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viernes, 7 de agosto de 2026

Ceuta y la inteligencia del Estado

 

En noviembre de 1976, el partido Reforma Democrática liderado por el político conservador Manuel Fraga publicó un libro blanco con propuestas para el país, una hoja de ruta para la transición hacia una monarquía constitucional, en donde se afirmaba: “Creemos que a España no le queda más opción —a la larga— que negociar con Marruecos, respecto a Ceuta y Melilla, un Estatuto similar al que propusimos a la Gran Bretaña para Gibraltar", es decir, cesión/cambio de soberanía con amplia autonomía política y administrativa para el territorio en cuestión, contemplando incluso la presencia militar del anterior país soberano.

Se armó cierto revuelo que obligó al ex ministro de Franco y luego presidente autonómico a retractarse, apuntar a fallos de imprenta e incluso tuvo que acudir a la paternidad del Parador de Ceuta para conseguir la absolución.

La anécdota refleja que la Transición ofrecía un marco en el que explorar futuribles innovadores (apenas un año después de la Marcha Verde), cosa en la actualidad descartada, el presente y el pasado agotan todas las fuerzas. Y se observa también que en 50 años el vecino del sur no se ha movido un centímetro de su posición geográfica.

En julio de 2026 la ciudad de Ceuta ha vivido la avalancha descontrolada de miles de inmigrantes en apenas 24 horas, alrededor de 50.000 con amplios márgenes según diversas fuentes, a pesar de que los medios de comunicación no han reflejado ese volumen de personas en sus imágenes y crónicas.

Las interpretaciones circulantes apuntan como detonante a una regularización de inmigrantes residentes en España antes del 31 de diciembre de 2025; de una sentencia reciente del Tribunal Supremo que impide la repatriación automática de inmigrantes entrados a nado; de un ejercicio de presión por parte de Marruecos por el supuesto acercamiento de España a Argelia; por un proyecto de ley que contempla la nacionalidad a los saharauis de los años setenta y sus descendientes; de una alianza antiespañola de Marruecos-EEUU- Israel;  del reciente acuerdo entre la Unión Europea y Reino Unido que ha supuesto el derribo de la verja de Gibraltar (ésta última conexión puede ser más relevante de lo que parece)… Y sin duda existen razones de política interna marroquí que reciben menos o ningún foco por parte de analistas y medios españoles.

El tiempo irá destilando la explicación del suceso, teniendo en cuenta que los fenómenos complejos no tienen motivaciones simples ni únicas.

Se puede añadir a lo anterior que la crisis -invasión ha sido llamada con soltura- se ha resuelto en 48 horas con el regreso a Marruecos bastante voluntario y extraño del 95% de los que consiguieron ingresar horas antes; que alrededor de un centenar de personas se ahogaron en el intento; que en la solución ha tenido que colaborar el Gobierno de Marruecos.

Por el precedente de 2021 en la misma Ceuta y la entrada descontrolada de 10.000 personas, tenemos la certeza de que Marruecos utiliza a su población y a los migrantes como instrumento político contra España, hay fundadas sospechas que en algún momento de la crisis de 2026 lo ha vuelto a hacer y que es muy probable que suceda en el futuro, salvo una apertura democrática en Marruecos no prevista.

En este punto un artículo de opinión podría buscar culpables, se podría envolver en la bandera de un nacionalismo estéril bien conocido, podemos falsear la realidad improvisando reacciones como si estuviéramos en Annual 1921 o acudir al conde don Julián en el año 711; o sacar visiblemente los complejos históricos nacionales que se declinan con Marruecos muy frecuentemente.

Parece más provechoso preguntarnos qué es posible aprender con el último incidente migratorio en Ceuta y, más concretamente, qué aprende el Estado para responder a una estrategia híbrida en la zona gris (preferibles en cualquier caso las zonas grises a las negras).

España es un país y una democracia avanzada que cuenta con centenares o miles de empleados públicos que dedican su jornada laboral a analizar, prevenir, prever, gestionar y responder a una crisis de seguridad de este tipo: militares, policías, agentes de inteligencia civil y militar, diplomáticos, especialistas en gestión de crisis, analistas, profesores de universidad, think tank…

Aunque una parte de estos empleados públicos dediquen las tardes a criticar al Gobierno, recordar hazañas coloniales o compartir insultos contra sus responsables políticos, por las mañanas desarrollan un trabajo profesional de un Estado serio y competente.

Ceuta estaba y existía antes y después de la conquista portuguesa de 1415 al sultanato Meriní (los benimerines), del cambio de soberanía a España en 1668, antes y después de la independencia de Marruecos en 1956, de la Marcha Verde sobre el Sáhara de 1975, del 600 aniversario de la ciudad celebrado sin pena ni gloria en 2015, existe la ciudad antes y después de Perejil 2002, de la avalancha de inmigrantes de 2021 y de 2026. La ciudad permanece, pero cambian los problemas que proyectamos sobre ella.

Ceuta no necesita una respuesta propia de Annual ni un desembarco de Alhucemas, porque no estamos en 1921; necesita instituciones capaces de afrontar amenazas híbridas propias del siglo XXI.

Las crisis pasarán. La cuestión verdaderamente importante es si el Estado español ha sido y será capaz de convertirlas en experiencia acumulada.

La evolución reciente invita además a otra pregunta. ¿Es sostenible a largo plazo un modelo en el que Ceuta y Melilla se conviertan en espacios cada vez más seguros pero también cada vez más aislados de su entorno? Resulta llamativo que, mientras las dos ciudades autónomas parecen avanzar hacia una lógica de fortaleza, Gibraltar —tras el reciente acuerdo entre el Reino Unido, España y la Unión Europea— evolucione precisamente hacia una frontera más permeable e integrada.

Las crisis híbridas ponen a prueba algo más que los sistemas de seguridad. Ponen a prueba la madurez institucional de una democracia. También la capacidad de los gobiernos, de las oposiciones y de las administraciones territoriales para distinguir entre la legítima confrontación política y la preservación de los intereses permanentes del Estado.

Un Estado inteligente no sólo dispone de buenos analistas, militares o diplomáticos; también necesita que quienes ejercen responsabilidades institucionales comprendan que, en determinadas crisis, la fortaleza del Estado depende tanto de sus capacidades técnicas como de la calidad de su comportamiento institucional. La deslealtad con el Gobierno nacional este julio de 2026 ha sido evidente tanto por parte del Gobierno de la ciudad autónoma como de los partidos de la oposición de derecha extrema y extrema derecha.

Nunca sabremos qué informes circularon por el CNI, el CIFAS, la Comandancia General de Ceuta, el Estado Mayor de la Defensa, el Departamento de Seguridad Nacional o el Ministerio de Exteriores y el de Interior antes de esta crisis. Tampoco deberíamos saberlo. Lo relevante no es conocer esos papeles, sino confiar en que existen, que dialogan entre sí y que cada crisis deja un Estado mejor preparado para la siguiente. Esa confianza institucional, más que cualquier gesto patriótico o cualquier declaración altisonante, es la verdadera fortaleza de una democracia.

Lo que se podría denominar inteligencia del Estado resume muy bien lo mejor que se podría sacar de la crisis en Ceuta. Un Estado no demuestra su calidad porque tenga más tanques o más policías, sino porque convierte cada experiencia en conocimiento, y ese conocimiento en mejores decisiones.

La cuestión no es si Marruecos volverá a utilizar instrumentos de presión de este tipo, probablemente lo hará. La verdadera pregunta es si España será capaz de aprender de cada episodio para fortalecer sus instituciones, anticipar mejor los riesgos y proteger con normalidad a sus ciudadanos.

La soberanía adquiere sentido cuando sirve para garantizar derechos, seguridad y servicios públicos a los ciudadanos

El filósofo Daniel Innerarity ha defendido que la inteligencia de una democracia no reside tanto en la excepcional capacidad de sus gobernantes como en unas instituciones capaces de convertir experiencias anteriores en reglas, estructuras y procedimientos. Ceuta permite trasladar esa reflexión al terreno de la seguridad.

Un Estado inteligente no es aquel al que nunca sorprenden, sino aquel cuyas instituciones están preparadas para gestionar aquello que no habían previsto exactamente. Se trata de aprovechar toda oportunidad para aprender a gestionar la incertidumbre, el riesgo y el desconocimiento que caracterizan hoy las relaciones internacionales y los asuntos públicos.

Ceuta no pone a prueba el patriotismo de España, sino la calidad de sus instituciones.

lunes, 24 de mayo de 2021

España-Marruecos, ¿choque de ignorancias?

Imagen difundida por la Guardia Civil.

Escuché a un embajador de Marruecos en España salir con éxito de una pregunta incómoda sobre derechos humanos señalando que los avances en las libertades individuales y colectivas, como la igualdad o la participación política, es un proceso histórico para todos los humanos, que según las circunstancias y el momento avanzan más en unas geografías que en otras. El embajador fue luego destinado a un puesto relacionado con la descentralización política de su país, labor sobre la que desconozco los resultados.

Digamos cortésmente que la iniciativa sobre conquistas sociales y políticas no se pilota hoy desde aquella orilla. Una afirmación la anterior compatible con el reconocimiento a que nuestro vecino del sur ha puesto en marcha avances políticos claros en los últimos años: un nuevo Código de Familia en 2004 que amplía los derechos de la mujer;  la Instancia Equidad y Reconciliación, una Comisión Marroquí de la Verdad creada ese mismo año con el objetivo de arrojar luz y testimonios sobre las graves violaciones de derechos humanos ocurridas entre 1956 y 1999 -léase, represión de Hasán II, padre del rey reinante-, determinar las responsabilidades institucionales, indemnizar y rehabilitar a las víctimas, y elaborar propuestas de reformas; o la nueva Constitución de 2011, que entre otros contenidos contempla el voto de españoles/extranjeros residentes, que se vería acompañado del voto marroquí en España, posibilidad no desarrollada.

Aparece hoy muy limitado el impulso aperturista inicial de Mohamed VI tras su acceso al trono en 1999, como de otros gobernantes árabes que heredaron el poder en el cambio de siglo -Abdalá II en Jordania también en 1999 o Báshar al Ásad en 2000-, que despertaron mejores expectativas que resultados, a pesar de haber sobrevivido a las revoluciones-primaveras árabes, que no tiene poco mérito, aunque puede no ser suficiente para que sus hijos hereden el puesto.

Decimos que Estados Unidos no es Trump, no sólo, que Reino Unido no es Johnson (ni May ni Cameron), de donde se deduce que Marruecos no es Mohamed VI ni España Pedro Sánchez (o Rajoy), que estos países y sociedades son bastante más que sus dirigentes, incluidos los económicos y mediáticos, pero está claro que toman decisiones que pueden ser relevantes sobre la vida y hacienda, sobre el destino de los recursos públicos y sobre la seguridad. Por poner un ejemplo, el progreso social y político puede verse favorecido o torpedeado.

Mayo de 2021, el Gobierno marroquí (incluye la Corona) provoca una crisis política y diplomática con España -con una importante derivada humanitaria- sin precedentes desde Perejil 2002, abriendo la frontera con Ceuta que atraviesan miles de personas sin control. El momento claramente es consecuencia del reconocimiento en diciembre por el presidente de EEUU de la soberanía marroquí del Sáhara occidental, en compensación por el establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel, leído por el poder político en Marruecos como una oportunidad para presionar a la UE, a España, a la ONU, para que muevan ficha a favor de su punto de vista de anexión incondicional y carpetazo al acuerdo de paz de 1991, un plan de arreglo que fue aprobado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que establecía un período de transición para preparar la celebración de un referéndum en el que el pueblo del Sáhara Occidental eligiera entre la independencia y la integración con Marruecos. 

Existían sospechas, pero se ha confirmado ahora por sus protagonistas, de que el Gobierno de Marruecos utiliza el flujo migratorio como instrumento de presión diplomática, lo que parece poco responsable para sus intereses, para las personas afectadas y sirve ya de hecho acreditado que estará presente en todo tipo de negociación futura y costará difuminar.

La crisis tiene una clara relación con la seguridad, la soberanía y el pulso diplomático, y de su gravedad da idea el viaje inmediato a Ceuta y Melilla del presidente del Gobierno español, gesto que no se producía con o sin crisis desde Zapatero.

De máximo interés para especialistas en seguridad (que son pocos) y profesionales (muchos) es si estos acontecimientos se enmarcan en la zona gris, en estrategias y amenazas híbridas, si nos encontramos en el nivel de configuración del entorno, interferencia o desestabilización. En cualquier caso, cuando la seguridad pierde contacto con el ciudadano, como ha ocurrido en esta ocasión, estas decisiones están más relacionadas con la seguridad laboral de quienes se dedican a ella y de los responsables que manejan esos recursos.

No parece fundado el análisis, con defensores en ambas orillas del Estrecho, que sitúa el control de la inmigración, el terrorismo yihadista o el desarrollo económico de España-Europa en manos de Marruecos: recordemos los atentados en Casablanca de mayo de 2003, anteriores al 11-M; que cuanto más dura sea la política migratoria de España mayor será el problema para Marruecos, país de paso pero también de destino de poderosos flujos migratorios desde el sur; atendamos a que el desarrollo económico marroquí está bastante ligado a la relación con su primer socio económico, que es la UE, o comercial, que es España.

Imagen de Ceuta publicada en la prensa marroquí.

Provocado el conflicto surge la pelea por el relato, en el que situar imágenes como la del guardia civil submarinista salvando bebés de morir ahogados o la voluntaria de Cruz Roja abrazando a un inmigrante aterrado; o militares españoles dando porrazos a inmigrantes, según ilustra la prensa de uno u otro país, con un ganador claro.

En este mismo capítulo de la comunicación, el director de la agencia oficial de noticias de Marruecos -MAP-, vestido con traje de camuflaje, escribe algunas proclamas faltonas de consumo interno y explosivo nacionalismo, y otras frases con mayor interés sobre lo que parece haber descubierto en "la nueva realidad geopolítica": "Ha llegado el momento de aclararse, especialmente después del reconocimiento por parte de los Estados Unidos de la plena soberanía de Marruecos sobre su Sahara. Qué vas a hacer?", aconsejando que España se alinee con EEUU (¿Trump, Biden?) y dar una oportunidad a la paz, inspirado por John Lennon.

"Estados miembros con un goteo de euros sin conciencia de un destino compartido. Y desvaríos infantiles en dirección a terceros países. Tu hechizo está roto", dice de la UE; "esta Europa desorientada, se debilita, que se alimenta a la fuerza de sus euros y se pierde en el siglo sin valores compartidos y sin un modelo gratificante ya no nos conviene, por qué entonces insistir en vivir juntos".

Además de cargar MAP contra las agencias EFE y AFP -entre bomberos no conviene pisarse la manguera-, el director de la marroquí opina que "Europa se está muriendo. Ni cohesión económica ni financiera. Sin capacidad para proteger realmente sus fronteras, ni en Oriente ni en Occidente. Ningún ejército capaz de asumir un desafío o imponer valores". 

¿Imponer valores? Qué difícil debe ser dirigir un medio de comunicación público, visto el despiste generalizado en éstas y otras geografías.

Parece desconocer la comunicación oficial que no hay marroquí sin acceso a medios extranjeros ni español sin referencias marroquíes, con lo que estos esforzados cantores le dejan a uno algo asombrado. ¿Desconocen el millón de marroquíes en España su país de acogida o residencia? ¿Se creen estas cosas los marroquíes que vacacionan en la costa del Sol? ¿Hay algún marroquí con un móvil en la mano que no acceda a fuentes de información no oficiales?

Una de las lecciones de la última crisis Marruecos-España, sobre la que los medios no han conseguido imponer un nombre, aún no está bautizada con éxito (eso sería otra batallita que librar), es que los regímenes autoritarios y/o no democráticos en cualquier orilla del Mediterráneo, occidental u oriental, no son fiables, porque no son previsibles, y de forma imprevista actúan Turquía, Egipto, Israel o Marruecos; de donde se deduce que la pedagogía y el respeto a los derechos humanos debería formar parte de cualquier negociación de la UE con terceros, no por altruismo, sino porque interesa.

La crisis de Ceuta de mayo de 2021 está teniendo un claro coste reputacional para los responsables políticos marroquíes, de lo quizá aún no sean conscientes, y un deterioro claro de las relaciones con España y la Unión Europea (recordemos, por ejemplo, que es la UE quien negocia la pesca con Marruecos, no los países individualmente).

Hace medio siglo convivían en las dos orillas del Estrecho un príncipe de los creyentes y un general superlativo por la gracia de Dios, y no se llevaban mal, a pesar de que incluso intercambiaron disparos y algún muerto (800 en Ifni), o que el de aquí hizo carrera con la ocupación colonial de los súbditos del de allí.

La condición de súbditos es la clave, o ciudadanos, apostaría a que a ambos lados del Estrecho son mayoría los ciudadanos frente a los súbditos; la diferencia es que los ciudadanos opinan y exigen responsabilidades a sus responsables políticos.

Imagen difundida por la Cruz Roja española.
"La nueva realidad geopolítica" de la que escribe el director de MAP se remite a los acuerdos de normalización o de Abraham de algunos países árabes, más Bután, con Israel, disueltos como un azucarillo tras la última masacre de palestinos en Gaza de este mes de mayo. "¡Un gran avance para la paz en Oriente Medio!", escribió Trump a través de su cuenta de Twitter.

El diciembre de 2020, ya perdidas las elecciones, la Administración Trump difunde un comunicado conjunto firmado por el primer ministro marroquí, Saad Din el Otmani; Jared Kushner, yerno de Trump; y por parte israelí Meir Ben-Shabbat, asesor responsable del Consejo de Seguridad Nacional, más un director de Exteriores que pasaba por allí.

Refiere la declaración una conversación telefónica entre Trump y Mohamed VI, y afirma que "el establecimiento de plenas, pacíficas y amistosas relaciones diplomáticas (entre Marruecos e Israel) se produce por el interés compartido entre ambos países y promoverá la causa de la paz en la región, impulsando la seguridad y desbloqueando nuevas oportunidades para toda la zona". Los acontecimientos recientes en Palestina no han confirmado los deseos expresados en la declaración tripartita.

Imaginando un hipotético ejercicio de prospectiva ‘Marruecos 2050’, ¿seguirá la frontera con Argelia cerrada como está desde 1994?; ¿habrán vuelto los embajadores de Marruecos en Alemania y España a su lugar de trabajo?; ¿se mantendrán los dos millones de turistas españoles que visitaron Marruecos en 2019? (20% del total); ¿continuará la Operación Paso del Estrecho  con cerca de cuatro millones de personas? ¿Cómo habrán evolucionado los 2.000 millones de euros que envían en remesas los marroquíes residentes en España a su país de origen?

Frente a 2002 (Perejil), 1975 (Marcha Verde),  1958 (guerra de Ifni), 1956 (independencia de Marruecos), 1912 (Protectorado) ó 1860 (toma española de Tetuán), ha cambiado el escenario, los actores, la comunicación, los intercambios, los ciudadanos y la información que reciben, elementos que esperemos contribuyan a disolver el nudo de desconfianza en menos de diez años.

Las autoridades marroquíes han realizado un diagnóstico erróneo de la oportunidad que parecía abrirse con la diplomacia tuitera de Trump, independientemente de lo que haga ahora Biden, probablemente nada, más allá de contemplar incómodo cómo chocan dos aliados cercanos. Para EEUU, Marruecos y España ni son un problema ni son indispensables, por lo que su reacción será siempre modesta.

El Gobierno marroquí ha realizado también una mala calibración del momento político de la Unión Europea, enfrentándose a Alemania y España y provocando una reacción del club que no tuvo en la crisis de Perejil; mal diagnóstico de una UE ultra sensibilizada hoy contra chantajes sobre migrantes, y que vive un refuerzo federal y un avance de políticas comunes -no sólo financieras- como reacción a la crisis del covid, avances con repercusión sobre su política exterior y de seguridad.

Las relaciones entre España y Marruecos, afortunadamente,  son más profundas y fuertes que la habilidad de sus dirigentes para leer el momento político. Historia común, cultural, medieval, colonial, de la que no somos responsables los vivientes, sí de la actual. La exposición en el Museo Reina Sofía sobre arte contemporáneo marroquí es un ejemplo a imitar.

Cultura e información, probablemente también la relación empresarial, son ingredientes para fortalecer una relación que la tozuda geografía hace obligada. Cuanto más complejas y densas sean las relaciones entre los dos países, incluida la sociedad civil, menos podrán ser manipuladas sus opiniones públicas y sus sociedades por intereses coyunturales; incluso podríamos decir que cada vez dependerán menos de decisiones personales.

La expresión "choque de ignorancias" del título fue la alternativa del intelectual palestino Edward Saíd a aquel "choque de civilizaciones" de rampante éxito a finales del XX.

La respuesta a la pregunta del título es claramente negativa, no puede haber ignorancia entre Marruecos y España, no la hay entre los que toman decisiones, choque de extremistas sí puede existir, no de ignorantes. Aunque sí se puede estar produciendo otro tipo de carencia, el desconocimiento o incapacidad de leer el momento: la cooperación y la interdependencia destacan como lecciones obligadas del covid, no por altruismo, sino por interés interesado. Otra actitud responde simplemente a quien piensa que puede conseguir más en solitario que en asociación, legítimo, pero ¿acertado?


Artículo publicado también en infoLibre -Blog Al revés y al derecho- y en Rebelión.

Sugerencias


miércoles, 7 de octubre de 2015

Ceuta, seiscientos años

Artículo de opinión publicado originalmente en Estrella Digital.
Bandera de Ceuta.
Los escaparates de las librerías portuguesas acogen este año un aniversario, la conquista de Ceuta en 1415. Cuatro títulos sobre el tema se hacían compañía a finales de agosto en una librería-papelería de la asombrosa y recomendable ciudad de Évora.
Nada menos que 20.000 caballeros y soldados portugueses, ingleses, gallegos y vizcaínos, en 200 barcos, tomaron la ciudad.
La fecha tiene su importancia pues es considerada el inicio para Portugal de lo que denominan Era de los descubrimientos, dos siglos en los que nuestro vecino fue pionero en abrir rutas comerciales e inicio de la expansión colonial de Europa por medio planeta. Ceuta fue la primera de las posesiones portuguesa en África y su conquista portuguesa ha sido calificada como el inicio de la globalización.
Habrá que esperar hasta 1640, por tanto dos siglos y cinco lustros, para que Portugal se revuelva contra la efímera unificación peninsular bajo los Austrias, consiga definitivamente su independencia mientras Ceuta se queda bajo la autoridad hispana de Felipe IV.
El tiempo es flexible. Dicen las crónicas que se han encontrado en Ceuta restos humanos de hasta 250.000 años de antigüedad, que ya son años y humanidad en fecha tan lejana; ha sido asentamiento fenicio, cinco siglos romana, pasaron vándalos y bizantinos, siete siglos islámica, dos portuguesa y lleva tres siglos bajo soberanía española.
Portugal sigue hoy en la bandera de Ceuta (la misma que de Lisboa), en sus murallas y en su historia, por lo que sorprende el perfil bajo con que los responsables políticos de la hoy ciudad autónoma han querido pasar de puntillas por el aniversario.
Con la excepción de Ceuta, resulta interesante que se asocie la expansión colonial portuguesa con la palabra descubrimiento, la española suele ir ligada a conquista, y la expansión islámica por la península fue directamente una invasión, sin relación aparente cada termino con la resistencia local a la llegada del en ese momento extranjero.
Bandera de Lisboa, utilizada por Portugal en la
Edad Media, con los colores de la Orden Dominica.
De aquella era dorada de los descubrimientos que comenzó en Ceuta queda un sueño cosmopolita que aún conserva Lisboa, la incorporación natural de elefantes y palmeras a su arquitectura y monumentos más serios, su respeto por el café y la porcelana.
Quizá no sea un disparate pensar en esta época de renacionalizacion, tensiones separadoras y desconfianza hacia Bruselas, que España y Portugal tendrían mucho que ganar estrechando relaciones al máximo hacia la utopía ibérica de Saramago, un gran Estado federal con capital en Lisboa, Congreso en Madrid y Senado en Barcelona.
Un barómetro de opinión hispano-lusa elaborado por la Universidad de Salamanca ofrecía hace pocos años la preferencia mayoritaria en ambos países (alrededor del 40% de los encuestados) a favor de la integración.
Sería útil, entre otras muchas cosas, para ahorrar quizá algo en Defensa, para desbloquear el AVE a Lisboa, disfrutar de la literatura portuguesa, prestigiar el dialecto gallego, hasta se podrían extender a toda la península los premios que ofrece hoy la Hacienda portuguesa por pagar el IVA en las facturas.
Compartimos historia prerromana y latina, islámica, medieval, presente y futuro común.
Viajando por Portugal, callejeando por Lisboa, se tiene una doble sensación, una en gran parte familiar, otra desconocida y misteriosa.
Los portugueses parece que descubrieron algo sabio hace ya tiempo que no nos han contado. Sería la ocasión de compartirlo.

Sugerencias


lunes, 5 de enero de 2015

Ceuta y Melilla: más de 4.000 inmigrantes en 2014

Aunque las cifras no resisten la comparación con Italia o Grecia, cientos de inmigrantes han intentado cruzar la frontera de Melilla en los últimos días del año. El balance de 2014 es la estabilización del número de entradas en las ciudades autónomas, un progresivo cambio de perfil (sirios y refugiados centroafricanos frente a la inmigración económica magrebí de hace años), mientras que se dispara la presión sobre otros lugares de Europa

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Medio centenar de inmigrantes han logrado acceder al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla tras protagonizar pasadas las seis horas del último día del año un nuevo asalto a la valla en el que han participado varios cientos de personas. Otros dos centenares de personas de origen subsahariano lo intentaron en la jornada anterior, de las que un total de 102 lograron entrar en la Ciudad Autónoma.
En torno a 2.200 personas han entrado en Melilla este año saltando la valla fronteriza, los últimos este mismo martes, cuando 102 han superado el perímetro y han llegado al CETI de la ciudad autónoma en el que se ha convertido en salto más numeroso de todo 2014, según los datos de la Delegación del Gobierno consultados por Europa Press.
Desde la Delegación se compara con las llamadas 'crisis de las vallas' del año 2005, cuando después de que se produjera la entrada de más de 5.500 personas en Ceuta y Melilla se reforzó el vallado y se instalaron alambradas con cuchillas.
En Ceuta y Melilla, la inmigración irregular mantiene las cifras de 2013
En 2014, las cifras de saltos de las vallas siguen estando muy por debajo de las registradas en aquella época, con las citadas 2.200 personas que han entrado en Melilla tras 71 saltos en grupo. En el mismo año, han llegado a la ciudad autónoma 10 pateras, fundamentalmente embarcaciones de juguete, con algo más de 190 personas a bordo en total.
En cuanto a Ceuta, en 2014 el salto de la valla ha sido excepcional, según informan fuentes de la Delegación del Gobierno. La mayoría de las personas que han llegado sin permiso cruzaron ocultos el puesto fronterizo o entraron por mar, ya fuera a nado o en pequeñas embarcaciones. Incluyendo estos casos, han entrado 1.653 personas a lo largo de doce meses.
Ceuta no obstante recordará 2014 por la tragedia de El Tarajal. El pasado 6 de febrero, al menos 15 personas murieron intentando bordear a nado el espigón que separa en este punto España de Marruecos. El fallecimiento de los cinco jóvenes cuyos cuerpos fueron recuperados en aguas españolas está siendo investigado por un juzgado ceutí, para esclarecer si el uso de material antidisturbios por parte de la Guardia Civil, que disparó pelotas de goma y botes de humo cuando había personas en el agua, pudo determinar el desenlace.
Con este balance provisional, las llegadas irregulares a las ciudades autónomas se mantendrían en línea con las registradas el año pasado, cuando al cierre de diciembre se contaban 4.235 personas. Aquella cifra suponía un incremento del 48,5% frente a 2012, aunque un descenso del 15% respecto de 2001.
3.200 inmigrantes se han ahogado en 2014 en el Mediterráneo
La Agencia de la UE para la Frontera Exterior (FRONTEX) vaticinó la semana pasada que la tendencia en España era una estabilización de las migraciones y calculó en unas 7.000 personas las interceptadas en la entrada irregular al territorio nacional. En Italia la cifra asciende a 170.000, Grecia y Bulgaria suman entre ambos 50.000 y Hungría, en su frontera con Serbia, 22.000.
Eso, en un año en que se han batido todos los récords de migraciones hacia Europa, con más de 260.000 inmigrantes rescatados mientras intentaban alcanzar la UE, la mayoría por mar, según los mismos datos de FRONTEX. Es el doble que el año pasado y supera con creces las cifras registradas durante las primaveras árabes.
También tiene 2014 el triste récord en mortalidad. Según la Organización Internacional de Migraciones, ha sido el año "más mortífero" con 4.868 personas fallecidas sólo hasta el 12 de diciembre intentando completar su proyecto migratorio, de las que 3.224 se ahogaron en el Mediterráneo.

Mayoría de refugiados sirios y centroafricanos

En cuanto a las personas que llegan, en las vallas fundamentalmente se encuentran ciudadanos de países subsaharianos, aunque a las ciudades autónomas acceden en proporción mayor personas de otras nacionalidades, como Siria, cuyos refugiados han sido la población mayoritaria del CETI de Melilla en la recta final del año. Por primera vez desde la guerra de Argelia, no se producía una minoría de subsaharianos en estas instalaciones en favor de otras nacionalidades.
Cada vez llegan más refugiados de países en guerra o perseguidos
El Alto Comisionado de Naciones Unidas (ACNUR) en España ha venido contrastando a lo largo del año la consolidación de un cambio de perfil en las personas que llegan a las ciudades autónomas que ya comenzó a apuntalarse en 2013: la proporción de potenciales refugiados es cada vez mayor, es decir, en torno al 70% de los que llegan podrían pedir asilo en España porque proceden de países que o están en guerra o no garantizan los derechos fundamentales de todos sus ciudadanos.
En este sentido, coincide con FRONTEX cuando afirma que desde las primaveras árabes (2011), la mayoría de las personas que intentan llegar a Europa son refugiados. Según los cálculos que facilitó el director adjunto de la agencia, Gil Arias, a la SER, más del 80% de las personas interceptadas este año huían de países como Siria, Irak, Somalia, República Centroafricana o Eritrea. En el 70% de los casos, salieron desde las costas de Libia a países distintos de España.

Patera en Lanzarote

Una patera ha arribado sobre la medianoche del último día del año a Lanzarote con un total de 41 inmigrantes en su interior, entre ellos cuatro mujeres y cinco menores de edad, según informa el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes) 112. Salvamento Marítimo el que localizó la embarcación y la remolcó hasta Puerto Naos, dentro del término municipal de Arrecife.
La llegada por vía marítima se ha reducido un 90%
Allí esperaban personal de Cruz Roja y del Servicio de Urgencias Canario (SUC), que se encargaron de asistir a los inmigrantes, que se encontraban todos en aparente buen estado de salud.
Con esta patera, han llegado durante 2014 hasta las costas del archipiélago un total de 288 inmigrantes que viajaban abordo de 16 pateras o cayucos, según datos facilitaros a Europa Press por la Delegación del Gobierno en Canarias.
La llegada de inmigrantes por vía marítima a España se ha reducido drásticamente en los últimos años. Por medio de embarcaciones alcanzaron las costas españolas en 2013 un total de 3.237 inmigrantes irregulares frente a los 3.804 que lo hicieron en 2012, lo que supone un descenso del 15%. La disminución alcanza el 90,7% respecto a 2006, año en que se registró la llegada masiva de 39.180 inmigrantes irregulares.

lunes, 17 de febrero de 2014

Ceuta, lo que nunca nadie quiso saber

Aumento de población, mafias, empleo público, obsesión con la seguridad, desarrollo en Marruecos, convivencia

Foto aérea de Ceuta (Fuente: www.cprceuta.es).
Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
La ciudad de Ceuta vuelve a vivir la presión migratoria, intentos masivos de cruzar la frontera, enfrentamientos con la Guardia Civil, refuerzo de la valla…, todo resulta familiar y similar a lo vivido en otras ocasiones. Pero las circunstancias son distintas: ha cambiado la ciudad, la inmigración, la actitud de Marruecos y hasta parece que la actuación de las Fuerzas de Seguridad.
Al menos 15 inmigrantes se ahogaron en las primeras horas del día 6 de febrero tratando de pasar de Marruecos a España por la playa del Tarajal de Ceuta; ése es el número de cuerpos encontrado.
La tragedia ha provocado una polémica política en la que se piden explicaciones al Gobierno por la actuación de las fuerzas policiales y por las contradicciones entre delegado del Gobierno, director de la Guardia Civil y ministro, y las exige no sólo la oposición política, sino también la Unión Europea, ONG locales y organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos –SOS Racismo pide la cabeza del titular de Interior-.
El ministro Jorge Fernández Díaz compareció el pasado jueves día 13 en el Congreso de los Diputados para informar de lo sucedido en Ceuta y destacó que “la actitud del grupo de inmigrantes, compuesto de forma mayoritaria por jóvenes de complexión atlética, mostraba una inusitada actitud violenta, agrediendo continuamente con palos y piedras al personal del Ejército marroquí que trataba de contenerlos”, contó el ministro sobre lo que ocurría momentos antes de que un grupo se echara al mar y una veintena acabara llegando a la playa española.
Mientras se aclara u oscurece la polémica política, el ministro ofreció datos de interés en el Congreso: en 2013 la llegada de inmigración irregular al conjunto de las costas españolas descendió un 15% respecto 2012, pero en Ceuta y Melilla ha registrado un crecimiento muy fuerte. Esto obedece a que ambas ciudades son "objetivo prioritario de las organizaciones criminales que trafican con personas", según el ministro.
Hasta aquí el relato de los últimos acontecimientos. Pero en Ceuta hay muchos otros factores novedosos. Ceuta es más que inmigración, es un laboratorio de convivencia.

Población

Ceuta tiene 84.018 habitantes, el 50% musulmanes, en 19 km2. Según la EPA del cuarto trimestre de 2013, Ceuta tiene un 36% de paro -10 puntos por encima de la media nacional- y la mitad de la población trabajadora lo hace para el sector público. Los empleados públicos reciben en Ceuta un complemento económico extraordinario, muy superior al establecido para los de las Islas Canarias y Baleares. Los 34.000 ceutíes activos se reparten casi exactamente por tercios iguales entre parados, ocupados en las distintas administraciones y ocupados en el sector privado. Un hecho novedoso en Ceuta es que su población está creciendo intensamente, alrededor del 15% en una década. La crisis económica está provocando el regreso a la ciudad de ceutíes hasta ahora residentes en la Península.

Marruecos

La colaboración en materia de seguridad entre España y Marruecos es estrecha y diaria. La inmigración es hoy un problema aún mayor para Marruecos, que se ha convertido en territorio de paso desde centroáfrica, Sahel y algún vecino del Mágreb. Las autoridades marroquíes cifran en 30.000 el número de inmigrantes que en su país esperan para llegar a Europa.
Un fenómeno de calado a medio y largo plazo es el desarrollo económico del norte de Marruecos. Se considera que Ceuta y Melilla, con su movimiento comercial lícito e ilícito, son los dos principales focos económicos de esta zona, circunstancia que puede variar por volumen y naturaleza de los proyectos en marcha. La novedad en este caso es que el Gobierno de Marruecos apuesta por el norte –no lo había hecho desde la independencia en 1956-, y varios ejemplos lo prueban: hace exactamente dos años la multinacional francesa Renault abrió una fábrica (marca Dacia) a 30 kilómetros de Tánger, con una producción de más de 100.000 vehículos en 2013, la generación de 6.000 empleos directos y 30.000 indirectos. Un segundo ejemplo es el nuevo puerto de Tánger Med, que comenzó a operar en 2007 a 45 kilómetros de esa ciudad y 20 kilómetros de Ceuta, con un aumento del 40% el tráfico de contenedores en 2013 hasta alcanzar los 2,5 millones (su principal competidor, el puerto de Algeciras, 4,3 millones). En tonelaje, la subida fue de un 61%, es decir, un volumen total de 26,15 millones de toneladas de mercancía en contenedores (Algeciras, 90 millones).

Inmigrantes

Los últimos sucesos en la frontera con Ceuta los han protagonizado inmigrantes con origen en los países del sur del Sáhara, circunloquio para no aludir al color negro de su piel, también conocidos por la expresión subsaharianos, que tampoco da muchas pistas. Si la renta per cápita en España es diez veces mayor que la de Marruecos, en el caso de los países de origen de muchos de los centroafricanos la distancia sube hasta 30. Resulta difícil identificar la nacionalidad de los denominados subsaharianos, por el interés de los propios inmigrantes en no dar pistas y por la afición por nuestra parte al eufemismo y a despersonalizar el fenómeno. Junto con los marroquíes, forman hoy parte de la presión migratoria desde Marruecos ciudadanos de Camerún, Ghana, Senegal, Nigeria, Malí, también Argelia.
En 2013, con 3.237 inmigrantes localizados intentando llegar a las costas españolas, se ha registrado la menor cifra de la última década, la décima parte en comparación con un año especialmente crítico como 2006, cuando 39.000 inmigrantes irregulares llegaron a nuestras costas. Sin embargo, en 2013 las entradas de inmigrantes irregulares registradas en Ceuta y Melilla fue un 48,5% mayor que en 2012.
Ministro del Interior: “Las razones que llevan a este dato hay que buscarlas, primero, en la continua presión migratoria procedente del continente africano. Cuando se cierran las vías de la migración por embarcaciones, las mafias redirigen sus esfuerzos hacia las fronteras terrestres de España, en el norte de África. Hoy en día, Ceuta y Melilla son objetivo prioritario de las organizaciones criminales que trafican con personas. Hace casi una década fueron las islas Canarias. Hoy día son las dos Ciudades Autónomas”.

Yihad

Barrio de El Príncipe (Fuente: cadenaser.com).
El yihad (en árabe es palabra de género masculino), un esfuerzo personal de profundización religiosa, en el que sólo en casos extremos se asocia al uso de la violencia en defensa de la comunidad (guerra santa), ha generado el neologismo yihadismo como sinónimo de terrorismo islámico, adjetivo este último también discutible si nos produce rechazo la expresión terrorismo vasco. Más apropiadamente habría que hablar de salafismo para referirnos al extremismo religioso islámico, que deriva de sálaf (antepasado, predecesor, antiguo), en alusión a una supuesta edad de oro en los primeros tiempos del Islam (siglo VII). Dicho esto, los números no acompañan el tamaño de la preocupación que los aparatos de seguridad del Estado dicen tener sobre el radicalismo salafista de algunos ciudadanos ceutíes que se han ido a Siria y pueden regresar del frente con la práctica de la violencia bien aprendida. Retornados, les llaman, y ya se empezó a hablar del fenómeno con la invasión de Irak y el caos posterior, luego también con Libia. Fuentes de la seguridad del Estado indican que 17 ceutíes han viajado a Siria en los últimos años y se tiene constancia de que dos de ellos se han reventado en atentados suicidas contra las fuerzas de Al Ásad. El pasado enero la policía detuvo a uno de estos retornados en Málaga y en junio de 2013 se desarrolló una operación policial en Ceuta con ocho detenidos.

Militares y medios

Ceuta y otras plazas norteafricanas han desempeñado a lo largo de la historia un papel militar estratégico, en este caso de control del Estrecho, de defensa avanzada, función hoy desaparecida y convertida, para algunos, en fuente avanzada de inestabilidad.
En cuanto a los militares, parece que no escasean los oficiales de las Fuerzas Armadas preocupados por el alto número de soldados españoles de religión musulmana, un tercio de los destinados en Ceuta y Melilla, dudosos los mandos de su comportamiento en un hipotético conflicto con Marruecos.
Curiosamente en Ceuta y Melilla encontramos a los Regulares (1911) y la Legión (1920), dos cuerpos nacidos en los comienzos del siglo XX que podrían considerarse como un antecedente de la tropa profesional, y ambos integraron a soldados de religión musulmana, sin que se tengan noticias de que dudasen de la lealtad hacia quien les pagaba la nómina tanto en la ocupación colonial del norte de Marruecos como en la propia guerra civil española.
Lo que parece más claro es que el ingreso en las Fuerzas Armadas de miles de ceutíes -españoles y musulmanes al mismo tiempo- es sin duda un factor de integración social y laboral de peso en una ciudad, y especialmente en unos barrios como El Príncipe o Hadú, con unas tasas de paro, de absentismo y abandono escolar, de riesgo de pobreza, escandalosas.
Las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía ocultan su despliegue en Ceuta por razones de seguridad. El número de efectivos entre los tres cuerpos puede sumar 8.000, siempre ampliables con refuerzos desde la Península en caso de necesidad.
En cuanto a los medios materiales, la valla que separa Ceuta de Marruecos no ha dejado de crecer desde comienzos de los 90, cuando se pusieron en marcha millonarias obras de impermeabilización. De una frágil valla de alambre de 2,5 metros a la doble barrera actual de seis metros de alta, con camino de ronda y cámaras, sensores y avanzado aparataje tecnológico.

Procedimientos

La Guardia Civil tiene una profesionalidad acreditada a lo largo de los años en la vigilancia de la frontera, y medios para hacerlo. La última tragedia puede proceder de las situaciones límite que se viven casi a diario, que siempre pueden derivar en resultados no previstos; y también por un cambio en los procedimientos operativos. Existen indicios que apuntan hacia algún cambio de órdenes en los últimos tiempos.
Pruebas gráficas de este 6 de febrero y días cercanos muestran la devolución de inmigrantes desde suelo español a Marruecos sin mediar procedimiento judicial alguno, sin expediente de expulsión, devoluciones en caliente. Parece una práctica que se ha intensificado recientemente, aunque existan antecedentes en 2005.
El mayor esfuerzo del ministro del Interior la semana pasada en el Congreso fue desarrollar una alambicada explicación de que expulsar a Marruecos inmigrantes desde suelo español sin garantías no es expulsar a Marruecos inmigrantes desde suelo español sin garantías.
Aquí el ministro: “En ningún momento el objetivo del uso de los medios en la mar fue alcanzar a ninguno de los inmigrantes, sino hacer visible una barrera disuasoria (...)”. “En el mar no existen ni vallado ni señalización que delimiten un país del otro (…)”. “La Guardia Civil no puede llevar a cabo su labor de contención y rechazo en la línea fronteriza marítima, pues ello pondría en grave riesgo la integridad de quienes pretenden llegar a nado". Por este motivo, explicó, "se retrotrae la línea fronteriza marítima a la lengua de agua en la playa y los miembros de la Guardia Civil esperan a que los inmigrantes estén a salvo para llevar a cabo, en ese momento, el rechazo en frontera, con pleno conocimiento y aceptación por parte del Reino de Marruecos. No hay, por tanto, nada parecido a una devolución en caliente, sencillamente porque no hay entrada en territorio español".
El director de la Guardia Civil, con el chaquetón
del uniforme (Foto: Ministerio del Interior).
Jorge Fernández Díaz subrayó que, pese al efecto disuasorio que originaba la barrera, un grupo de 23 inmigrantes consiguió acercarse a menos de 25 metros, momento en que "se dio la orden tajante e inmediata de cesar el lanzamiento de medios para no poner en ningún caso en peligro la integridad de inmigrantes". Precisamente por esta circunstancia, ese grupo de personas llegó a la parte española de la playa –algunos auxiliados por la Guardia Civil-. De forma inmediata fueron rechazados y se hicieron cargo de ellos las Fuerzas marroquíes de las que habían escapado y que los estaban reclamando.

Fernández de Mesa

El director de la Guardia Civil se extrañaba hace unos días de que las ONG no se preocuparan de los agentes heridos. Lejos de seguir sus recomendaciones, se acumulan las denuncias nacionales e internacionales: SOS Racismo, Amnistía Internacional, el Comité Español de Ayuda al Refugiado. Un grupo de ONG ha presentado una denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado para que abra una investigación y que se depuren responsabilidades.
Fernández de Mesa ha respondido con instrucciones a los servicios jurídicos de la Benemérita para que presenten las "querellas criminales" que consideren oportunas contra todas aquellas personas "que han injuriado, calumniado y hasta presentado denuncias falsas" sobre su actuación.
Arsenio Fernández de Mesa fue delegado del Gobierno en Galicia entre 2000 y 2004, durante la catástrofe ecológica del Prestige. Algunas declaraciones suyas en noviembre de 2002: "Todo depende de las corrientes y de los vientos"; "El destino del fuel en el fondo del mar es convertirse en adoquín"; "El buque está, probablemente, al fondo"; "Hay una cifra clara, y es que la cantidad que se ha vertido no se sabe”; "Nadie puede saber lo que pasa a 3.500 metros de profundidad, donde están ahora los tanques".

El Príncipe

Un 26,2% de los espectadores de televisión –más de cinco millones de personas- se sentaron el pasado martes a ver una nueva serie de Telecinco que se desarrolla en el barrio ceutí de El Príncipe; las cifras suben hasta el 35,7% en Castilla-La Mancha y el 32,6% en Andalucía. El share –cuota de pantalla- es desconocido por la propia cadena desde hace un lustro para una serie de ficción, similar sólo a una final de algún campeonato deportivo. Para explicar la audiencia hay que pensar en la calidad cinematográfica de la serie y de los actores. Pero además muy probablemente se alíen en su favor una trama policíaca conseguida, con el protagonismo absoluto de una familia española de confesión musulmana. La realidad sociológica en este caso asoma a la pantalla y despierta el interés de la audiencia.

Fotografía del americano John Stanmeyer ganadora del galardón World Press Photo 2014. Inmigrantes africanos en la orilla de una playa de Yibuti tratando de buscar cobertura con sus teléfonos móviles.