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viernes, 3 de febrero de 2023

Comunicar de manera efectiva una realidad compleja


Las instituciones europeas suman la mayor maquinaria de comunicación pública del planeta, y aún así no resulta extraño escuchar la insatisfacción interna, y externa entre especialistas, sobre la falta de conocimiento ciudadano de su trabajo y actuaciones.
Las explicaciones pueden ser diversas: las siete instituciones comunitarias principales y las decenas de organismos no tienen como tarea comunicar Europa, sino su área de actuación específica; la agenda pública, periodística y política, sigue marcada fundamentalmente por un enfoque nacional, y así se interpreta lo que se produce en Bruselas; nadie comunica Europa en su totalidad, y si se produjera cabría preguntarse qué Europa existe como común denominador o qué proyecto europeo se persigue, la consigna de 'más Europa' se queda hoy corta como acicate u objetivo totalizador.
Como sucede con cada país, la relación de España y de los españoles con Europa es particular, se convirtió durante buena parte del siglo XX en anhelo político frente a la dictadura, un paraíso idealizado de desarrollo económico y libertades públicas, un más allá con una acumulación de expectativas difícil siempre de cubrir.
Con la integración de España en la entonces CEE tres décadas después de su nacimiento el enfoque cambió, ya como país miembro, se comenzaron a recibir fondos europeos de cohesión y estructurales -a cambio de ampliar el mercado y la liberalización económica- que han sido claves para la modernización del país.
En 2023 el objetivo ya no es -sólo- ser miembro o recibir ayuda al desarrollo, sino participar en las decisiones e impulsar políticas y consensos, como ha ocurrido con los fondos Next Generation o en materia de energía. Por primera vez en décadas, compartimos desafíos y perseguimos soluciones también compartidas.
La Unión Europea es una gran maquinaria de comunicación, pero tan importante es su condición de formidable fuente de información, en ocasiones especializada, siempre de interés, para 450 millones de personas ciudadanas de los países miembro y también para el resto de la comunidad internacional.
La Oficina en España del Parlamento Europeo difundía a comienzos de 2023 un estudio en el que señalaba que el 57% de las leyes aprobadas por el Parlamento español en 2022 derivaban de directrices y decisiones europeas, de 73 leyes aprobadas un total de 42 están vinculadas con la UE, 21 responden al mandato de aplicación de reglamentos comunitarios o a la transposición al ordenamiento jurídico interno de España de directivas aprobadas por el Parlamento Europeo y el Consejo; el resto de normativas aprobadas respeta también la línea de actuación marcada desde las instituciones de la UE.
La Unión Europea, el nivel de decisión comunitario, marca como nunca la actividad política y la realidad ciudadana de los Estados miembro, y con una progresión creciente: el 57% vinculado con Europa de las leyes aprobadas por el Parlamento español en 2022 fue el 51% en 2021, representó el 50% en 2020 y el 42% en 2019.
El peso de la normativa consecuencia de Europa es tan relevante que su seguimiento resulta imprescindible para el ámbito político o empresarial, pero también para el ciudadano. Podríamos decir que casi todo pasa por Bruselas, y para el común eso significa que la UE es fuente informativa de incalculable valor si se quiere conocer y comprender la actualidad.
En este marco multifacético de complejidad institucional -aunque accesible-, de diversidad de objetivos de comunicación, de densidad informativa, se mueve el Movimiento Europeo, plataforma principal en España a favor de la construcción política de Europa, punto de encuentro de la sociedad civil, profesional, institucional y académica -decimos-, ya con casi 75 años de trayectoria, parte de una amplia red europeísta con presencia en 34 países y 15 Comunidades Autónomas.
Resulta aclaratorio destacar que el Movimiento Europeo acapara también una serie de factores particulares no fáciles de comunicar: cuenta con miembros a título individual, pero también es asociación de asociaciones; en las actividades del Movimiento se encuentra el análisis académico de especialistas en Relaciones Internacionales y Unión Europea; pero también destaca el activismo político promoviendo un avance del proyecto europeo más o menos federal, más o menos social según preferencias; componente académico, componente activista, muchas veces protagonizado por jóvenes, componente también institucional, como colaborador necesario de la UE en la difusión de políticas o como agente de la sociedad civil en iniciativas de la importancia de la Conferencia sobre el Futuro de Europa recién celebrada en 2021/22.
Esta más revista que newsletter 'Europa en movimiento' es órgano de comunicación del Movimiento Europeo en España desde 2014 y cumple 50 números, 34 de ellos desde que en septiembre de 2019 quien esto escribe se incorporó como editor de la publicación, de periodicidad desde entonces mensual y rigurosamente periódica incluso en pandemia, en una trayectoria que coincide con la última legislatura comunitaria.
'Europa en Movimiento' se distribuye digitalmente entre más de un millar de destinatarios que incluye responsables políticos de las instituciones comunitarias y Gobiernos nacionales, parlamentarios, periodistas especializados, académicos, profesionales y ciudadanos, además de su difusión por redes sociales.
A través de sus páginas se intenta comunicar la intensa actividad pública del Movimiento Europeo en España; por estas páginas han pasado asuntos del calado del bréxit, el covid, los fondos Next Generation, el Año Europeo de la Juventud, la Conferencia sobre el Futuro de Europa, la respuesta de la UE a la invasión de Ucrania..., y lo que venga de importancia ahí tendrá su espacio. 
Europa desde España ya no es sólo un objetivo de libertades y desarrollo, no es exclusivamente fuente de financiación, es parte integrante de la gobernanza y toma de decisiones multinivel, es el marco mancomunado desde donde nuestro país ha decidido intervenir en casa y en el mundo.
El Movimiento Europeo es actor comprometido desde la sociedad civil del proyecto europeo, referente fiable para tomar el pulso y explicar Europa, y desde esta publicación contamos la actividad propia y la comunitaria, un doble gorro de actuación y análisis, un vehículo para trasladar información y entenderla, tarea tan compleja como ilusionante y necesaria para todo aquel que desee ser parte activa de nuestro tiempo.

Artículo publicado en 'Europea en movimiento', revista del Movimiento Europeo en España.





jueves, 17 de noviembre de 2022

España y su Defensa

Monumento a la Legión erigido en Madrid
ciudad en noviembre de 2022.

La Defensa de España (fronteras, intereses, valores, sin concretar mucho), la Defensa de los españoles (foco en la ciudadanía) y la defensa de quienes viven de la Defensa (empleados públicos, industria), pueden coincidir, quizá debieran coincidir, pero no son los mismo; la Defensa sería probablemente la suma de todo. 
El caso es que fui invitado hace pocas semanas en un ámbito restringido a hablar de la Defensa y España, con tres indicaciones orientativas del debate o los intereses de la audiencia: uno general, otro de opinión pública y un tercero de industria de Defensa. 
Traigo aquí no lo que allí se habló ni lo que dije, sino lo que llevé en la cabeza; reconociendo que estos ejercicios generalistas tienen su dificultad, y que la reacción más racional ante una oferta de este tipo hubiera sido no decir una palabra o escribir 774 páginas.
Siempre es relevante identificar al que habla, en mi caso el foco es el de la comunicación y del análisis de las políticas públicas, información que permite confirmar o descartar la habitual confusión de papeles: muy a menudo encontramos políticos en el papel de periodistas, funcionarios en el de políticos, periodistas y analistas en el de activistas.
Sobre cada uno de los acercamientos a la Defensa señalaré, utilizando la expresión anglosajona, un elefante en la habitación, un tema incómodo y presente sobre el que nadie habla o le apetece tratar en público.

Defensa y España

La política de Defensa en España está lógicamente condicionado por la moción de censura que acabó en junio de 2018 con el Gobierno conservador del Partido Popular presidido por Mariano Rajoy (ligado a la publicación de una sentencia sobre corrupción en su partido) y las elecciones generales de diciembre de 2019 que llevaron al Partido Socialista a formar un Gobierno de coalición con Podemos.
El marco de la Defensa en España está escrito en documentos como la Directiva de Defensa Nacional de 2020, la Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2021, la Brújula Estratégica de la Unión Europea de marzo de 2022 y el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN aprobado en la cumbre de Madrid de junio de 2022, documentos todos imprescindibles para el interesado, cuyo orden cronológico quizá debiera haber sido al revés (OTAN, UE y luego España con seguridad y finalmente Defensa).
Luego viene la realidad a poner a prueba documentos y estrategias, el momento concreto que todo lo altera. La actualidad de España en noviembre de 2022 en estos asuntos de seguridad y defensa está marcada claramente por dos circunstancias: la invasión de Ucrania del 24 de febrero, y la respuesta de la UE con España incluida; y la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado para 2023, que contemplan un crecimiento de los fondos de Defensa del 25% (sumaría un incremento de más del 40% con el actual presidente del Gobierno).
Desde otra perspectiva a más largo plazo, en España vivimos dos procesos de calado no concluidos. Por una parte, la creación desde aproximadamente el cambio de siglo de un sistema de seguridad nacional, que va mucho más allá de un departamento de coordinación en Moncloa, implica un cambio de perspectiva no rematado. Existe una ley de seguridad nacional, un consejo de notables que preside el rey Felipe, un comité de situación más operativo y discreto engrasado durante la pandemia, una estrategia de seguridad nacional, un informe anual, pero no un consejero de seguridad nacional.
Un segundo proceso, directamente ligado a la organización y la eficacia militar, es el recorrido hacia lo conjunto, impulsado desde la Ley de Defensa de 2005; se trata de un largo camino hacia la acción conjunta de los tres ejércitos, bajo un mando unificado en el JEMAD -al parecer aún no asumido desde los ejércitos-, en los ya seis espacios de actuación (tierra, mar, aire, espacio, ciberespacio y, el último en incorporarse, el ámbito cognitivo).
Sorprende que las inercias y autonomía de los ejércitos de Tierra, Aire y de la Armada continúan pasados 35 años después de crearse el Ministerio de Defensa y quedar englobados en su estructura, ministerio/poder civil al que desde el mundo uniformado se sigue observando desde la desconfianza, la injerencia en su actuación y la obstrucción en la deseada relación directa con el jefe del Estado, obviando que por mucho mando supremo que le reconozca la Constitución no dirige las Fuerzas Armadas.
El marco imprescindible de la Defensa en España es la OTAN (léase Estados Unidos en la Alianza además de acuerdo bilateral) y la Unión Europea.
El elefante en la habitación sobre la Defensa de España es la posibilidad de tener que hacer frente a una amenaza no compartida con nuestros socios de la OTAN o de la UE, a pesar del artículo 5 de la Alianza y el 42.7 del Tratado de la UE sobre asistencia mutua, es decir, la desestabilización del norte de África, es decir, un conflicto abierto con Marruecos. Un enfrentamiento con el vecino del sur se presenta como una posibilidad remota, teniendo en cuenta los intereses de Estados Unidos en ambas orillas o la diferencia de renta de uno a diez, lo esperable es que las tensiones se jueguen con estrategias híbridas en la zona gris, como las 12.000 personas que cruzaron la frontera de Ceuta en mayo de 2021 en apenas 48 horas; a la contra juega el ejemplo de Ucrania, muy lejos del gris, o que las autocracias por regla general no son previsibles en ningún lugar del planeta.

Opinión pública y Defensa

Cada país tiene su historia y su sensibilidad, que han de tenerse en cuenta para el desarrollo de cualquier política pública y aún más los instrumentos dedicados a defender al ciudadano de amenazas.
Las relaciones de los españoles con la Defensa y las Fuerzas Armadas y el mundo militar están marcadas por la Guerra Civil de los años 30 del siglo XX; por la no participación de España en ninguna de las dos grandes guerras europeas y luego mundiales del pasado siglo; por el hecho de que no fuimos liberados por los aliados desembarcando en nuestras playas (sí lo hicieron en Casablanca y Normandía, por ejemplo); por los acuerdos de Defensa firmados en 1953 entre la dictadura de Franco y EEUU, reeditados hasta la fecha;  por 40 años de dictadura con un fuerte componente militar (aparte del jefe del Estado, alrededor del 25% de ministros y procuradores en Cortes fueron militares); por el golpe de Estado de 1981 y otros intentos cercanos. 
La cúpula militar española actual entró en las academias de oficiales con Franco vivo y salieron licenciados antes de la Constitución; hasta el año 2006 una estatua ecuestre de Franco ocupaba lugar principal en la Academia General Militar de Zaragoza, con el peregrino argumento de que fue director del centro, como si en las calles alemanas hubiera estatuas de homenaje al Hitler pintor; aún hoy el dictador da nombre a una sección de la Legión.
Cambios sociológicos y políticos profundos equiparan hoy las relaciones entre ciudadanía española y Defensa y las FAS a cualquier otro país: la consolidación de la democracia (fin del ruido militar desde finales de los 80); la integración en la OTAN; las operaciones internacionales en las que han participado militares españoles, que ya nadie llama operaciones de paz (Angola y Namibia en 1989, Centroamérica, ex Yugoslavia, Líbano desde 2006, entre otras); el fin del servicio militar en el cambio de siglo, positivo, en contra de lo que algunos opinan, la experiencia de los españoles era con una gran organización ineficiente; la creación de la UME en 2005 para actuar profesionalmente en emergencias. Los españoles valoran hoy ante todo la profesionalidad de sus Fuerzas Armadas, un cambio realmente histórico.
La última gran encuesta pública que ha preguntado a los españoles por seguridad y amenazas se la debemos a la Fundación Alternativas, a la empresa 40DB y a la financiación del Ministerio de Defensa en enero de este 2022, con unas conclusiones relevantes: europeísmo de los ciudadanos en relación con su seguridad; transversalidad de las amenazas (pandemias, cambio climático, mayor peso que el riesgo de conflicto militar); y diversidad de enfoques, por orientación política, edad o sexo. A los ciudadanos que así se expresan debe ir orientada la Defensa.
En esta encuesta, realizada antes de la invasión de Ucrania, a la pregunta sobre las principales amenazas para la seguridad de España, los encuestados señalan en primer lugar la propagación de enfermedades infecciosas, seguido de terrorismo internacional, cambio climático y desastres naturales, ciberataques, flujos migratorios, desinformación y polarización, crisis de suministros, inestabilidad Mágreb y Sahel, armas de destrucción masiva, China, conflictos armados, Rusia y EEUU.
Los españoles encuestados opinan que las organizaciones con mayor capacidad para proteger a los ciudadanos frente a esas amenazas son, en primer lugar, la Unión Europea (25%, de las respuestas, mayor apoyo cuanto más joven es el encuestado); seguida de la OTAN con el 18% (más respaldo en mayores de 55 años); y el Estado español es mencionado como garante por un 13%.Tres de cada cuatro encuestados consideran que España debería abogar por una Europa de la defensa, con una mayor coordinación entre los Estados miembros de la Unión Europea y menor dependencia de EEUU.
En relación con la opinión pública, el elefante en la habitación sería la identificación de la Defensa, de lo militar, con una franja de la ciudadanía de orientación política ultranacionalista y extrema, la que correspondería por ejemplo con los abucheos al presidente del Gobierno si es de izquierdas en el desfile del 12 de octubre, nunca criticado desde la oposición conservadora.Cualquier gran política pública, con gran volumen de presupuesto, necesita la complicidad de la sociedad, la legitimidad de su respaldo. El peligro sería que la Defensa de España no tuviera en cuenta la diversidad de los españoles, sino que responda a un país inventado, a una sociedad inexistente.
"Es patente el desapego antipatriótico de los votantes de la izquierda sociológica", ha dejado escrito en sus memorias el penúltimo JEMAD, que fue nombrado por la ministra Cospedal y estuvo aún un par de años bajo Gobierno PSOE; es curioso que nunca se utilice la expresión 'derecha sociológica', parece en este caso un fenómeno natural.

Industria de Defensa

España es el séptimo exportador mundial de material de defensa y de doble uso, reflejo de una importante industria como sector y de empresas competentes, menos creadora de gran número de empleo que sí especializado y con tecnología avanzada, en muchos casos de carácter dual.
Lejos quedan los tiempos en los que cada ejército tenía detrás en simbiosis una empresa pública. Santa Bárbara fue privatizada durante la fiebre de adelgazamiento del sector público en el cambio de siglo por cinco millones de euros, aunque el Tribunal de Cuentas certificó más tarde que la venta costó 500 millones al erario público. En aquellas fechas, la pública CASA se integró en EADS, ahora Airbus, a cambio de un 5% de la multinacional. La Armada es la única que aún mantiene con los astilleros públicos Navantia una estrechísima relación con la industria.
Tras Airbus y Navantia, Indra parece ser la empresa llamada a ser el gran actor empresarial nacional en este sector, con un 26% de sus acciones en manos de la pública SEPI, y así lo muestra su no bien recibida elección como coordinador nacional en el programa del futuro caza europeo FCAS, junto con Dassault y Airbus en Francia y Alemania. 
Parece claro que la industria española de Defensa encara una nueva época de bonanza por parte de los Presupuestos Generales del Estado de los que depende, si bien no se ha alterado el sistema de financiación de los grandes sistemas de armamento a larguísimo plazo que hace que hoy estemos pagando aún las decisiones de compra del anterior ciclo inversor.
En éste como en todos los apartados relacionados con la Defensa aparece la UE, con una alta participación española por ejemplo en 28 de las 60 iniciativas en marcha en el marco de la PESCO, cooperación estructurada permanente que Bruselas ha puesto en marcha, que no conforma una política de Defensa pero se va avanzando con proyectos industriales conjuntos.
El gasto en defensa de los 27 miembros de la UE está creciendo significativamente hasta alcanzar los 214.000 millones de euros en 2021 (un 6 % más que en 2020), cuatro veces el de Rusia y casi lo mismo que China; la previsión es que siga aumentando con fuerza en los próximos ejercicios y tiene pendiente que ese gasto sea coordinado. Hasta el momento no existe un mercado europeo de Defensa, todos los países priman la industria propia, salvo los casos de programas multinacionales y consorcios.
No avanzará Europa en Defensa si no avanza Europa como proyecto federal (que incluye su pilar social); las últimas decisiones como respuesta a la pandemia, con el endeudamiento común y los fondos europeos de recuperación, más las decisiones tomadas en Defensa apuntan hacia ese avance federal necesario para que se traslade a las decisiones sobre seguridad común.
En este ámbito de la industria -sea española o europea- uno podría preguntarse si la economía responde a los intereses nacionales de seguridad o a otras lógicas más relacionadas con la rentabilidad y los beneficios de los accionistas.
Hablando de elefantes, en este caso parece claro que la industria de Defensa española, ni de la ningún otro país, tiene el tamaño y la autonomía suficiente para fabricar todos los sistemas de unas Fuerzas Armadas con todas las capacidades militares, parece imponerse a medio plazo cierta especialización entre los ejércitos y las industrias de los 27 y programas de desarrollo conjunto.

Cierre

El análisis de las encuestas ofrece un resultado paradójico: España es un país seguro que los españoles no reconocen como tal, en un mundo inseguro que no nos lo parece.
Existe unanimidad entre los agentes afectados sobre la necesidad de implicar a la sociedad en temas de Defensa, unanimidad en el discurso que no se acompaña con un comportamiento que alimente esa implicación deseada, más allá de recibir el aplauso o el apoyo acrítico. 
En cualquier caso, sobre la salud de la Defensa con mayúscula y de las tres defensas primeras -la de España en abstracto, la de los ciudadanos españoles y la de quienes trabajan directamente en ella- se podría decir que cualquier tiempo pasado fue peor.
Pero la Defensa no es una religión, es una política pública, debatible, con opciones distintas, y necesitada de rendición de cuentas y evaluación de resultados. Existe en este sentido recorrido por delante, tanto en España como en la Unión Europea.

Artículo publicado originalmente en Blog IDAPS.


martes, 19 de julio de 2022

Embajador checo: "Europa es más que la UE"

Ucrania omnipresente y su reconstrucción, el suministro energético de la UE especialmente el próximo invierno y una mirada amplia sobre Europa y sus intereses centran el arranque de la presidencia semestral de la República Checa del Consejo de la Unión Europea, donde acaba de suceder a Francia y cederá el testigo a Suecia a comienzos de 2023 en esta responsabilidad.
Así lo transmitió este 15 de julio el embajador de la República Checa en España, Iván Jancarek, durante un desayuno informativo organizado por el Movimiento Europeo en la sede de las instituciones europeas en Madrid, recuperando esta fórmula de presentaciones y debate que se había visto restringida durante los últimos meses como consecuencia de la pandemia provocada por el covid.
"Hay que evitar que en el siglo XXI volvamos al siglo XIX", señaló el embajador, en relación con la invasión de Ucrania y la amenaza a Europa que supone "el ataque ruso a nuestros valores e intereses", lo que obliga a reforzar los instrumentos de Defensa y paliar sus consecuencias.
En este sentido, la reconstrucción de Ucrania, la Defensa -reconociendo el protagonismo de la OTAN en la defensa territorial- y la energía copan tres de los cinco ejes de la Presidencia Checa, junto con la economía -acuerdos de libre comercio- y la defensa de la democracia dentro y fuera de nuestras fronteras. 
En relación con la energía, Jancarek hace hincapié en la importancia de superar el próximo invierno, para lo que pide la solidaridad de todos los socios europeos.
El embajador de la República Checa trasladó un mensaje realista sobre su presidencia, tanto por la agenda prevista -"siempre sucede algo" que cambia las previsiones-, como por la fuerza de esta responsabilidad semestral, en la que más que imponer una agenda "somos mediadores entre países y entre instituciones, el objetivo es alcanzar un compromiso aceptable por todos", y se mostró partidario de alcanzar resultados concretos y útiles más que largas negociaciones o reformas institucionales que se prolongan en el tiempo.
En cualquier caso, Iván Jancarek trasladó una mirada de largo alcance geográfico en el desayuno organizado por el Movimiento Europeo. Por una parte, se mostró partidario de avanzar en la ampliación de la UE a los países tanto candidatos como Ucrania o Moldavia como a otros de los Balcanes interesados como Albania, Serbia o Bosnia.
El embajador de la República Checa hizo asimismo varias referencias a la "comunidad política europea" a la que se puedan incorporar países que comparten los valores de la Unión Europea pero que no pertenecen al club, iniciativa del presidente Macron durante su presidencia (Reino Unido, Suiza o países pequeños como Andorra fueron citados en este sentido por el embajador).
Jancarek mostró además la disposición checa para avanzar en acuerdos de libre comercio con Chile, México, desbloquear el ya negociado con Mercosur, e incluso su interés llegó al Indo-Pacífico (Australia, Indonesia) donde "China no es enemigo, pero sí rival sistémico".
Preguntado por los asistentes, definió el grupo de Visegrado (formado por Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa) como una asociación de cooperación regional, pero menos cohesionada que en el pasado, cuando se oponía a muchas de las políticas de la UE.
El acto estuvo presentado y moderado por Francisco Aldecoa, presidente del Movimiento Europeo, que compartió cierto sentimiento de decepción por la concreción de las conclusiones de la Conferencia sobre el Futuro de Europa que se ha desarrollado entre mayo de 2021 y mayo de 2022, y su escasa incidencia sobre la opinión pública. 
En relación con la Conferencia, la directora de la Representación de la Comisión Europea en España, María Ángeles Benítez, señaló que el Consejo Europeo celebrado este junio al final de la presidencia francesa tenía el papel de tomar postura sobre esas conclusiones.
A partir de ahí, Benítez informó -en línea con la Comunicación aprobada el 17 de junio- que deberá ser la Comisión Europea el organismo que concrete las iniciativas que desarrollen lo marcado por la Conferencia sobre el Futuro de Europa, y emplazó a los interesados al Discurso sobre el Estado de la Unión de la presidenta Von der Leyen que se celebrará el próximo 14 de septiembre.
La directora de la Representación de la Comisión Europea en España añadió que además de reformas institucionales, es mucho lo que la Unión Europea puede hacer en cumplimiento de la Conferencia con los instrumentos de los que ya dispone.

Artículo publicado en la revista de julio de 2022 del Movimiento Europeo en España.

lunes, 14 de febrero de 2022

Preguntas sobre Defensa

Artículo publicado también en Blog IDAPS.

La seguridad, la defensa, los asuntos militares revisten tanta importancia que muy a menudo las decisiones y actuaciones pierden el contacto con el ciudadano defendido -a veces incluso con el país protegido-, se desconoce qué opina y cuáles son sus inquietudes, como mucho se critica a ciudadanos y sociedad por su desconocimiento de los asuntos geoestratégicos, se echa en falta una sociedad con el sentimiento patriótico de la República Popular Socialista de Albania de Enver Hoxha (1946-1992), la querencia hacia el himno nacional de los franceses con la Marsellesa (ligada al antifascismo y al cine, todo sea dicho); no logra comprender mucho especialista cómo es posible que los españoles no planten mástil y bandera en el jardín como hacen nuestros aliados norteamericanos, o en la maceta del balcón de su piso; no se entiende que el ciudadano no respalde acríticamente, sin debate público ni información, el multimillonario presupuesto destinado a seguridad interior y exterior.

Afortunadamente traemos aquí una excepción. La Fundación Alternativas ha presentado este mes de enero el estudio ‘¿Qué amenazas enfrenta la seguridad de España y quién la protege? Cultura de la defensa en España’, en el marco de una colaboración estable con el Ministerio de Defensa y realizada por la empresa 40db que dirige la socióloga Belén Barreiro, quien fue presidenta del Centro de Investigaciones Sociológicas allá al comienzo de siglo, por su segundo lustro. Esta encuesta se realizó entre diciembre de 2021 y enero de 2022, entrevistas asistidas por ordenador a 800 ciudadanos.

La encuesta es novedosa por existir y por su contenido.

Uno de los asuntos que los encuestadores destacan de la investigación es que seis de cada diez españoles se consideran poco o nada informados sobre asuntos de defensa y de seguridad nacional. Este grupo poblacional representa el 61,4% de la ciudadanía, mientras que el 36,7% opina estar bastante (31,2%) o muy (5,5%) informado en este apartado. Las mismas cifras se pueden interpretar en sentido contrario, que más de un tercio de los españoles se considera informado y por tanto interesado sobre asuntos de defensa (la información a uno le llega, y también se busca si le interesa), porcentaje similar al de población que en otros estudios aparece como interesada e informada sobre asuntos internacionales y política exterior, lo que supone una parte de la ciudadanía bastante considerable.

En cuanto al contenido, cabe interpretar -entre otros muchos- tres aspectos de la percepción ciudadana y la cultura de defensa en España: europeísmo, transversalidad de las amenazas y diversidad de enfoques.

Europeísmo

En lo que se refiere a las instituciones, una cuarta parte de los ciudadanos (24,9%) opina que la UE es el organismo con más capacidad de protección frente a las amenazas, con un 39% ente los jóvenes de 18 a 24 años y un 34,7% entre los de 25 a 34 años; mientras que la OTAN obtiene un 17,8% de las respuestas y los recursos exclusivamente nacionales alcanzan un 12,6%.

Existe un amplio apoyo a la creación de una brigada común europea (First Entry Force): dos tercios están a favor. En la misma línea, una mayoría amplia (68,1%) se muestra a favor de la idea de una mayor autonomía estratégica de la UE con respecto a EEUU. Asimismo, un 74,4% está de acuerdo con que España abogue por una Europa de la defensa.

Transversalidad

Los riesgos y amenazas saltan las fronteras de los organismos clásicos destinados a estos menesteres e incluso en ámbitos tradicionales ya no pueden actuar en solitario.

Entre las principales amenazas para la seguridad de España, la propagación de enfermedades infecciosas ocupa el primer lugar, con un 44,4%, seguida del terrorismo internacional (42%); el cambio climático y los desastres naturales (40,8); los ciberataques a sistemas (32,8%); los flujos migratorios (31%); y la desinformación y la polarización política a nivel nacional. El poder y la influencia de Rusia y Estados Unidos no son percibidos por los españoles como una amenaza, ya que menos del 6% así lo considera.

En lo que respecta a los actores internacionales, más de la mitad de los encuestados (53,5%) cree que el ISIS y los grupos yihadistas del Sahel representan un riesgo alto para España. Sobre una hipotética amenaza de China, el 20,2% ve un riesgo alto; el 33,9% medio; el 33,3% bajo. Acerca de los países del norte de África, el 40,6% de los encuestados cree que el riesgo de sufrir un ataque procedente de esa zona es medio; el 25,5% bajo y el 21,4% alto. Si la ofensiva llegara desde Rusia, el 37,4% ve un riesgo medio, mientras que un 19,7% opina que es alto y un 29,1% bajo. Por su parte, un supuesto ataque de Estados Unidos a España se valora en la encuesta con 55,3% de riesgo bajo, 22,8% medio, y tan sólo el 9,5% ve un riesgo alto.

Diversidad

Destaca en la encuesta la diferente opinión del ciudadano que se sitúa a izquierda o derecha, con lo que se percibe claramente que como cualquier otra política pública, existe variedad de visiones y opiniones sobre seguridad y defensa, diversidad en el enfoque por supuesto ideológica, también generacional e incluso entre mujeres y hombres. 

Sobre amenazas, los desastres naturales preocupan a una amplia mayoría de votantes de UP (el triple que a los simpatizantes de la derecha extrema). Por su parte, los votantes de VOX se muestran muy sensibilizados hacia la hipotética amenaza que proceda de los flujos migratorios o de países del norte de África y la zona al sur del Sáhara.

Que se reclame como política de Estado un área de la actuación del Gobierno, sea la Exterior, Defensa u otra, puede tener dos explicaciones: que estemos haciendo frente a una emergencia nacional y se requiera unidad de acción (conflicto armado con un vecino; o imaginemos una situación disparatada como una pandemia que llegara hasta a la reclusión de los españoles en sus casas), en cuyo caso podría estar justificada; o la segunda opción, que se exija unanimidad para aislar al discrepante. 

La realidad es diversa incluso sobre asuntos de defensa y seguridad, y existen diversos enfoques y matices, más allá de la defensa del atlantismo o la reclamación de mayor presupuesto sin mayor explicación de estrategia y medios necesarios.

CIS aparcado

En relación con su existencia, esta encuesta de Alternativas-40db se trata del mejor acercamiento (conocido) entre opinión pública y demoscopia y seguridad desde que el Centro de Investigaciones Sociológicas preguntaba a los españoles sobre Defensa y Fuerzas Armadas, costumbre abandonada hacia 2017 (cuando el CIS no era criticado). 

El CIS ha venido realizando una encuesta cada dos años, en coordinación con el Ministerio de Defensa, desde 1997. Aquellas encuestas permitían hacer comparaciones y evolución de la opinión pública en un plazo prolongado.

El CIS / Ministerio de Defensa incluía en aquellas encuestas preguntas sobre la cantidad de orgullo de ser español, la emoción del encuestado al contemplar la bandera o escuchar el himno, con resultados bastante elevados, referencias simbólicas de la conciencia nacional (una determinada conciencia nacional), que con mucha frecuencia se mezclan interesadamente con la seguridad. No sabemos si no gustaron las respuestas de los españoles, si el cuestionario había quedado algo desfasado u otro motivo, el caso es que aquellos estudios (clicando aquí, artículos propios glosando estas encuestas) revelaban que lo que más valora la sociedad española de sus Fuerzas Armadas es la profesionalidad de sus integrantes y actuaciones, más allá de valores difusos de gran éxito interno como la disciplina o el espíritu de sacrificio.

El estudio de Alternativas revela hoy ciertas inercias del presente (pandemias), del pasado (Estado Islámico, hoy objetivamente a la baja) y probablemente la opinión ciudadana sobre Rusia sería en este momento diferente y aparecería con mayor preocupación, por el clima de opinión creado durante las últimas semanas por todas las partes (excepto la amenazada Ucrania, que ha hecho varios llamamientos a evitar la sobreactuación).

Seguridad objetiva y subjetiva

Cabe destacar también que en asuntos de seguridad influyen factores objetivos (asesinatos por habitante, plantillas de la Guardia Civil y Policía, ahora recuperando los niveles de 2008) y subjetivos (cómo nos sentimos de seguros), y en las decisiones a veces se busca incidir en una variable más que en otra.

Por mencionar un ejemplo, el ayuntamiento de Majadahonda (70.000 habitantes, periferia residencial de Madrid, Gobierno de coalición PP-VOX) acaba de anunciar la instalación de 118 cámaras por las calles del municipio, con una inversión de cuatro millones de euros, despliegue que muy probablemente se dirija a la sensación subjetiva de seguridad de los vecinos y al negocio de los proveedores, más que a reducir los índices de criminalidad. Se persigue controlar incluso la entrada y salida de ciudadanos del municipio para detectar posibles delincuentes, de donde se induce lectura generalizada de matrículas e incluso reconocimiento facial.

El ciudadano interesado en seguridad, defensa, Fuerzas Armadas o política exterior, debería estar alerta sobre esta distinción entre seguridad objetiva y subjetiva; reclamar de sus responsables públicos (también privados) debate y explicación sobre decisiones y recursos (hace pocas semanas se aprobó en Consejo de Ministros cerca de dos mil millones de euros en un programa de drones que no mereció una simple rueda de prensa); y exigir que sea consultado cada cierto tiempo. Porque la seguridad es un instrumento público al servicio del ciudadano, no una fe que deba ser catequizada entre una feligresía descreída.

Sugerencias