Mostrando entradas con la etiqueta Terrorismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Terrorismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de mayo de 2025

Gaza y nuestra seguridad

El asesinato en Washington de dos trabajadores de la embajada de Israel el 22 de mayo de 2025 aflora de forma brusca una amenaza hasta hoy latente a nuestra seguridad: el estallido de episodios de violencia más allá de Oriente Próximo, la comisión de atentados en territorio nacional en el marco de la ocupación colonial y la limpieza étnica que se lleva produciendo en la Palestina histórica desde hace 80 años y en niveles especialmente sangrientos desde hace dos.

Caben matices a lo sucedido en EEUU, la proliferación de armas de fuego en ese país en manos de particulares, la tasa de asesinatos, las continuas masacres en institutos a las que nadie busca explicación política. Y caben lecciones a estudiar, lo de lecciones aprendidas resulta siempre algo pretencioso.

Caben también similitudes, a la espera de resultados de la investigación si alguna vez se comparten: actores solitarios que pasan de la radicalización -aunque radicales hay muchos en cualquier sociedad- a la radicalización violenta, en este apartado hay una minoría bastante reducida. El salto es lo que se pretende detectar.

En cualquier caso el fenómeno en España no nos coge de sorpresa. Responsables y organismos de seguridad se temen y actúan sobre un posible atentado consecuencia indirecta del asesinato de palestinos desde hace dos años.

La prueba es el creciente y elevado número de detenciones de personas acusadas de yihadismo.

Según datos en abierto del Ministerio del Interior, hasta el mes de mayo se han detenido en España en 2025 un total de 67 personas acusados de algún delito relacionado con el terrorismo que llamamos yihadista, lo que de mantenerse la evolución puede llevar a terminar el año con récord histórico y superando incluso la cifra de 2004, año de los atentados de Madrid, que fueron 131 los detenidos. Para ver la progresión, Interior informa de 89 detenidos en 2024 y de 53 en 2023.

Inmediatamente después de estos datos es necesario aclarar que cosa distinta es detención que juicio que condena, es decir, que no todos los detenidos son acusados ni los acusados juzgados ni todos los juzgados son condenados. Estudios indican que alrededor de un 40% de los encausados por delitos relacionados con el yihadismo son finalmente absueltos. La causa está en que hará una década que la actuación judicial y policial se adelantó, se producen digamos detenciones preventivas, en muchos casos personas autoradicalizadas con contenidos digitales, y probar las intenciones es complicado.

La Memoria 2024 de la Fiscalía General del Estado ofrece algunas reflexiones de interés que pueden ayudar a enfocar la lucha desde los tribunales y el Estado (algunos de los puntos reflejan posición, otros parecen un aviso para navegantes judiciales):

1. La radicalización yihadista en España se caracteriza por la juventud de los radicalizados.

2. Los espacios virtuales desempeñan un papel central como catalizadores del proceso de radicalización.

3. Los conflictos internacionales y las crisis geopolíticas han tenido una gran repercusión en la radicalización yihadista en España.

4. La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha enfocado en el «discurso del odio», especialmente en las redes sociales, su lucha contra esta tipología delictiva.

5. Comportamientos que alaban o justifican actos terroristas no merecen la cobertura de derechos fundamentales como la libertad de expresión o ideológica.

6. Para que un discurso sea penalmente relevante, debe suponer una incitación, al menos indirecta, a la violencia.

7. El discurso para tener trascendencia penal ha de generar una situación de riesgo para las personas o derechos de terceros, o para el propio sistema de libertades.

8. La lucha contra el terrorismo requiere un enfoque multidimensional que incluya tanto medidas de seguridad como estrategias de prevención y desradicalización.

9. La cooperación internacional es esencial para combatir eficazmente el terrorismo yihadista.

10. Es necesario un equilibrio entre las medidas de seguridad y el respeto a los derechos fundamentales para garantizar una lucha efectiva contra el terrorismo.

Curiosamente parece temerse una reacción terrorista de inspiración yihadista a partir de las matanzas en Israel/Palestina, donde la religión de las víctimas poco tiene que ver (afecta a musulmanes, cristianos e incluso ateos), aunque sea un recurso argumental muy potente. Confundir movimientos nacionalistas como Hamás o Hezbolá con organizaciones terroristas yihadistas como Al Qaeda o Dáesh es un error frecuente. Cada momento declina la violencia de una forma determinada, no parece haber hoy indicios de que organizaciones palestinas hayan decidido cometer actos terroristas en Europa o EEUU como si ocurría en los sesenta y setenta del siglo XX.

En cualquier caso, siempre es buen momento para incidir en que el terrorismo no es una ideología, sino un instrumento para alcanzar objetivos políticos. Y existe una variedad poco estudiada que es el terrorismo de Estado, que practica el actual Gobierno israelí y casi todos los que le precedieron.

Siempre será difícil aplicar la etiqueta de terrorismo a individuos radicalizados violentos sin organización ni estructura detrás ni objetivos políticos, que es el formato hoy más frecuente. No existe ejército formado por un solo individuo, y si además cobra se llama mercenario.

El caso es que el riesgo probable de que se cometiera un atentado cercano que utilizara el recurso argumental de la violencia muy real contra los palestinos ya se ha producido. Si no hemos atendido convenientemente el problema en origen durante los últimos 20 meses y ya ha saltado a territorio nacional/occidental, el interés por la resolución del conflicto debería dispararse, más allá de la regulación del grifo de la ayuda humanitaria.

Cualquier especialista en seguridad podría añadir además que con carros de combate no se lucha contra el terrorismo, lo que introduce el ámbito de la seguridad interior, que en España y la Unión Europea recibe también un presupuesto público muy considerable.

Acierta el Gobierno de Pedro Sánchez cuando pretende que los obsesionados con el porcentaje del gasto en Defensa, que no por la utilidad de lo financiado, contabilicen como seguridad su vertiente cíber o general también interior, porque el mundo digital mal entiende de fronteras y las inseguridades exteriores fácilmente se convierten en interiores. La seguridad es un objetivo mucho más amplio que el equipamiento militar con el que se insiste en respuesta a unas amenazas no concretadas. Sobre la campaña en marcha para incrementar el gasto público en Defensa reviste interés recordar que la actual teocracia israelí ha conseguido monetizar/rentabilizar la ocupación colonial de palestinos a través de una industria tecnológica y de defensa muy extendida de la que nuestras Fuerzas Armadas deberán estar ya buscando sustituto.

Recordemos asimismo que la disuasión armada ha fracasado en Ucrania y Palestina, probemos entonces ahora la disuasión política y comercial y penal contra la violencia, avanzar en los procedimientos penales a los máximos responsables de violaciones del derecho internacional y tratar de romper las estructuras que lo han hecho posible.

La visión realista de las relaciones internacionales ha demostrado ya sobradamente sus limitaciones, la tolerancia con dictadores y regímenes autoritarios, la impunidad de los criminales de guerra, la retórica con más de 50.000 palestinos muertos en dos años, la incongruencia del doble discurso se trate de Ucrania o Palestina.

Hasta quienes no consideren los derechos humanos motivo suficiente para una llamada a la acción, por interés interesado y egoísta nos conviene desactivar la violencia por lejos que se produzca, nunca está demasiado lejos.


martes, 24 de julio de 2018

La imagen de la seguridad nacional

Poca repercusión pública ha tenido la reunión del Consejo de Seguridad Nacional que congregó el 16 de julio en el palacio de la Zarzuela en torno al rey Felipe VI a los ministros relacionados con el asunto, casi todos, más el director del CNI más el personal que en Moncloa dirige el departamento de Seguridad Nacional.
De esa reunión salió una foto protocolaria, que puede ser utilizada para el ejercicio de comprobar a quién se conoce, a quién todavía no, si alguno aparecía con los ojos cerrados o si a la chaqueta del otro le tiraba la sisa, que no todo el mundo es fotogénico. Por ejemplo, la seguridad nacional como abstracción que es no parece tener esa cualidad.
Una curiosidad del encuentro y de la foto es que la mayoría de los convocados son nuevos en el cargo y esto tiene su importancia, porque si se está produciendo un cambio político en España tendrá que afectar necesariamente a las políticas relacionadas con la seguridad.
La apelación a que se trata de una política de Estado se suele utilizar para acallar la crítica o tranquilizar a quienes no te conocen, porque el fondo no se sostiene y basta con mencionar cómo se ha utilizado la política antiterrorista contra ZP, a quien hasta se le discute el fin efectivo del terrorismo de ETA exactamente el 20 de octubre de 2011, cuando la organización firma su acta de defunción.
Sobre este asunto se puede comprobar, sin ir más lejos, en el reciente congreso que ha sustituido al presidente del Partido Popular, cómo cuesta abandonar el discurso mantenido en las últimas dos décadas, aunque haya desaparecido la causa.
Sucede que en la reunión veraniega del Consejo de Seguridad Nacional -suele haber otra invernal- se pone un documento sobre la mesa, el llamado Informe Anual de Seguridad Nacional.
Los fotografiados en la reunión no eran los responsables del tema que les convocó ni del contenido del informe, que es la situación de la seguridad nacional en el último año, más específicamente 2017, cuando era Rajoy el presidente, De Cospedal la ministra de Defensa o Zoido el de Interior.
En sentido metafórico se podría decir que dicho informe podría ser también una buena foto de la seguridad del país, con un diagnóstico y actuaciones derivadas, pero tampoco, el documento es una acumulación por ministerios en donde cada uno rellena el espacio adjudicado, en el que conviven la referencia al mayor atentado yihadista sufrido en España desde 2004 -Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, 18 muertos sin contar los terroristas- con la formación continua, cursos y seminarios varios, o la diplomacia preventiva en el sector del agua en la que España y Portugal pueden dar buenos ejemplos, se dice.
Pasando al contenido del informe, dedica buen espacio a recordar que el 1 de diciembre de 2017 se presentó la Estrategia de Seguridad Nacional, éste sí un documento que se elabora con voluntad de permanencia -la anterior es de 2013-, que marca las líneas políticas (aquí un acercamiento). Conviene recordar que pasados ocho meses el documento que plasma el mayor "ejercicio de reflexión estratégica" que realiza el Gobierno, con un "diagnóstico acertado" y el propósito de "liderar acontecimientos y anticipar desafíos a través de la mejora continua tanto de los instrumentos de prospectiva como de los de respuesta"... pues no se ha presentado y debatido en el Parlamento, donde existe una Comisión Mixta de Seguridad Nacional.
En seguridad y defensa se ha convertido en un mantra repetir la necesidad de impulsar entre los españoles una cultura de seguridad y defensa, que implica un triplete de conocimiento del asunto más apoyo sin fisuras a sus agentes más adhesión inquebrantable a todo lo que se haga, por lo que sorprenden ocasiones perdidas como ésta de la Estrategia; y otros ejemplos ya sectoriales como la Directiva de Defensa Nacional, nada menos que "el documento máximo del planeamiento de la defensa de España", que data de 2012, porque María Dolores de Cospedal ha entrado y salido del Ministerio sin elaborar la suya como sucede en todas las legislaturas.
En el Informe de Seguridad Nacional 2017 no se jerarquizan las amenazas, no se ofrecen datos y evolución anual que permita comparar entre ejercicios, no se explican las razones para mantener el nivel de alerta antiterrorista en 4 -desde junio de 2015-, el nivel inmediato anterior al máximo que supondría presencia militar en la calle, como por otra parte ya sucede en Francia.
En cualquier caso se pueden destacar algunos contenidos de un informe que presenta un contexto amenazante y una serie de actuaciones que no tranquilizan sobre la inquietud creada previamente.
"Los límites entre la paz y el conflicto se difuminan en un mundo en el que a los conflictos tradicionales se unen los denominados híbridos", se afirma.
Esto de lo híbrido suele aparecer como un cajón donde todo cabe y se suele relacionar normalmente con alusiones sin contenido detallado a las redes sociales y al ciberespacio ("la tecnología ha premiado la interconectividad en detrimento de la seguridad").
En el texto convive la mezcla que solo puede ser interesada entre ciberamenazas y desinformación: "actos como el robo, uso y difusión de de la información y datos sensibles , y acciones hostiles que incluyen actividades de desinformación e interferencias en procesos electorales representan hoy un desafío importante". Una diferencia no menor entre ambas categorías es que la primera es un delito y la información deformada aún no.
Relacionado con lo anterior, el informe pone el foco en muchos apartados en los denominados "espacios comunes globales, como el ciberespacio, el espacio marítimo y el espacio aéreo y ultraterrestre", que "pueden convertirse fácilmente en escenarios de confrontación". La atención parece centrase en estos espacios, que comparten características como la "apertura tanto a Estados como particulares y facilidad de acceso, ausencia de soberanía en el espacio ultraterrestre y algunas zonas del espacio aéreo internacional, débil regulación, y dificultad de atribución de las acciones delictivas que en ellos puedan tener lugar".
El terrorismo se presenta como la principal amenaza a la seguridad del país. En este sentido el informe señala que "el Dáesh ha perdido territorio, pero su amenaza no ha disminuido", afirmación que merece una larga explicación que no se ofrece.
Se destaca el peligro de retornados violentos, detallando que "el número de españoles o residentes en España que se desplazaron a Siria e Irak se estima en 223, de los que 48 han fallecido, 135 siguen en zona de conflicto y 37 han retornado a España". En los atentados de Cataluña no estuvieron implicados este tipo de terroristas retornados, sino "el carácter endógeno de una parte de la amenaza terrorista" sobre la que también se alerta y poco se dice acerca de las medidas tomadas.
Movimientos migratorios hacia Europa en 2017 (DSN).
En el apartado de terrorismo aparecen con generosidad alusiones a las víctimas del terrorismo e incluso que "se continúa elaborando inteligencia sobre la situación interna de ETA y sus planes de futuro", sin especificar las conclusiones.
En una democracia como la nuestra las Fuerzas Armadas actúan en el exterior del país principalmente, y en este sentido el informe hace un telegráfico repaso geográfico por el planeta, con las 17 operaciones internacionales con presencia militar española en el último año.
No falta una mención a la industria y un recordatorio de programas como el submarino S-80 -que ha duplicado su presupuesto inicial sin resolver aún problemas de diseño- como ejemplo del "exitoso modelo que tan buenos réditos ha dado a la industria naval española".
Anima el informe a España a aprovechar el "momento de redefinición de la OTAN", no se indica en qué sentido, y anima a la Alianza a una mayor presencia en el Mediterráneo.
En términos militares destacan las alusiones al Golfo de Guinea, vinculado al suministro energético hacia nuestro país que tiene en África el mayor porcentaje del petróleo y gas que consume, aunque se potencia la diversificación también desde otros orígenes que incluye hasta Rusia como suministrador del 10% del gas que España importa (como objetivo).
Gran interés parece tener que "se ha continuado incrementando las capacidades en las áreas de defensa, explotación y respuesta del Mando Conjunto de Ciberdefensa", lo que abona la impresión de que el Ministerio de Defensa se ha reforzado en los últimos años en inteligencia y capacidad de vigilancia y actuación en redes, coincidiendo con la marcha del CNI a la vicepresidencia en Moncloa, organismo que ahora ha vuelto a depender de Defensa.
Se dedican apartados en el informe al crimen organizado (drogas), a las armas de destrucción masiva (se apoya el acuerdo con Irán que Trump ha roto), se habla de espionaje (alusión bastante clara a Marruecos vigilando a sus nacionales), seguridad marítima (protagonismo creciente, aunque la piratería ha bajado a niveles desconocidos), la inmigración entendida como una amenaza a la seguridad... No falta en el informe incluso un capítulo bajo el nombre de seguridad económica donde figuran los grandes avances que el Gobierno Rajoy pensaba que estaba realizando en ese área antes de ser desalojado del poder.
Del conjunto del informe es difícil hacerse con una idea de la seguridad nacional, que sigue aparentemente sin ser nada más que la suma de lo que hacen los actores que se dedican profesionalmente a la seguridad, y hasta es probable que algunos de ellos desarrollen actuaciones contradictorias entre sí.
Pese al entramado orgánico creado en los últimos años, destinado a la coordinación de actuaciones bajo un enfoque que se autodefine como integral, la seguridad nacional hoy en España aún no ha superado la agregación de sus partes. La integración y valor añadido, a falta de un consejero de seguridad nacional, lo adjudica el sistema creado por elevación al propio presidente del Gobierno, cuyos titulares no han entrado fácilmente en estos asuntos -el tema y sus actores abonan el síndrome de Estocolmo-, por lo que delegan la tarea en su director de Gabinete, hasta ahora.
Ilustración de la Estrategia de Seguridad Nacional.
Podría en suma concluirse con un primer acercamiento al informe que la suma de fotos no construye una imagen de la seguridad nacional, si bien hay que tener en cuenta que en estos asuntos hay que distinguir entre seguridad entendida como amenazas, medios y respuesta, con datos, y por otra parte la percepción de la seguridad que tiene el ciudadano; influir sobre esa percepción es el objetivo de mucho de lo poco que se cuenta.

viernes, 13 de abril de 2018

Terrorismo a la baja

Artículo de opinión publicado también en infoLibre / Blog Al revés y al derecho.
Ilustración de Harry Campbell para The New York Times de 13-4-2018.
La misteriosa explosión de cinco artefactos este mes de marzo en Texas en una serie de ataques con paquetes bomba, que provocaron dos muertos y cuatro heridos, acabó finalmente con el suicidio de su responsable cuando iba a ser detenido. Resultó ser un vecino de 23 años y las crónicas sólo nos han contado que el joven fue educado en casa por sus padres en su adolescencia y que entre 2010 y 2012 asistió a la universidad en Austin pero no terminó sus estudios.
Con este suceso ha vuelto a surgir el debate en EEUU sobre cuándo y cómo aplicar el término terrorismo a un suceso violento, cuestión intermitente que también aparece en las matanzas en colegios, institutos o conciertos con armas de guerra.
Lo mismo ha ocurrido a comienzos de abril en la ciudad de Münster (Alemania), donde un individuo arrasó con la furgoneta que conducía la terraza de un restaurante con el resultado de dos muertos y una veintena de heridos. El atacante, que también se suicidó, resultó ser un alemán de 48 años con historial médico inquietante, y a pesar de la prudencia con que en ese país se reacciona informativamente a este tipo de sucesos, por parte del Gobierno, leemos que el asunto hizo "revivir en Europa durante horas el fantasma del terrorismo".
La impresión de que sucesos muy similares son tratados de forma distinta dependiendo de la nacionalidad y religión del autor se confirma con estudios recientes.
Un informe del norteamericano ISPU (Institute for Social Policy and Understanding, trabajo conocido a través del periódico The Intercept) revela que los sucesos violentos con víctimas en EEUU en los que está involucrado una persona musulmana reciben sentencias tres veces más largas y una cobertura en medios siete veces mayor que los casos sin participantes de esa confesión.
La directora del estudio referido opina que "en el fondo, la cuestión es qué consideramos amenazante como sociedad y a qué tememos. Lo que se observa a menudo es que cuando un delito es cometido por un miembro del grupo dominante o privilegiado de cualquier sociedad, se justifica como una aberración, mientras que los delitos cometidos por miembros de otro grupo secundario se consideran patológicos y representativos de ese colectivo en su totalidad", y esto afecta también a tribunales y periodistas.
Llevamos dos décadas al menos con una omnipresencia mediática, judicial y política del terrorismo, aún más en España desde la llegada de Rajoy a la presidencia y la reforma del Código Penal de 2015, con titiriteros, raperos y ahora manifestantes independentistas acusados de terrorismo; homenajes permanentes a las víctimas y de ellas (Cristina Cifuentes acaba de recibir un reconocimiento de la AVT), mayor número de procesos judiciales y sentencias por apología del terrorismo hoy que cuando ETA asesinaba a una persona cada tres días.
Asistimos a tanta referencia al terrorismo que ha perdido gran parte de su significado original.
Lo sorprendente es que también existen indicios de que el terrorismo puede estar tocando techo como causa general de todo tipo de temores y justificación omnicomprensiva de todo tipo de políticas, la de interior, la exterior, la educativa, los despliegues militares, el presupuesto de Defensa, del contenido de la televisión pública y de los plenos municipales.
Desde el punto de vista informativo ya aparece otro tipo de violencias compitiendo con éxito en el espacio mediático, asesinatos de niños, violencia sexual y los sucesos violentos que llenan los telediarios.
En el ámbito exterior, con el Estado Islámico en horas operativamente bajas, en proceso de mutar hacia otro estado con minúscula hoy desconocido, ya no funciona la misma plantilla -nunca lo hizo, pero se ha hecho más evidente- para explicar la violencia en el norte de Nigeria, Malí, Egipto, Siria, Afganistán y el metro de Tokio.
Pero quizá quien más está contribuyendo a cambiar la perspectiva sobre la fuente de amenazas y violencia en el planeta se llama Donald Trump.
El presidente de EEUU marca la agenda internacional y parece poco aficionado al terrorismo como recurso argumental, aparenta en sus amenazas tuiteras mayor afición a pulsos nucleares con Corea del Norte, a guerras comerciales con China, vuelven los aranceles (que no tarifas, eso es una mala traducción) que impulsan hoy los que hasta ayer apadrinaban la globalización, aparecen militares en la frontera con México..., y hasta un enfrentamiento con Rusia, una relación peor que en la guerra fría, dice, quién lo hubiera adivinado con las buenas conexiones que mantenía antes de ocupar la presidencia.
En un escenario profundamente transformado en los últimos años, algunos actores insisten en representar la misma función, y así volvemos a contemplar bombardeos en Oriente Próximo al hilo de investigaciones sobre el comportamiento sexual del presidente de EEUU, en el caso de Clinton era una becaria, en el de Trump son actrices porno; el primero bombardeaba Irak, el segundo Siria.
Si se confirma el repliegue del terrorismo como coartada universal para explicar todo tipo de violencias y justificar el recorte de derechos, nos permitirá afinar el argumento y los matices en la explicación de la actualidad.
En la base española de Rota, Trump tiene domiciliados cuatro destructores que en teoría forman el componente naval de un escudo antimisiles. A la búsqueda de misiles de los que protegerse, estas cuatro grandes fragatas parece que muestran una actitud más ofensiva que la defensiva que se espera de un escudo, y una autonomía poco respetuosa con el casero.

Sugerencias


martes, 27 de febrero de 2018

Cuando el asesino es de los nuestros

Artículo de opinión publicado también en infoLibre.
Fusil de asalto AR-15, un éxito de ventas en
EEUU, utilizado en la masacre de Florida.
Aquí, Madrid, invierno de 2018, caminando hacia marzo, que diría el poeta.
Tres sucesos recientes y violentos.
Uno. Italia celebra elecciones legislativas el 4 de marzo. La larga campaña electoral se ha visto sacudida por lo acontecido en una pequeña capital de provincia del centro del país, Macerata, 40.000 habitantes, como Soria: un varón de 28 años descargó su pistola disparando desde su coche contra inmigrantes africanos de la localidad e hirió a seis, de cuya suerte los medios no han vuelto a informar. El atacante había sido candidato de la Liga Norte en las últimas generales y, antes de ser detenido, hizo el saludo fascista y gritó "viva Italia".
Tenemos en este asunto terror, victimas casi indiscriminadas y vinculación con una organización política extremista.
Lo sorprendente del caso es que las crónicas periodísticas contaban que la ciudad y sus responsables estuvieron sumidos en el pánico por si podía tratarse de un ataque terrorista, circunstancia que los cronistas y los sumidos en el pánico parece que descartaron cuando se identificó al agresor como italiano y a las víctimas como inmigrantes.
Imaginemos en este punto la hipotética reacción ante un tunecino vinculado a un partido extremista islámico disparando indiscriminadamente a italianos.
Dos. Un español ha muerto en un bombardeo de la aviación turca sobre un enclave sirio con claro valor estratégico, como todos los enclaves. Desde la Segunda Guerra Mundial las víctimas de las guerras, combatientes y sobre todo civiles, mueren mayoritariamente por bombarderos aéreos, poco de trincheras y bayonetas. El compatriota, gallego de 25 años, llevaba un año integrado y combatiendo en alguna de las milicias kurdas, al parecer tenía buena puntería; sus allegados dicen que era una bellísima persona.
Todos los conflictos armados atraen una suerte de turistas de la violencia; cuando la participación es remunerada recibían hasta hace no demasiado tiempo el nombre de mercenarios, como Joselito, el pequeño ruiseñor que cuando salió de la jaula acabó volando hasta Angola, contratado por alguna de las partes.
Se calcula que entre 400 y 5.000 europeos se han sumado a las milicias kurdas para luchar en principio contra el Estado Islámico, cuando se tercie contra el régimen sirio y ahora contra fuerzas turcas; de ellos, entre 25 y 200 españoles (la disparidad de cifras indica que no se tiene ni idea de cuántos son), que aparecen intermitentemente en los medios presentados como algo parecido a cooperantes valientes que no pudieron quedarse quietos ante las atrocidades que veían en televisión.
Cartel propagandístico de las milicias kurdas.
Confiemos en que los organismos dedicados a la seguridad, así como siguen la pista a los enrolados en el Estado Islámico, hagan lo propio con estos españoles que participan activamente en conflictos armados, da igual si inspirados por motivos religiosos o económicos, por lo que hacen en destino y porque pueden volver a casa con la costumbre adquirida de resolver los problemas con disparos.
Tres. Matanza en un instituto de Florida, en la localidad de Parkland, 30.000 habitantes (menos que Teruel), 17 estudiantes muertos. El guarda de seguridad del centro no hizo frente al agresor -de 19 años, armado con botes de humo y un fusil de asalto-, algo perfectamente comprensible con el salario que le imaginamos. Hace ya tiempo que los héroes son involuntarios. El presidente Trump sugiere armar a los directores de instituto. Tenemos aquí terror, matanzas indiscriminadas asociadas en muchos casos a una ideología de extrema derecha. Lo único positivo del suceso es que la reacción política a la masacre ha venido de los propios estudiantes de secundaria, dando una lección a sus mayores.
El asesino de Florida estaba vinculado a grupos supremacistas y fue investigado por el FBI, sin resultados.
¿Se encuadran estos tres casos como terrorismo? Pues depende, siendo rigurosos no, al terror y una organización detrás o cercana es necesario añadir un objetivo político; aunque si aplicáramos los criterios que utilizamos normalmente si el agresor es musulmán o el apellido suena árabe, sin duda lo consideraríamos terrorismo.
De donde se concluye que la clasificación de la violencia y muchas respuestas dependen de la nacionalidad del que aprieta el gatillo; y que algo que une a los tres casos es la atención que merecerían los procesos de radicalización violenta (hay mucho radical no violento), cuando el personaje está pegando tiros lo único que se puede hacer ya es detenerlo, las soluciones están en el origen y en el proceso que le ha llevado hasta el punto final.
El Gobierno español presentó en enero de 2015 un Plan de Prevención de la Radicalización Violenta, con resultados desconocidos. Tenía mucho de actuación a nivel local, de educación y de servicios sociales, pero Interior pilota y vende estos asuntos y hace lo que hacen los ministerios del Interior en todo el mundo, que no son políticas sociales. Francia, a través también de su ministerio del Interior, acaba de presentar el tercer plan sobre el asunto en cuatro años.

Sugerencias


martes, 31 de octubre de 2017

Terrorismo incendiario (verbal)

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Con la rapidez con la que se esfuma el interés informativo y se camuflan las últimas novedades de Gürtel arrasaron a mediados de octubre más de 130 incendios devastadores en Galicia, con el agravante de que amenazaron zonas urbanas y especialmente la ciudad de Vigo.
En dos días ardieron 35.000 hectáreas, la mitad de toda la superficie quemada en España en 2016; el peor balance es la cifra de cuatro muertos.
Se sucedieron declaraciones campanudas y hasta la publicidad institucional de la Xunta habló de "terrorismo incendiario". Fuera de los contenidos pagados, el propio presidente Núñez Feijóo reconoció que durante 12 horas la situación estuvo fuera de control, que son muchas horas de descontrol.
Feijóo: "Galicia no arde, a Galicia la queman. Son terroristas". Añadió como segunda causa los fuegos que entraban desde Portugal, donde se produjeron 40 muertos y su Gobierno acaba de hacer frente a una moción de censura.
Habría que recordar aquí la indefinición internacional de terrorismo, el de Estado es difícil de encajar.
Los diccionarios dan pistas: para utilizar la etiqueta son necesarios organización criminal identificada, objetivos políticos y aterrorizar a la población como medio para acercarse al anterior. No se cumple ninguno de los tres.
Desde la fiscalía de Medio Ambiente de Galicia se reconoce que no han encontrado en años de investigación trama alguna de criminalidad organizada ni con objetivos políticos detrás de las llamas.
Dicen los expertos en el asunto que causas hay muchas y la explicación es mayoritariamente local, localizada, municipal, individual.
"Terrorismo incendiario homicida".
El resultado de la actuación policial en las semanas siguientes a los incendios ha sido de dos detenidos: un varón en Orense, se dice que ecologista, por provocar un incendio al asar unos chorizos; y una anciana en Pontevedra que quemó un rastrojo y una de las hectáreas de las 35.000 achicharradas.
Cuentan los que se dedican profesionalmente a analizar este asunto que para que se produzca un incendio se tienen que dar tres elementos: alguien que prenda la llama, combustible y unas determinadas condiciones meteorológicas.
Estas últimas fueron las peores imaginables: temperaturas por encima de los 30 grados y la cola de un huracán que excepcionalmente se acercó a la península y provocó vientos inusualmente fuertes. Aquí entra en juego la predicción meteorológica, que no es infalible pero se conoce unos días antes.
Sobre el combustible, depende del cuidado a la baja de los bosques, la escasez de ovejas y ganado ramonenando, el despoblamiento rural; y en los casos de explotación maderera se cuestiona el monocultivo de eucaliptos.
Queda quién prende la llama. El periódico digital infoLibre publica a partir de datos de Instituciones Penitenciarias que hay once personas en las cárceles españolas por delitos relacionados con incendios, la mitad condenados y el resto preventivos.
Rajoy y Feijóo, entonces en la oposición, explorando en
2006 los límites de la comunicación política.
El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente informa de que en 2016 se produjeron en España 8.817 incendios, de ellos 2.338 mayores de una hectárea.
Según la Memoria de la Fiscalía en 2016 se investigaron 486 incendios forestales y se detuvo a 51 personas. Los juicios celebrados sobre incendios ofrecieron 151 sentencias condenatorias y nada se dice de personas condenadas, que en cualquier caso no acabaron en la cárcel viendo el número de presos por este motivo.
Se menciona que la Guardia Civil y la Universidad Autónoma de Madrid llevan una década investigando el perfil de las personas que provocan incendios, sin ninguna conclusión rotunda que si existiera hubiera sido aireada para la ocasión.
La causa más frecuente de incendios forestales en España continúa siendo las quemas, tanto de residuos y restos forestales o agrícolas como regeneraciones de pasto, en más de la mitad de los casos.
Las declaraciones del presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, hablando de "terrorismo incendiario", hay que tomarlas en sentido figurado, una respuesta emocional a las llamas, aunque deberían tener consecuencias.
Se recuerda estos días la fotografía de Feijóo en la oposición en 2006, en compañía de Rajoy, con una manguera de jardín apagando el fuego que había encendido previamente al culpar a gobiernos de izquierda de negligencia forestal: "con nosotros no moría gente en los incendios, y con ellos, cuatro personas".
Un biólogo apuntaba estos días que la explotación económica de los bosques es rentable porque los incendios los pagamos entre todos, con dinero público. Añado, igual que las nucleares, en cuyos costes no se incluye el riesgo de accidente (la póliza del seguro), el desmantelamiento de centrales obsoletas y la gestión de residuos durante cientos de años.
Por tanto, si los incendios están relacionados con la política forestal, la Xunta de Galicia y el Ministerio de Agricultura tienen que dar explicaciones.
Si por el contrario en este 2017, a diferencia de años anteriores, la causa primera del monte quemado es la delincuencia organizada con fines o no políticos, el Ministerio del Interior tiene que dar explicaciones.
El terrorismo se ha convertido en la excusa perfecta para eludir la responsabilidad política. La primera explicación de cualquier accidente aéreo es el terrorismo, lo que ahorra problemas e indemnizaciones a fabricantes y operadores.
El supuesto terrorismo incendiario debería acompañarse de una estrategia de seguridad, detenidos, pruebas, condenados.
Hay que reconocer en los últimos años la patente mejora de los medios de extinción, con la muy criticada en su origen Unidad Militar de Emergencias. Parece el momento de cambiar el foco del final al inicio, atender también al proceso de radicalización de las plantas.
En esto los incendios sí comparten con el terrorismo el trabajo pendiente. Cuando el peligro acecha hay que apagarlo, pero en su origen hay mucho que hacer, en la raíz.
Y la mayor parte de las radicalizaciones comienzan con la palabra.

Sugerencias



martes, 3 de octubre de 2017

Yihadismo juzgado

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
La detención este mes de septiembre de un sospechoso de liderar una célula yihadista en Melilla que era militante activo del Partido Popular, hasta muy recientemente, ilustra la complejidad de los procesos de radicalización y la dificultad de luchar contra un terrorismo que como otras muchas cosas está fragmentado.
Para intentar huir del vuelo corto de los prejuicios en la explicación de ciertos fenómenos sociales y criminales podemos anclar el comentario en datos.
Sobre delincuencia y actividad judicial en septiembre se difunde un documento de interés que lo recopila.
Septiembre es mes de vendimia, también de castañas locas por las aceras, y de apertura de año judicial o académico, actos en los que el gremio se muestra encantado de haberse conocido y pide más medios normalmente materiales y legislativos a un tercero.
En la apertura este 2017 del año judicial, que califican de solemne los convocantes, abundan las puñetas y escasean las mujeres; y se acompaña de la Memoria de la Fiscalía en este caso con información correspondiente a 2016, repleta de datos y glosas.
La actividad judicial registra con una cierta distancia temporal la evolución de la delincuencia (también lo hará en el proceso independentista en Cataluña), pero en cualquier caso es un buen reflejo de la criminalidad de todo tipo, también la yihadista.
En la introducción de la Memoria, el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, enmarca un asunto espinoso: "Las investigaciones, siempre complejas y de gran dificultad jurídica, por la propia naturaleza de las actividades investigadas y los medios empleados en su ejecución (internet, redes sociales) alcanzan este año a los novedosos tipos penales introducidos por la Ley Orgánica 2/2015 (adoctrinamiento y adiestramiento pasivos, autoadoctrinamiento y autoadiestramiento, traslado a territorio extranjero controlado por grupo terrorista) con la exigencia de articular una respuesta legal que sea capaz de combinar la eficacia preventiva en la actuación contra la amenaza terrorista con el respeto a las libertades y garantías constitucionales del Estado de Derecho".
Ya en el cuerpo de la Memoria se detalla que "la reforma del Código Penal, en relación con los delitos de terrorismo, ha incorporado al texto punitivo nuevos instrumentos penales con el propósito de adaptar nuestra legislación a las iniciativas internacionales que han surgido para hacer frente al enorme problema que en estos momentos representa el terrorismo internacional yihadista para la seguridad de nuestras sociedades. Hoy se puede decir que este terrorismo es la mayor amenaza a la que se enfrentan las democracias occidentales".
¿Nuevos instrumentos penales? "El problema que plantea este nuevo terrorismo es la capacidad de extender su ideología a miles de seguidores, debiendo centrarse las labores de información, policiales y judiciales en evitarlo, pues de lo contrario un ejército de hombres y mujeres pondrán sus mentes y cuerpos a disposición de la «causa» a través de canales sencillos y amplios: las redes sociales. Internet con sus foros y páginas web desde finales del pasado siglo ha sido la más eficaz herramienta de propaganda y captación yihadista. Los principales líderes de Al Qaeda comprendieron su potencial. Ahora, la organización terrorista del Estado Islámico ha encontrado en las redes sociales un canal de distribución inmediata y universal de propaganda. La idea de la «yihad global» se ha materializado".
¿Puede concretar un poco más? "Durante el año 2016 se han comenzado a enjuiciar hechos acaecidos tras la entrada en vigor de la reforma del Código Penal en materia de yihadismo, lo que ha determinado la valoración de los nuevos tipos penales y su aplicación. Lo más importante en cuanto a la doctrina utilizada por las Salas, además de las condenas conseguidas, está en la figura del enaltecimiento, que se aprecia como un paso necesario y previo a la radicalización y a partir de él y en ese tránsito se discurre hacia el autoadoctrinamiento, el adoctrinamiento activo y, finalmente, a la integración o pertenencia".
¿Y cómo afecta todo esto a la actuación policial? "En España, desde mediados del año 2014, las operaciones antiyihadistas se han centrado en la desarticulación de células de captación, adoctrinamiento y envío de operativos a zona de conflicto. Se ha perseguido y persigue la actividad terrorista individual. Internet y las redes sociales son investigadas, analizadas y perseguidas cuando se utilizan como espacio virtual terrorista o bien como su herramienta de comunicación".
Bueno, entonces se han mejorado instrumentos y se va conociendo mejor el objetivo, bien, ¿no? "Parece evidente que si la lucha contra el terrorismo yihadista ha obligado a reforzar e incrementar de manera significativa los servicios antiterroristas (tanto policiales como de inteligencia) es absolutamente necesario, por idénticas razones, potenciar los recursos humanos y las capacidades del sistema judicial".
Pero esto yo ya lo he oído antes, por lo que leo en el anuario judicial es "algo que no se ha producido en los últimos años pese a las reiteradas manifestaciones públicas en este sentido que han vinculado la creación de nuevas plazas en la plantilla orgánica del Ministerio Público con el reforzamiento de la lucha contra el yihadismo. Esperemos que dichos deseos a lo largo del año judicial que tenemos abierto se conviertan en realidad".
Esperemos.
Por no extender en exceso este relato del anuario judicial, subsección yihadismo, vayamos a los números: "El año que acaba de terminar (2016) deja 70 detenidos, 104 presos por terrorismo yihadista y 11 juicios celebrados, de los que derivaron 10 sentencias condenatorias con 24 condenados por terrorismo yihadista".
Éstas son las cifras que enmarcan esta modalidad delictiva.
Hablando de terrorismo, siempre es interesante sólo mencionar que un fenómeno como el de ETA, que finalizó exactamente el 20 de octubre de 2011, aún genera actividad judicial, y el año pasado fue protagonista de 49 sentencias con 85 condenados.
Otro asunto de interés son las absoluciones, que alcanzaron la cifra de 24 personas (lo que supone un 17% de los enjuiciados por terrorismo), 23 de ellos en relación con el terrorismo de ETA.
Por ver la evolución, la síntesis de la actividad policial y judicial contra el terrorismo yihadista en España según la Memoria de la Fiscalía un año antes, en 2015, ofrecía 94 detenidos (69 en España). Se dictaron tres sentencias, con 13 acusados que fueron los 13 condenados. En 2014 la Memoria señalaba dos condenados por terrorismo internacional yihadista.
En resumen: endurecimiento de la legislación; frontera resbaladiza entre prevención del delito y respeto a los derechos fundamentales; redes e internet como ámbitos prioritarios; detenciones en momentos muy iniciales de la actividad terrorista, incluso antes de la radicalización; desproporción entre detenidos y juzgados; enaltecimiento del terrorismo como delito mayoritario (bajo esta figura entraron los titiriteros); dos docenas de condenados, el doble que un año antes, aunque las principales cifras parece que se estabilizan; y bajada aparente de las absoluciones en los juicios de los sospechosos detenidos y publicitados por los cuerpos policiales.

Sugerencias


lunes, 28 de agosto de 2017

Intuiciones tras atentados CAT 17A

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Atentados yihadistas en Cataluña, los primeros con éxito en España desde 2004, lo que puede indicar que se ha hecho un buen trabajo antiterrorista entre las dos fechas, especialmente en cuanto al incremento de medios policiales y de inteligencia; la eficacia de las detenciones preventivas está por demostrar. Por supuesto que algo falló en estas dos fechas en concreto y algo habrá que mejorar.
Tras los atentados, consternación general que arranca automáticamente el proceso colectivo de duelo, compuesto de condenas protocolarias y sinceras, la vuelta al trabajo de los grandes contratos de la comunicación, manifestaciones, flores y velas en la acera, repaso a la repercusión internacional del caso, ejemplos individuales y numerosos de solidaridad, taxistas que no cobran (quizá los mismos que apedrean a la competencia, probablemente otros), salidas de tono que revelan la inanidad intelectual del racismo, fotos sonrientes de personas muertas, peticiones a la comunidad musulmana para que condene lo que ya condena, algún mensaje especialmente acertado en redes, perfiles de Facebook en negro, reivindicaciones de dudosa credibilidad (la de BCN es escueta y de manual, la de Cambrils incluye sucesos que no ocurrieron).
Algún medio prestigioso titula en caliente que el Estado Islámico ataca Barcelona, titular en la edición digital que no dura media hora, no es creíble, los autores de los crímenes de Barcelona y Cambrils no representan a organización o ideología alguna ni probablemente a sí mismos. 
Las declaraciones campanudas consiguen arropar al criminal con una ideología, una organización, un poder de desestabilizar el Estado que no tiene.
Ante la falta de información contrastada, se publican elucubraciones con aire de realidad, que el atentado se organizó en tales fechas en Marruecos, que la orden vino con un mensajero de Siria, que Dáesh ha elegido Cataluña como base en Europa, nada con sustancia más allá de un titular llamativo.
Escuchamos declaraciones altisonantes sobre los valores de nuestra civilización (la civilización no es nuestra ni suya, no tiene dueño).
Resulta difícil pensar que el atropello mortal de 13 personas (más otro asesinado para robarle el coche, más otro acuchillado en Cambrils) amenace el sistema democrático español, poca consideración a lo construido si se cree que se puede derrumbar por esto.
Y toca analizar atentados, autores y reacción.
En materia de comunicación pública hay diferentes modelos. Alemania calla hasta que no tiene datos ciertos, una opción. Aquí la Generalitat descartaba otros atentados antes de Cambrils. El ministro del Interior Zoido ha considerado desarticulada la célula terrorista, con varios integrantes parece que huidos, no así las autoridades policiales autonómicas.
Se destaca porque es relevante la extrema juventud de los terroristas, algunos nacidos en Marruecos pero integrados en el sistema educativo y la sociedad catalana. La prevención de la radicalización violenta sigue siendo una necesidad a la búsqueda de contenido. 
Son muchos los implicados, que además se movieron por toda Cataluña, dese el delta al Pirineo (300 kilómetros entre Ripoll y Alcanar), que salieron de BCN pese a la jaula que se ha acordado aplicar en sucesos de este tipo. Hasta este mes de agosto se creía que ya no eran posibles atentados con una docena de implicados tramando durante meses su actuación criminal.
Sobre cooperación policial, este asunto sobrepasa claramente a la policía autonómica catalana (excelente comunicación en tres idiomas), aunque la lógica dice que Guarda Civil, CNI y Policía Nacional operan también en Cataluña. Los aciertos y errores son compartidos.
La explosión previa de una casa con un centenar de bombonas de butano no encendió todas las alarmas.
Desde un punto de vista más que institucional vuelve a sorprender que el sistema de seguridad nacional no haya sido activado, porque no se quiere activar.
Se ha convocado el pacto antiterrorista, perfectamente inútil desde el punto de vista operativo, para escenificar una unidad política que nadie cuestiona, ni siquiera los ausentes o los oyentes.
Desde 2012 contamos con un consejo de seguridad nacional, "órgano al que corresponde asistir al presidente del Gobierno en la dirección de la política de Seguridad Nacional", que tiene entre sus funciones "dirigir y coordinar las actuaciones de gestión de situaciones de crisis".
El principal órgano del país en la materia reúne a casi todo el Gobierno en torno a una mesa, más al rey y al director del CNI, con un carácter principalmente protocolario, se hace una foto semestral.
Sin embargo cuenta con un comité especializado de situación, éste sí operativo, en Moncloa, del que nada se sabe en los últimos días.
La valoración de lo ocurrido en Cataluña debe ser necesariamente una consecuencia del análisis de la información.
La repercusión sobre el proceso independentista, si ha existido o no descoordinación policial y de inteligencia, si estos atentados suponen un giro estratégico, pues es pronto para saberlo.
Un atentado mortal interrumpe la vida cotidiana, vacía de gente el centro comercial de una gran ciudad, nos cuelga a todos del signo de interrogación. El paréntesis es necesariamente breve, 27 horas en este caso.
Ahora toca interpretar lo que pasó.
Los semáforos vuelven a regular el tráfico.

Sugerencias


martes, 18 de julio de 2017

Deconstruyendo a Miguel Ángel Blanco

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Rajoy, entonces líder de la oposición, en una manifestación de
2007 contra la política antiterrorista del Gobierno.
El 12 de julio de 1997 la organización terrorista ETA asesinó a un concejal del PP en el Ayuntamiento de Ermua (17.000 habitantes, Vizcaya), Miguel Ángel Blanco.
Su muerte acumuló una serie de circunstancias con un fuerte componente simbólico: la ejecución contrareloj en 48 horas, la juventud del asesinado, la respuesta social (se dice exagerando que se le perdió el miedo a la banda, se empezó a).
Dos imágenes de aquella época: las manos blancas como grito de rechazo al terrorismo -gesto que surgió un año antes con el asesinato del ex presidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente; y la expresión "Vascos sí, ETA no", cuatro palabras que reflejan una inteligencia que no hemos sido capaces de aplicar en otros terrorismos; los responsables de los crímenes en el norte de España y en el sur de Sudán (o de Londres) son los criminales.
¿Que ha pasado en estas dos décadas? Pues de todo, lo fundamental es que han transcurrido 20 años, con todos su meses, semanas y días, tiempo suficiente para cambiar el escenario y a nosotros mismos; la organización terrorista responsable ha pasado a la historia; y las víctimas del terrorismo están hoy más reconocidas, mejor tratadas y más manoseadas políticamente que nunca.
También hemos vivido lo siguiente.
José María Aznar, presidente del Gobierno
Primera y última página de La Razón del 21-10-2011.
10 de septiembre de 1997 - Homenaje a Miguel Ángel Blanco en la plaza de toros de las Ventas. Parte del público abuchea a Raimon, por cantar en catalán, y a José Sacristán, por comunista. En la mañana de ese mismo día el presidente Aznar recibió a algunos artistas que iban a participar en el homenaje y bailaron con Ana Botella La Macarena en las escaleras del palacio de la Moncloa, sede de la Presidencia.
18 de septiembre de 1998 -  ETA declara una tregua que durará más de 400 días. En las negociaciones en Zurich entre el Gobierno Aznar y la banda terrorista participa Pedro Arriola, experto electoral del PP.
4 de noviembre de 1998 - José María Aznar: “Yo he querido que los ciudadanos supieran y tengan muy claro que el Gobierno y yo personalmente he autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco de Liberación".
11 de marzo de 2004 - Atentado yihadista en Madrid, 191 muertos. Tres días más tarde, en la jornada de reflexión previa a las elecciones generales, Rajoy afirma: "Tengo la convicción moral de que fue ETA".
José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno
17 de diciembre de 2004 -  Gregorio Peces Barba, padre de la Constitución, es nombrado Alto Comisionado de Apoyo a las las Víctimas del Terrorismo.
Primera página de ABC del 21-10-2011.
9 de marzo de 2005 - Ignacio Cosidó, portavoz de Interior del PP en el Senado, define a Peces Barba como "comisionado para el diálogo y el amparo de los verdugos terroristas". Añade: “El señor Zapatero nombró al señor Peces Barba con la misión no de defender a las víctimas, sino de dividirlas, de silenciarlas y de neutralizarlas". Cosidó ha sido director general de la Policía desde finales de 2011 a 2016.
12 de mayo de 2005 - Mariano Rajoy acusa al presidente del Gobierno en el Debate sobre el estado de la Nación: "Usted traiciona a los muertos y ha revigorizado a una ETA moribunda".
Julio de 2007, décimo aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco - Rajoy: "Algunos seguimos pensando que la libertad y la vida no se negocian y que el Gobierno no puede pactar con una banda terrorista". José María Aznar: "Aquel 'espíritu de Ermua' que llenó de esperanza los corazones de millones de ciudadanos ha sido traicionado. De nuevo, ETA ha visto cómo se abría una vía para escapar a su derrota en virtud de un cálculo oportunista y falso, pero no de un partido que se define a sí mismo como extraconstitucional, sino del propio Gobierno de la Nación".
Entre 2004 y 2011 Rajoy y el Partido Popular convocaron, apoyaron o participaron en 15 manifestaciones contra Rodríguez Zapatero, la mitad de ellas contra la política antiterrorista del Gobierno.
20 de octubre de 2011 - Fin efectivo del terrorismo de ETA. La banda anuncia el "cese definitivo" de su actividad armada.
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno
Diciembre de 2015 - En la primera legislatura de Rajoy han salido de la cárcel 268 presos de ETA.
22 de abril de 2017 - Durante su congreso nacional, la organización juvenil del PP Nuevas Generaciones nombra presidente de honor a título póstumo a Miguel Ángel Blanco.
26 de mayo de 2017 - Francisco Javier García Gaztelu, asesino de Miguel Ángel Blanco, exjefe militar de ETA, que acumula penas por más de 450 años de cárcel, abandona la prisión con un permiso de 24 horas para visitar a su padre enfermo.
Primera página de El País del 21-10-2011.
12 de junio de 2017, moción de censura contra Rajoy, que dice en el Congreso: "Cuanto peor, mejor para todos. Y cuanto peor para todos, mejor. Mejor para mí el suyo. Beneficio político".
12 de julio de 2017 - La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, es abucheada por el público asistente al homenaje a Miguel Ángel Blanco que el grupo municipal del PP ha organizado en la plaza de la Villa.
El terrorismo, cualquiera, es pura comunicación, el objetivo último no es exterminar concejales o turistas, sino un medio para extender el miedo a través de los medios de comunicación y, ahora, las redes sociales. Sí es una novedad relativa en España -ya va para tres décadas- la utilización del terrorismo en política interna contra el adversario.
La petición del desarme televisado de ETA, la disolución definitiva de la banda, la petición de perdón y sincero arrepentimiento son intentos de rentabilizar políticamente el terrorismo.
El mayor manoseo político de las víctimas se produce en el momento de menor amenaza terrorista en España en cinco décadas.
Las víctimas no eligieron serlo, respetemos su memoria.

Sugerencias

Manifestación en Madrid en mayo de 2011.

martes, 18 de abril de 2017

Objeto parecido a una bomba

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
El destructor norteamericano USS Ross atracando en Rota. Foto: US Navy.
La policía noruega anunció el domingo 2 de abril de 2017 que había acordonado un barrio de Oslo después de encontrar "un objeto parecido a una bomba". El barrio se aclara que es multiétnico, que debe significar que es una zona de la ciudad donde suceden cosas violentas o es muy probable que sucedan por la variedad de los vecinos, los barrios monoétnicos deben ser pacíficos.
Horas después ya eran los servicios secretos noruegos los que informaban de la detención de un joven de 17 años de nacionalidad rusa, un "aislado ruso" titulaba algún periódico, que parecía aclarar algo del perfil del sujeto, aunque en el cuerpo de la información el aislado se convertía en asilado.
Las últimas informaciones apuntan a que el detenido tenía simpatías por el Estado Islámico.
Tenemos hasta aquí algo parecido a algo peligroso y un detenido que parece tener semejanza con un terrorista que podría tener ideas peligrosas.
Lo interesante viene ahora: "Hemos llevado a cabo una detonación controlada del objeto', declaró un portavoz policial; añadió que es difícil decir si había explosivos, pero explicó que la explosión fue mayor que la del dispositivo utilizado para ello".
Es decir, que la explosión que se provocó para neutralizar el objeto fue más violenta que lo que fuera que tuviera el propio objeto.
Lo anterior no se produce en el vacío, sino en un momento en el que en pocas horas se produjo un atropello voluntario y mortal en Estocolmo (cuatro fallecidos), más otros atentados en Tanta y Alejandría contra egipcios cristianos coptos, con el balance de 44 muertos.
Dejo a las policías y a los servicios secretos hacer su trabajo, que es investigar, no informar a medias, y me quedo con la detonación controlada, que me sirve para dar un salto que nos permite preguntarnos si en ocasiones no se está utilizando la violencia en dosis incluso mayores que la violencia que se quiere contrarrestar.
En la madrugada del 7 de abril el presidente de EEUU, Donald Trump, ordenó el lanzamiento de 59 misiles Tomahawk sobre una base aérea siria en respuesta unilateral, así se justifico, por un supuesto ataque del régimen sirio utilizando armas químicas que ningún organismo independiente ha investigado.
Las primeras interpretaciones sugieren que han sido algo así como 59 tuits explosivos de un presidente aficionado a reaccionar de forma imprevista y otros han opinado que se trata de la primera victoria política del nuevo presidente.
España, donde tienen su domicilio fiscal los buques destructores norteamericanos que bombardearon Siria, concretamente la base naval española de utilización conjunta de Rota, ha sido el último en ser informado y sus responsables políticos se apresuran a bendecir el ataque, "proporcionado", dicen. Cuando se firmó el acuerdo con EEUU para que cuatro destructores tuvieran Rota como base de operaciones los argumentos utilizados fueron que los marines se iban a tomar muchas cañas por la zona y que el armamento formaba parte de la defensa antimisil de la OTAN, pensando en Corea del Norte, suponemos que Irán y sospechamos que Rusia.
¿Operación aislada la de estos 59 Tomahawk? No sabemos lo que está por venir, sí algo del pasado reciente.
El Ministerio de Defensa de EEUU informa en su página web que entre agosto de 2014 y marzo de 2017 aviones norteamericanos y de países aliados para la ocasión han realizado 145.000 salidas en apoyo a operaciones en Siria e Irak, con 19.300 ataques aéreos armados contra objetivos sin especificar.
Concentrando el foco en Siria, se han realizado en estos últimos tres años 7.840 ataques aéreos, la inmensa mayoría por parte de EEUU (7.469) y en mucha menor proporción por Reino Unido (11), Emiratos (10), Turquía (9), Arabia Saudí (8), Holanda (7), Jordania (6), Francia (5), Dinamarca (4), Canadá (3), Bahrein (2) y Australia (1).
Llegada del USS Ross a Rota en junio de 2014
(Foto: La Voz de Cádiz).
Desconocemos los objetivos, las víctimas diferenciando combatientes y civiles, por lo que no podemos aplicar lo aprendido en las calles de Oslo, que a veces el explosivo utilizado no permite siquiera conocer la peligrosidad de lo atacado.
Con métodos indirectos se puede concluir que la efectividad de los 7.840 ataques aéreos sobre Siria de EEUU y países amigos ha sido escasa.
Sorprende la concreción contable norteamericana, todo se mide y nada se explica, que tiene su correspondiente nacional.
El secretario de Estado de Defensa español, Agustín Conde, dice estar preocupado de que alguien le ponga un burka a sus hijas y se entiende que hará lo que esté en su mano a través del presupuesto y el sector industrial de la defensa para evitarlo; su jefa, la secretaria general del PP, dice que sin seguridad la protección social, la educación y la sanidad carecen de sentido, aunque viendo su gestión en Castilla-La Mancha se podría dar la vuelta al argumento, que sin protección social, educación y sanidad la seguridad de los castellano-manchegos estaba en el alero.
¿Qué tenemos? Riesgos ciertos, hiperactividad en la respuesta, cifras sin interpretación, mensajes sin datos, desconocimiento de objetivos, balance ocultado de víctimas y ejecuciones extrajudiciales, sospecha de utilización de medios no adecuados al tipo de amenaza.

Sugerencias


martes, 11 de abril de 2017

Occidente, al Ándalus, al Mágreb

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Monumento al Corazón de Jesús junto al Cristo
de la Vega en Toledo, construido en tiempos de la
II República en estilo neomudéjar (Foto: PND).
"La civilización occidental y el islam son incompatibles", dejó dicho el sociólogo italiano Giovanni Sartori, recientemente fallecido. En respeto a su memoria hay que decir que las cosas se dicen en un momento determinado, hará una década de sus palabras, y resisten con mayor o menor fortuna el paso del tiempo.
Ahora que no se puede defender podríamos aclarar la frase, que viene a significar que la civilización occidental cristiana es incompatible con la barbarie oriental islámica, como tendría también sentido afirmar lo contrario, que la barbarie cristiana es incompatible con la civilización islámica.
Por aclarar algo el asunto tendríamos que hablar de occidente y oriente, y de cristianismo e islam, no mezclar las parejas, con lo que tampoco llegamos lejos, engloban a demasiada gente diversa.
Estas grandes categorías funcionan, malamente, si mi persona occidental se identifica con la democracia, Microsoft, la llegada del hombre a la luna y el vehículo eléctrico, mientras que adjudicamos al terrorista la representación completa de la religión que diga representar, aunque ni yo inventé el ipad ni el camionero de Niza tenía en la guantera el carné de embajador plenipotenciario de la fe islámica.
La civilización y la barbarie son incompatibles, resumamos más afinadamente, y el occidente cristiano y el islam lo que han sido históricamente es vecinos, a menudo conflictivos, y hoy se entremezclan como consecuencia del colonialismo, la inmigración y la globalización; la primera de estas trillizas no fue precisamente un ejemplo civilizado.
Hasta que se intentó sin éxito por los Reyes Católicos y Felipe III que la unidad política fuera uniformidad religiosa, expulsando a parte de los judíos y moriscos, la mezcla convivió en esta tierra y de ahí nació el mito de las tres culturas, que podemos discutir su número, aunque el plural es incontestable.
Tenemos hasta aquí una geografía confusa, al menos con fronteras difusas, y culturas entrelazadas.
Siguiendo el razonamiento irracional, en la Edad Media la civilización era islámica y la barbarie era cristiana, lo que no impidió ir desplazando militarmente al contrincante, podríamos decir que se impuso la barbarie, eso sí, tan lentamente -siete siglos- que hace dudar de la simpleza de una explicación exclusivamente religiosa.
Descubro hace demasiado poco tiempo que el término árabe para referirse a la península ibérica en época medieval, Al Ándalus, no procede de los Vándalos como tanto se ha repetido, pueblo godo que por aquí estuvo sin el poderío ni la permanencia como para dejar huella importante.
Explica el arabista Joaquín Vallvé como origen más fundamentado que el término es una derivación del Atlántico y la Atlántida, que los antiguos situaban en este extremo occidente donde acababa el mundo, y lo documenta en fuentes escritas ya desde comienzos del islam cuando bebieron del conocimiento mitológico-geográfico bizantino y griego.
El propio nombre árabe de Marruecos es al Mágreb, que significa Occidente.
Histórica y geográficamente tan occidental es Marruecos como España como Francia, pero en estos tiempos occidente es un concepto político-sentimental más que geográfico.
Ese occidente que algunos sienten que define acertadamente su identidad incluye hoy casi toda Europa, aunque también los anglos americanos, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur más algún país sudamericano de experiencia económica neoliberal.
Escuché decir hace unos años al embajador de Marruecos en España que los derechos humanos son una conquista histórica y colectiva, que avanza con mayor o menor rapidez según el momento y según el lugar.
Después de Madrid el embajador ocupó una alta responsabilidad en un proyecto de descentralización política en su país, probable solución más o menos sincera de Mohamed VI al problema del Sáhara, sin resultados conocidos.
Al centralismo nunca le ha interesado ceder el poder del que se beneficia, salvo que sea salida única a riesgo de perderlo todo, como ocurrió en España a la muerte del general superlativo.
Las certezas geográficas simplifican la realidad, aún más cuando identificamos los puntos cardinales con valores morales; luego está la libertad que da fijarse en las personas, que las hay de todo tipo y tienen un componente incierto.
Aquí está la alternativa: perdidos en falsas certezas geográficas o libres e inciertos fuera de la clasificación en cajones con extraños compañeros de viaje.
“El miedo a los bárbaros es lo que amenaza con convertirnos en bárbaros”, dejó escrito el intelectual franco-búlgaro Tzvetan Todorov; éste nos dejó en febrero. "Ninguna cultura es en sí misma bárbara, y ningún pueblo es definitivamente civilizado".
El bárbaro es el otro, el extranjero, el diferente, la persona sin recursos económicos.
Defendió Todorov que "un paso decisivo hacia una mayor civilización se da el día en que se admite que, aunque humanos como nosotros, los otros no tienen nuestra misma cultura. Poseer una cultura no significa ser prisionero de ella, y desde todas las culturas puede aspirarse a valores de civilización".
A lo que debemos temer es al miedo; y a las barbaridades, vengan de donde vengan.

Sugerencias