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martes, 18 de enero de 2022

Nostalgia de futuro


Vivimos tiempos de incertidumbre, en muchos casos biográfica, por edad, salud amenazada, por la extrañeza ante un escenario que no se acaba de comprender o no se comparte; por la pereza de tener que adaptarse a un cambio acelerado; incertidumbre también económica, social y política, con crisis sistémicas -se dice- que alteran profundamente la realidad cada poco tiempo, además de las transformaciones radicales en marcha, como la igualdad entre sexos o culturas, la transformación digital y verde. Echamos mano de instrumentos de seguridad por su aparente eficacia sin tener del todo claro de qué nos defendemos.

La respuesta, una de ellas o una muy visible, es la búsqueda de certezas en el pasado, rememorando y la mayor parte de las veces inventando directamente un escenario idealizado que dibuja una Transición sin violencia, la dictadura edulcorada, un colonialismo sin colonos, colonizadores ni población local. Se ha llegado a idealizar hasta la Guerra Fría, con la amenaza muy cierta de destrucción mutua asegurada, sus guerras por delegación, una carrera de armamento enloquecida, golpes de Estado patrocinados, presentada como una etapa hoy envidiable de estabilidad, quizá por eso algunos se empeñan en reeditarla; se repite con la seguridad de no encontrar respuesta que nuestros hijos van a vivir peor que nosotros, y hasta parte de la muchachada parece que se ha creído el disparate.

Pasamos los días mirando constantemente por el retrovisor, celebrando aniversarios y conmemoraciones y fechas históricas; mucho pasado y poco futuro.

El pasado muestra una capacidad de empuje envidiable, sumado a las fricciones del presente (quienes se resisten al cambio), a menudo neutralizan la atracción del futuro.

Un enfoque de interés intermedio, nostalgia prospectiva podríamos llamarlo, lo ha encontrado la Fundación Telefónica con la muy recomendable exposición "La gran imaginación. Historias del futuro", en el edificio histórico de la compañía en Madrid (hasta abril de 2022), con la que se propone una reflexión sobre los diferentes futuros imaginados durante los últimos tres siglos.

La muestra es una invitación a plantearnos cómo cada época ha imaginado el porvenir, ejercicio que se ha ido intensificando al calor de la revolución industrial y tecnológica desde el siglo XVIII, aunque uno sospecha que la literatura medieval de viajes ('rihla' en la cultura árabe, presente también en otras muchas) era el canal en la época para inventar mundos posibles.

Uno de los hallazgos de la exposición es que categoriza en cuatro grandes apartados los futuros inventados por nuestra especie en los últimos siglos. Siguiendo los trabajos del especialista Jim Dator, las diferentes visiones prospectivas pueden agruparse en cuatro arquetipos de futuro: Crecimiento / Continuidad, Colapso, Disciplina y Transformación. Pensemos en literatura o cine, ciencia ficción, incluso ensayos sesudos de prospectiva y sin mucho esfuerzo los podríamos ir clasificando en alguna de esas cuatro categorías, que no son excluyentes.

El crecimiento ininterrumpido ha sido tradicionalmente uno de los motores deseados de la humanidad, el más frecuente de los cuatro futuros; 'viva el progreso', gritaban en las celebraciones del paso del siglo XIX al XX; el crecimiento constante está en la base de la triunfante economía de mercado y hasta hoy alguno se atreve a cuestionarlo, por el reparto desigual de los beneficios, y hay incluso quienes defienden un decrecimiento, ya inventado por los amish y otros retrógados. Continuidad de tendencias actuales sería este apartado, proyección lineal de lo conocido.

El colapso centra como gran amenaza muchos de los ejercicios de prospectiva actuales, si bien parecen influidos por el hecho de que normalmente están financiados por el amplio sector de la seguridad y la defensa, y curiosamente las predicciones resultan repletas de escenarios catastrofistas. En el colapso coinciden quienes buscan financiación para evitarlo y muchos otros que de buena fe (con buenos propósitos) tratan así de conseguir el carísimo minuto de atención de un ciudadano sobre estimulado que hoy se disputan anunciantes y profetas, planteando un apocalipsis medioambiental, demográfico (nunca se cumplen), ideológico o cultural. Al cajón de este futuro catastrófico hay que introducir todo el cine de meteoritos y marcianos invasores, metáfora muy practicada de invasiones más cercanas, y marco ideal para el surgimiento de héroes salvadores, que dan mucho juego en la ficción. El colapso puede ser también germen de una nueva sociedad distinta o mejor, implica un nuevo comienzo, estas categorías propuestas no determinan la bondad o maldad del futurible.

La disciplina está detrás de futuros imaginados como 1984 de George Orwell (a los intransigentes les gusta mucho utilizar la novela para denunciar la normalidad), sociedades controladas por Gobiernos autoritarios, también en otras versiones que auguran un planeta globalizado de uniformidad. La ficción televisiva sitúa aquí criadas y calamares. 

Sorprende que a pesar de sociedades crecientemente diversas y mejor formadas, se imaginen escenarios de control absoluto y ciudadanía uniforme, objetivo complicado viendo que hasta los regímenes autoritarios gustan de simulacros electorales.

Y habría que incluir también variadas formas de disciplina a partir de obediencias voluntarias a grandes causas, causas superiores para sus creyentes.

La transformación resulta más difícil de encontrar en este cuarteto de arquetipos futuros. En la actualidad abunda un futuro alternativo basado en el poder transformador de la tecnología, algoritmos que controlan nuestras vidas (al parecer, sin que nadie los programe), robots autónomos (incluidos los encargados de matar humanos), inteligencia artificial, ingeniería genética. Hemos pasado en poco tiempo de la fascinación tecnológica a la amenaza digital. "La difusión de las tecnologías actuales y la creación y difusión de nuevas tecnologías cambian comportamientos, que, a su vez, cambian las creencias", afirma el referido Dator.

Hemos imaginado futuros tecnológicos, algunos muy cercanos a la previsión de unos locos (viaje a la  luna, comunicación permanente, volar). Aunque no se han logrado adivinar transformaciones sociales, muchas de ellas en marcha, poca previsión encontramos en la transformación del pensamiento mágico desde la naturaleza en la prehistoria, la religión organizada durante milenios, a la nación en los últimos dos siglos y también hacia el fútbol y el deporte de élite en la actualidad (algunos ambiciosos le dan a todos los palos, especialmente a los tres últimos -Dios, patria y deporte-).

Ningún ejercicio de prospectiva del siglo XX pudo imaginar la reducción planetaria de la pobreza extrema y el incremento espectacular de la alfabetización de las últimas décadas; o los tres cuartos de siglo si un enfrentamiento armado directo entre las grandes potencias, una anomalía histórica comparable a un lapso de tiempo similar de España sin participar en un conflicto militar; o la generación eléctrica a partir de fuentes renovables (principalmente la eólica, por encima ya en España de la generación nuclear; la fotovoltaica es el próximo futuro ya llegando al presente); o la intolerancia absoluta hacia la pederastia.

El pesimismo reinante tiene una alta capacidad de movilización, pero un prestigio intelectual algo sobrevalorado.

Animemos al resto y a nosotros mismos a imaginar futuros deseables, proyectando anhelos de mejora. Imaginemos y equivoquémonos imaginando futuros. y recordemos que quien no duda se convierte en un peligro para los demás.

Julio Verne escribió un relato breve con el título "La jornada de un periodista norteamericano en 2889", un tanto ladrillo pero con un buen arranque: "Los hombres de este siglo XXIX viven en medio de un espectáculo de magia continua, sin que parezcan darse cuenta de ello. Hastiados de las maravillas, permanecen indiferentes ante lo que el progreso les aporta cada día".

Cualquier futuro imaginado deberá partir de un análisis fino del presente, porque es el origen y el destino último de cualquier prospectiva.

martes, 17 de diciembre de 2013

Morenés: "Europa tiene que entender que ya no sirve el poder débil"

  • El jueves se reúnen en Bruselas los jefes de Estado de los 28 para avanzar en Defensa
  • España quiere tiempo para blindar la industria de armamento
Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
“Tenemos que ser responsables de nuestra seguridad; el riesgo y la amenaza existen”. El ministro de Defensa, Pedro Morenés, abogó anoche en Madrid por la apuesta de la Unión Europea por “una defensa creíble” como respuesta a un escenario estratégico en el que proliferan las amenazas. En su opinión la ribera sur del Mediterráneo, en referencia a las denominadas primaveras árabes, presenta “enormes problemas de estabilidad interna”; la crisis de Siria, que en septiembre derivó en un acuerdo para la desactivación de su arsenal químico, para el ministro supuso la incapacidad de Occidente para resolver el conflicto, y en cambio “Rusia, China e Irán salieron reforzados”. Morenés mencionó también como amenazante el incremento del gasto en defensa de países emergentes, circunstancia que considera que tendrá consecuencias preocupantes a medio plazo.
Imagen del acto público de presentación del número dedicado
a Defensa de la revista Política Exterior (Foto: Carlos PND).
Ante este panorama, “Europa tiene que entender que ya no sirve el poder débil de 2003”, en alusión a la supuesta forma diferente de afrontar las crisis internacionales desde EE.UU y Europa, el primero con la fuerza militar –poder duro- y la segunda a través de la diplomacia o la cooperación –poder blando-, según la terminología puesta en marcha hace década y media por el politólogo norteamericano Joseph Nye.
Para el ministro de Defensa la situación internacional es mucho más amenazante hoy que en aquel año en el que la UE aprobó su Estrategia Europea de Seguridad con el impulso del español Javier Solana como responsable de esa política. “En 2003 la Estrategia empezaba así: ‘Europa no ha sido nunca tan próspera, tan segura ni tan libre’; sólo han tenido que pasar diez años para que no sea tan próspera, no sea tan segura y aunque siga siendo libre las dificultades económicas y la inseguridad hacen que esos maravillosos sueños de libertad estén ya amenazados de manera importante”.
Ante ese documento aún en vigor y desfasado por los acontecimientos, Morenés considera que “es fundamental que Europa defina una (nueva) estrategia de defensa teniendo en cuenta la realidad del mundo que estamos viviendo, no vale teorizar”. Una vez definido el nivel de ambición de la UE en defensa, vendría el tema de las capacidades militares y en tercer lugar las decisiones que afectaran a la industria, desde su punto de vista.
Las declaraciones del ministro, en un acto compartido con algunos de los principales representantes del sector empresarial de la defensa, se producen ante una cita sin precedentes en el último lustro el próximo jueves en Bruselas, un Consejo Europeo que reúne a los jefes de Estado y de Gobierno de los 28 para avanzar en la política común de seguridad y defensa. La cita del día 19, que despertó grandes expectativas que se han ido desinflando durante las últimas semanas, y donde la seguridad compartirá agenda con otros temas de peso –política económica, energía, inmigración-, pretende impulsar la política europea de defensa en tres frentes, según los documentos elaborados por la Comisión y Catherine Ashton, la actual responsable de política exterior y de seguridad:
  •  Eficacia operativa. Se trata de ser capaz de responder mejor a las crisis y desplegar las capacidades adecuadas de manera rápida y eficaz.
  • Capacidades de defensa. Consiste en ajustar las capacidades militares y civiles a las necesidades del futuro. Una cooperación de defensa europea más sistemática y a largo plazo, mediante el estudio de la "puesta en común e intercambio" de los medios desde el principio de la planificación nacional.
  • Una industria de defensa europea más sólida. Se trata de desarrollar una base industrial más integrada y competitiva para la industria de defensa europea, por ejemplo a través de un mercado de defensa operativo y actividades de investigación y desarrollo.
El tercer objetivo, especialmente la apertura del mercado de productos de defensa a la competencia, parece ser el que despierta mayores resistencias por parte española, y causa aparente, según fuentes oficiosas, de que Morenés se plantara a finales de noviembre en una reunión preparatoria de ministros de Defensa que provocó que la UE tardara una semana en hacer públicas las conclusiones del encuentro.
En vista de que la cita del próximo jueves podría cerrase sin avances espectaculares, ante la falta de ambición o incluso a causa del bloqueo por parte de euroescépticos o países que consideran en riesgo sus intereses, España contaría en ese caso con “tiempo sobrevenido”, en palabras de Morenés, para reforzar el sector empresarial español de seguridad y defensa.
Durante los últimos meses, las principales empresas del sector, la patronal Tedae y la Secretaría de Estado de Defensa han mantenido reuniones y contactos de cara al Consejo Europeo de esta semana, “una acción coordinada”, según definición del Ministerio.
Imagen de la jornada clandestina celebrada el 3 de diciembre
dedicada a la industria de Defensa (Foto: Ministerio de Defensa).
Varios de los participantes en el acto de anoche recordaron el proceso de reestructuración y concentración de la industria de Defensa que realizó Estados Unidos hace 20 años, una nueva alusión a que algo se puede estar preparando en España, donde el Estado es hoy primer accionista de Indra, propietario único de Navantia y en posición de control regulatorio y también de actuación de otras empresas de satélites, ingeniería o comunicaciones.
En este contexto, a comienzos de mes se celebró, a puerta cerrada, una jornada de debate con representantes de los ministerios de Defensa e Industria y la patronal Tedae, y se elaboró un documento –La industria española de defensa. Estrategia de futuro- que aparentemente recoge las conclusiones de dicho encuentro. El texto está lleno de referencias a “reconducir el sector”, “avanzar en procesos de consolidación industrial”, “esquemas de integración o alianzas”, “excesivo fraccionamiento”.
En ese mismo documento aparecen también lo que se podría interpretar como líneas rojas: “Es necesario modular el ritmo de implantación de las medidas de creación del mercado interior de la Defensa para permitir la adaptación de las empresas que en este momento se encuentran menos preparadas”.
Tanto el presidente de Tedae, Julián García Vargas, como el propio ministro Morenés han reiterado durante las últimas semanas que España no puede prescindir de su industria naval, en referencia a los astilleros públicos de Navantia.
Sin embargo, García Vargas apuntó ayer que “España debe saber dónde somos fuertes y qué consideramos esencial y vamos a conservar, y no lo hemos definido”.
El acto del lunes, celebrado en la Fundación Mapfre, tuvo lugar con motivo de la publicación de un monográfico dedicado a la Defensa de la revista Política Exterior, y contó también con la participación del presidente de Indra, Javier Monzón; y del presidente de EADS-CASA, Domingo Ureña.

Sugerencias

viernes, 21 de junio de 2013

Terrorismo bajo mínimos, alarmismo en máximos

Mientras la preocupación por el terrorismo desciende, y hay menos atentados, las autoridades de seguridad nacional insisten en los peligros incontrolables de los terroristas solitarios


Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.

La preocupación por el terrorismo entre los españoles se encuentra en niveles históricamente bajos, según el CIS; la gravedad y víctimas de los atentados producidos en los últimos años no resisten comparación con el pasado; y desde el Gobierno y ciertos círculos especializados y extremistas se alarma con la amenaza de un nuevo terrorismo salafista individual, de lobos solitarios y yihadistas retornados con experiencia en conflictos armados. La realidad parece acercarse más a lo que piensan los españoles que a los mensajes de alarma.
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, hacía el miércoles 12 de junio en un pasillo del Congreso una declaración a la prensa sobre la operación policial realizada horas antes en Barcelona, denominada "Kartago" (los cinco detenidos eran tunecinos): el objetivo era "neutralizar la amenaza con carácter general del terrorismo yihadista y los lobos solitarios y los retornados", todas ellas personas que constituyen "un potencial de amenaza terrorista".  El grupo está acusado de divulgar material con contenido yihadista a través de redes sociales. A los dos días la Audiencia Nacional los ponía en libertad, excepto uno que ha ingresado en prisión por delitos comunes pendientes.
Lobos cazando en grupo.
El Ministerio del Interior aprovecha para informar en una nota de prensa de que "desde el inicio de esta legislatura se han detenido a 15 presuntos terroristas islamistas". Un enlace de la propia nota del Ministerio abre una página donde nos cuentan que en 2013 han sido nueve los detenidos y seis en 2012. También se ofrece el dato de 85 terroristas islamistas detenidos en la legislatura 2008-2011.
La alerta policial y de todos los recursos del Estado frente a la amenaza terrorista es totalmente comprensible. Lo que resulta contradictorio es el discurso alarmista, porque los datos permiten afirmar que el terrorismo vive en España una situación de debilidad desconocida en cinco décadas, tanto desde el punto de vista objetivo –atentados, víctimas- como subjetivo –apreciación por parte de los ciudadanos-.
Algunos hechos:
  • Oslo, 22-7-2011: doble atentado con un saldo de 77 personas asesinadas, en su mayoría jóvenes socialistas. Autor: un “noruego de pura cepa” –palabras de la policía- de 32 años, autodefinido como políticamente conservador y cristiano. En medios sociales dejó su opinión contraria a la inmigración, al multiculturalismo, a los musulmanes y a las "violentas organizaciones marxistas" que subvencionan a los anteriores.
  • ETA, 20-10-2011: acosada por la presión social y policial, la organización terrorista anuncia “el cese definitivo de su actividad armada”. Han pasado 20 meses desde el anuncio.
  • Toulouse, entre 11 y 19-3-2012: tres paracaidistas franco-magrebíes y cuatro miembros de la comunidad judía (tres de ellos niños) asesinados. Autor: ciudadano francés, de 24 años, de ascendencia argelina. Reivindicación: para vengar las muertes de niños palestinos en Gaza y protestar contra las acciones de Francia en Afganistán y la prohibición del velo integral en los lugares públicos de su país.
  • Boston, 15-4-2013: dos bombas estallan cerca de la meta del maratón, matando a tres personas e hiriendo a 282. Autores: dos hermanos de 19 y 26 años de origen checheno, al menos uno con la nacionalidad estadounidense, ambos con 10 años de residencia en EE.UU. Confusa reivindicación islamista. Condena desde todo tipo de organizaciones, incluidas islámicas y de separatistas chechenos. Los autores habían sido investigados e interrogados por el FBI.
  • Londres, 23-5-2013: un militar es asesinado en plena calle con un cuchillo de carnicero. Reivindicación en nombre de Alá. Autores: dos sujetos fichados por el MI5, uno de ellos –el que apareció en un video- era británico de nacimiento -28 años- y convertido al Islam, de familia de origen nigeriano y cristiano. 
  • París, 25-5-2013: un militar en labores antiterroristas es acuchillado por la espalda, resultando herido. Autor: francés de 22 años. Fichado por la policía. Probable emulación del atentado de Londres.
De la cronología anterior se pueden extraer varias conclusiones. En primer lugar, que ha desparecido de España el terrorismo surgido en los años 60 del siglo XX (1.004 muertes acumuladas). Que en la categoría de lobos solitarios hay de todo, y mayoría de nacionales, algunos de origen extranjero. Sí parecen compartir su radicalismo, cierta exclusión mental y a menudo social del resto de sus conciudadanos. En la mayor parte de los casos eran conocidos por parte de las fuerzas de seguridad o los servicios de inteligencia. Y es indudable la publicidad gratuita que se hace de este tipo de comportamientos.
El terrorismo tiene capítulo propio en la Estrategia de Seguridad Nacional 2013 presentada por el Gobierno el último día de mayo, entre los riesgos y amenazas para nuestro país: “La fortaleza del Estado de Derecho, la solidez de sus instituciones y la eficacia de las acciones implementadas han derrotado a ETA, sin perjuicio de que la  democracia siga actuando”, dice; para alertar después sobre el terrorismo salafista: “Al igual que otros países de nuestro entorno, España es también objetivo del terrorismo yihadista y, en especial, de organizaciones terroristas como Al Qaeda en el Magreb Islámico que, basándose en el fanatismo, tratan de imponer por la fuerza su visión única y excluyente del Islam, aprovechando características de la nueva sociedad global, como la facilidad de movimientos y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, para reclutar miembros, obtener recursos, ejecutar atentados y multiplicar el impacto de sus acciones”.
Capitel en claustro de Santa María de L'Estany (Barcelona).
La Estrategia destaca un hecho conocido en el ámbito de la seguridad, que ETA y más recientemente el terrorismo salafista han hecho de España un país con un conocimiento avanzado en este campo: “La lucha contra el terrorismo desarrollada durante décadas por España ha permitido adquirir una gran experiencia también de valor para hacer frente a las nuevas amenazas terroristas. La efectividad del modelo español de gestión de la amenaza terrorista prestigia a nuestro país en el exterior y lo convierte en referente en la materia, pero, sobre todo, lo sitúa en condiciones idóneas para aportar un considerable valor añadido a la colaboración internacional en el ámbito contraterrorista”.
En cuanto a la percepción social de la amenaza terrorista, el Barómetro del mes de mayo del Centro de Investigaciones Sociológicas –recordemos, 2.500 entrevistas personales en domicilios- ofrecía el dato de que el 0,4% de los españoles sitúa el terrorismo y a ETA entre las principales preocupaciones del país. En noviembre de 2011 –cogiendo el mes siguiente a hechos relevantes- el terrorismo era destacado por el 3,7% de los encuestados; en abril de 2008 por el 31,4%; en abril de 2004 por el 63%; en octubre de 2001 por el 65,7%.
Nunca España ha tenido más y mejores medios para responder a la amenaza terrorista. Los números avalan la reducción de víctimas y atentados. ¿Qué pretenden entonces los mensajes alarmistas?

ANÁLISIS

¡Que viene el lobo!

Ya tenemos percha argumental para los próximos cinco años en temas de seguridad, donde colgar discurso político, declaraciones a los medios y justificación de presupuestos: el lobo solitario.
Una nueva forma de terrorismo que amenaza nuestro sistema de vida: indetectable; omnipresente; indefendible. Puede ser cualquier persona que nos crucemos en nuestro portal o por la calle. Puede ser cualquier inmigrante radicalizado, cualquiera de los actuales combatientes en Siria o Malí que vuelva a España con experiencia de combate; cualquier cristiano convertido al Islam. 
Pero los lobos solitarios tienen compañía: analistas, expertos en terrorismo, responsables políticos de Defensa e Interior, opinadores islamófobos, todos aparentemente interesados en exagerar la amenaza y que indirectamente dan sentido a acciones que parecen responder a motivaciones más bien individuales; habría que sumar a los anteriores a los medios de comunicación, que acuden espasmódicamente a cuanto acontecimiento que rompa la rutina en cualquier lugar del planeta, y esto en la sociedad global sucede casi constantemente.
La expresión y concepto de lobo solitario –al parecer con origen en la extrema derecha norteamericana- es acertada, tiene fuerza, porque enlaza con la superpoblación de lobos de la literatura infantil, con la iconografía románica, reflejo del animal que ha sido la principal amenaza natural del hombre durante siglos. Tiene algún inconveniente, que Rómulo, Remo y Mowgli fueron los tres criados por lobos. Y
Mowgli, de El libro de la selva, criado por lobos.
también un gran problema: los lobos cazan en manada, así tienen mayores posibilidades de éxito. En la realidad el lobo es gregario, caza en grupo, por la sencilla razón de que es más eficaz que cazar solo. Por tanto, el lobo solitario siempre será menos peligroso que el lobo en grupo.
Sirva la imagen para explicar que los análisis más serios sitúan como la modalidad más peligrosa el terrorismo amparado por Estados (no confundir con terrorismo de Estado), el caso aparente de Libia o la contra nicaragüense. Habría que mencionar también los grupos terroristas surgidos en Europa a mediados del siglo XX –IRA, Facción del Ejército Rojo, Brigadas Rojas, ETA-, todos con un anclaje ideológico radical de izquierdas, que no llevó a ningún experto a buscar en las páginas de Marx su explicación o sus causas, a diferencia de lo que se hace con el terrorismo salafista y el Corán.
La guerra civil argelina, los atentados del 11 de septiembre y de marzo, pusieron en primera página el terrorismo salafista, ya en declive antes y después de la ejecución de Bin Laden.
En respuesta a lo anterior llevamos más de una década de war on terror, la guerra interminable y generalizada contra el terrorismo nacida con Bush II que llega hasta hoy, incapaz Obama de poner fin a un conflicto que ha calificado de “permanente” y que ha provocado miles de víctimas personales y de libertades como el secreto de las comunicaciones. 
En casa, un asunto no menor, aparte de la costumbre de Interior de ofrecer datos de delitos por legislaturas, como si la delincuencia siguiera esos plazos, son  este tipo de operaciones policiales con detenciones publicitadas. De los 495 presuntos yihadistas detenidos en España desde marzo de 2004 hasta finales de 2011, sólo han sido juzgados 152; de ellos, 65 fueron absueltos, según las Memorias de la Fiscalía General del Estado. Por tanto, 495 detenidos y 90 condenados, muchos por delitos comunes.
Resulta comprensible cierto nerviosismo frente al terrorismo, aún más teniendo en cuenta la alianza entre gobiernos y medios de comunicación para alimentar un clima de miedo irracional. Después del fiasco de la política económica, aparentemente fuera de control nacional, el Estado parece agarrarse a la seguridad como competencia propia e irrenunciable. Después de los excesos de todo tipo en la lucha contra el terrorismo tras el 11-S, exagerar hoy y en España la amenaza sería un método equivocado de legitimar la actuación y los recursos de organismos públicos en este ámbito.

Sugerencias (algunas para leer en ayunas)



martes, 4 de junio de 2013

Tendencias y efectos secundarios

Objetivo: identificar tendencias; y distinguir entre efectos primarios y secundarios.
Un ejemplo. El empleo es un efecto secundario de la actividad empresarial, diríamos que es un resultado indirecto o de segundo grado, como la elección de las Diputaciones. Ningún empresario se levanta por la mañana deseando crear empleo, sino aumentar su cifra de negocio, sus beneficios, y a veces para ello necesita crear puestos de trabajo; en otras, destruirlo. Y algo parecido ocurre con España. Las empresas no se mueven por nacionalismo, no tienen nacionalidad, aunque tengan buena parte de la actividad y la plantilla en un lugar físico y agradezcan el apoyo de un Estado concreto, pero no les mueve la bandera como primera opción.
El párrafo anterior surge tras conocer que Campofrío, la empresa que financió en diciembre una campaña de publicidad tremendamente triste para levantar el ánimo de los españoles, pues es mayoritariamente estadounidense, y en días será mayoritariamente china. De ahí la complejidad de destinar al CNI y su inteligencia económica a apoyar a las empresas; porque apoyando a Campofrío apoyarían a EE.UU. y en breve a China, que no sé si lo necesitan.
Otra muestra de que la empresa no se casa con nadie es que los empresarios que regalaron el yate Fortuna al Rey, con importantes incentivos fiscales y vistiendo la operación con traje de Fundación, quieren ahora que se les devuelva el dinero o el barco.  El Rey dice que renuncia al yate y pide su entrega al Estado, pero ¿no era ya el Estado su propietario y quien pagaba los 20.000 euros que cuesta llenarle el depósito?
Un segundo ejemplo de tendencias a seguir son los drones y derivados tecnológicos, fenómeno de largo alcance porque son útiles para captar información y atacar, reducen al mínimo las bajas propias y, según leemos, en Alemania los van a utilizar además para vigilar a los vándalos que ensucian con pintadas los trenes de Cercanías. Este argumento –argumento secundario- es como aquél de justificar el gasto militar por la invención de la comida enlatada, de la gabardina y del micoondas; se hace, sorprende durante cuatro segundos y se apaga la llama. Porque el primer objetivo del gasto en Defensa no es calentar la leche ni encerrar sardinas en un bote.
Los drones tienen efectos primarios que no son vigilar los trenes ni el tráfico, sino la ejecución extrajudicial y a distancia de sospechosos. No hay legalidad que soporte su actuación saltando fronteras. Obama lo sabe, los seguirá utilizando pero sin ganas, y va a intentar poner un poco de orden porque allí los operan tanto el Ministerio de Defensa (Pentágono) como los servicios secretos (CIA).
Al capitalismo y la tecnología transnacionales podríamos añadir como tercer fenómeno la transparencia transnacional: por la desclasificación de archivos británicos conocemos una operación de soborno multimillonario a la cúpula militar de Franco para que el país no entrara en la Segunda Guerra Mundial. Aún faltan detalles por conocer, porque en estas operaciones suele haber muchos intermediarios.
La transparencia es claramente un asunto a seguir. Y los archivos militares españoles siguen cerrados a cal y canto. En temas de Defensa tampoco ayuda a la transparencia la utilización de cifras parciales o directamente falsas sobre el Presupuesto; o el anuncio –nada hay cerrado- de aplazamientos y ejercicios contables en relación con los programas de armamento.
Hablando de transparencia, la ministra italiana de Exteriores ya ha comparecido ante su Parlamento para informar de la llegada de algunos de los nuevos marines de Morón a una base italiana. Aquí se anunció la comparecencia de un secretario de Estado y aún no se ha celebrado.
El último día de mayo el Consejo de Ministros presentó la Estrategia de Seguridad Nacional, “una revisión de la aprobada en 2011 por el anterior Ejecutivo, y que cuenta con el respaldo político del principal partido de la oposición”. Lo de aprobar una Estrategia cada dos años no parece un reflejo de consenso en políticas de Estado.
En cualquier caso, bienvenida la Estrategia. Suena bien el Consejo de Seguridad Nacional, que pide a a gritos un consejero de Seguridad Nacional. Este Consejo sucede al Consejo de Defensa Nacional y a la JUJEM, de sonoro nombre (hay muy pocas palabras con dos jotas). Ningún órgano de este tipo se reunió o se conoce aportación relevante en circunstancias realmente críticas para nuestra seguridad.
Fin: han pasado 75 días desde que conocimos por El País que militares españoles torturaron en Irak. Esas personas o siguen dentro de las Fuerzas Armadas o andan tranquilamente por la calle. Los tiempos políticos, los de la responsabilidad y los de la reputación, nada tienen que ver con los judiciales.

Sugerencias