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lunes, 14 de febrero de 2022

Preguntas sobre Defensa

Artículo publicado también en Blog IDAPS.

La seguridad, la defensa, los asuntos militares revisten tanta importancia que muy a menudo las decisiones y actuaciones pierden el contacto con el ciudadano defendido -a veces incluso con el país protegido-, se desconoce qué opina y cuáles son sus inquietudes, como mucho se critica a ciudadanos y sociedad por su desconocimiento de los asuntos geoestratégicos, se echa en falta una sociedad con el sentimiento patriótico de la República Popular Socialista de Albania de Enver Hoxha (1946-1992), la querencia hacia el himno nacional de los franceses con la Marsellesa (ligada al antifascismo y al cine, todo sea dicho); no logra comprender mucho especialista cómo es posible que los españoles no planten mástil y bandera en el jardín como hacen nuestros aliados norteamericanos, o en la maceta del balcón de su piso; no se entiende que el ciudadano no respalde acríticamente, sin debate público ni información, el multimillonario presupuesto destinado a seguridad interior y exterior.

Afortunadamente traemos aquí una excepción. La Fundación Alternativas ha presentado este mes de enero el estudio ‘¿Qué amenazas enfrenta la seguridad de España y quién la protege? Cultura de la defensa en España’, en el marco de una colaboración estable con el Ministerio de Defensa y realizada por la empresa 40db que dirige la socióloga Belén Barreiro, quien fue presidenta del Centro de Investigaciones Sociológicas allá al comienzo de siglo, por su segundo lustro. Esta encuesta se realizó entre diciembre de 2021 y enero de 2022, entrevistas asistidas por ordenador a 800 ciudadanos.

La encuesta es novedosa por existir y por su contenido.

Uno de los asuntos que los encuestadores destacan de la investigación es que seis de cada diez españoles se consideran poco o nada informados sobre asuntos de defensa y de seguridad nacional. Este grupo poblacional representa el 61,4% de la ciudadanía, mientras que el 36,7% opina estar bastante (31,2%) o muy (5,5%) informado en este apartado. Las mismas cifras se pueden interpretar en sentido contrario, que más de un tercio de los españoles se considera informado y por tanto interesado sobre asuntos de defensa (la información a uno le llega, y también se busca si le interesa), porcentaje similar al de población que en otros estudios aparece como interesada e informada sobre asuntos internacionales y política exterior, lo que supone una parte de la ciudadanía bastante considerable.

En cuanto al contenido, cabe interpretar -entre otros muchos- tres aspectos de la percepción ciudadana y la cultura de defensa en España: europeísmo, transversalidad de las amenazas y diversidad de enfoques.

Europeísmo

En lo que se refiere a las instituciones, una cuarta parte de los ciudadanos (24,9%) opina que la UE es el organismo con más capacidad de protección frente a las amenazas, con un 39% ente los jóvenes de 18 a 24 años y un 34,7% entre los de 25 a 34 años; mientras que la OTAN obtiene un 17,8% de las respuestas y los recursos exclusivamente nacionales alcanzan un 12,6%.

Existe un amplio apoyo a la creación de una brigada común europea (First Entry Force): dos tercios están a favor. En la misma línea, una mayoría amplia (68,1%) se muestra a favor de la idea de una mayor autonomía estratégica de la UE con respecto a EEUU. Asimismo, un 74,4% está de acuerdo con que España abogue por una Europa de la defensa.

Transversalidad

Los riesgos y amenazas saltan las fronteras de los organismos clásicos destinados a estos menesteres e incluso en ámbitos tradicionales ya no pueden actuar en solitario.

Entre las principales amenazas para la seguridad de España, la propagación de enfermedades infecciosas ocupa el primer lugar, con un 44,4%, seguida del terrorismo internacional (42%); el cambio climático y los desastres naturales (40,8); los ciberataques a sistemas (32,8%); los flujos migratorios (31%); y la desinformación y la polarización política a nivel nacional. El poder y la influencia de Rusia y Estados Unidos no son percibidos por los españoles como una amenaza, ya que menos del 6% así lo considera.

En lo que respecta a los actores internacionales, más de la mitad de los encuestados (53,5%) cree que el ISIS y los grupos yihadistas del Sahel representan un riesgo alto para España. Sobre una hipotética amenaza de China, el 20,2% ve un riesgo alto; el 33,9% medio; el 33,3% bajo. Acerca de los países del norte de África, el 40,6% de los encuestados cree que el riesgo de sufrir un ataque procedente de esa zona es medio; el 25,5% bajo y el 21,4% alto. Si la ofensiva llegara desde Rusia, el 37,4% ve un riesgo medio, mientras que un 19,7% opina que es alto y un 29,1% bajo. Por su parte, un supuesto ataque de Estados Unidos a España se valora en la encuesta con 55,3% de riesgo bajo, 22,8% medio, y tan sólo el 9,5% ve un riesgo alto.

Diversidad

Destaca en la encuesta la diferente opinión del ciudadano que se sitúa a izquierda o derecha, con lo que se percibe claramente que como cualquier otra política pública, existe variedad de visiones y opiniones sobre seguridad y defensa, diversidad en el enfoque por supuesto ideológica, también generacional e incluso entre mujeres y hombres. 

Sobre amenazas, los desastres naturales preocupan a una amplia mayoría de votantes de UP (el triple que a los simpatizantes de la derecha extrema). Por su parte, los votantes de VOX se muestran muy sensibilizados hacia la hipotética amenaza que proceda de los flujos migratorios o de países del norte de África y la zona al sur del Sáhara.

Que se reclame como política de Estado un área de la actuación del Gobierno, sea la Exterior, Defensa u otra, puede tener dos explicaciones: que estemos haciendo frente a una emergencia nacional y se requiera unidad de acción (conflicto armado con un vecino; o imaginemos una situación disparatada como una pandemia que llegara hasta a la reclusión de los españoles en sus casas), en cuyo caso podría estar justificada; o la segunda opción, que se exija unanimidad para aislar al discrepante. 

La realidad es diversa incluso sobre asuntos de defensa y seguridad, y existen diversos enfoques y matices, más allá de la defensa del atlantismo o la reclamación de mayor presupuesto sin mayor explicación de estrategia y medios necesarios.

CIS aparcado

En relación con su existencia, esta encuesta de Alternativas-40db se trata del mejor acercamiento (conocido) entre opinión pública y demoscopia y seguridad desde que el Centro de Investigaciones Sociológicas preguntaba a los españoles sobre Defensa y Fuerzas Armadas, costumbre abandonada hacia 2017 (cuando el CIS no era criticado). 

El CIS ha venido realizando una encuesta cada dos años, en coordinación con el Ministerio de Defensa, desde 1997. Aquellas encuestas permitían hacer comparaciones y evolución de la opinión pública en un plazo prolongado.

El CIS / Ministerio de Defensa incluía en aquellas encuestas preguntas sobre la cantidad de orgullo de ser español, la emoción del encuestado al contemplar la bandera o escuchar el himno, con resultados bastante elevados, referencias simbólicas de la conciencia nacional (una determinada conciencia nacional), que con mucha frecuencia se mezclan interesadamente con la seguridad. No sabemos si no gustaron las respuestas de los españoles, si el cuestionario había quedado algo desfasado u otro motivo, el caso es que aquellos estudios (clicando aquí, artículos propios glosando estas encuestas) revelaban que lo que más valora la sociedad española de sus Fuerzas Armadas es la profesionalidad de sus integrantes y actuaciones, más allá de valores difusos de gran éxito interno como la disciplina o el espíritu de sacrificio.

El estudio de Alternativas revela hoy ciertas inercias del presente (pandemias), del pasado (Estado Islámico, hoy objetivamente a la baja) y probablemente la opinión ciudadana sobre Rusia sería en este momento diferente y aparecería con mayor preocupación, por el clima de opinión creado durante las últimas semanas por todas las partes (excepto la amenazada Ucrania, que ha hecho varios llamamientos a evitar la sobreactuación).

Seguridad objetiva y subjetiva

Cabe destacar también que en asuntos de seguridad influyen factores objetivos (asesinatos por habitante, plantillas de la Guardia Civil y Policía, ahora recuperando los niveles de 2008) y subjetivos (cómo nos sentimos de seguros), y en las decisiones a veces se busca incidir en una variable más que en otra.

Por mencionar un ejemplo, el ayuntamiento de Majadahonda (70.000 habitantes, periferia residencial de Madrid, Gobierno de coalición PP-VOX) acaba de anunciar la instalación de 118 cámaras por las calles del municipio, con una inversión de cuatro millones de euros, despliegue que muy probablemente se dirija a la sensación subjetiva de seguridad de los vecinos y al negocio de los proveedores, más que a reducir los índices de criminalidad. Se persigue controlar incluso la entrada y salida de ciudadanos del municipio para detectar posibles delincuentes, de donde se induce lectura generalizada de matrículas e incluso reconocimiento facial.

El ciudadano interesado en seguridad, defensa, Fuerzas Armadas o política exterior, debería estar alerta sobre esta distinción entre seguridad objetiva y subjetiva; reclamar de sus responsables públicos (también privados) debate y explicación sobre decisiones y recursos (hace pocas semanas se aprobó en Consejo de Ministros cerca de dos mil millones de euros en un programa de drones que no mereció una simple rueda de prensa); y exigir que sea consultado cada cierto tiempo. Porque la seguridad es un instrumento público al servicio del ciudadano, no una fe que deba ser catequizada entre una feligresía descreída.

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martes, 3 de julio de 2018

La Europa no construida

Artículo publicado también en la web del proyecto de
Dos días antes de que una mayoría parlamentaria censurara la competencia profesional de Mariano Rajoy para dirigir el país, con el consiguiente nombramiento de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno español, José Borrell participaba en un acto de la Fundación Alternativas, en la presentación de su análisis anual sobre el estado de salud del continente: "Informe sobre El estado de la Unión Europea 2018. Los Estados europeos ante las reformas de la Unión", dirigido por Diego López Garrido.
Resulta al menos curioso que quien expresara sus opiniones en el marco de un debate organizado por un think tank tuviera en horas la oportunidad de aplicarlas como ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, viaje exprés del poder deliberativo al ejecutivo, siempre con permiso del presidente del Gobierno y de la realidad, a la que llaman tozuda.
Entre las preguntas no formuladas a los intervinientes se encontraba cuán cerca o lejos estaba la Fundación Alternativas de convencer con su análisis y sus argumentos al co-patrocinador del propio informe, nada menos que el Ministerio de Asuntos Exteriores. Uno de sus directores generales allí presentes, mostrando simpatía por el documento, expresó su falta de ambición europea y exceso de euro-escepticismo, y señaló una infinidad de fracturas, entre países del norte y del sur, del este y del oeste, entre países del euro y sin la moneda; dentro de cada país entre generaciones, entre partidos del sistema y antisistema, entre electores y gobernantes... A pesar de lo anterior dijo no querer entrar en política.
El caso es que el hoy ministro Borrell expresó en los últimos momentos de su vida anterior su preocupación por Italia, que el gran problema de la UE hoy se llama Italia, uno de los grandes de la UE hoy gobernado desde el neofascismo. Días después la negativa italiana a acoger algunos refugiados o la voluntad de elaborar un censo de gitanos confirman los temores.
Destacó Borrell de Italia cierta catástrofe social, su desigual distribución de la renta, precariedad, estancamiento económico, la emergencia de partidos políticos que cuestionan el sistema pues los italianos no se sienten ni representados ni protegidos, afirmó, con lo que acabaron votando a un cómico (Beppe Grillo), eso sí, después de varios primeros ministros que fueron nombrados sin pasar por las urnas (tecnocracia y populismo, esta ya no es de Borrell, alternándose en el poder).
En la presentación del informe, el vicepresidente de la Fundación, Nicolás Sartorius, incidió en el absoluto déficit social de la UE: los populismos son el efecto de la crisis de Europa, no su causa, dijo; la UE y los gobiernos nacionales no han protegido a sus ciudadanos en la crisis, que luego han reaccionado electoralmente apoyando soluciones milagrosas barra desastrosas; hay que elegir entre lo social o más nacionalismos; es imprescindible introducir la agenda social en las políticas de la UE, salario mínimo, protección contra el desempleo, pensiones.
Para López Garrido, partidario de reformar hasta los Tratados, la Europa social es el agujero negro de la Unión, ámbito entonces donde avanzar junto con otros como la reforma del euro (seguridad frente a crisis financieras), la armonización fiscal (impuestos de multinacionales tecnológicas y lucha contra paraísos fiscales), avanzar en una política europea de asilo y en otros campos como seguridad y defensa. Sostiene el director del informe la necesidad de reaccionar a amenazas como el nacionalismo populista  y su apuesta identitaria excluyente (aquí incluye Bréxit y Cataluña), ante un hijo de lo anterior que es el proteccionismo (Trump), la amenaza de un renacido autoritarismo, la xenofobia y la agrupación de Estados por afinidades que debilitan el conjunto.
Es este 2018 un año decisivo para diseñar las reformas que Europa necesita y que se deben consolidar en forma de propuestas presupuestarias (2021-2027, ahora en negociación) y debate ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019.
El documento de Alternativas concluye con una serie de recomendaciones en la línea de avanzar hacia una unión política de naturaleza federal, recomendaciones que firma el Consejo de Asuntos Europeos de la Fundación del que formaba parte Josep Borrell. Se aboga por controlar el respeto a los principios democráticos de los países miembros de la misma forma que se controla el cumplimiento de los criterios económicos; se sugiere una defensa sin fisuras del pacto nuclear con Irán e incrementar la presencia en Oriente Próximo; se recomienda avanzar en un entendimiento a medio plazo con Rusia; en seguridad y defensa la Fundación apoya la declarada autonomía estratégica de la UE y un cuartel general capaz de planear misiones civiles y militares, ejecutivas y no ejecutivas; se insiste y mucho en que frente al avance de los nacionalismos la única alternativa es acentuar las políticas sociales de ámbito nacional y también europeo, aspectos concretos como la calidad en el empleo, derechos sociales y laborales, impulsar políticas activas de empleo, llenar de contenido real y efectivo el pilar social europeo presentado con trompetas tronantes en noviembre de 2017.
Sostiene la Fundación Alternativas en documento publicado en días inmediatamente anteriores a la formación del actual Gobierno de Pedro Sánchez que celebradas ya las elecciones en Francia y Alemania, con Reino Unido retirándose del club e Italia perdiendo influencia, "España debería aprovechar esta ventana de oportunidad para incorporarse al núcleo del liderazgo europeo".
Hace unos años se puso de cierta moda el urbanismo virtual: el Madrid no construido se llamó una exposición; y también la historia alternativa: qué hubiera pasado si Franco no hubiera provocado una guerra civil, si John F. Kennedy hubiera muerto de viejo en la cama, si el general Prim no hubiera sido asesinado, si Aznar no hubiera apoyado la invasión de Irak...
La realidad es una extraña mezcla de lo que se hizo y lo que no llegó a ser por falta de voluntad o porque no se pudo. Veamos cómo continúa la construcción política de Europa, y si no gusta su evolución siempre es posible organizar dentro de un lustro un curso de verano, con el título: "¿Murió el proyecto europeo por falta de política social?". En Jaca.

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miércoles, 4 de junio de 2014

Los males de la democracia en España

  • La Fundación Alternativas realiza una auditoría sobre la política española que titula "La democracia sin política"
  • Felipe González: "Soy de la casta que puso en marcha el sistema nacional de salud y la educación generalizada"

Carlos Penedo. Artículo publicado con variaciones en Estrella Digital.
Las pruebas de laboratorio han detectado que la democracia en España está enferma y el principal síntoma es el alejamiento entre ciudadanos y gobernantes. 
La Fundación Alternativas acaba de presentar su octavo informe sobre la democracia en España, titulado en la edición 2014 “La democracia sin política”. 
En la presentación del informe el pasado miércoles en el CaixaForum de Madrid, Belén Barreiro, actual directora del Laboratorio de la Fundación Alternativas y ex directora del CIS, alertaba sobre el proceso que ha ido vaciando a la democracia de contenido y ha provocado una “ruptura dramática” entre ciudadanía y élite. 
Barreiro apuntaba como una de las causas el gran avance hacia una sociedad digital –España, recordó, ocupa la quinta posición mundial en uso de redes sociales-, que ha producido nuevas formas de comunicación personal, empresarial y también política, algo no comprendido por los dos grandes partidos, lo que implica también la existencia de una ciudadanía vigilante y alérgica a cualquier manipulación u ocultamiento. Barreiro señaló que la penetración de Internet en los partidos pequeños es casi total y muy superior a lo que sucede en los dos grandes partidos, que “no saben comunicar” en las redes sociales.
El acto contó también con la participación del expresidente Felipe González, quien insistió en la crisis generalizada de gobernanza en las democracias occidentales y en la desaparición de referentes sociales. Avisó también que “ la aparición de nacionalismos irredentos e insolidarios por toda Europa y dentro de cada Estado son lo contrario de la solución, agravan el problema”. 
Por su parte, Joaquín Estefanía, analista en distintos medios del Grupo Prisa y ex director del diario El País, director de este informe de Alternativas, denunció que la democracia española se está volviendo menos inclusiva, por ejemplo con las políticas discriminatorias desarrolladas contra la inmigración negándoles y cobrando la atención sanitaria en algunos casos.
A continuación, una breve referencia a los capítulos del informe, nueve fotografías sobre la salud de la democracia española.

Democracia sin política

Los expertos que han participado en la elaboración del informe de la Fundación Alternativas subrayan la importancia de la injerencia internacional en la economía estatal por parte de instituciones ajenas al control directo de los ciudadanos. 
Además, hay dos indicadores que empeoran de forma sustancial y que están directamente relacionados con la gestión de la crisis: el derecho a recibir una atención sanitaria de calidad y la reducción de los derechos de los trabajadores, con la reforma laboral que ha facilitado los despidos y los contratos basura.
Añade Alternativas como problema la falta de transparencia en la rendición de cuentas de la acción del Gobierno, la regresión de los informativos públicos de RTVE, el giro de algunos periódicos hacia posiciones más afines al Gobierno y la concentración de la televisión privada en un duopolio.
Recuerda el informe dos conflictos, el de Gamonal (Burgos) –la construcción de un aparcamiento privado- y la privatización de la sanidad madrileña, que acabaron con victoria temporal de los movilizados y que en ambos se lanzaron dos gritos mayoritarios: “No nos escuchan” y “Gobiernan para los ricos”.
Dice la Fundación Alternativas que no hay aún en España un rechazo contra la democracia, incluso se defiende, pero sus prestaciones son decepcionantes para un número cada vez mayor de personas y cuando pase la crisis económica todas las debilidades del sistema emergerán, no desaparecerán con el crecimiento del PIB.

Rajoy año II: ganando tiempo

Para la Fundación Alternativas, el Partido Popular ha planteado el segundo año de la legislatura (2013) como un año “puente”. Otro año más de sacrificios y promesas electorales incumplidas para sentar los cimientos de la recuperación económica. Durante el último año el Gobierno de Rajoy, apoyado en su amplia mayoría absoluta, se ha mantenido políticamente de perfil, ha buscado un segundo plano frente a temas del calado de la sombra de corrupción por el caso Bárcenas, las medidas más impopulares de “agenda reformista” o el desafío soberanista catalán.

¿Quién se opone al Gobierno?

Fruto de la crisis política por la que pasa España, las formaciones políticas de nuestro país están muy debilitadas en términos de opinión pública y los ciudadanos han salido a la calle para expresar su rechazo a las decisiones del Gobierno con mucha más frecuencia de lo habitual.
Para la Fundación Alternativas, aunque el bipartidismo parece haber entrado en crisis, las terceras fuerzas políticas no parecen tener apoyo suficiente para romperlo del todo. Se observa además, no sólo en España, numerosos casos de protestas ciudadanas, que se han producido en los últimos doce meses en Alemania, Brasil, Chile y España. Este aumento de la participación en las calles, organizados a menudo en las conocidas mareas, contrasta con el alejamiento de los ciudadanos de la política más tradicional e institucional. Alternativas detecta tres tendencias entre los españoles: desorientación a la hora de votar, desconfianza hacia el funcionamiento del sistema político y, paradójicamente, mayor interés por la política.

Unión Europea: la brecha democrática se amplía

Se destacan dos fenómenos, uno es la emergencia de una serie de grandes fracturas entre ciudadanos y élites, norte y sur, centro y periferia; otro es la proliferación de populismos xenófobos y antieuropeístas. Dijo Joaquín Estefanía en la presentación que “la Unión Europea, si no avanza, retrocede”. Felipe González puso el acento en el desequilibrio entre el contenido y los compromisos sociales y los financieros de la UE, y criticó el déficit de legitimidad democrática de gran parte de las decisiones tomadas en esta crisis por la UE, así como la obsesión por la austeridad y el déficit, aunque añadió que “sólo Europa es la solución”.

La Monarquía endeble

Publicado artículo específico sobre este apartado.

La corrupción en un país sin corrupción sistémica

España y Portugal son los países de la UE en los que se produce la mayor diferencia entre una altísima percepción de la corrupción (el 88% de los españoles la considera un problema importante) y una bajísima experiencia directa con el pago de sobornos para obtener servicios públicos (por debajo del 2%). Dice Alternativas que los mayores escándalos políticos revelan el uso patrimonialista de las administraciones pública por parte de los partidos de gobierno. Si no se toman medidas contra la corrupción y refuercen la confianza ciudadana se prevé un riesgo alto de degradación del régimen democrático hacia modalidades populistas o neoperonistas.

El impacto social de la crisis: desigualdad y polarización

Dos de cada tres nuevos parados en la UE desde 2008 son españoles. La renta media de los hogares españoles ha disminuido un 8,5% y la posición relativa del país se ha debilitado. Las encuestas reflejan  un divorcio creciente entre los problemas de los ciudadanos y la acción de los representantes políticos.
Más allá de los grandes indicadores macroeconómicos, el impacto social de la crisis no es ajeno a las políticas implementadas. Hay perdedores y ganadores en esta crisis, dice Alternativas, la crisis no está distribuyendo su impacto de manera igualitaria en el conjunto de la población.

Cataluña ante el espejo escocés

El año que va desde la Diada de 2012 a la de 2013 ha sido un año perdido para el diálogo, la negociación y el acuerdo entre el Gobierno central y el catalán. Las posiciones se han enquistado. 
En un Estado compuesto, o federal, los territorios más prósperos compensan su déficit fiscal con el superávit en otros ámbitos como el comercial o el financiero (argumento contra la polémica interminable sobre las balanzas fiscales).

En dirección contraria a la democracia ejemplar

Concluye la Fundación Alternativas en su auditoría sobre la democracia en España en el último año que el PP se presentó a las elecciones de 2011 con un programa en el que aparecía una sección titulada “Una democracia ejemplar”, donde se prometía la regeneración del sistema democrático español. Dos años después, afirman, no hay ningún indicio de que España se vaya acercando a la ejemplaridad en su funcionamiento democrático y, lo que es peor, han aparecido nuevas grietas y los agujeros heredados se han ido haciendo más profundos. La corrupción política, por ejemplo, ha pasado en el último año de afectar a niveles subnacionales de gobierno, ayuntamientos y Comunidades Autónomas, a incrustarse como un meteorito en el centro de la mesa del Consejo de Ministros, salpicando al mismísimo presidente del Gobierno, acusado por el extesorero de su partido de cobrar en negro y defraudar a Hacienda.

En el debate de presentación del informe los participantes evitaron las referencias directas a la actualidad inmediata, salvo alguna excepción. Felipe González se reconoció como parte de la “casta política” a la que insistentemente alude el líder del partido Podemos, a pesar de llevar 18 años sin ocupar un cargo de gestión política: “soy de la casta que puso en marcha el sistema nacional de salud y la educación generalizada, y con un PIB per cápita la tercera parte del actual”, ironizó.


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lunes, 2 de junio de 2014

La Monarquía endeble

La Casa Real intenta romper con la abdicación la hoy peligrosa identificación de Juan Carlos con la propia institución, y su suerte


Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en versión reducida en Estrella Digital.

La crisis institucional generalizada ha afectado directamente a la Monarquía y la Casa Real mueve ficha con el objetivo de contrarrestar la que era probablemente su mayor amenaza: la identificación de don Juan Carlos con la institución, para lo bueno durante tres décadas y para lo malo los últimos años.
La última radiografía política conocida de la democracia española, presentada hace unos días por la Fundación Alternativas, identificaba precisamente la crisis institucional, y destacadamente de “la Monarquía endeble”, como uno de los síntomas más relevantes de la crisis general del país.
“El continuo desgaste en la popularidad de la Monarquía que reflejan desde hace más de dos años los sondeos de opinión –dice Alternativas- ha llevado a abrir en España un amplio debate público no tanto sobre su legitimidad como sobre su manera de funcionar, la transparencia de su financiación, la capacidad de don Juan Carlos para ejercer hoy día correctamente la jefatura del Estado y su posible abdicación en el príncipe de Asturias”, una decisión que unos urgen y otros consideran precipitada.
Entre los argumentos utilizados sin duda el del mayor fondo sería la excesiva identificación entre Monarquía y la figura de don Juan Carlos, que institución y persona fueran ligados hasta el punto de que compartieran también caída.
La Fundación Alternativas también alude a la inoperancia de los sucesivos gobiernos, de partidos políticos distintos, en proteger la institución. “La Monarquía ha venido funcionando desde su restauración como un asunto de la exclusiva competencia del Rey –dice Alternativas-, en lugar de como una institución cuyo arraigo estaba encomendado a los sucesivos gobiernos”. Se refiere a la actitud del propio rey Juan Carlos, muy celoso de su papel como controlador de la Casa Real y de todos sus miembros, que ha podido desanimar a los sucesivos gobiernos a desarrollar las normas necesarias de control a afianzamiento. Por ejemplo, el príncipe no dispone de un estatuto específico, o la opacidad de la institución no ha ayudado a generar confianza en el caso Noos, ni existe mecanismo previsto para la renuncia de una infanta a sus derechos de sucesión. La consecuencia ha sido que cuando la Monarquía ha debido afrontar su primera gran crisis ha mostrado una debilidad desconocida.
El fuerte descenso de popularidad coincide con el estallido hacia mediados de 2011 del escándalo financiero que afecta directamente a Iñaki Urdangarín, esposo de la infanta Cristina, con informaciones publicadas desde julio de 2010. El diciembre de 2011 el yerno del Rey fue imputado formalmente por supuestas prácticas delictivas en el conglomerado de empresas del Instituto Noos. En abril de 2013 el juez llamó a declarar a la infanta, quien lo acabó haciendo tras muchas dilaciones en febrero de 2014.
Otro fenómeno relevante ha sido la ruptura en estos últimos años del acuerdo no explícito entre Monarquía y medios de comunicación para silenciar la vida privada del Monarca. El conocimiento en abril de 2013 de la caída fortuita del jefe del Estado, mientras se encontraba fuera de España cazando elefantes en un safari pagado por un empresario saudí, bien puede simbolizar el fin abrupto de ese idilio que se mantuvo durante toda la Transición y hasta ya entrado el nuevo siglo.
La decisión de la Casa Real y del Rey de abdicar del trono es temporalmente oportuna porque el deterioro de prestigio y popularidad de la Monarquía aún no se ha traducido en un clima de opinión mayoritario en favor de la República. “El debate no está planteado esencialmente en términos de Monarquía-República, porque, según los sondeos disponibles, no se está produciendo un trasvase de apoyo a la República equiparable al desapego que está registrando la Monarquía”, señala Alternativas.
Siguiendo encuestas de Metroscopia, ante la posibilidad de elegir entre una monarquía parlamentaria como la española o una república como la francesa, en 1999 existía una diferencia a favor de la primera de 53 puntos, mientras que el margen disminuyó en 2013 a sólo 16 puntos. Según interpreta el estudio, las ideas republicanas aún no se han extendido mayoritariamente entre las generaciones más jóvenes.
La popularidad de la Monarquía alcanzó un techo de 7,5 de valoración en las encuestas en 1995, a más de dos puntos de distancia del siguiente. Entre 2004 y 2010 la confianza ya había bajado hasta 5,5 y el primer suspenso en el Barómetro del CIS llega en 2011 con un 4,9. El siguiente sondeo en abril de 2013, sospechosamente tardío, ofreció la nota más baja registrada desde la aprobación de la Constitución con un 3,7.
La transparencia en el funcionamiento de la institución y sus finanzas tampoco ha destacado en los últimos años, la institución no está fiscalizada por el Tribunal de Cuentas, aunque se han tomado decisiones recientes. No estaba recogido al iniciar su camino parlamentario, pero al final se incorporó durante el proceso y la Casa Real acabó viéndose afectada en diciembre de 2013 por la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, sólo “en relación con sus actividades sujetas a derecho administrativo”, lo que sugiere zonas de sombra.
La Fundación Alternativas presentó en Madrid el pasado miércoles su octavo informe sobre la democracia en España, titulado en la edición 2014 “La democracia sin política”, que también podría formularse al revés, la política sin democracia. El informe ahonda en las tres heridas que la crisis y la gestión de la misma han dejado en herencia: una sociedad desigual, empobrecida y desafecta, aunque no pasiva; una política superada por las circunstancias, impotente y, a la vez, seriamente dañada por la corrupción; y un deterioro institucional que ha afectado a la practica totalidad de las instituciones, desde el Gobierno hasta la Monarquía.
Entre las escasas referencias directas de los asistentes a la actualidad política inmediata, el expresidente Felipe González afirmó que “los que no quisieron esta Constitución no quieren hoy que se reforme”, y señaló que en la historia constitucional española de los últimos dos siglos no se han reformado los máximos textos legales, se han agotado cada uno de los modelos, lo que conduce el final de cada etapa hacia un proceso constituyente.
En su ámbito de decisión, la Casa Real ha impulsado un cambio que empieza a trastocar la convaleciente democracia española. Quedan muchos otros.


Sugerencias




viernes, 2 de mayo de 2014

Más Europa y más social

  • La Fundación Alternativas alerta sobre el déficit de ciudadanía europea y propone inversiones productivas, seguro de paro y salario mínimo en la UE
  • Diego López Garrido, PSOE: "Esta crisis la UE no la va a superar sin los ciudadanos"
  • José María Beneyto, PP: "Es imposible que los ciudadanos se identifiquen con un mercado"

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Un porcentaje elevado de la población de todo el continente se siente europea, pero se muestra defraudada con las políticas seguidas en la última década, especialmente durante la crisis económica. Los ciudadanos europeos no se han visto defendidos por la Unión ante una crisis que no ha extendido la democracia europea, sino que la ha encogido. Es la opinión de la Fundación Alternativas, que acaba de presentar una radiografía de la Unión Europea con propuestas concretas de actuación orientadas a impulsar una Europa más social, y avanzar en “una Europa federal en la que los ciudadanos y sus representantes llevemos la voz cantante y no los mercados, los poderes financieros o instituciones que nadie ha elegido”.
“Cuando hay una crisis la primera víctima es el ciudadano de a pie”, señala Nicolás Sartorius, vicepresidente de la Fundación Alternativas, que junto con la alemana Friedrich-Ebert-Stiftung acaban de publicar un informe, coordinado por el diputado socialista y ex secretario de Estado para la UE Diego López Garrido, en el que han tratado de ponerse en el lugar de las personas y su punto de vista: “El estado de la Unión Europea: La ciudadanía europea en tiempo de crisis”.
Entre las recomendaciones propuestas por ambas fundaciones se encuentra la puesta en marcha de un plan de inversiones intraeuropeo –que a veces llaman Plan Marshall, objetivo compartido con la Confederación Europea de Sindicatos-, un  seguro de desempleo y un salario mínimo único, una política de inmigración humanitaria y no represiva. El estudio analiza la coyuntura europea y presenta recomendaciones para combatir la desafección política y lograr una unión política que combine desarrollo e igualdad social.
Reinterpretando las palabras de Ortega y Gasset, para Sartorius Europa ya no es la solución de los problemas de España, sino origen de algunos de sus males, y la salida habrá que buscarla tanto en Madrid como en Bruselas. En su opinión se está produciendo “un reflujo hacia lo nacional, lo nacionalista y en casos extremos hacia la xenofobia”, y alerta sobre el “profundo malestar” de la ciudadanía en relación con Europa. En las próximas elecciones al Parlamento Europeo dice que nos jugamos “cómo vamos a salir de la crisis, siguiendo políticas de austeridad, de austericidio, o con impulso al empleo,  y cómo vamos a construir el futuro de Europa”.
En el informe, presentado el pasado jueves en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, se desmiente el tópico sobre el desinterés del ciudadano por Europa. “Los ciudadanos quieren más Europa, más unión política, pero tienen una posición muy negativa sobre lo que se está haciendo”, añade Sartorius.

Conflictividad con esperanza de cambio

Para Diego López Garrido, coordinador del informe, “el punto más débil de la Unión Europea ha sido desde su nacimiento su vinculación con el individuo”, una construcción de arriba abajo que ha podido funcionar pero que no tiene futuro. López Garrido sintetiza: “esta crisis no la vamos a superar sin los ciudadanos, sin profundizar y conseguir un enorme protagonismo para los ciudadanos”.
Ante este panorama de paro (más de cinco millones de empleos destruidos desde que arrancó la crisis), reducción de salarios, recortes del Estado del bienestar, la ciudadanía ha respondido con desconfianza en las instituciones y también con movilizaciones: el estudio destaca que entre 2010 y 2013 se han producido en la UE más huelgas y jornadas de movilización generales nacionales que en cualquier otro periodo desde la Segunda Guerra Mundial. En concreto se contabilizan 37 huelgas generales, 26 de ellas en Grecia.
Para López Garrido, “no hay una resignación ni pasividad ciudadana, la gente se moviliza porque piensa que va a ser útil”.
El informe analiza 141 huelgas de diverso tipo celebradas sólo en 2013, y en este cómputo vuelve a ocupar el primer lugar Grecia (20 huelgas), seguido de cerca por Francia (16), España (14), Alemania (13), Reino Unido (12) y Portugal (10).
El secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, actual presidente de la Confederación Europea de Sindicatos (60 millones de afiliados), señaló por su parte que “no hay salida fuera de Europa”, si bien quiso poner el acento en que se está intentando un “cambio de paradigma”, en el sentido de que “el Estado social está hoy en cuestión, las elites europeas económicas y políticas han llegado a la decisión de que no se puede seguir manteniendo el modelo social europeo”, que interpretan como un “fardo que pesa como una losa que lastra la capacidad de competir en una economía global”. Fernández Toxo denuncia que “la desigualdad ha crecido en Europa últimos seis años, ente las naciones y dentro de cada una de ellas”, alerta que no se trata de un fenómeno restringido al sur de Europa, y avisa que no se produce un ataque frontal, sino de un deterioro progresivo con la excusa del ajuste presupuestario que va afectando a las pensiones, la sanidad o la educación.
En la presentación del informe de la Fundación Alternativas participó también el diputado del Partido Popular José María Beneyto, quien afirmó tajante que “la UE se equivoca de cabo a rabo, es imposible que los ciudadanos se identifiquen con un mercado”, y abogó por trabajar en la conexión del ciudadano por la vía de la cultura, el patrimonio y la historia común de los europeos; además de facilitar la participación ciudadana en la toma de decisiones por nuevos canales.
El informe de la Fundación Alternativas se remata con propuestas concretas, entre las que figura la creación de un seguro de desempleo en la zona del euro, complementario del nacional; la conveniencia de establecer un salario mínimo interprofesional europeo, proporcionado a las condiciones económicas de cada país; la necesidad de impulsar políticas económicas que den prioridad real al crecimiento económico y la creación de empleo; o incrementar hasta el 0,7% del PIB la ayuda al desarrollo, especialmente dirigida hacia los países de origen y tránsito de inmigrantes hacia Europa.
Las instituciones europeas declararon 2013 Año Europeo de los Ciudadanos, con resultados escasos para quienes han elaborado este informe. Se quiso celebrar el vigésimo aniversario del Tratado de Maastricht de 1993, precisamente es el que introduce el concepto de ciudadanía europea e incluye en su texto que “las decisiones serán tomadas de la forma más abierta y próxima a los ciudadanos que sea posible”.
No parece que sea mucho lo avanzado desde entonces.
Aunque se discrepe en las medidas a tomar, la declaración de 2013 deja claro que la UE conoce su problema de desconexión entre las instituciones y los ciudadanos.
Según el último Eurobarómetro, la confianza de los ciudadanos hacia la Unión Europea ha caído hasta el 31%, aún décimas por encima de la que otorgan a los gobiernos nacionales, pero en el caso de Europa ha bajado 26 puntos desde 2007.

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lunes, 3 de marzo de 2014

La industria de defensa busca su sitio

  • La Fundación Alternativas apuesta por centrar los esfuerzos en unas pocas capacidades nacionales y en la integración europea.
  • Constantino Méndez: "El modelo actual de gestión de la defensa ha quedado obsoleto"

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
El nuevo escenario estratégico y las restricciones presupuestarias han evidenciado que el modelo actual de gestión de la defensa, y del sector industrial y tecnológico ligado a ella, no responde a las necesidades. El futuro es Europa, pero mientras los países renuncian a algo de su soberanía será necesario mantener capacidades propias.
La industria de defensa española debe identificar y apostar por unas capacidades de carácter estratégico, centrar sus esfuerzos en ellas. La Fundación Alternativas acaba de presentar un informe que analiza el sector industrial español de tecnologías de la defensa y recomienda la apuesta por una defensa europea, manteniendo algunas capacidades estratégicas nacionales, aún pendientes de concretar por parte del Gobierno.
“La autonomía estratégica europea sólo puede mantenerse con una autonomía industrial”, en palabras del coordinador del estudio, Constantino Méndez, ex secretario de Estado de Defensa y también de Administraciones Públicas en diferentes gobiernos. En el informe se señala que no es posible crear la Europa de la seguridad y la defensa sin crear la industria europea de la seguridad y la defensa. A favor juegan la reducción drástica de la demanda por parte de cada uno de los socios de la UE y una fuerte competencia internacional. Sin embargo, y aunque se compartan premisas, la reestructuración de su base industrial y la creación y consolidación de un complejo militar-industrial puramente europeo “parece por el momento muy lejano a la realidad”. Cada país protege sus empresas y sigue tratando de evitar la competencia que promueve Bruselas con la excusa de la seguridad nacional, y se busca en agresivos intentos de exportación la salvación particular.
Presentación del documento, con Constantino Méndez (derecha),
coordinador del informe; Nicolás Sartorius (centro),
vicepresidente de la Fundación Alternativas; y Miguel
Ángel Ballesteros, director del IEEE.
Aunque parece claro que cada país miembro no puede financiar y desarrollar todas las capacidades y que el futuro es mancomunar esfuerzos, cada Estado continúa la inercia de proteger sus intereses nacionales. “Ningún socio es capaz de mantener todo el catálogo de capacidades”, resume Méndez, para quien la industria europea vive una crisis profunda, fruto –entre otras causas- de la drástica reducción de los presupuestos públicos, que debe llevar a una convergencia de enfoques y estrategias que “la retórica de la soberanía nacional” hace aún muy complicado, una convergencia de intereses que en cualquier caso el coordinador del estudio considera inexorable.
Para los autores del informe se están produciendo varios procesos que es necesario tener en cuenta: uno de ellos es la progresiva inclusión de la defensa en el contexto más amplio de la seguridad, es decir, que “las políticas de defensa se orientan en Europa hacia una mayor convergencia con las políticas de seguridad”. Además es importante que todos los países europeos están inmersos en un proceso que ya se viene denominando de europeización de la política de defensa, siguen caminos convergentes a ritmos y con intensidades diferentes pero bajo orientaciones similares. Asimismo se trata de impulsar una mejor articulación de la industria comunitaria de defensa sobre principios de cooperación, complementariedad y competencia. En el apartado tecnológico, ni la tecnología ni la industria ni la I+D pueden ser hoy exclusivamente militares, sino que tienen un carácter dual.
El planteamiento que ofrece la Fundación es que el sistema industrial y tecnológico de la defensa es heredero de un contexto y unas amenazas que en gran parte ya no existen o se han transformado con tanta intensidad que exigen la adaptación urgente a la nueva realidad.
 “El modelo actual de gestión de la defensa ha quedado obsoleto”, sentencia Méndez. En su opinión, referido principalmente a la I+D+i de defensa, somos herederos de un modelo cerrado de grandes organismos que en ocasiones han excedido las necesidades de los ejércitos e incluso los límites tecnológicos, a costes desmesurados. El presente y el futuro pasan por una integración de tecnologías militares y civiles –menos costosas y más versátiles- y por la gestión del conocimiento, campos donde la Unión Europea está precisamente impulsando mecanismos de apoyo. Añade la necesidad de “abandonar el modelo cerrado de innovación militar, propiciar la colaboración internacional e incorporar rápidamente la investigación a los desarrollos”.
Vista aérea de las instalaciones del INTA, principal organismo
de investigación militar español, en Torrejón (Madrid).
El objetivo declarado de la Fundación Alternativas ha sido hacer un diagnóstico de partida sobre la situación de la base industrial y tecnológica de España y definir el escenario futuro más probable.
El informe dibuja un panorama internacional con dos amplios círculos: uno el de los países que desarrollan y difunden sistemas y tecnologías críticas, y otro círculo con los países que los compran. “España ha permanecido demasiado tiempo en el segundo círculo –dice Alternativas-, pero su esfuerzo en el nuevo contexto europeo debe ir dirigido a proyectarse con sus activos y capacidades en tecnologías claves y en investigación en el primero de ellos”.
La salida no es clara ni unívoca, no hay un único camino a seguir. El informe recomienda tanto continuar con el esfuerzo exportador (la demanda nacional no es suficiente), como participar en proyectos cooperativos europeos y también mantener la fortaleza de ciertos nichos tecnológicos.
En el informe de la Fundación Alternativas se destacan determinados ámbitos donde la industria española brilla a nivel internacional y sería necesario proteger, también las carencias tecnológicas a nivel UE que reciben una atención preferente y hacia las que se orientan los mecanismos de financiación comunitarios.
Entre los elementos de fortaleza y la apuesta que debieran compartir tanto el sector público como el privado, que la industria nacional ha logrado alcanzar trabajosamente a los largo de las dos últimas décadas,  Méndez señala áreas de excelencia en temas como los materiales avanzados, estructuras aéreas, simuladores, microelectrónica, sistemas de guerra electrónica o identificación amigo/enemigo. Más allá de los activos tecnológicos de los que dispone la base industrial de la defensa, se señalan también en el sector civil nacional áreas de excelencia aplicables también a misiones de defensa y seguridad, como la gestión del tráfico aéreo y sistemas de ayudas a la navegación, telemedicina, logística, software de alto nivel, laboratorios para ensayos y certificaciones o biotecnología.
Se sugiere prestar también la máxima atención a las capacidades que la propia Unión Europea ha identificado y sobre las que va disponiendo de mecanismos de financiación preferente para suplir sus carencias, como sistemas aéreos de control a distancia (RPAS, versión avanzada de UAV y drones), ciberseguridad o espacio; junto con otras capacidades como seguridad marítima y vigilancia o reabastecimiento en vuelo.
Que existan áreas prioritarias quiere decir también que no toda industria y no todo conocimiento militar es crítico o estratégico.
Aunque la Fundación Alternativas no lo explicita, un nuevo enfoque industrial y tecnológico de la defensa tendría unas consecuencias directas sobre el panorama empresarial. Sí hace un recorrido el informe sobre los movimientos registrados en los principales países productores de la UE, además de España, como Francia, Reino Unido, Italia, Alemania y Suecia, y en EE.UU.
Con el fin de la guerra fría y la desaparición de la URSS se produjo un cambio en las amenazas, en los requerimientos operativos y en los objetivos que se tradujo en la segunda mitad de los 90 en un profundo movimiento de reestructuración del sector industrial de la defensa, que empezó en Estados Unidos. De ahí nacieron grandes corporaciones industriales norteamericanas, todas concentrando empresas, como Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon y Boeing.
El proceso abordado por EE.UU. tuvo su réplica posterior en Europa, con la consolidación y fusión de empresas en grandes grupos como el británico BAE Systems, el francés Thales o el italiano Finmeccanica. España acabaría participando modestamente con la incorporación de CASA al grupo EADS, hoy Airbus. De este proceso surgirían también otras empresas nacionales como Indra, Amper o la propia Navantia integrando astilleros civiles y militares.
Lo anterior se produjo por lógicas nacionales, no se gestionó en clave europea. La transformación que hoy requiere la industria europea de defensa está por ver qué consecuencias empresariales traerá, aunque el nuevo mapa debería responder a una lógica más integral, evitando capacidades industriales redundantes y siguiendo principios de complementariedad y cooperación.
En los últimos años, “España ha desarrollado suficiente capacidad industrial y tecnológica como para considerarse un actor medio que dispone de activos relevantes que han de ser tomados en consideración en el diseño e implementación de una estrategia europea que tenga por objeto la racionalización de este sector”, dice Alternativas.
La estrategia tecnológica, continúa el informe, y sus desarrollos industriales, no sustituye a la planificación militar sino que es una consecuencia de los requisitos operativos, que se entienden también derivados de un análisis de riesgos y amenazas a los que hacer frente. Lo que parece evidente es que, en cualquier caso, en los ámbitos de investigación, tecnológico e industrial, la dicotomía civil-militar está en proceso de desaparición y en camino de aprovechar sinergias conjuntas con tecnologías duales y centros mixtos.
Experimento del Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria argentino.
 “Siendo positivo y poco discutible el objetivo de concordar una política de capacidades europeas”, concluye el estudio de Alternativas, “es imprescindible lograr que ese objetivo no arrase con los activos tecnológicos e industriales de los que disponen los socios individualmente”, sentencia con espíritu ecuánime.
El informe, bajo el título de La industria de defensa en España y sus capacidades tecnológicas, ha sido elaborado por la Fundación Alternativas en el marco de un acuerdo de colaboración con el Ministerio de Defensa, a la que financia diversos trabajos de investigación y análisis.

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