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domingo, 11 de enero de 2015

Un Sistema Nacional de Seguridad no operativo

Un atentado terrible en el país vecino, caos en Madrid por amenaza de bombas, el país en alerta 3 ("riesgo muy probable de atentado terrorista"), alarma por la posible llegada de terroristas a España. Nada de esto, que implica a ministerios como Interior, Exteriores, Justicia y Defensa cuando menos, es suficiente para que por primera vez el Gobierno activara el sistema de seguridad nacional del que está dotado el país. Tampoco el ébola ni la proclamacion de Felipe VI (también nivel 3 de alerta) merecieron que se activara

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Imagen del Consejo de Seguridad Nacional
celebrado en julio de 2014. | Casa Real
10 de julio de 2014. El nuevo rey Felipe VI preside por primera vez el Consejo de Seguridad Nacional. Se sienta en el Palacio Real con el presidente, media docena de ministros y otra media docena de secretarios de Estado. Ha sido la última convocatoria del principal órgano del Estado que analiza riesgos y amenazas del país, que sustituyó al conocido familiarmente como 'Gabinete de crisis'. En aquella sesión el tema principal fue un informe-balance de lo ocurrido en 2013, que no incluía ni la situación y consecuencias de la crisis Rusia-Ucrania ni la expansión del yihadismo en Oriente Próximo, ambos fenómenos de 2014.
La realidad es que el Gobierno no ha convocado nunca este Consejo ni el más ágil 'Comité de situación' (sin ministros) con motivo de una situación extraordinaria: ni la crisis del ébola, ni la abdicación del rey y posterior coronación, ni la amenaza del grupo Estado Islámico que ha llevado a España a enviar a 300 militares a Irak; ni ahora el atentado en París contra la publicación 'Charlie Hebdo'. Se ha reunido cada dos meses con carácter ordinario.
Un indicio de la envergadura de una crisis bien puede ser el nivel de alerta de las fuerzas y cuerpos de seguridad -y establecimientos militares- que el Ministerio de Interior ha elevado tres veces en los últimos seis meses: en junio con motivo de la coronación, en septiembre por amenazas yihadistas no explicitadas y este miércoles tras los atentados en París.
El director del Gabinete del presidente Rajoy, Jorge Moragas, destacaba el pasado mes de julio en el Congreso, en la presentación del primer informe anual sobre la materia, precisamente el proceso que ha ido conformando un nuevo sistema de seguridad nacional: la Estrategia aprobada en 2013, la creación del consejo de seguridad nacional en julio de 2013, la elaboración de dos estrategias sectoriales, referidas a ciberseguridad y seguridad marítima, con sus respectivos órganos y consejos; o la creación del Comité de situación, el auténtico gabinete de crisis de Moncloa, el que se reúne de inmediato antes de que se movilicen los ministros.
Dice el propio informe anual sobre seguridad en España, primero y único elaborado hasta el momento, que "el año 2013 trajo consigo aportaciones fundamentales a la política de Seguridad Nacional en forma de nuevos documentos estratégicos y de una estructura integral orientada a la mejor organización del Sistema de Seguridad Nacional. En cuestión de meses, se aprobaron tres estrategias y se constituyeron órganos interministeriales con poder de decisión, coordinación y apoyo en materia de Seguridad Nacional".
“Los idiotas me han matado”, Dilem,
publicado en Liberté (Argelia) el 9-1-2015.
Un Real Decreto de julio de 2013 reestructuró la Presidencia de Gobierno para crear el Departamento de Seguridad Nacional, como órgano de asesoramiento al Presidente del Gobierno, con la función de “realizar la alerta temprana y el seguimiento de los riesgos, amenazas y situaciones de crisis en coordinación con los órganos y autoridades competentes” y “contribuir a la elaboración de propuestas normativas sobre Seguridad Nacional”, entre otras funciones.
Por tanto, el sistema existe, pero ha resultado no operativo. El mencionado Departamento de Seguridad Nacional de Moncloa tiene un perfil político bajo, a su frente se encuentra el número dos de Moragas, el director adjunto del Gabinete de la Presidencia del Gobierno y director del Departamento de Seguridad Nacional, Alfonso de Senillosa, que cuenta con un capitán de fragata como director operativo.
Cuando las circunstancias han requerido la coordinación de varios ministerios, como sucedió en septiembre con la epidemia del ébola, fue la vicepresidencia, Soraya Saenz de Santamaría, quien asumió el mando y sentó a los responsables. De ella depende además el Centro Nacional de Inteligencia. El sistema real es, entonces, que un Ministerio se ocupe del problema, si por falta de capacidad o iniciativa de sus responsables no consigune controlarlo, como ocurrió con Sanidad, se adjudica a la vicepresidenta, que coordina sin utilizar el sistema creado al efecto.
Otro importante compromiso de la Estrategia de mayo de 2013 era la elaboración de una Ley de Seguridad Nacional, proyecto que ha sido abandonado por el Gobierno. Se puede interpretar que Moncloa no ha logrado imponerse a los ministerios directamente afectados, principalmente Defensa, Interior y Exteriores, cada uno celoso de sus competencias y especialmente el primero, reacio a que Presidencia dirija un ámbito que considera propio.
La Ley junto con la Estrategia hubieran sido una base fundamental para establecer una visión integral de la seguridad, más amplia y actualizada que la tradicional y rígida distinción entre seguridad interior y exterior, entre ministerios o afrontar riesgos y amenazas exclusivamente desde el punto de vista militar. La OTAN y la Unión Europea cuentan con un concepto estratégico que supera por elevación esos compartimentos estancos, aunque cada uno de ellos requiera luego un tratamiento específico pero coherente con un enfoque de conjunto.
El Sistema de Seguridad Nacional puesto en marcha por el Gobierno del Partido Popular a partir de 2012 responde a un concepto presidencialista similar al existente en países como Estados Unidos, Reino Unido o Francia. La particularidad en el caso español es que Rajoy no ejerce, al menos públicamente, “la dirección y liderazgo del presidente del Gobierno” que la Estrategia le adjudica en temas de seguridad.

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sábado, 10 de enero de 2015

El atentado contra 'Charlie Hebdo' rompe moldes

No existe molde previo para el atentado contra Charlie Hebdo: armas y métodos alejan a sus autores del modelo de 'lobo solitario'; alguna célula ligada a Al Qaeda centra las sospechas

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital, la mañana del atentado.
Los terroristas disparan contra un agente
de la Policía francesa, de origen magrebí.
El atentado contra la publicación francesa Charlie Hebdo ha roto los moldes sobre el terrorismo salafista. De hecho, está rompiendo las cabezas de agentes de inteligencia y fuerzas de seguridad, porque combina características de perfiles distintos de ataques terroristas y radicales salafistas en Europa y Estados Unidos de los últimos meses y años.
Las armas y los métodos utilizados se alejan del modelo de 'lobo solitario', activistas solitarios, radicalizados en muchos casos por internet y redes sociales, que cometen atentados a menudo contra objetivos improvisados, con armas caseras, escasamente letales.
Petter Nesser, investigador sobre terrorismo en el Norwegian Defence Research Establishment de Oslo, destacaba hace unas semanas en Madrid, en un foro organizado por el Real Instituto Elcano y Casa Árabe, un importante cambio de la forma de actuación del terrorismo yihadista en el último lustro que coincide con el debilitamiento de Al Qaeda y el surgimiento del grupo Estado Islámico.
De grandes atentados indiscriminados, como el 11S en Nueva York (2001) o el 11M en Madrid (2004), que utilizaban explosivos militares o comerciales, realizados por organizaciones jerarquizadas y extensas, se ha pasado en los últimos años a objetivos más específicos, ejecutados por agentes a menudo solitarios (el 80% de los complot que ha investigado tienen una o dos personas detrás), con armas y explosivos de tipo casero y con efectos menos letales -cuchillos, pistolas-, con internet como canal de adiestramiento o información.
Desde su punto de vista, la actual ofensiva del grupo Estado Islámico pudiera provocar un aumento de atentados, pero no un cambio en esa nueva tipología.
En gran parte de su análisis coincidía Francisco José Vázquez, jefe de la Unidad de Terrorismo Internacional de la Guardia Civil, que realizó un recorrido por este tipo de terrorismo en España desde el atentado en Madrid contra el restaurante El Descanso en 1985 (18 muertos), o el 11 de marzo de 2004 (192 fallecidos), con una organización y financiación potente detrás, con estructura clara y reparto de tareas entre sus miembros.
El matiz aportado por el responsable de la Guardia Civil es que la nueva tipología de terrorismo yihadista con actores solitarios se añade a la anterior de grandes células, no la sustituye, dando a entender que los cuerpos policiales contemplan todos las posibles amenazas.
El atentado de París no responde a ninguna de las dos tipologías, es un híbrido.
En algunos aspectos, el atentado de este miércoles en París acerca los métodos de sus autores a organizaciones terroristas como Al Qaeda, que nunca hay que olvidar que es una franquicia con escaso poder centralizado que se apoya en grupos terroristas locales. En el caso de Francia las sospechas se pueden dirigir a los grupos extremistas de vinculación argelina o marroquí.
Los autores del ataque en la capital francesa han contado con armamento profesional militar (fusiles de asalto Kaláshnikov y un lanza cohetes), difícil de conseguir por un 'lobo solitario'. Se une un comportamiento de personas que previsiblemente cuentan con entrenamiento y experiencia de combate o actuación en zonas conflictivas.
El atentado además ha elegido un objetivo simbólico, el semanario que publicó hace ya ocho años las caricaturas de Mahoma, no es una localización improvisada. La elección del objetivo tiene asegurada la publicidad y se aleja de policías locales, soldados anónimos, escuelas judías o mercados que han sido atacadas en los últimos meses.
Elegir un medio de comunicación acerca este atentado a la metodología de organizaciones de cierta envergadura, en la línea del grupo autodenominado Estado Islámico, donde la propaganda es un elemento, quizá el principal, de su estrategia de terror, que rebotan los medios de comunicación de todo el mundo e incluso los responsables políticos de la seguridad.
Otro aspecto a tener muy en cuenta es que los terroristas han huído, no se aprecia ninguna voluntad de morir en el intento; o bien se puede estar produciendo un suicidio aplazado -como en el madrileño 11-M-, por lo que todas las alarmas en Francia tienen que estar encendidas ante el riesgo de una nueva actuación.
Estas últimas consideraciones acercan las sospechas hacia Al Qaeda, grupo terrorista que ha perdido todo el protagonismo mediático en favor del Estado Islámico. Este último, además, centra hoy todos sus esfuerzos en Siria e Irak y no se les conoce actuación fuera de Oriente Próximo, por lo que Al Qaeda pudiera estar a la búsqueda de un protagonismo perdido.

Retornados de Oriente Próximo

La amenaza indiscutible para los servicios de inteligencia y los cuerpos de seguridad europeos la centra hoy la figura de los retornados, extremistas que pueden volver de Oriente Próximo dispuestos a operar en suelo europeo, en muchos casos sus países de origen.
Se trata de nacionales de países occidentales que viajan a Oriente Próximo a combatir (foreign fighters), y pueden regresar radicalizados y con adiestramiento para cometer atentados, fenómeno que tiene una incidencia relativamente escasa en España, aunque el gran número de casos en otros países de Europa o norte de África obliga a mantenerse alerta.
El investigador principal sobre terrorismo internacional del Real Instituto Elcano, Fernando Reinares, señalaba recientemente que "España no está entre los países europeos más afectados por este problema, ni en términos cuantitativos ni cualitativos". La movilización yihadista de nacionales de origen inmigrante es mucho mayor en Francia, Alemania, Reino Unido o Bélgica. La causa que maneja el analista es que la población musulmana en España es principalmente de origen inmigrante por causas económicas y de primera generación, mientras que en los otros países la radicalización se produce en segundas y terceras generaciones, no asimiladas culturalmente.
Reinares señala que siete de cada diez detenidos en nuestro país se concentran en Ceuta y Melilla, y que la mayor parte de las redes desmanteladas en la última década tienen doble composición hispano-marroquí o un fuerte contenido del vecino del sur.
El Ministerio del Interior maneja la cifra de unos 60 combatientes españoles en Siria e Irak, 30 ó 35 actualmente presentes y activos, otra decena podría haber fallecido en atentados y otra decena podría haber vuelto de la zona.
Se estima que en Oriente Próximo actúan unos 15.000 combatientes extranjeros, de ellos 3.000 procedentes de Europa occidental y más de un millar de Francia.
En relación con el grupo autodenominado Estado Islámico, "hoy creemos que no tienen capacidad de atentar en nuestro país, pero a medio plazo sí pueden tenerla", afirmaba un representante de Interior, y señalaba el riesgo de que grupos terroristas del norte de África se unan al Estado Islámico, como ha ocurrido recientemente con parte de Al Qaeda del Mágreb, alrededor de 200 militantes que pueden tener como objetivo intereses españoles en el norte de África, por ejemplo, en Argelia.
Más allá de las cifras, el riesgo de actuación ha sido elevado por el Ministerio este mes de noviembre a nivel alto, al igual que otros países como Reino Unido; Francia ha vivido el final del año en alerta con soldados profesionales desplegados en estaciones y otros edificios públicos.
Desde fuentes de los cuerpos de seguridad se reconoce que el atentado este mes de mayo de un ciudadano francés en el Museo Judío de Bruselas, con cuatro víctimas mortales, encendió todas las alarmas de los cuerpos policiales del continente.
Los autores del atentado contra Charlie Hebdo reúnen características diversas. Un híbrido que complica la investigación y actuación policial.

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domingo, 23 de noviembre de 2014

Interior descubre la propaganda yihadista

El Ministerio del Interior parece que acaba de descubrir la fuerza de la comunicación del grupo terrorista Estado Islámico. Mientras aconseja no amplificar sus mensajes, el Gobierno utiliza con generosidad el principal producto de la propaganda yihadista, sus vídeos

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad. | PND
El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, ha aconsejado a los periodistas que dejen de utilizar el término "Estado Islámico" para referirse al grupo terrorista radical que ha robado a Al Qaeda el título de mayor amenaza entre la violencia yihadista, con el argumento de que esa organización ni es Estado ni es Islámico.
"Se identifican como un Estado y un Estado es algo muy serio", señala animando a deslegitimar al grupo terrorista y no caer en sus trampas.
El consejo del secretario de Estado es usar el término "Daesh", precisamente el utilizado en el mundo árabe por medios y políticos que responde en ese idioma al acrónimo -siglas- del Grupo Islámico de Irak y Levante -Sham en árabe, algo así como una Siria ampliada-, a lo que se añade que al parecer la palabra "daesh" en árabe tiene connotaciones negativas al estar emparentada con el significado de pisotear algo.
Hace ya hace seis meses desde que el grupo terrorista antes conocido como Estado Islámico de Irak y el Levante se autobautizó con el nuevo nombre, desde entonces utilizado profusamente por medios de comunicación, pero también por responsables políticos y autoridades del Ministerio del Interior.
El criterio de no amplificar la propaganda del grupo terrorista no se sigue en todos los casos por parte del Ministerio.
La propaganda del terrorismo yihadista unas veces se difunde y otras no
En unas jornadas sobre terrorismo global organizadas por el Real Instituto Elcano, donde el secretario de Estado de Seguridad aconsejaba el pasado martes a la prensa, dedicaba también buena parte de su intervención a glosar con todo lujo de detalles el vídeo promocional difundido por la organización el pasado día 16, en donde aparecían imágenes de una veintena de soldados sirios degollados y finalizada con el asesinato de un cooperante norteamericano.
Martínez describió, y amplificó, los 18 minutos del video propagandístico y se detuvo especialmente en una secuencia de imágenes donde se presenta la bandera negra del grupo terrorista sobre Roma, de donde surge un resplandor que se va extendiendo hacia el este hasta llegar a Japón; luego la luz se expande hacia el oeste y simboliza el próximo recorrido del grupo por Egipto, por Al Ándalus y llega hasta Estados Unidos y México.
Esta referencia a Al Ándalus, el poder político islámico en la Península Ibérica entre los años 711 y 1492, fue muy destacada por el secretario de Estado como una amenaza nada encubierta hacia España. El rigor que pide Martínez en la denominación del grupo no lo aplica en el tratamiento a estas muestras destacadas de su propaganda, los videos escabrosos y las referencias a Al Ándalus.
Al margen de la política de comunicación del Ministerio, en las jornadas sobre terrorismo se hizo mención a otra variable de la comunicación como son los procesos de radicalización, cada vez en tiempos más rápidos, que han sufrido ciudadanos occidentales integrados en la organización terrorista y que tiene a internet y las redes sociales como vehículo imprescindible.
En este sentido, Francisco Martínez volvió anunciar como inminente, en unas semanas, la aprobación por parte del Consejo de Ministros de un plan estratégico de actuaciones contra la radicalización violenta en España, con medidas especialmente dirigidas a jóvenes, y con un apartado especial que contempla la radicalización en las cárceles. El Ministerio persigue cortar esos procesos, muchos de ellos en internet, y también endurecer la legislación antiterrorista para que incluya nuevas figuras delictivas que permitan perseguir el adoctrinamiento pasivo, los lobos solitarios y ampare la actuación de agentes encubiertos.
El Ministerio del Interior vuelve a anunciar un plan contra la radicalización
En opinión del número dos de Interior, nos enfrentamos a una "amenaza de dimensiones globales desconocida hasta ahora", que persigue el objetivo de "perturbar nuestra forma de vida y nuestro Estado del bienestar". Sobre la amenaza terrorista, Martínez recordó que el pasado mes de septiembre el Gobierno elevó la amenaza a un nivel de alta probabilidad, "riesgo elevado de atentado terrorista", por varios motivos, entre ellos "porque Daesh está actuando con un marcado matiz global" y también porque en España se han neutralizado por la policía recientemente redes y terrroristas.
A lo anterior se añade la participación de España en la coalición internacional contra este grupo terrorista. El secretario de Estado comparó nuestro país con Egipto, también en la coalición mencionada y que, aunque tampoco participa en los bombardeos sobre Irak y Siria, sí está sufriendo atentados y ataques terroristas principalmente en el Sinaí.

Terrorismo menos letal y de agentes solitarios

Viñeta de El Roto que titula "La duda" (El País, 16-11-2014).
En las jornadas de Elcano participaron expertos nacionales y extranjeros que arrojaron luz sobre el fenómeno del terrorismo internacional y su implicación en España.
Petter Nesser, investigador sobre terrorismo en el Norwegian Defence Research Establishment de Oslo, destacó un importante cambio de la forma de actuación del terrorismo yihadista en el último lustro que coincide con el debilitamiento de Al Qaeda y el surgimiento del grupo Estado Islámico. De grandes atentados indiscriminados, como el 11S en Nueva York o el 11M en Madrid, que utilizaban explosivos militares o comerciales, realizados por organizaciones jerarquizadas y extensas, se ha pasado en los últimos años a objetivos más específicos, ejecutados por agentes a menudo solitarios (el 80% de los complots que ha investigado tienen una o dos personas detrás), con armas y explosivos de tipo casero y con efectos menos letales -cuchillos, pistolas-, con internet como canal de adiestramiento o información. Desde su punto de vista, la actual ofensiva del grupo Estado Islámico pudiera provocar un aumento de atentados, pero no un cambio en esa nueva tipología.
En gran parte de su análisis coincide Francisco José Vázquez, jefe de la Unidad de Terrorismo Internacional de la Guardia Civil, que realizó un recorrido por este tipo de terrorismo en España desde el atentado en Madrid contra el restaurante El Descanso en 1985 (18 muertos), o el 11 de marzo de 2004, con una organización y financiación potente detrás, con estructura clara y reparto de tareas entre sus miembros.
El matiz aportado por el responsable de la Guardia Civil es que la nueva tipología de terrorismo yihadista con actores solitarios se añade a la anterior de grandes células, no la sustituye, dando a entender que los cuerpos policiales contemplan todos las posibles amenazas.
La Guardia Civil destaca la potencia de la propaganda del último terrorismo
Vázquez recordó que el último fenómeno más "mediático" (utilizó el término en varias ocasiones) de los nacionales de países occidentales que viajan a Oriente Próximo a combatir (foreign fighters), y pueden regresar radicalizados y con adiestramiento para cometer atentados, tiene una incidencia relativamente escasa en España, aunque el gran número de casos en otros países de Europa o norte de África obliga a mantenerse alerta.
Considera este responsable de gran importancia los procesos de radicalización, con internet como vehículo principal. Destacó Vázquez también como una peculiaridad del último terrorismo la potencia de su propaganda y su incidencia potencial sobre colectivos vulnerables, entre los que figuran jóvenes y mujeres y adolescentes más expuestos a caer en estos procesos de "radicalización exprés" a través de redes sociales y contactos personales muy reducidos.
El especialista de la Guardia Civil se mostró también partidario de que la normativa incluya las nuevas formas de terrorismo. "Los policías no nos podemos inventar nuevos delitos", sino que tienen que estar recogidos en el marco legal y penal para que puedan actuar con garantías y su trabajo sea eficaz.

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jueves, 11 de septiembre de 2014

El Estado Islámico, por dentro

La amenaza del islamismo radical ha mutado desde Al Qaeda a otra versión aún más violenta: el Estado Islámico. estrelladigital.es ha tenido acceso a un vídeo propagandístico donde la organización terrorista ofrece en imágenes las atrocidades de agosto: la toma de una base aérea y el fusilamiento de 200 soldados sirios.

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
En vísperas de un importante discurso del presidente Obama, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se encuentra este aniversario del 11S en Irak, buscando aliados de la zona contra la principal amenaza terrorista que hoy se autodenomina Estado Islámico -EI-, el grupo antes conocido como Estado Islámico de Irak y Levante -ISIS en inglés y Daesh en árabe-. Su origen hay que buscarlo entre la insurgencia sunní cercana a Al Qaeda que surge tras la invasión de Irak en 2003 y la mayoría de edad la ha alcanzado en la guerra civil que desgarra Siria desde 2011. La destrucción total o parcial de la autoridad estatal en ambos casos ha sido su caldo de cultivo.
Estrella Digital ha tenido acceso a un vídeo de 19 minutos en el que EI difunde sus asesinatos que localizan en los últimos días del mes de shawwal de 1435, que en el calendario lunar islámico corresponde al mes de agosto de este año. Este blog propagandístico, con imágenes de extrema violencia, asesinatos y fusilamientos, se encuentra colgado en Internet en la plataforma Vimeo desde este lunes 8 de septiembre y ha tenido cerca de 1.200 visitas. Este periódico advierte sobre las atrocidades de su contenido.
Esta especie de boletín del verano de los horrores del Estado Islámico comienza con imágenes de niños asesinados que parecen querer justificar la violencia posterior del grupo terrorista.
Le siguen imágenes aéreas de gran calidad, supuestamente tomadas desde un avión no tripulado, que recogen instalaciones militares sirias, muy probablemente la base aérea de Tabqa, escenario de cruentos combates entre milicianos del EI y militares del ejército sirio en la última semana de agosto.
Junto con las víctimas mortales por el control del aeródromo, en el que se identifican tomas aéreas de cazas Mig de fabricación soviética y más tarde en hangares sobre el terreno, el grupo terrorista capturó más tarde a dos centenares de soldados sirios que huyeron de la base. En el videoblog aparecen los prisioneros semidesnudos -con las imágenes difuminadas en una sorprendente muestra de pudor religioso por parte de los productores del video- y más tarde ajusticiados a balazos de subfusil, imágenes que no aparecen censuradas.
Aunque en el video se puede observar a milicianos con la bandera negra de la organización sobre aviones de combate Mig-21 y tanques del ejército sirio, los vehículos que transportan a los yihadistas son furgonetas con caja, las conocidas como pickup.
El video persigue el claro objetivo de mostrar los éxitos militares del grupo y también atemorizar a quien lo vea sobre la radicalidad de sus miembros, y en este sentido aparecen escenas de militantes del EI rematando a heridos de uniforme y de paisano.

La guerra de la propaganda

Uno de los aspectos que llama la atención de analistas es la alta calidad y los medios técnicos utilizados en la grabación de este tipo de videos y su edición posterior.
Se trata de una muestra de que Internet se ha convertido en un campo de batalla mimado por este grupo terrorista. En varias de las escenas figuran milicianos con cámaras digitales de video en mano, incluso entre el fuego cruzado. Todo lo graban y luego todo lo difunden.

Internet se ha convertido en un campo de batalla mimado por los terroristas

Imitando el potencial de este tipo de audiovisuales, el Departamento de Estado estadounidense ha publicado este mismo mes de septiembre un vídeo con duras imágenes de ejecuciones y atentados perpetrados por milicianos del Estado Islámico con el objetivo de realizar un acto de contrapropaganda al grupo de insurgentes, que emplea las redes sociales para captar un mayor número de combatientes.
Entre las imágenes se incluyen atentados suicidas en mezquitas, crucifixiones, un cuerpo lanzado desde un precipicio o el saqueo de recursos naturales, además de varias frases que instan a apartarse de esta organización. El vídeo es una recopilación de las propias imágenes que el Estado Islámico publica a través de las redes sociales para captar milicianos. El Departamento de Estado ha subrayado el maltrato y asesinato que realizan contra los propios musulmanes.

Las novedades de la nueva amenaza

La extrema violencia de este grupo terrorista, la autoproclamación de un califato universal, que ha provocado hasta el rechazo de Al Qaeda, el éxito mediático evidente de sus actuaciones, como el aesinato de dos periodistas norteamericanos, ha convertido al Estado Islámico en la amenaza terrorista que despierta mayor interés por parte de analistas, servicios de inteligencia e incluso ministerios de Defensa. Aunque no se llegó a una línea de acción clara, éste fue uno de los principales asuntos tratados en la cumbre de la OTAN celebrada el fin de semana pasado en Gales.
El Estado Islámico puede parecer un grupo terrorista familiar aunque tiene peculiaridades que lo hacen muy diferente a otros grupos presentes o pasados encuadrados en la red de Al Qaeda.
Por una parte, la gran novedad de esta amenaza es que controla físicamente territorio, con sus recursos y abarcando suelo de dos Estados, lo que pone en cuestión hasta los límites fronterizos de Oriente Próximo.

Como novedades del estado Islámico destacan su control de territorio y los combatientes extranjeros

Una segunda novedad del Estado Islámico es la alta proporción de combatientes extranjeros entre sus filas, muchos de ellos ciudadanos nacionales de países europeos o Estados Unidos, lo que hace temer a los servicios de inteligencia occidentales la posibilidad de su regreso.
La realidad es que en las actuales circunstancias el Estado Islámico centra sus esfuerzos en controlar territorio en Siria e Irak, las fuerzas de seguridad y la inteligencia de países occidentales han detectado redes de captación para enviar combatientes, aunque no se ha producido aún ningún atentado de quienes reciben el nombre de retornados.

La amenaza yihadista en España

Precisamente este miércoles se ha hecho pública la memoria anual de la Fiscalía General del Estado, que dedica un capítulo al "terrorismo internacional de origen yihadista" y en la que se destaca que informes policiales mantienen la amenaza o riesgo genérico de atentados islamistas en España en el nivel alto.
"La principal fuente de la amenaza -sostiene la Fiscalí

a- la constituyen las personas y grupos vinculados a organizaciones terroristas norteafricanas, las redes terroristas de origen centro-asiático, los individuos o células autónomas, seguidores de la yihad global" y añade también "los retornados procedentes de zonas de conflicto bélico o campos de entrenamiento yihadista".
En la Memoria de 2013, la Fiscalía recuerda que "grupos yihadistas sirios mantuvieron secuestrados a tres periodistas españoles". Se informa además de que "a lo largo del año pasado han resultado detenidas en nuestro país 24 personas", con una operación en Ceuta en junio, con ocho detenidos, acusadas de formar parte de una red encargada del reclutamiento y envío de yihadistas a Siria, como la actuación más destacada.
Añade la Fiscalía no obstante que "el número de detenidos ha ido descendiendo en los últimos años en proporciones importantes", pasando de 138 en el año 2004, 131 en 2005, 56 en 2006, 52 en 2007, 61 en el 2008, 26 en 2009, 11 en 2010, 20 en 2011 y nueve en 2012. En cuanto a sentencias dictadas, la Fiscalía relaciona tan solo cuatro en 2013, con cuatro individuos finalmente condenados.

martes, 1 de julio de 2014

España, ¿país seguro?

  • Con tasas de delincuencia de las más bajas de Europa, los responsables políticos alarman sobre amenazas ligadas al ciberespacio y al terrorismo yihadista
  • Ministro de Defensa: “Las Fuerzas Armadas españolas están a la vanguardia de la seguridad en el ciberespacio"

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
España es uno de los países más seguros de Europa, pero los ciudadanos no lo sienten así. Mientras, los responsables políticos alarman sobre la creciente amenaza ligada al terrorismo yihadista y al cibercrimen, sin datos que respalden el miedo generado. Los especialistas distinguen entre sentirse seguro y estarlo realmente. La seguridad es subjetiva.
Un reciente estudio de La Caixa ofrecía la conclusión de que el miedo a la delincuencia en España está más extendido que la propia delincuencia, es decir, que la criminalidad es menor que la percepción social que tienen los españoles de vivir en un entorno inseguro.
La tasa de delitos en España -46 por cada 1.000 habitantes- se encuentra 17 puntos por debajo de la media de la Unión Europea, ha caído hasta niveles de 2001 y tan sólo tres países de los 28 tienen una tasa menor que la española –Grecia, Portugal e Italia-. España es además el país con el número de asesinatos más bajo de Europa en relación con su población.
En lo que sí destaca España en toda Europa es en población reclusa –hay más personas en la cárcel que en Alemania-, pero eso está más relacionado con la política penitenciaria y el código penal que con la seguridad.
La Asociación de Periodistas Europeos ha celebrado la semana pasada en Toledo un seminario sobre seguridad y defensa centrado en las ciberamenazas, por el que pasaron el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez; el director del CNI, Félix Sanz, y el ministro de Defensa, Pedro Morenés, además de especialistas de la Administración pública y del sector privado. A continuación, algunos de sus mensajes.

Coordinación cibernética

El secretario de Estado de Seguridad informó de la reciente creación de la Oficina de Coordinación Cibernética, que tiene por objetivo centralizar todas las actividades relacionadas con la cibercriminalidad, el ciberterrorismo y la protección de las infraestructuras críticas. Esta oficina se ha diseñado para que sirva de enlace entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el Centro de Respuesta a Incidentes de Seguridad Cibernética, ubicado en León.
El secretario de Estado destacó varias acciones que se han desarrollado en España contra el ciberterrorismo: una de ellas, la denominada Operación Araña en 2013, donde fueron detenidas 21 personas por usar las redes sociales para enaltecer el terrorismo de ETA, así como para humillar a las víctimas. Asimismo, Martínez recordó la condena de ocho años impuesta por la Audiencia Nacional contra Mudhar Husein Al Malaki, conocido como el bibliotecario de Al Qaeda, por difundir material de exaltación al terrorismo yihadista.

Ciberseguridad ante “riesgos gigantescos”

El ministro de Defensa se muestra especialmente alarmista y alarmado sobre las amenazas del ciberespacio. En Toledo, Morenés habló de “riesgos gigantescos”, de que con un apagón digital la sociedad que conocemos podría sufrir un retroceso de seis décadas. El ministro, sin mucha concreción, señaló que “la OTAN recibe varios millones de ataques desde el ciberespacio a la semana… o al mes, decenas de miles de ataques al día”.
Como muestra de la prioridad que el Ministerio concede a este campo, Morenés recordó la creación en 2013 del Mando Conjunto de Ciberdefensa, y anunció para 2015 un incremento del presupuesto destinado a ciberseguridad, si bien no mencionó cifras actuales ni futuras. “Nuestros militares están en la vanguardia de la seguridad en el ciberespacio”, afirmó el ministro.
Para el presidente de la empresa tecnológica Indra, Javier Monzón, “la seguridad clásica ha estado muy concentrada en proteger entornos específicos, ahora se trata de proteger el dato en todo su recorrido”. Señala Monzón que el reto actual es incorporar ciberseguridad a sistemas que fueron diseñados sin ella, y apunta hacia tres entornos prioritarios que deben centrar la atención de responsables en ciberseguridad públicos y privados, es decir, entornos donde existe demanda: sistemas complejos de seguridad que se integran en sistemas nacionales, como la información oficial y sus instalaciones; un segundo nivel de infraestructuras, servicios y operaciones críticas, donde se encuentran agentes públicos y privados; y un tercer nivel relacionado con consumo y demandas de los ciudadanos, como las redes sociales.

Interior ficha a operadores críticos privados

La Oficina de Coordinación Cibernética del Ministerio del Interior ha tenido un protagonismo reciente con motivo de la proclamación del rey Felipe VI al coordinar el dispositivo de ciberseguridad puesto en marcha por vez primera en nuestro país para reforzar la protección de las infraestructuras críticas nacionales. Nadie ha explicado el dispositivo en detalle ni los resultados.
Sí refleja el interés generalizado por parte de todos los actores relacionados con la seguridad hacia operadores e infraestructuras que soportan servicios esenciales para la sociedad, el 80% en manos privadas, potencialmente vulnerables a un ataque desde el ciberespacio con graves consecuencias. Desde Interior se han identificado doce sectores estratégicos: Administración, agua, alimentación, energía, espacio, industria química, industria nuclear, instalaciones de investigación, salud, sistema financiero y tributario, tecnologías de la información y las comunicaciones, y transporte.
En el Seminario de Toledo, el director del Centro Nacional para la Protección de Infraestructuras Críticas, Fernando José Sánchez, anunció la inmediata designación por parte del Ministerio del Interior de 37 operadores críticos, “entidades u organismos responsables de las inversiones y del funcionamiento de una instalación, red, sistema o equipo físico o de tecnología de la información designada como infraestructura crítica por proporcionar un servicio indispensable para la sociedad”. Estos operadores críticos, en su mayor parte privados, deberán cumplir requisitos exigentes de seguridad: elaborar el Plan de Seguridad del Operador y mantenerlo actualizado, elaborar un Plan de Protección Específico por cada una de las infraestructuras consideradas como críticas, designar un responsable de seguridad y enlace, designar un delegado de seguridad por cada una de las infraestructuras consideradas críticas por el Ministerio del Interior.

Yihadismo y CNI en “un mundo en ebullición”

“El ciudadano tiene todo el derecho a sentirse seguro”, señala el director del CNI, “que es diferente a estarlo”.
Como recuerda su máximo responsable en toda comparecencia pública, el objetivo del Centro Nacional de Inteligencia es “proporcionar al Gobierno elementos de juicio para tomar decisiones estratégicas”, y esos elementos o decisiones pueden estar en el ámbito de la seguridad o el terrorismo, pero también en el campo de la inteligencia económica o concursos internacionales de empresas españolas de diversos sectores considerados de importancia.
Para Félix Sanz, que esta semana cumple cinco años en el cargo, por lo que debe ser confirmado en el puesto –al parecer lo más probable- o sustituido, “estamos viviendo un momento de sorpresa permanente”, y considera que “el mundo está en ebullición”, lo que implica la puesta en marcha de procedimientos nuevos y elementos de análisis nuevos, que no explica.
En el seminario toledano el director del CNI concretó algo dos prioridades del Centro a corto plazo: incrementar el número de agentes en el exterior y poner en marcha un nuevo sistema de formación que mejore la inteligencia humana, la conseguida y elaborada por los agentes, más allá de la tecnología.
La lucha contra el terrorismo radical es el primer objetivo del CNI, según reconoce su director, y traslada la preocupación y actuación del Centro hacia los yihadistas que viajan a Malí o Siria, dando a entender que esos escenarios juegan un papel imprescindible en la radicalización de un posible terrorista que pueda regresar y actuar en España, una etapa obligada.
El director del CNI dio por buenos las cifras que maneja el Ministerio del Interior sobre yihadismo: más de 10.000 combatientes extranjeros están luchando en Siria, de los cuales, más de 3.000 proceden de Europa y se han integrado en organizaciones afiliadas en la órbita de Al Qaeda, de ellos unas decenas desde España.
Entre 2001 y 2014  se han realizado en España 23 operaciones contra el entorno yihadista. La última de ellas se llevó a cabo este mes de junio en Madrid donde agentes de la Comisaría General de Información detuvieron a nueve personas que formaban parte de una red internacional de captación y envío de yihadistas para su integración en la organización terrorista Estado Islámico de Irak y el Levante que actúa en Siria e Irak.
En los últimos dos años y medio las fuerzas de seguridad han detenido en España a 50 personas acusadas de pertenecer al terrorismo islamista, cifra sensiblemente inferior a los detenidos relacionados con la banda terrorista ETA (71).

Simbiosis público-privada

En ciberseguridad, también en relación con los servicios de inteligencia, no se habla de otra cosa que de colaboración. Aparentemente el mundo de la seguridad en las redes muta con tal velocidad y abarca campos tan distintos que nadie es capaz de actuar eficazmente en solitario, lo que fuerza la cooperación internacional, la integración de esfuerzos a nivel nacional y el trabajo conjunto entre organismos públicos y empresas privadas.
Por parte del CNI, su director reconoce una “simbiosis creciente con entes privados”, y señala abiertamente que escuelas de negocios tienen mayor competencia que el Centro para analizar, por ejemplo, ciertos acontecimientos económicos ligados con la deuda española, con lo que implícitamente reconoce el trabajo conjunto. “La inteligencia no es monopolio del CNI”, añade Sanz.
En el mismo sentido, el presidente de Indra destaca que en el mundo de la ciberseguridad se está produciendo una “cooperación desconocida” entre clientes y proveedores, entre sector público y privado, entre grandes empresas y pymes, entre sectores diferentes económicos e industriales y entre naciones. Señala Monzón que “no hay hoy ninguna organización capaz de reunir todas las habilidades necesarias ni que tenga los recursos para hacerlo”.
El ciberespacio favorece la conexión y la cooperación, también en seguridad.

Sugerencias


martes, 11 de marzo de 2014

Diez años del 11-M: mitos y realidades del terrorismo yihadista

  • La Policía ha detenido a 500 sospechosos de terrorismo islamista desde 2004 y la Justicia ha condenado a la sexta parte
  • Los lobos solitarios centran la atención policial y de servicios secretos, aunque su peligrosidad es mucho menor que la de organizaciones terroristas
  • El crimen organizado e incluso ETA superan al yihadismo en operaciones policiales y condenas

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Reloj de una de las víctimas detenido a la hora
de la explosión (Fuente: escolar.net).
El 12 de marzo de 2004, un día después de los atentados del 11-M y dos días antes de las elecciones generales, cientos de miles de personas salieron en Madrid en manifestación convocada por el Gobierno tras el lema “Con las víctimas, con la Constitución y para la derrota del terrorismo”. “¿Quién ha sido?”, se preguntaron muchos de los asistentes.
En la jornada de reflexión, el candidato entonces y hoy presidente Mariano Rajoy aparecía entrevistado en prensa nacional con el titular: “Tengo la convicción moral de que fue ETA”. La investigación policial y los jueces han dejado finalmente clara la responsabilidad del terrorismo yihadista. La última investigación civil pone distancias entre la supuesta relación del atentado con la cercanía electoral o la participación española en la invasión de Irak.
Ha pasado una década, perspectiva suficiente para recordar una tragedia que reveló también aspectos positivos de la sociedad española: la eficacia policial en la localización de los responsables, la ausencia de reacciones racistas, la mejora posterior de la coordinación entre organismos policiales y la cooperación internacional, la eficacia judicial, la celebración de una comisión de investigación en el Congreso, la protección  material de las víctimas.
En contraste, la respuesta de otros países ante atentados terroristas similares ha sido la ocultación pública de los hechos, la respuesta militar al fenómeno terrorista, el recorte de derechos y libertades, la creación de burbujas al margen de la ley (Guantánamo, ejecuciones extrajudiciales), la inoperancia judicial para juzgar los sucesos y brotes de racismo.
En el décimo aniversario de los atentados del 11 de marzo Estrella Digital se ha querido preguntar cuál es la situación real hoy de la amenaza terrorista. La respuesta se acerca a que el crimen organizado supera como amenaza a cualquier otro, y que en número de detenciones y condenas un terrorismo etarra en descomposición duplica al yihadista. La amenaza la protagonizan hoy los llamados lobos solitarios, menos peligrosos que el terrorismo encuadrado en organizaciones. Por tanto, se combinan la amenaza a la baja y la alerta alta, a veces puro alarmismo.
Atentado
El 11 de marzo de 2004, entre las 7:37 y las 7:40 de la mañana, una cadena de atentados paraliza Madrid: diez mochilas-bomba hacen explosión en cuatro trenes de cercanías en la estación de Atocha, en sus inmediaciones de la calle Téllez, en las estaciones de El Pozo y Santa Eugenia, provocando 191 víctimas mortales. En las siguientes tres semanas la Policía realiza numerosas detenciones y va cercando a los autores.
Asistencias el 11-M (Foto: EFE).
El 3 de abril un grupo de siete terroristas perseguido por los GEO, todos ellos sospechosos de la autoría del atentado de Madrid, se acaba atrincherando en un piso de Leganés y hacen explotar el inmueble acabando con su vida y la de un policía, la víctima mortal 192. Si los terroristas no se suicidaron el 11 de marzo fue porque pensaban seguir atentando. El resultado fue una especie de suicidio aplazado.
Entre mayo de 2004 y junio de 2005 se celebró en el Congreso una comisión de investigación sobre los atentados, con las comparecencias de Aznar y Zapatero entre muchos otros, cuyo dictamen final es muy crítico con el Gobierno del PP y elabora también una serie de recomendaciones para mejorar la lucha antiterrorista.
Por su parte, la Audiencia Nacional juzgó los atentados y a la treintena de sospechosos entre febrero y julio de 2007 y dictó sentencia, recurrida por muchos de los afectados que llevó el asunto al Supremo, con una nueva sentencia en julio de 2008:  los principales condenados, a 42.922 años, fueron Jamal Zougam y Otman el Gnaoui. El asturiano José Emilio Suárez Trashorras fue considerado cooperador necesario al facilitar los explosivos a los terroristas y el Supremo confirmó su condena a 34.715 años.
Víctimas
A diferencia de los atentados en Nueva York 2001 o Londres 2005, en Madrid tenemos víctimas de carne y hueso, contamos con imágenes y recuerdos de personas, rostros.
Monumento a las víctimas en la estación
de Atocha (Fuente: Fotomadrid.com). 
La Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, con los datos recabados a lo largo de estos diez últimos años, ha realizado un perfil de las personas que fueron asesinadas y de las que resultaron heridas en los atentados del 11-M en Madrid. La mayoría de ellas era de clase media-trabajadora que se dirigía a sus lugares de trabajo, otras se encontraban en situación de desempleo y estudiantes. De los 2.084 heridos y de los 192 fallecidos, el 34% eran inmigrantes, pertenecientes a 34 nacionalidades distintas.
Del total de personas heridas, siete presentan en la actualidad gran invalidez (requieren de asistencia de una persona para su movilidad); 21 están consideradas como incapacitadas permanentes absolutos; 61 son incapacitadas permanentes totales; 28 padecen incapacidad permanente parcial, y el resto sufrieron lesiones no invalidantes (presentaron semanas de baja o resultaron con secuelas de distinta consideración).
Yihadismo
En 2004 se puede interpretar que afloran varias tendencias iniciadas años antes.
Por una parte, en los 80 se va acentuando la utilización política de la religión, relacionado con la frustración de millones de musulmanes, anclados en el subdesarrollo, con regímenes autoritarios e ineficaces bajo un nacionalismo aparentemente laico. En este contexto se produce la radicalización de grupos de inspiración islamista, la resistencia radical a la invasión soviética de Afganistán, la fundación de Al Qaeda a finales de la década, la guerra civil argelina. En paralelo, desde Occidente (léase EE.UU.) se decide convertir al Islam tras la caída del muro de Berlín en 1989 en el enemigo de sustitución a la URSS.
Estos procesos confluyen el 11 de septiembre de 2001 con los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, cerca de 3.000 víctimas mortales, que aprovecha Bush Jr. para desencadenar la guerra mundial contra el terrorismo utilizando principalmente medios militares. Había una amenaza y se aprovechó la ocasión.
Antecedentes al 11-M
La comisión de investigación del Congreso consideró “que España no contaba con medios suficientes para enfrentarse a una amenaza tan cierta y grave. Los recursos humanos y materiales expresamente empleados para la lucha antiterrorista islamista, no crecieron proporcionadamente al aumento del riesgo”.
La Comisión consideró que “la respuesta del Estado español a la amenaza del terrorismo islamista fue insuficiente antes del 11 de marzo de 2004, caracterizándose por una clara infravaloración de los riesgos anunciados desde diversas fuentes policiales e internacionales. El Gobierno no adoptó antes del 11 M la política de impulso a la lucha contra el terrorismo islamista que exigía ese nivel de riesgo”.
Siguiendo al analista Javier Jordán, profesor titular de Ciencia Política en la Universidad de Granada y miembro del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional, a lo largo de la década de los 80 se sucedieron en España, de manera aislada, diversas operaciones policiales, complots y atentados por parte de grupos extremistas de origen árabe, que incluyeron el ataque contra un restaurante próximo a la entonces base norteamericana de Torrejón en 1985 y la desarticulación en 1989 de una célula de Hizbollah en Valencia que pretendía atentar en Europa.
“Lo primero que se aprecia al examinar este período es la vinculación de todos los individuos y grupos desarticulados con organizaciones superiores, concretamente con el GIA argelino, con su sucesor el Grupo Salafista por la Predicación y el Combate, con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con Al Qaeda Central”, señala Jordán. Hasta mediados de la década de 2000 la militancia yihadista en España se articulaba exclusivamente en torno a grandes organizaciones.
Imagen: Diario Montañés.
Parlamentarios, analistas y fuerzas de seguridad otorgan una importancia relevante a los atentados en Casablanca del 16 de mayo de 2003, cinco ataques suicidas simultáneos en los que murieron 45 personas, la mitad de ellas en el restaurante de la Casa de España. Cuatro muertos eran españoles, tres franceses, uno italiano y el resto marroquíes. Los responsables de Casablanca y Madrid compartían vinculación con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí.
Detenciones y condenados
Las fuerzas de seguridad han detenido entre 2004 y 2012 a 504 personas sospechosas de terrorismo yihadista, según la Memoria de la Fiscalía General del Estado, de los que han sido finalmente condenados alrededor de 80. La propia Fiscalía se siente obligada a justificar en la Memoria de 2013 “la elevada cifra de absoluciones, claramente indicativa de las enormes dificultades legales que se plantean en estos procesos, en relación con la probanza de unos delitos singularmente enmarcados en el ámbito de la respuesta penal preventiva frente a las células terroristas. En muchos casos –añade- las condenas se imponen no por delitos de terrorismo, sino por delitos comunes”.
Los números cuentan que en todo el año 2013 se detuvo a una veintena de personas (nueve en 2012), que contrasta con unas 60 en 2006 y 138 en 2004.
Las cifras de detenidos y condenados por pertenencia a ETA, incluso en el estado de descomposición y abandono de la actividad armada de los últimos años, superan ampliamente las correspondientes al terrorismo yihadista.
Amenaza hoy
En opinión de Javier Jordán, “las células independientes y los lobos solitarios se están convirtiendo en un fenómeno permanente, y en los últimos años predominante, en el mapa del yihadismo en España, y es probable que algún día uno de ellos logre consumar una acción terrorista, pero a pesar del peligro real que representan, los proyectos terroristas más serios y potencialmente más letales han sido obra en exclusiva de células vinculadas a una gran organización yihadista”.
Jordán ha publicado recientemente una investigación en el Real Instituto Elcano según la cual “las grandes organizaciones son las únicas que, potencialmente, pueden convertir el terrorismo yihadista en una amenaza estratégica para España”.
Este investigador ha analizado las operaciones policiales realizadas en España contra la amenaza yihadista, 48 desde 2004 frente a las 16 llevadas a cabo entre el año 1995 y los atentados del 11-M (incluyendo en esas 16 la desarticulación de la red del 11-M en marzo-abril de 2004). Las grandes organizaciones han seguido estando presentes de manera mayoritaria, pero “en los últimos cinco años los actores no vinculados han tenido un carácter predominante. Todavía es pronto para considerar esto último como una tendencia firme, pero en caso de que así fuera, ello supondría una reducción significativa de la amenaza ya que su capacidad terrorista suele ser sustancialmente menor a la de las células vinculadas a grandes organizaciones”.
Utilización política del terrorismo
El terrorismo está muy presente en el debate político español al menos desde finales de los 80, como instrumento utilizado para desgastar al Gobierno.
Las dudas sobre los atentados del 11 de marzo de 2004 se mantuvieron con respiración asistida durante los ocho años de los Gobiernos de Zapatero y han ido desapareciendo con la victoria del Partido Popular en las elecciones generales de noviembre de 2011.
Un ejemplo. El actual director general de la Policía, Ignacio Cosidó, que también fue director de Gabinete del director general de la Guardia Civil en los Gobiernos de Aznar, siendo portavoz popular de Interior en el Senado pedía en marzo de 2005 el cese de Gregorio Peces Barba (uno de los padres de la misma Constitución que aparece en la línea siete de este artículo) como Alto Comisionado para la Atención a las Víctimas del Terrorismo, acusándole de "amparar a los verdugos terroristas". Además, decía que “Zapatero nombró a Peces Barba con la misión de dividir a las víctimas, de silenciarlas y de neutralizarlas”. Añadía que “como no nos van a hacer caso, y no lo van a cesar, lo que le pido es que por lo menos tenga la decencia moral de cambiar su título y denominarle Alto Comisionado para el diálogo y el amparo de los verdugos terroristas”, soltó entre aplausos de los senadores del PP.
Cosidó como senador en la oposición hablaba del “déficit de legitimidad de su triunfo electoral del pasado 14 de marzo. Ése es el fantasma que recorre todas las noches La Moncloa”.
En abril de 2006 el Grupo Parlamentario Popular presentó 215 preguntas por escrito cuestionando la versión oficial del 11-M dirigidas al entonces ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba.
También las hemerotecas guardan prueba gráfica de la media docena de manifestaciones convocadas por el PP contra la política antiterrorista del Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero en su primera legislatura 2004-2008.
Falsa Yihad
Con ese título se acaba de publicar un libro de la periodista Beatriz Mesa con el atractivo argumento de que el yihadismo que amenazó Malí hace un par de años y provocó la intervención militar francesa luego apoyada por España y la UE, en realidad es un disfraz de conveniencia de mafias criminales que se dedican al tráfico de droga, personas o armas en el Sahel.
Los autores del 11-M sí eran terroristas yihadistas, aunque había también delincuentes comunes, pero los excesos de la lucha internacional contra el terrorismo, las variantes de una franquicia global con grandes diferencias locales, los ejes del mal y el espionaje masivo, debe hacernos dudar del adjetivo. El yihad (en árabe el término es masculino) puede ocultar muchas cosas, entre otras el miedo/la seguridad como argumento político para justificar cualquier exceso.
Nunca está de más recordar que el objetivo de cualquier terrorismo es siempre político, la obsesión de los grupos yihadistas son Gobiernos de países mayoritariamente islámicos y en esos territorios se han producido la mayor parte de las víctimas.
Desde el 11 de marzo de 2004, más concretamente desde el 11 de septiembre de 2001, fecha de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, han proliferado los expertos en terrorismo yihadista, que como en cualquier otro ámbito de la ciencia o del ejercicio profesional, tienden a crear su necesidad y exagerar la amenaza. Muchos de ellos hacen constantes viajes al Corán, memorizan azoras y se pierden en la compleja prosa poética del árabe del siglo VII, donde creen encontrar pistas de lo que ocurre hoy.
Algo parecido a lo vivido durante gran parte de la última década con el 11-M sucede hoy con el fin de la actividad armada de ETA, certificado por la propia banda el 20 de octubre de 2011, la resistencia de muchos a soltar el tema, por inercia, por interés político, por interés laboral.
Hace diez años España como país respondió a los peores atentados imaginables competentemente –policía y justicia-, y como sociedad muy decentemente. La amenaza hoy es baja en términos históricos, la alerta continúa y nunca policías y servicios de inteligencia han contado con mejores medios para vigilarla, coordinarse entre ellos y cooperar internacionalmente.
Alerta sin alarmismos, cabría sugerir.

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