricidad generada el último año. Esto es autonomía estratégica, soberanía energética y ha tenido quienes lo
han impulsado en los últimos años y quienes no.
Ni Alemania financia la guerra de Putin, ni Europa, ni la
solución va a llegar por importar carbón sudafricano o uranio nigerino. La
realidad es que la invasión de Ucrania ha acelerado la necesidad de desarrollar
energías verdes, tendencia ya presente en las prioridades políticas de la UE
antes de esta crisis, junto con la transformación digital.
España afronta esta crisis europea en unas circunstancias
mucho más favorables que otros socios del club europeo, con un suministro
energético diversificado, nula dependencia de origen ruso, capacidad de
distribución de gas y creciente generación de origen renovable.
GLOBALIZACIÓN
La invasión de Ucrania ha alterado el orden mundial
económico, energético, militar, la producción y distribución de mercancías, el
sistema financiero internacional.
La crisis de Ucrania ha provocado el bloqueo quizá ya definitivo del Consejo de Seguridad de la ONU, algo previsible porque ocurre siempre que el conflicto afecte a uno de sus miembros permanentes con derecho de veto, lo que ha llevado a recurrir a la Asamblea General con resoluciones no vinculantes que en esta ocasión tienen relevancia máxima, no así en otros casos y geografías.
Y hemos descubierto que la globalización es un sistema menos
globalizado de lo que creíamos, al
menos con una dirección no globalizada. La expulsión de Rusia, que no de Putin,
de organismos internacionales, del sistema bancario, de Eurovisión, de la
Organización Mundial del Turismo, de foros culturales o competiciones
deportivas, revela que el mundo
globalizado tiene un control no globalizado.
La consecuencia no es menos globalización, sino distinta y
esperemos mejor regulada. El grado de apertura de la economía española -peso
del comercio exterior sobre el PIB- seguirá rondando el 60% del movimiento
económico del país.
CIERRE
Parece claro el error estratégico de Putin con la invasión de
Ucrania por sus consecuencias: aislamiento internacional (en su parte europea y
norteamericana); la resurrección de la OTAN (en muerte cerebral antes de ayer,
según Macron), Finlandia y Suecia llaman a su puerta, lo que llevará la Alianza
hasta la frontera norte; la UE ha despertado desde el punto de vista
estratégico; sanciones, muertos.
Putin con Ucrania ha pasado la confrontación del gris al
negro, del enfrentamiento no abierto al intercambio de obuses.
Se puede identificar el error
estratégico como propio de una autocracia, categoría de régimen político en
el que una sola persona gobierna sin someterse a ningún tipo de limitación y
con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad; estos regímenes no
son capaces de procesar bien la información, principio aplicable a norte y sur
de esta península.
Recurriendo al sistema de estandarización de colores de
Pantone, el stanag cromático, Putin
ha situado las relaciones internacionales en el negro, que se identifica con
seis ceros; de ahí cuesta imaginar ganancias estratégicas para Rusia o para sí
mismo.
La gama de grises entre el blanco y el negro, que es donde reside el análisis, no parece hoy interesar en exceso, y va a hacer mucha falta en la posguerra.
Artículo publicado también en infoLibre, Blog 'Al revés y al derecho'.




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