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martes, 30 de enero de 2018

Duplicar el gasto en Defensa

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Tres criterios universales para analizar un asunto complicado: tomar perspectiva, distancia; compararlo con casos similares; y el tercero es aplicar el mismo sistema en el análisis que normalmente utilizamos con otros de la familia.
Ahora empleemos la plantilla al aparente compromiso de duplicar el gasto en defensa en España, aparente compromiso porque se dice que es una imposición de la OTAN -de la que formamos parte y donde se aprueban las cosas por unanimidad; algo parecido a destinar un 2% del PIB se acordó en una cumbre de 2014, porcentaje que nadie cumple excepto Reino Unido y la Grecia de las cuentas quebradas- y aparente porque aparentemente el Gobierno Rajoy ha asumido el objetivo.
Perspectiva: tomemos en esta ocasión distancia temporal. Dice la ministra del ramo que el objetivo es duplicar el presupuesto en siete años (estaremos entonces en 2025), pero será menor el crecimiento en los primeros años y más acelerado en el arranque de la próxima década, con lo que aplaza el cumplimiento a la legislatura 2020-24, hoy se vende el compromiso (caso similar a lo que parece estarse fraguando con la equiparación salarial de las fuerzas policiales con el que más gane) y el que venga que aplique.
El horizonte temporal es aún más amplio que el sugerido por De Cospedal. Resulta que los grandes programas de armamento con el sistema seguido en los últimos años se comienzan financiando a coste cero para las empresas con ayudas de I+D que concede el Ministerio de Industria y se cargan con fuerza en el Ministerio de Defensa cuando éste recibe el grueso del material pasadas dos décadas, por tanto las decisiones que hoy se tomaran de adquisición serán un problema financiero serio para Defensa en 2038.
Comparación: se cuenta con la experiencia acumulada en los grandes programas que hoy asfixian los presupuestos del Ministerio de Defensa, cuya decisión político-industrial se tomó... pues allá por las dos legislaturas de José María Aznar como presidente del Gobierno, entre 1996 y 2004. Tanto interés hubo en poner en marcha aquellos programas que incluso el consejo de ministros tomó no pocas decisiones y se firmaron contratos con el Gobierno en funciones, entre las elecciones y la toma de posesión de Zapatero.
La comparación de ciclos inversores nos aclara que al larguísimo plazo de financiación de los programas de armamento se añade el larguísimo plazo de desarrollo de esos materiales, con lo que fácilmente puede pasar entre ambos medio siglo, de donde se deduce que tenemos unos ejércitos equipados con criterios anteriores a la caída del muro de Berlín.
La comparación con otros países nos lleva a un método homogéneo de medir el gasto militar, que puede ser el de la OTAN o el del sueco SIPRI, y en ambos casos calculan el gasto de todo el Estado, aquí de nada sirve distribuir o camuflar el presupuesto entre varios ministerios. Y otra consideración de importancia es que se habla de porcentaje del PIB, por lo que en una década si la economía crece a un 2% anual sumará un 20% añadido a lo que se anuncia que va a crecer el presupuesto de Defensa, que debería ser entonces del 120%.
A todo esto es importante añadir la dimensión militar, de defensa y seguridad de la Unión Europea, que parece avanzar por el impulso político de los últimos meses, y según se dice lideramos en compañía de otros. Si se amplía una política común o coordinada en asuntos militares tendrá una repercusión en el presupuesto, quizá hasta un ahorro, dependiendo de lo que cada uno haga y lo que decidan los aliados comunitarios a 27 ó 28.
Perspectiva temporal y comparación europea, requieren los dineros de la defensa.
Mismo sistema de análisis: si cualquier ministerio o área de la Administración pública pide que se duplique su presupuesto la pregunta que surge en automático es para qué. Las cuentas de Defensa o la desinformación de Putin no pueden tener un apartado propio para juzgarlos, habrá que aplicar la lógica racional que utilizamos en todos los casos de recursos públicos y en la comunicación impulsada por jefes de Estado (o de Gobierno).
El presupuesto del Estado español en asuntos militares y de seguridad principalmente exterior dependerá de las necesidades que se tengan, hoy y en 2038, a su vez una consecuencia directa de las amenazas que se quieran cubrir o enfrentar. La reciente Estrategia de Seguridad Nacional no aclara el asunto. Habrá que estar atento a las explicaciones que ofrezcan luz sobre si la ciberdefensa es más costosa que las fragatas antisubmarinos nucleares de la URSS, por ejemplo. Si nos logran convencer de que la desinformación es una amenaza militar, con el coste de un caza de combate se podrían contratar 150 periodistas barra profesionales de la comunicación durante 25 años.
Nada de lo anterior se dirige contra la decisión de duplicar el gasto en Defensa, es imposible juzgarlo, se critica aquí el procedimiento. Si no hay explicaciones será porque no se tienen argumentos o no se desea compartirlos, y entonces la lógica general dice que las decisiones serán fruto de la inercia de lo que ya se ha hecho en el pasado, de la fuerza de los intereses industriales y del corporativismo dentro de cada uno de los tres ejércitos y de las Fuerzas Armadas que los agrupa, en proporción distinta entre los tres factores que para calibrar con decimales y porcentajes requeriría darle otra pensada.

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martes, 9 de mayo de 2017

Gasto militar y Felicidad Nacional Bruta

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Existe una corriente de opinión, léase de presión, que ha extendido la necesidad de que España destine el 2% del PIB a Defensa, sin concretar en qué, por qué ni cómo. El mensaje se puede acompañar con ingredientes de riesgo cero como que es criterio aprobado en el seno de la OTAN, si bien a una década vista con lo que el compromiso se diluye y convierte los anuncios en gaseosa.
Otras ideas asociadas pueden utilizar el terrorismo (si estamos en guerra contra él, habrá que utilizar instrumentos militares) o la minoría de edad permanente de Europa frente al primo norteamericano de Zumosol que, se dice, se ha hecho cargo de nuestra seguridad desde hace décadas. Difícil encontrar la explicación a esto último, salvo que en lugar de Normandía el desembarco se hubiera producido en La Manga del Mar Menor, en ese caso el argumento podría funcionar por estas tierras.
De cumplirse el objetivo España debería casi duplicar su gasto en Defensa, incrementar unos ocho mil millones de euros, cosa harto improbable si no se utiliza algo más convincente que el síndrome infantil europeo.
Teniendo en cuenta que el incremento real del presupuesto español en Defensa, eliminando trasvases cosméticos, es en el aún no nacido proyecto de 2017 del 0,6%, necesitaría dos siglos para llegar al nivel que se nos exige y nos exigimos teóricamente, porque los actuales responsables del asunto se suben con entusiasmo al argumento.
Algunos indicadores pueden ayudar a contextualizar el asunto.
El sueco SIPRI, Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, difunde regularmente datos sobre el tema. En informe reciente indica que el gasto militar mundial fue en 2016 de 1,6 billones de dólares, que representa el 2,2% del Producto Interior Bruto global.
Como no todo el mundo gasta con el mismo entusiasmo, hay que afinar algo más.
En cifras absolutas, EEUU encabeza el gasto militar mundial con 611 mil millones de dólares, que supone el 3,3% de su economía. Siempre ilumina saber que EEUU gasta el triple que el segundo clasificado (China, 1,9%% del PIB) y diez veces más que el tercero (Rusia, 5,3% del PIB). Cuarto puesto en gasto para Arabia Saudí (10% del PIB) y quinto para India (2,5% de su PIB es gasto militar).
Según los datos del SIPRI el gasto militar de España representa el 1,2% del PIB, mismo peso relativo que Alemania y por encima de grandes potencias económicas como Japón (1%).
Europa suma 334 mil millones de dólares en gasto militar, lo que vuelve a desmentir el infantilismo pacifista europeo. Solo Francia supera el manido dos por ciento (2,3%).
Dejando las cifras absolutas, resulta revelador conocer que el mayor peso del gasto militar por regiones lo encabeza Oriente Próximo. Ahí tenemos a los saudíes, otros países como Israel, Emiratos y la media de la zona se acercan al 6%. Por su tamaño es importante mencionar a India o Corea del Sur, que rondan el 2,5%.
Una mínima interpretación sería que un peso elevado del gasto militar sobre la economía de un país se encuentra en potencias nucleares, zonas de conflicto y regímenes autoritarios que pueden a su vez ser o no atómicos y conflictivos.
Hasta aquí el peso del gasto público militar sobre la economía, que es una forma de medir; otra posible sería añadir también la industria relacionada, sumar por ejemplo en cada país a los presupuestos públicos su sector industrial privado, lo que ofrecería una imagen del grado de militarización de una economía, que en muchos países va íntimamente asociado a la innovación y el desarrollo tecnológico.
Otra alternativa sería medir el gasto militar por habitante, clasificación encabezada por Arabia Saudí seguida de Omán, Emiratos, Israel y EEUU.
Y luego tenemos el Reino de Bután, encajonado en el Himalaya entre India y China, superficie y población parecida a Extremadura, que decidió hace un tiempo inventarse el índice de la Felicidad Nacional Bruta como indicador principal de desarrollo en lugar de la economía, índice elaborado a partir de variables como el bienestar psicológico, el uso del tiempo, la vitalidad de la comunidad, la cultura, la salud, la educación, la diversidad medioambiental, el nivel de vida y el buen Gobierno.
Entendemos que la Administración y los investigadores sociales butaneses andan obsesionados con estos indicadores y cómo evolucionan de un año a otro y con sus decimales.
No hay nada de gratuito en medir la seguridad por su participación en la economía, por su peso en el PIB.
Porque lo que medimos afecta a lo que hacemos o, al revés, lo que no se mide no se echa de menos.
Como podemos decir también que no existe el arte sin la mente del que lo interpreta, no existe el sabor a fresa si nadie se la come, si se queda en la mata.
Los colores, los sabores, los olores son productos de nuestra mente construidos a partir de elementos químicos u ondas electromagnéticas; la caída de un árbol sin animal con oído alrededor no produce ningún ruido.
No existe seguridad en abstracto sin tener en cuenta la persona a proteger. Y esas personas en un régimen político representativo deben ser informadas y además opinan.
El sabor a fresa no existe en otro lugar distinto a nuestra boca.
Y el paladar está en el cerebro.

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viernes, 17 de abril de 2015

El gasto militar de Estados Unidos triplica al de China

INFORME SIPRI SOBRE GASTO MILITAR MUNDIAL
Sube en Europa central y del norte -relacionado con la crisis de Ucrania- y en Oriente Próximo, mientras que en Europa occidental tiende a la baja, a pesar de las presiones en la OTAN. España, estable

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Rebeldes prorrusos en Ucrania retirando armamento pesado. | Reuters
El gasto militar mundial en 2014 fue de 1,8 billones de dólares, un 0,4% menos que en 2013, según las cifras hechas públicas este lunes por el think tank sueco Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI).
A pesar de que el gasto militar mundial bajó por tercer año consecutivo, se vio nivelado porque las reducciones de EE.UU. y de Europa occidental coincidieron, en gran medida, con incrementos de Asia y Oceanía, de Oriente Próximo, de Europa del este y de África.
"Mientras que el gasto militar mundial total no ha variado mayoritariamente, algunas regiones, como Oriente Próximo y gran parte de África, continúan viendo un rápido crecimiento que supone unas cargas cada vez más altas en muchas economías", afirma Sam Perlo-Freeman, jefe del proyecto de Gasto Militar del SIPRI. "Estos incrementos reflejan parcialmente situaciones de empeoramiento de la seguridad pero, en muchos casos, también son producto de la corrupción, de intereses creados y de gobiernos autocráticos".

Los 15 primeros

Las cifras absolutas ofrecen una imagen real de quién gasta más en asuntos militares, clasificación que la sobredosis de porcentajes y evolución anual en ocasiones oculta.
En este sentido, Estados Unidos lidera con gran diferencia sobre el resto y concentra 34% del gasto militar mundial, 610.000 millones de dólares que suponen el triple de China, segundo clasificado, y siete veces más que Rusia, el tercero. A su vez, los 15 primeros clasificados suman el 80% del gasto de todo el planeta.
De los 20 países con mayor carga militar sobre el PIB, 17 no son democracias
El gasto militar de EE.UU. cayó un 6,5% en 2014 como parte de las medidas en curso de reducción del déficit presupuestario; en total, este gasto ha caído un 20% desde su punto más alto en 2010, con las intervenciones militares en Afganistán e Irak aún vivas. De todas formas, el actual gasto militar de EE.UU. es todavía un 45% más alto que en 2001, justo antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre y "continúa en registros históricos", a niveles de la guerra fría, afirma el SIPRI.
Los tres siguientes países que más invierten en gasto militar —China, Rusia y Arabia Saudí— aumentaron sustancialmente su gasto. El gigante chino destinó 216.000 millones de dólares, con un crecimiento del 9,7%.
El incremento de Arabia Saudí, del 17%, fue el mayor de los 15 países que más invierten en esta partida en el mundo.La clasificación se completa a partir del cuarto puesto con Francia, Reino Unido, India (hasta aquí, por encima de los 50.000 millones de dólares), Alemania, Japón, Corea del Sur, Brasil, Italia, Australia, Emiratos Árabes y Turquía, que cierra el grupo con 22.000 millones de dólares.

El gasto militar de dispara sin democracia

El think tank sueco analiza con mayor detalle este año la relación entre gasto militar y régimen político de los países, con resultados reveladores.
El número de países que gastan más del 4% de su PIB en el ámbito militar ha pasado de 15 a 20 en 2014. "Sólo tres de estos países tienen un sistema de gobierno democrático que funcione", afirma el SIPRI, en referencia a Israel, Líbano y Namibia.
Casi la mitad de esta veintena de países se localiza en Oriente Próximo, y ahí aparecen Omán (cerca del 12% del PIB en gasto militar), Arabia Saudí (por encima del 10%) y alrededor del 5% Israel, Líbano, Iraq, Bahréin, Yemen y Siria. También figuran aquí países africanos como Sudán del Sur, Chad, Libia, Congo, Argelia y Angola.

España mantiene presupuesto en un entorno a la baja

La tendencia de Europa occidental es claramente a la baja, a pesar de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte pida a los países miembros que destinen un 2% de su PIB a gasto militar.
Los cinco países con mayor gasto militar de Europa occidental —Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y España—"han presupuestado más recortes, aunque mayoritariamente pequeños, para 2015". Para España en 2015 figura un mínimo crecimiento del 0,5%, que contrasta con el descenso francés (3,4%), alemán (0,5%), portugués o británico. Destaca en el grupo Italia, que ha reducido el gasto militar desde el inicio de la crisis en un 25% y un 5% este mismo año.
La OTAN presiona a sus miembros, sin éxito, para que incrementen el gasto
España aparece en los datos del SIPRI con un gasto militar en 2014 de 12.732 millones de dólares (que el Instituto traduce en 9.596 millones de euros). Las cifras que maneja el SIPRI son un 67% superiores al presupuesto inicial que presenta el Ministerio de Defensa español en el Congreso, muy distinto al realmente ejecutado por los créditos extraordinarios para pagar programas de armamento que el Gobierno ha aprobado en los últimos años a mitad de ejercicio. Asimismo tanto el Instituto sueco como la propia OTAN incluyen en el gasto militar partidas que no aparecen en el presupuesto de Defensa español, como el pago de pensiones o I+D de programas de armamento.
SIPRI resalta la "creciente presión de la OTAN sobre sus miembros" para que inviertan al menos el 2% de su economía en Defensa, mensaje reiterado en la última cumbre de septiembre en Gales, hasta ahora con poco éxito. Utilizando sólo en este caso datos de la propia OTAN, ese porcentaje sólo lo cumplirán este año Estonia, Grecia, Reino Unido y EEUU. Menciona SIPRI que el Gobierno de Canadá, que destina el 1% del PIB a gasto militar, porcentaje similar a España, ha argumentado que los contribuyentes no entenderían que se duplicara el gasto militar.

Ucrania asusta en los países bálticos y nórdicos

El conflicto en Ucrania está empujando a muchos países europeos cercanos a Rusia, en Europa central y en los países bálticos y nórdicos, a incrementar el gasto militar, a menudo haciendo que revisen sus planes previos, revirtiendo así la tendencia a la baja.
Ucrania aumentó el gasto por encima del 20% en 2014 y prevé incrementar más del doble su inversión en las fuerzas armadas en 2015. El informe señala que el elevado gasto en pensiones y personal de este país unido a la corrupción impedirán que buena parte del crecimiento del gasto alcance efectivamente a las tropas sobre el terreno.
Rusia también está presupuestando un incremento del gasto en 2015 pero, en realidad, ya lo tenía previsto antes del conflicto de Ucrania. De hecho, el presupuesto militar original de Rusia para 2015 se ha reducido un 5% debido a la disminución de los ingresos por la caída de precios de finales de 2014. Aún así, el presupuesto revisado representa un incremento significativo respecto al gasto de 2014, de 84.000 millones de dólares.
EEUU, China, Rusia, Arabia Saudí y Francia lideran el gasto militar mundial
"La crisis de Ucrania ha alterado fundamentalmente la situación de seguridad en Europa, pero, hasta ahora, el impacto en el gasto militar es más evidente en los países fronterizos con Rusia. En los demás, la austeridad se mantiene como principal conductora de las tendencias a la baja del gasto", afirma Perlo-Freeman.
En este contexto destaca el crecimiento de países como Polonia, con un ambicioso programa en marcha de modernización militar; y otros casos singulares como la propia Suecia, país no miembro de la OTAN que está estrechando relaciones con la Alianza y con vecinos como Finlandia, mientras orienta sus recursos militares hacia la defensa de su territorio, pasada a un segundo plano tras el fin de la guerra fría en favor de fuerzas proyectables y misiones de paz.

Los bajos precios del petróleo alteran el mapa

El gasto militar en África creció un 5,9 %. Los dos países con más gasto de África, Argelia y Angola, son los dos principales productores de petróleo, e incrementaron su gasto un 12% y un 6,7% respectivamente.
"No está claro qué impacto puede tener la fuerte caída del precio del petróleo de finales de 2014 en los grandes incrementos en el gasto militar que han hecho muchos países productores de Oriente Próximo, de zonas de África y de Asia y Rusia, entre otros", afirma el SIPRI. Mientras algunos productores, como Arabia Saudí, han acumulado grandes reservas financieras que les permitirán soportar precios más bajos durante algún tiempo, otros pueden resultar más afectados y, de hecho, Rusia ya ha recortado sus planes de gasto militar para 2015 como consecuencia de esto, señala.
En otras áreas geográficas destaca el crecimiento del gasto militar de Australia en el último año en un 6,7% mientras que Japón estabiliza su esfuerzo.
En América Latina, el gasto de Brasil cayó ligeramente debido a las dificultades económicas; también la crisis provocó que Venezuela tuviera la caída más grande del gasto militar de la región, un 34%. Mientras tanto, México incrementó su gasto un 11% debido a la guerra con los cárteles de la droga.

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martes, 15 de abril de 2014

El gasto militar mundial baja un 2%

  • La caída de los presupuestos en EE.UU. por la salida de Irak y Afganistán explican el resultado global
  • Arabia Saudí asciende al cuarto puesto mundial

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
El gasto militar mundial alcanzó en 2013 los 1,75 billones de dólares (equivalente a 1,26 billones de euros, 210 billones de pesetas), una caída del 1,9% en términos reales desde 2012, según los datos publicados por el “Stockholm International Peace Research Institute” (SIPRI).
La disminución del total global del gasto se debe a la reducción que se produjo en los países occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, a pesar del incremento en el resto de las regiones. De hecho, el gasto militar en todo el mundo, excluyendo Estados Unidos, creció un 1,8%.
Después de EE.UU., los tres siguientes países con más gasto militar —China, Rusia y Arabia Saudí—incrementaron sustancialmente esta partida y Arabia Saudí pasó por delante del Reino Unido, Japón y Francia para convertirse en el cuarto país con más gasto militar del planeta. China, Rusia y Arabia Saudí están entre los 23 países del mundo que han más que duplicado su gasto militar desde 2004. El quinto lugar en la clasificación mundial de este gasto es para Francia, que adelanta por primera vez al Reino Unido, sexto en 2013.
La caída del gasto militar de Estados Unidos en 2013 en un 7,8% es el resultado del fin de la guerra en Irak, del inicio de la retirada de Afganistán, y de los efectos de los recortes presupuestarios aprobados por el Congreso de EE.UU. en 2011. Mientras tanto, las políticas de austeridad continúan determinando la tendencia en la Europa central y del oeste y en otros países de occidente. En distinta proporción, el gasto militar cayó en 2013 también en Francia, Reino Unido, Italia, Brasil, Australia, Canadá y España, mientras que se mantuvo en Alemania, Japón e India.
Por contextualizar los datos, EE.UU. gastó en 2013 en Defensa 640 mil millones de dólares, el triple que China, segundo clasificado; ocho veces más que Rusia, tercero; diez veces más que Arabia Saudí, cuarto en la lista; once veces más que Francia, quinto.
Otra forma de interpretar los datos es por el peso del gasto militar en la economía total del país. Entre los 15 Estados que encabezan el ránking por gasto, destaca que el 9,3% del PIB saudí corresponde al gasto militar, el 4,7% del producto interior bruto de los Emiratos Árabes Unidos, el 4,1% de Rusia y el 3,8% del PIB de EE.UU. En Europa, el gasto militar de Francia y Reino Unido ronda el 2,2% de su PIB y en España el 1% (12.800 millones de dólares).

Arabia Saudí e Irak dominan en 2013 el incremento en Oriente Próximo

“El incremento del gasto militar en países emergentes y en desarrollo continúa avanzando”, asegura el director del Programa de Gasto Militar de SIPRI, Sam Perlo-Freeman. “Mientras en algunos casos es el resultado natural del crecimiento económico o una respuesta a necesidades legítimas de seguridad, en otros representa un derroche de los ingresos obtenidos de los recursos naturales, la dominación de regímenes autocráticos, o de emergentes carreras de armamento regionales”, añade.
El gasto militar en Oriente Próximo aumentó un 4% en 2013, llegando a los 150.000 millones de dólares. A la cabeza, el gasto de Arabia Saudí aumentó un 14% hasta los 67.000 millones de dólares, a causa posiblemente –dice el SIPRI- de las tensiones con Irán pero también del interés en mantener unas fuerzas de seguridad fuertes y leales para prevenir potenciales protestas como las que se produjeron en la Primavera Árabe.
En Bahrein, el hecho de mantener la supervivencia del régimen ante la oposición interna es el motivo más plausible del incremento del 26% que se ha producido. De todos modos, el incremento regional más grande –en términos relativos-  registró en Irak (27%), que continuó la reconstrucción de sus fuerzas armadas.
“Los datos de gasto militar de 2013 de Irán, Qatar, Siria y los Emiratos Árabes Unidos no están disponibles, lo que significa que el total estimado de la región es altamente incierto. Esto refleja la opacidad general del gasto miliar en la región e incluso cuando los datos están disponibles puede ser que no incluyan todo el gasto militar”, afirma Perlo-Freeman.

Recursos que facilitan el incremento de armas en África 

El gasto militar en África aumentó un 8,3% en 2013, llegando a una estimación de 44.900 millones de dólares. Por volver a contextualizar los datos ofrecidos por el think tank sueco, el gasto militar alemán es mayor que la suma del de todos los países de África.
Alrededor de dos terceras partes de los países africanos de los cuales hay datos disponibles incrementaron su gasto militar en 2013. Argelia se convirtió en el primer país de África en gasto militar por encima de los 10.000 millones de dólares, un incremento del 8,8% desde 2012, y del 176% desde 2004. Mientras tanto, Angola incrementó su gasto en un 36% en 2013, y adelantó a Sudáfrica como principal inversor en gasto militar de África subsahariana. Los altos ingresos en petróleo son el factor que ha permitido que tanto Argelia como Angola incrementen su gasto militar.

El gasto militar de China continúa creciendo 

El gasto militar en Asia y Oceanía creció un 3,6% en 2013, llegando a los 407.000 millones de dólares. El incremento se explica principalmente por el 7,4% de crecimiento de China, que llegó a un gasto militar de 188.000 millones de dólares. Las disputas territoriales con China están conduciendo el incremento del gasto militar en países como Filipinas y Vietnam.
“La preocupación de Japón por el crecimiento del poder militar de China, combinado con las propias políticas internas del gobierno japonés, han llevado al país nipón a poner fin a su larga y gradual disminución del gasto militar. Aún así, el mayor incremento en la región en 2013 fue el de Afganistán, con un 77%, puesto que está construyendo sus fuerzas de seguridad en preparación por la retirada de la mayoría de fuerzas extranjeras a finales de 2014”, concluye Perlo-Freeman.

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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Europa se cuestiona su Defensa

Preocupada por la salud de su industria de Defensa, Bruselas se ha puesto manos a la obra con el objetivo de gastar mejor, incrementar la competencia entre empresas, abrir el mercado interior y exportar a terceros países


Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.

Europa está tan preocupada por su Defensa, por la capacidad de respuesta a amenazas directas o riesgos, como por la salud de su industria de Defensa. Y en este segundo punto es donde ha comenzado a actuar: el objetivo es gastar mejor, incrementar la competencia entre empresas, abrir el mercado interior y exportar a terceros países.
Los ejércitos de la Unión Europea tienen 16 tipos diferentes de fragata y 17 líneas de producción de carros de combate -frente a un modelo y dos líneas de EE.UU.-, además de participar en el desarrollo de cuatro aviones de combate diferentes o contar con sistemas tecnológicos o informáticos no interoperables, que no se entienden con los del vecino. Se trata de ejemplos significativos de la fragmentación comunitaria en temas de Defensa mencionados el pasado 24 de julio en Bruselas por el vicepresidente de la Comisión y responsable de Industria Antonio Tajani, en la presentación del documento –comunicación, en jerga comunitaria- Hacia un sector de la defensa y la seguridad más eficiente y competitivo, que apadrinó el propio presidente Barroso y contó también con la presencia del comisario responsable del Mercado Interior, Michel Barnier.
Para la Unión Europea uno de los fundamentos de su Defensa es la industria, y ha decidido impulsarla. También puede ser una forma de avanzar en la unión política a través del fomento de una rama industrial, siguiendo el camino iniciado por los padres fundadores.
Son objetivos declarados, entre otros, abrir a la competencia un mercado interior donde el 80% del gasto en defensa se produce a nivel nacional y a proveedores mayoritariamente nacionales, al margen de programas conjuntos, sin coordinación entre estados, lo que contribuye a la sobrecapacidad en algunos ámbitos, duplicación de capacidades en otros y carencias en sectores críticos.
La Comisión Europea plantea avanzar en la estandarización de equipos, la certificación comunitaria de productos de defensa, el apoyo a medianas empresas y facilitar su acceso a mercados hoy muy cerrados y con grandes contratistas principales que copan los programas y distorsionan el mercado; la protección de infraestructuras civiles de interés militar -como el enjambre de satélites Galileo-; agrupar la demanda y compartir medios en comunicaciones por satélite; o estrechar lazos entre actividades espaciales civiles y militares.
Los 28 países de la UE “no pueden desarrollar y mantener individualmente las tecnologías y capacidades en Defensa necesarias para el futuro”, comparten Bruselas y los principios fundamentales de la lógica.
Ashton presentará este mes un documento político y militar
Complementario al documento presentado sobre la competitividad de la industria, la vicepresidenta Ashton, cabeza de la Agencia Europea de Defensa y máximo responsable de política exterior y de la denominada Política Común de Seguridad y Defensa, tiene previsto presentar este mes de septiembre un informe sobre los asuntos de seguridad y de defensa centrado en aspectos civiles y militares. Un documento provisional ha sido enviado en la última semana de julio a los Estados miembro, de carácter confidencial por lo que no ha transcendido a la opinión pública.
Los dos documentos serán los pilares preparatorios del Consejo Europeo que en diciembre reunirá por primera vez a jefes de Estado y de Gobierno para hablar monográficamente de Defensa.
Como aperitivo, este 5 de septiembre se celebra en Lituania una reunión informal de ministros de Defensa de la UE –informal no porque vayan en vaqueros, sino porque no rematan con un documento final de acuerdos-, a la que ha sido invitado el secretario general de la OTAN. Curiosamente en Lituania se espera también al secretario de Estado de EE.UU. John Kerry, a la reunión de ministros de Exteriores que se celebra a continuación, aparentemente más interesado por Siria que por otros temas.
Teniendo en cuenta que cuando se reúnan a final de año los jefes de Estado europeos a hablar de Defensa el acuerdo o el desacuerdo estará ya alcanzado, que los asuntos llegan ya cocinados a las grandes cumbres políticas, es en estas fechas veraniegas cuando cada parte está defendiendo sus intereses.
Francia y Alemania concretaron en julio al poner por escrito conjuntamente y enviar a Ashton sus prioridades, algunas curiosamente relacionadas con drones e inteligencia, quizá una tímida respuesta europea al espionaje masivo de las comunicaciones por parte de EE.UU. conocido en las últimas semanas.
La iniciativa conjunta franco-alemana se produce en un contexto marcado por la renacionalización de la política de Defensa y, obligados por la escasez de recursos, la firma de acuerdos bilaterales en materia de Defensa, quizá el más relevante por sus implicaciones concretas el suscrito por Reino Unido y Francia. España no parece especialmente activa en este campo, si bien firmó el pasado noviembre con Francia, Alemania, Italia y Polonia un acuerdo para reforzar la Política de Seguridad y Defensa y que la Unión Europea asuma "su responsabilidad de forma más activa ante los desafíos venideros para garantizar la seguridad europea".
En el mismo sentido, de cara a la cumbre lituana de esta misma semana, el Ministerio de Defensa difundió el último día de agosto un vaporoso comunicado conjunto con Portugal e Italia en el que los tres países señalan que  "la integración europea" en el ámbito de la defensa "debe surgir de forma natural", y dado el "carácter excepcional de la defensa" será "primordial adoptar una perspectiva clara y compartida, así como incentivos financieros y fiscales" para avanzar en común.
La UE gasta un 25% menos en Defensa en una década
Buen momento en cualquier caso para dibujar el escenario: el sector industrial de la Defensa en la UE factura 96.000 millones de euros, 23.000 millones en terceros países -un tercio de las exportaciones, a Oriente Próximo-; y donde trabajan 400.000 personas de forma directa y más de un millón de empleos indirectos. Siguiendo siempre los datos aportados por la UE, los presupuestos públicos en Defensa de la UE han pasado de una suma de 251.000 millones de euros en 2001 a 194.000 en 2010, una reducción cercana al 25% con una repercusión evidente en los pedidos a la industria, que teniendo en cuenta los largos ciclos de desarrollo aflorará en toda su crudeza en los próximos ejercicios, especialmente a partir de 2015. Entre 2010 y 2012 se estima que se ha producido una bajada adicional de un 10% en el gasto público.
En cuanto al personal de Defensa, ha pasado de 2,4 millones en 2006 a 2 millones en 2010, de ellos 1,6 millones militares y 400.000 civiles; en cinco años la UE ha prescindido de 300.000 militares y 100.000 empleados públicos civiles en defensa. Bruselas critica que el gasto europeo en defensa está dominado por los gastos de personal.
“Es la hora de hacer algo más juntos en materia de Defensa”, ha dicho por su parte el presidente de la Comisión en la presentación del documento, en un nivel más político. “En tiempos de restricciones económicas necesitamos hacer un mejor uso del dinero público”, añadió, “gastar más inteligentemente, evitar duplicidades, poner en común inversiones y compartir equipamientos”.
En contra de los mejores deseos de la Comisión se encuentra, se sabe y lo comparte, que “la Defensa continúa estando en el corazón de la soberanía nacional y las decisiones sobre capacidades militares pertenecen a los Estados miembro”, además de reticencias ya expresadas por el Reino Unido a cualquier cosa que huela a unión política europea.
A pesar de su avanzado desarrollo tecnológico, de la capacidad de la UE de responder a una crisis con capacidades civiles y militares, de que incluso con los recortes de los últimos años, la UE aún gaste más en defensa que China, Rusia y Japón juntos, se observa cierto complejo de inferioridad por parte de las autoridades comunitarias en estos temas y una obsesión en compararse con EE.UU., que puede tener toda la lógica geopolítica pero ninguna en términos históricos, de arquitectura institucional o desde el punto de vista sociológico, vista la diferente concepción de la seguridad entre el mundo anglosajón y el europeo continental.
Por mencionar algunas cifras, en Bruselas aparentemente preocupa que EE.UU. invierte siete veces más que la UE en I+D en el ámbito de Defensa; que la UE tiene 500.000 soldados más que EE.UU.; que la inversión en equipamiento e I+D per capita militar es cinco veces menor. El aliado americano más que duplica el gasto en defensa de la UE, alcanzando cerca del 5% de su PIB -1,7% de media UE-.
La Comunicación sobre industria de la Comisión está llena de rincones y avisos a los Estados: por ejemplo, advierte sobre el uso de compensaciones a terceros países a cambio de contratos; el frecuente recurso de acogerse a la seguridad nacional para evitar la libre concurrencia a los concursos; y pretende limitar los acuerdos Gobierno a Gobierno que puedan utilizarse para saltarse la libre competencia, precisamente una fórmula que España ha introducido recientemente en la normativa como paraguas que pudiera albergar contratos como la hipotética venta de carros de combate Leopardo a Arabia Saudí.
El ejecutivo comunitario muestra también su disposición a establecer un mayor control (léase, limitación) de las ayudas de Estado a la industria productora de equipamiento militar.
Barroso, posible candidato a secretario general de la OTAN
La Comisión Europea es consciente de que las decisiones sobre inversiones y capacidades en defensa y seguridad deben partir de un acuerdo común de amenazas e intereses, por lo que Europa necesitaría un acercamiento estratégico compartido, una actualización de la Estrategia de Seguridad de Solana del 2003.
En el marco de todo este debate ha surgido también la hipotética candidatura del actual presidente de la Comisión Europea –Barroso- al puesto de secretario general de la OTAN, reemplazo obligado en 2014, tema esquivado por el interesado y rumor a voces en cualquier conversación sobre defensa en la UE.
La industria europea de Defensa se encuentra concentrada mayoritariamente en seis países, que suman el 87% de la producción total de la UE: Alemania, España, Francia, Italia, Reino Unido y Suecia –por orden alfabético-.

Agencia de armamento, versión española

Defensa tiene como objetivo transformar el actual sistema de adquisiciones de equipamiento militar en una agencia centralizada

Con discreción o secretismo, uno de los mayores cambios que se están produciendo en el Ministerio de Defensa actualmente es la transformación del sistema de adquisiciones de equipamiento militar, proceso hoy disperso en competencias, gestión de los programas y responsabilidades entre el órgano central del Ministerio, los Cuarteles Generales de los tres ejércitos y la propia industria, hacia una agencia centralizada.
A falta de la creación ex novo de una agencia, el Gobierno ha decidido que esas funciones las va a concentrar en la Dirección General de Armamento y Material –DGAM-. Países como Alemania, Francia o Reino Unido cuentan con organizaciones especializadas, centralizadas, profesionalizadas para la gestión de las adquisiciones de la Defensa.
El objetivo es separar, dentro de la estructura del Ministerio de Defensa, al usuario (Fuerzas Armadas) del encargado de contratar, dos papeles hasta ahora fundidos y formando por otra parte una simbiosis peculiar entre cada ejército y una gran empresa de origen público: Armada-Navantia, Tierra-Santa Bárbara, Aire-CASA.
El deficiente sistema de adquisiciones actual, en vista de los resultados, ya fue detectado por el anterior Gobierno del PSOE y puesto por escrito –en documentos entregados en la Comisión de Defensa del Congreso- como una de las actuaciones urgentes y pendientes, prioridad aparentemente recogida por el actual Gobierno del PP.
De culminarse con éxito el proceso, el secretario de Estado de Defensa –hoy ya competente sobre el presupuesto, a diferencia de otros ministerios donde los dineros se localizan en la Subsecretaría- aumentará aún más su poder.
Y si se centraliza una competencia no puede ser sino a costa de quien la tenía: los ejércitos y la propia industria, que la están cediendo sin que su malestar haya hasta ahora salido del despacho.
Como también ha sucedido en otros ámbitos, el actual equipo de Defensa sitúa el cierre del modelo en 2015, y con ese objetivo se están concentrando partidas presupuestarias y empleados públicos en la DGAM; fecha a la que también se han aplazado compromisos de gasto y nuevos programas como el 8x8, fecha a la que el Gobierno parece fiar el fin de todos los males de la actual crisis, momento que en todo caso se sitúa ya a caballo con la próxima legislatura.
En este proceso de convertir la DGAM en la agencia española de armamento se podría interpretar también la reciente resolución de la encomienda de gestión entre el Ministerio y la ingeniería pública ISDEFE para la realización de actividades y trabajos de asistencia y apoyo en el desarrollo de la política de armamento y material de defensa en el ámbito internacional. El apoyo a la exportación, por tanto, externalizado en los últimos años, vuelve al Ministerio.
Aunque no sea exactamente de su competencia quizá la nueva DGAM sea capaz de poner orden en las finanzas de la Defensa, que continúan confusas: el consejo de ministros del pasado 26 de julio aprobó un nuevo crédito extraordinario con destino a programas de armamento –ya lo hizo en 2012-, esta vez por importe de 877 millones de euros que suponen nada menos que un 15% adicional al presupuesto aprobado del Ministerio de Defensa para este año. Este crédito compartía Real Decreto con incentivos al vehículo eficiente y otras ayudas al Servicio Público de Empleo Estatal.

Sugerencias

jueves, 30 de mayo de 2013

Contabilidad creativa en Defensa

  • Defensa gastó el año pasado un 40% más de su presupuesto
  • España dedicó 9.600 millones de euros a sus Fuerzas Armadas en 2012. El Gobierno dijo que serían solo 6.316

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital, 29-5-2013.

De cada cinco euros que el Ministerio de Defensa gastó en 2012, dos no estaban presupuestados en origen y se incorporaron a mitad de ejercicio. No por conocido este hecho deja de llamar la atención: falta de transparencia, confusión en las cifras, victimismo originado sobre indicadores de gasto parciales; mala técnica presupuestaria; y con tendencia a empeorar.
El Secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, lo dijo claramente en su última comparecencia en el Congreso hace pocos días, en la que informó sobre los programas especiales de armamento que taparon la ejecución del presupuesto de 2012, motivo también del debate parlamentario que se despachó en cinco minutos: el Ministerio gastó en 2012 un total de 8.709 millones de euros y “en los Presupuestos Generales de 2012 se le asignó una dotación inicial de 6.316 millones de euros”. El resultado es un crecimiento del 38%. La diferencia es de 2.393 millones de euros, que equivale a 398.161 millones de aquellas pesetas.

Las cifras anteriores no incluyen a los organismos autónomos vinculados a Defensa, con un gasto cercano a los 900 millones de euros, que sumados al gasto final señalado por Argüelles nos da una cifra real de gasto en Defensa en España en 2012 en torno a los 9.600 millones de euros.
En origen tenemos el Consejo de Ministros de 30 de marzo de 2012, cuando el Gobierno aprueba los presupuestos tras la prórroga durante el primer trimestre de los de 2011. En ese momento Moncloa habla de 6.316 millones, y destaca una ”reducción de 351 millones en inversiones, fundamentalmente en Programas Especiales de Defensa”.
Por volumen económico, la incorporación mayor a los presupuestos del Ministerio a lo largo de 2012 fue el crédito extraordinario por importe de 1.782 millones de euros aprobado en el Consejo de Ministros de 7 de septiembre de 2012 “para atender al pago de obligaciones correspondientes a programas especiales de armamento por entregas ya realizadas”, argumentaba el Gobierno. El objetivo, se decía, era “atender la deuda acumulada con los proveedores de Defensa durante los años 2010 y 2011, así como los compromisos de pago de 2012 no contemplados en el presupuesto de Defensa”. La figura elegida para el crédito fue un Real Decreto-Ley.
Como ejemplo sintomático, lo sucedido en este apartado es que los fondos previstos para afrontar los programas especiales pasaron de 204 millones de euros en 2011 a 4,95 millones en el presupuesto inicial de 2012, en marzo de ese año el Ministerio de Industria libró 309 millones para compromisos del Eurofighter y en septiembre Defensa aprobó el citado crédito extraordinario de 1.782 millones; todo para hacer frente a unos compromisos de pago en 2012 de 2.370 millones. ¿Resultado? La confusión.
El segundo gran capítulo que se suele olvidar cuando se utilizan cifras de gasto en Defensa corresponde a los organismos autónomos, algo menos de 900 millones de euros en 2012 destinados, en su mayor parte, a financiar el Instituto Social de las Fuerzas Armadas –ISFAS- y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial Esteban Terradas –INTA-; también pertenecen a este grupo el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa –INVIED-, antaño buena fuente de ingresos para el Ministerio; el Servicio Militar de Construcciones; el Canal de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo; y el Organismo de Cría Caballar de las Fuerzas Armadas. Del presupuesto de Defensa desapareció en 2012 el Centro Nacional de Inteligencia, ahora adscrito a Presidencia.
Una tercera inyección económica al Ministerio no incluida en su presupuesto inicial partió del Fondo de Contingencia del Ministerio de Hacienda, 753 millones de euros destinados a cubrir los gastos en las operaciones en el exterior. Aquí destaca la participación militar española en la operación de la OTAN en Afganistán y de Naciones Unidas en Líbano, participación a la baja que el Ministerio cronometra para reducir su carga sobre el presupuesto, independientemente de la utilidad de nuestra presencia en esos escenarios.
La cifra real del gasto ejecutado desmonta gran parte de los argumentos utilizados para justificar un incremento de los recursos públicos destinados a la Defensa, probablemente infradotada en los últimos años para una potencia media con proyección internacional como es –o quería ser- nuestro país, pero que argumenta sobre cifras discutibles.
Los argumentos defectuosos que circulan con mayor éxito en el sector uniformado y no uniformado de la Defensa en España son los siguientes:

Un 75% del presupuesto se va en pagar nóminas

Tomando como referencia los 8.709 millones de ejecución real del presupuesto, al capítulo 1 le correspondieron 4.488 millones, lo que representa el 51% del total.

Descenso de un 25% del presupuesto desde 2008

Teniendo en cuenta el presupuesto ejecutado e incluyendo los organismos autónomos, el gasto en Defensa se incrementó en 2012 un 7,5% sobre 2011, lejos del recorte del 8% con el que fueron presentados sus presupuestos. La evolución seguida desde el máximo histórico en 2008 es de un descenso modesto y bastante menor que el sufrido por otros ministerios. Tomando el capítulo 6 de inversiones, la cifra de 2012 que pasó de 2.800 millones supera la de 2008, si bien el secretario de Estado argumenta que sirvió para pagar compromisos de años anteriores.

España destina un 0,6% del PIB a Defensa

Si tuviéramos en cuenta la cifra mencionada de 8.709 millones, ya se elevaría al 0,9% del PIB. Los más prestigiosos estudios sobre gasto en Defensa a nivel internacional, ya sea el Banco Mundial, el sueco SIPRI o la propia OTAN, añaden también las pensiones de retiro del personal militar y civil (unos 3.000 millones de euros que aquí paga la Seguridad Social). Estas fuentes elevan el gasto español al 1,2% del PIB o algo superior, el doble del porcentaje reiterado hasta por responsables políticos del propio Gobierno.

ANÁLISIS - LA OPACIDAD NO CONVENCE

Defensa tiene un problema de financiación a raíz de los compromisos generados por los programas especiales de armamento durante los últimos 17 años, para pagar los programas en marcha y –más importante- para afrontar nuevo equipamiento que permita dar respuesta a nuevos riesgos a la seguridad (drones, ciberseguridad…).
El problema de la opacidad de sus cuentas es que no permite basar el debate político sobre cifras reales. Y la tendencia continúa. Pedro Argüelles reconocía el pasado jueves en sede parlamentaria que el Ministerio seguirá recurriendo a créditos extraordinarios a mitad de ejercicio, y ya prevé para este año una inyección que rondará los 1.000 millones de euros: “Lo normal es que estén fuera del presupuesto ordinario, porque eso da capacidad de diálogo y de negociación con las empresas que de otra manera se habría perdido, porque las empresas, sabiendo que teníamos en el presupuesto de defensa 1.500 millones cubiertos, ¿por qué iban entonces a sacrificar su plan de negocio eneste año y reducir la cantidad?”.
Tirana (Albania).
España realiza en Defensa un esfuerzo económico inferior a la inversión de las potencias nucleares, lejos de socios de la UE que duplican o triplican nuestra economía, todos ellos con recortes en marcha en personal,capacidades y presupuesto; pero no son nada desdeñables los 12.000 millones de euros que salen de las arcas públicas.
En ocasiones parece que se quiere para España el gasto en Defensa de EE.UU. (4,5% del PIB), el espíritu nacional de la Albania comunista de Enver Hoxha y muchas veces se mira con recelo a los propios ciudadanos beneficiarios de la Defensa, ya que los españoles parecen tener poca conciencia de lo amenazante que es el mundo de hoy. Un planteamiento ajeno a la realidad presupuestaria y sociológica.
Se dice que el mundo militar es experto en planificación y organización de recursos, e incluso origen del sistema presupuestario español. Mal homenaje se brinda desde el Ministerio de Defensa a esta circunstancia con sus trampas contables. No parece el camino más aconsejable para trasladar a la opinión pública la necesidad de recursos públicos adicionales para nuestra seguridad.

Sugerencias