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sábado, 12 de octubre de 2024

Naciones Unidas, objetivo militar

Israel se ha independizado de la comunidad y la legalidad internacional, de la opinión pública mundial, del planeta civilizado, excepto de los gobiernos de EEUU, Alemania y algún otro país de Europa, Milei en Argentina y Abascal en España. Israel se ha independizado de las Naciones Unidas que escribieron su partida de nacimiento en 1948.

En el otoño de 2024 no existe organización internacional ni potencia ni contexto con la capacidad y la voluntad de imponer restricciones al uso israelí de la violencia militar, con ataques simultáneos a palestinos colonizados, a los vecinos estatales Líbano y Siria; más Yemen, Irak y atentados terroristas y ejecuciones extrajudiciales en Irán.

En el año transcurrido desde que en octubre de 2023 la milicia palestina Hamás atacó las inmediaciones de la franja de Gaza, causando 1.200 muertos, Israel ha asesinado a 42.000 palestinos (más de cien diarios), ha arrasado Gaza, causado más de 700 muertos en Cisjordania y ha invadido de nuevo su vecino Líbano.

La actuación militar israelí lo convierte en un 'Estado gamberro' -rogue state- si siguiéramos la terminología norteamericana para los estados que unilateralmente identificaba hacia el cambio de siglo como una amenaza para la paz mundial; Israel es imprevisible a corto plazo, tenaz a largo en su proyecto colonial sobre Palestina, limpieza étnica de población local, apartheid como sistema de discriminación institucional. Israel, su Gobierno, es actualmente imprevisible, la peor acusación que se puede realizar en las relaciones internacionales.

Sorprende a la lógica, y es síntoma de la deriva, la confrontación de Israel con Naciones Unidas: ha convertido en objetivo militar sus instalaciones en los territorios ocupados palestinos, sus escuelas, centros sanitarios y personal, especialmente contra la UNRWA, con más de 220 muertos entre la plantilla de la agencia de la ONU que se ocupa de más de cinco millones de palestinos herederos de la limpieza étnica de los alrededores de 1948. En árabe se denomina 'nakba', catástrofe. a aquellos acontecimientos, que siguen 76 años después, la 'nakba' continua o permanente que denuncian los intelectuales palestinos.

Lo habitual hasta ahora por parte de Israel y sus patrocinadores ha sido no luchar contra la ONU, sino condicionar las decisiones y resoluciones de Naciones Unidas, en algunos de los textos más citados que ha generado el conflicto no aparece la palabra Palestina ni palestinos. Pero la situación actual ha cambiado el marco.

El ejército israelí ataca hoy instalaciones y personal de la ONU. Su representante en Nueva York ha triturado -física y simbólicamente- en plena Asamblea General la Carta fundacional de Naciones Unidas; el primer ministro Netanyahu -no detenido al pisar suelo estadounidense a pesar del requerimiento de la Corte Penal Internacional- ha despreciado a la organización, a sus miembros y sus resoluciones; el Gobierno israelí ha declarado persona non grata al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres.

Las últimas informaciones apuntan a la confiscación por parte de Israel del terreno en el que se encuentra la sede de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA) en Jerusalén Este; un proyecto de ley en tramitación para prohibir la actuación de la ONU sobre territorio israelí; y las amenazas y ataques del ejército israelí al personal e instalaciones de la misión de Naciones Unidas en Líbano (FINUL).

La violencia en Líbano y Palestina siempre han estado unidas. La excepción ha sido los 18 últimos años de relativa estabilidad en la frontera entre Líbano e Israel, gracias fundamentalmente al refuerzo de la operación FINUL de Naciones Unidas decidida en 2006, con iniciativa destacable de España, que elevó su tamaño hasta 12.000 militares en una franja que ocupa menos de un tercio de un país similar en extensión a Asturias.

Durante más de tres lustros ha existido una ventana de oportunidad no aprovechada para avanzar en una solución a la vecindad Israel-Líbano. Una operación de paz como FINUL nunca es útil para torcer el brazo a una potencia nuclear, su despliegue suele ser acordado por las partes y puede levantar acta de lo que ocurre sobre el terreno.

Este tipo de operaciones de paz generan informes que representan parte de la realidad: por ejemplo, los ataques israelíes sobre Líbano en el primer semestre de 2024 triplican los ataques atribuidos a Hezbolá sobre Israel, sin tener en cuenta la potencia de cada uno.

El 23 de octubre se ha roto un equilibrio inestable que ha durado 18 años, 500 libaneses muertos en un solo día dieron inicio a la cuarta invasión de Líbano por parte de Israel, las anteriores en 2006, 1982 y 1978.

La escalada del conflicto tantas veces alertada no parece haberse alcanzado tras 42.000 palestinos muertos, la invasión de Líbano y la extensión del conflicto a Siria, Yemen e Irán. La tan temida escalada podría venir por la muerte de soldados occidentales, por un atentado en nuestras calles, algún magnicidio, pero se considera que aún no ha llegado. Se ha puesto muy alto el listón de la escalada y cualquiera que sea el punto de inflexión dejará en evidencia el diferente valor de los muertos según su nacionalidad y renta per cápita.

En 2006 con la operación de Naciones Unidas en Líbano se quiso desactivar un segundo foco de inestabilidad añadido al desastre de la invasión de Irak tres años antes. En 2024 EEUU aún no considera inaceptable ni la guerra en Ucrania ni las matanzas de palestinos y libaneses.

En cualquier caso, nuestros servicios de seguridad harían muy bien en tomarse en serio las amenazas hacia España procedentes del Gobierno israelí, hacia los cascos azules en Líbano donde se despliegan 680 militares españoles, amenazas del Ministerio de Exteriores israelí que considera a España "un paraíso para sembrar el odio e incitar a la destrucción de Israel".

Por supuesto que la continuidad o no de una operación de la ONU como FINUL en Líbano no depende de la decisión unilateral de un único país como España, actualmente con el mando militar de la operación, sino del Consejo de Seguridad que la puso en marcha o del acuerdo multilateral.

El secretario general adjunto de Operaciones de Paz de Naciones Unidas, Jean-Pierre Lacroix, escribía este mes de septiembre en la revista Foreign Affairs que "el mantenimiento de la paz no puede lograr sus objetivos finales sin un proceso político sólido implementado en paralelo", lo que no ha ocurrido en Líbano durante 18 años.

Añadía que las misiones sólo pueden funcionar de conformidad con los tres principios rectores del mantenimiento de la paz: "las partes en un conflicto consienten en la presencia de personal de mantenimiento de la paz; el personal de mantenimiento de la paz sigue siendo imparcial; y el personal de mantenimiento de la paz no hace uso de la fuerza, excepto en defensa propia y en defensa del mandato". El Gobierno israelí ya no consiente la presencia de las Naciones Unidas ni en su territorio ni en el de sus vecinos, y difícilmente los cascos azules van a ejercer el uso de la fuerza ni en defensa propia, porque ya han sido atacados y no han respondido.

Lacroix titulaba y sintetizaba su visión señalando que el personal de mantenimiento de la paz (peacekeepers en inglés) necesita agentes de paz (peacemakers). Los hipotéticos hacedores de paz están al frente de gobiernos nacionales con capacidad de influir sobre Israel, pero al parecer consideran que a la escalada aún le queda recorrido por delante, que tienen más que ganar dejando hacer que haciendo.


lunes, 20 de abril de 2015

Morenés confirma que Israel mató al cabo Soria y lo justifica

EL GRUPO SOCIALISTA HABLA DE 'HOMICIDIO IMPRUDENTE'
El ministro de Defensa asegura en el Congreso que "no hubo intencionalidad de las fuerzas israelíes" contra la misión de ONU. La oposición pide los informes de la investigación

Carlos Penedo / EP. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital. 
El rey Felipe VI rinde homenaje a los caídos en su visita del 8 de abril
a las tropas españolas en Líbano. | Naciones Unidas
El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha confirmado este martes en el Congreso que el cabo Francisco Javier Soria Toledo falleció el pasado 28 de enero en Líbano a causa de "varios errores" cometidos por el Ejército de Israel, entre ellos asumir un "riesgo excesivo al considerar como distancia de seguridad menos de 500 metros con respecto al objetivo".
"Es mucho más una imprudencia que una intencionalidad, lo tengo absolutamente claro", ha resumido.
Así se desprende, según ha expuesto el ministro, de las investigaciones que se iniciaron tras la muerte del cabo Soria y de las que también se desprende que al menos nueve de los 118 proyectiles que lanzó Israel ese día se desviaron porque sus artilleros "no disponían de ningún método o modo de observación de los impactos y, por lo tanto, carecían de la posibilidad de efectuar corrección del tiro".
Otro de los errores del Ejército israelí fue no tener en cuenta en la planificación del tiro "el alzado de las instalaciones" de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL). El cabo Soria se encontraba en una torre de observación de 10 metros de altura.
Los artilleros israelíes tampoco disponían de "boletín meteorológico", por lo que no pudieron "tener en cuenta con exactitud los márgenes de error producidos por el viento, que soplaba en esos momentos entre 30 y 45 kilómetros por hora". "Esa fuerza puede provocar variaciones en el tiro de más de 300 metros", ha añadido Morenés.
El ministro ha destacado que "no había ningún tipo de intencionalidad" del Ejército de Israel contra la misión de la ONU, ya que sus acciones ese día se debían a una "respuesta" a un ataque previo de Hezbolá.
"Israel reconoce su responsabilidad en la muerte del cabo Soria y apunta a una serie de asuntos técnicos, así como describe punto por punto los factores de error que han llevado al fatal desenlace", ha afirmado.
El ministro ha calificado de "valiente" que Israel haya admitido la posibilidad de hacer un informe conjunto con España sobre los hechos.

El PSOE pide los informes de la investigación

En declaraciones a Estrella Digital, el portavoz en Defensa del Grupo Socialista, Diego López Garrido, califica la muerte del militar español como "homicidio imprudente" y considera "gravísimo el ataque a una posición de la ONU".
"Hoy, en esta Comisión, el Grupo Socialista ha asumido el papel de defensor de los militares españoles y el ministro, de los argumentos de Israel", que califica de "inconsistentes".
El portavoz socialista insiste además en exigir al Ministerio de Defensa que entregue los resultados de la investigación, los tres informes que al parecer se han elaborado sobre los sucesos por parte de Naciones Unidas, una comisión hispano-israelí y un tercer informe del que hoy se ha tenido noticia exclusivamente español. "Ya hemos pedido formalmente por escrito los dos primeros informes y vamos a solicitar también el tercero, el ministro se ha negado a entregarlos".
"Podían haber matado a muchos más", añade López Garrido en referencia al ataque del 28 de enero, "no podían ni retirar el cadáver del cabo Soria, aquello duró más de dos horas", añade.
El parlamentario socialista pide que el Gobierno israelí depure responsabilidades internas por los hechos. En su opinión, una muestra de la gravedad es que hasta Israel se ha comprometido a compensar económicamente a la familia del militar español fallecido, algo que no ha hecho nunca en el pasado.
La indemnización económica ha sido muy destacada por el ministro. La cuantía está siendo negociada entre los gobiernos español e israelí y se concretará próximamente. Así, la mujer y la hija del militar español recibirán compensaciones de la ONU, del Ejecutivo español y del hebreo, así como una pensión correspondiente al doble del salario que percibía el cabo Soria.

Naciones Unidas condena

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha condenado en términos muy duros la muerte del casco azul español.
En un informe sobre la misión fechado el 27 de febrero, el secretario general condena los ataques previos de Hezbolá y muy directamente la actuación israelí.
"Los disparos de Israel hacia el Líbano como represalia a esos ataques constituyen una violación de la resolución 1701 y de la cesación de las hostilidades, y no se ajustan a las expectativas de las Naciones Unidas de que las partes deben notificar a la FPNUL de los incidentes que se produzcan y abstenerse de responder, salvo en los casos en que de toda evidencia sea necesario defenderse legítimamente de un ataque inminente", dice el informe.
"Condeno el fallecimiento de un miembro de las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, como consecuencia de los disparos que fueron efectuados por las Fuerzas de Defensa de Israel hacia el territorio del Líbano, como represalia. Este incidente se produjo en un puesto de las Naciones Unidas, cuyas coordenadas son bien conocidas por las Fuerzas de Defensa de Israel", puso por escrito Ban Ki-moon hace ya mes y medio.
"No tiene ningún fundamento pensar que Israel quisiera atacar a UNIFIL" -siglas inglesas de la operación de la ONU-, ha dicho el ministro en la Comisión de este martes.
"Casos de tibieza ante hechos luctuosos ha habido muchos en ese mismo territorio, no del Ministerio ahora", ha añadido el ministro en referencia al atentado que en junio de 2007 sufrió un blindado en el que murieron seis militares españoles, cuya responsabilidad Morenés ha adjudicado a Hezbolá.
"Nosotros estamos interpuestos entre Hezbolá, una organización terrorista, y el Gobierno israelí", ha añadido. "Hemos exigido a Israel que actúe de una forma menos imprudente".

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domingo, 1 de febrero de 2015

Un casco azul español muere en Líbano

La causa fueron disparos de artillería israelí dirigidos a objetivos de Hezbolá. Rajoy confirma el fallecimiento por Twitter. El embajador de Israel se disculpa ante Margallo. España tiene medio millar de soldados al sur del país

Carlos Penedo. Artículo escrito en la mañana del incidente, publicado en Estrella Digital.
Reacciones en enlaces de abajo. Fotos: Ministerio de Defensa.

Un militar español de la operación de Naciones Unidas ha fallecido este miércoles durante un intercambio de disparos entre el Ejército israelí y milicianos de Hezbolá en el sur de Líbano. España tiene 586 soldados en el sur del país y actualmente está desplegada la Brigada de Infantería Mecanizada Guzmán el Bueno, con base en Cerro Muriano (Córdoba).
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lo ha confirmado este miércoles a las 13.47h en su cuenta de la red social Twitter: "Mi más profundo pesar por el fallecimiento del militar español en Líbano. Mi afecto y condolencias a su familia y compañeros", indica Rajoy en un comentario de su cuenta personal y que además firma él mismo con las iniciales 'MR'.
El Ministerio de Defensa ha informado de que la víctima es el cabo Francisco Javier Soria Toledo, que ha fallecido esta mañana en la zona de responsabilidad del contingente español.
El cabo Soria, casado, de 36 años y natural de Málaga, estaba destinado en  el Regimiento de Infantería Mecanizada “Córdoba 10”, de la Brigada “Guzmán el Bueno” de Cerro Muriano, y participaba en la misión “Libre Hidalgo” desde el pasado mes de noviembre. La Unidad está desplegada en la base “Miguel de Cervantes” de Marjayoun, en el sur del Líbano. Algunas fuentes en redes sociales indican que su mujer está embarazada.
El cabo había ingresado en las Fuerzas Armadas en el año 2004 y esta era  su segunda participación en la misión internacional de Naciones Unidas UNIFIL, Fuerza Provisional de Naciones Unidas en el Líbano.
El presidente del Gobierno ha sido informado del fallecimiento por el ministro de Defensa, Pedro Morenés, y por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa, almirante general  Fernando García Sánchez.
El titular de Defensa ha cancelado la visita que tenía programada a la India y en estos momentos se encuentra regresando a España.
El ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo, en una comparecencia ya prevista ante la prensa, ha recalcado que el fallecimiento del cabo español ha sido un "accidente", ya que el ataque israelí se dirigía contra los milicianos de Hezbolá en respuesta a un ataque previo de esta milicia contra su Ejército esta misma mañana.
El cabo Soria Toledo resultó herido en el ataque israelí y fue trasladado inmediatamente a la base española Miguel de Cervantes, en Marjayoun, pero poco después falleció a consecuencia de la gravedad de las heridas.
En rueda de prensa en Madrid con el enviado de la ONU para Siria, Staffan Dmistura, Margallo ha indicado que después del ataque le ha llamado el embajador de Israel en España, Alon Bar, para trasladar sus condolencias y pedir disculpas por el fallecimiento del cabo.
Además, el ministro ha informado de que el Gobierno español ha solicitado ya a Naciones Unidas que lleve a cabo una investigación urgente y exhaustiva de lo sucedido.

Incidentes que saltan fronteras

Milicianos de Hezbolá han atacado a primera hora de la mañana un convoy militar israelí en la zona de las granjas de Shebaa, junto a la frontera de Líbano, dejando cuatro soldados heridos. Israel ha respondido con fuego de artillería dirigido hacia posiciones del sur del Líbano.
Este suceso llega en un momento en el que han aumentado las tensiones entre Israel y Líbano por el ataque israelí contra un convoy del milicianos del partido milicia chií-libanés Hezbolá en territorio sirio la semana pasada. El ataque acabó con la vida de seis milicianos de Hezbolá y seis combatientes iraníes, uno de ellos un general de la Guardia Revolucionaria. Tanto Irán como Hezbolá han prometido vengarse de ese ataque.
Este martes, dos cohetes impactaron en los Altos del Golán, un ataque que una fuente de los servicios de seguridad israelíes ha atribuido a milicianos de Hezbolá situados en territorio sirio. Horas después, las Fuerzas de Defensa israelíes han respondido al ataque con un ataque aéreo contra objetivos de la artillería siria.

Refuerzo de la misión en 2006

La Misión de NNUU en el Líbano (UNIFIL) se remonta al año 1978 en al marco de la resolución 425 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debido a los enfrentamientos entre elementos armados palestinos con Israel al sur del Líbano y las represalias israelíes que terminó invadiendo el sur del Líbano. La presencia española en la zona es a partir de 2006, tras el conflicto entre Israel, Hezbolá y Líbano que se saldó con la muerte de 1.200 libaneses y 165 israelíes.
El Consejo de Seguridad emitió una nueva resolución 1701, que incrementó los efectivos y amplió el mandato de UNIFIL.
La 1701 contempla una significativa ampliación del techo de efectivos, hasta un límite máximo de 15.000 militares y refuerza el mandato otorgado por las Resoluciones 425 y 426 de 1978. Francia, Italia y España decidieron aportar nuevas fuerzas a UNIFIL, reforzando e incrementando de este modo sus capacidades y protagonizando una mayor implicación europea en la resolución del conflicto.
Actualmente la misión de Naciones Unidas en Líbano cuenta con 10.238 efectivos uniformados y cerca de un millar de trabajadores civiles, de ellos 600 locales.
El contingente español, que llegó a tener 1.100 militares, se encuentra en estos momentos en torno al medio millar (586 según la web de la misión). Su zona de despliegue se concentra en el área este de la franja sur del Líbano, fronteriza con Israel y Siria y cercana a varios enclaves en disputa, como las granjas de la Shebaa y los Altos del Golán.
La presencia militar española en Líbano contabiliza desde 2006 un total de 13 fallecidos. El incidente más grave ocurrió en junio de 2007, cuando un artefacto hizo explosión al paso de un blindado BMR español, causando seis muertes. El resto falleció por diversos accidentes de vehículos o en el ejercicio de la operación y por causas naturales.

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martes, 19 de agosto de 2014

Gaza 2014: guerra civil y adiós a Oslo

Los prejuicios hay que contrastarlos con la realidad. Y si el resultado los confirma es que uno no andaba demasiado equivocado.
En este caso el juicio previo, a partir de la experiencia de la última gran ofensiva armada sobre Líbano en 2006 y sobre Gaza en 2009, era que el límite asumible de árabes muertos en un conflicto relacionado con Israel rondaba la cifra de 1.500.
Líbano 2006: entre el 1 de julio y el 14 de agosto. Motivo aparente: captura de dos soldados israelíes y borrar del mapa a Hezbolá. Nombre: Operación Recompensa Justa. Balance de víctimas: 1.187 libaneses muertos, 4.060 heridos, 256.000 desplazados y 15.000 viviendas destruidas. Por parte de Israel, 116 soldados muertos y 450 heridos. Entre los civiles, 41 muertos y 604 heridos. Resultado: intensa actividad diplomática –y española-, resolución 1.701 de la ONU que refuerza su presencia en el sur del país y pasa de ser testigo desde 1978 a eficaz barrera que ha puesto fin a un ciclo de violencia con el vecino  norte de cuatro décadas.
Gaza 2009: entre el 27 de diciembre de 2008 y el 18 de enero de 2009. Motivo aparente: destruir la infraestructura terrorista y borrar del mapa a Hamás. Balance de víctimas: 1.434 palestinos y 14 israelíes muertos. Nombre: Operación Plomo Fundido. Resultado: ninguno.
Gaza 2014: desde el 1 de julio. Motivo aparente: borrar del mapa a Hamás. Nombre: Operación Margen Protector. Balance: 2.016 palestinos muertos, incluidos 541 niños y 250 mujeres; 237.659 desplazados; 65 israelíes muertos (de ellos, 64 militares); daños por 4.400 millones de euros; 12.000 viviendas destruidas, en las que vivían más de 100.000 personas; 230 escuelas, 51 hospitales y centros de salud alcanzados, junto con la destrucción de otras infraestructuras básicas como la única central eléctrica de Gaza.
La conclusión sólo puede ser que la comunidad internacional se ha vuelto más permisible, los Estados más inoperantes, entre un 20% y un 25% más pasivos que hace una década.
La crisis financiera-económica-política-social-institucional ha tenido como efecto secundario una falta de compromiso de los Estados con las organizaciones internacionales a las que pertenecen, una introspección nacional y como mucho la búsqueda de alianzas bilaterales, como la de España con Francia en el Sahel, o la de Reino Unido y Francia en materia de armamento.
Las Organizaciones Internacionales y la Unión Europea son el resultado de lo que acuerdan sus miembros, su inoperancia es la suma de la de los gobiernos nacionales.
Los críticos hacia Naciones Unidas (muchos suelen defender el trabajo de otras organizaciones bastante más modestas, incluso caritativas) deben saber que antes del último conflicto la mitad de los 1,7 millones de gazatíes dependían de la ayuda que les prestan las agencias de Naciones Unidas en asuntos tan básicos como la educación, la sanidad, también el agua.
Los críticos pueden mirar también a Líbano, donde 10.000 cascos azules han impedido que se repita la tragedia en ese territorio durante los últimos ocho años.
Volvemos a vivir una crisis humanitaria en Oriente Próximo, una más, y como nada se repite exactamente pues tiene componentes de siempre y factores muy actuales.
Entre la continuidad figura la ocupación colonial de Palestina por Israel, y cualquier acercamiento con el derecho internacional en la mano nos dice que la responsabilidad es siempre de la potencia ocupante.
Entre las novedades se encuentra el acuerdo entre las distintas sensibilidades políticas del movimiento palestino, alcanzado por la OLP y Hamás en fechas previas al conflicto. Y un golpe de Estado en Egipto avalado por EE.UU. y con la indiferencia -si no aplauso- del resto de los países occidentales y del área.
Y la gran novedad es que la base sobre la que se construyeron los acuerdos de Oslo de 1993, la solución de dos Estados (el palestino sobre el 20% del suelo que formaba el mandato británico) es física y políticamente inviable.
La realidad hace imposible la solución de los dos Estados, Israel y Palestina nunca serán entidades políticas independientes, soberanas y vecinas. Medio millón de colonos, limpiezas éticas y étnicas, un millón de palestinos de nacionalidad israelí, un muro de 450 kilómetros, extremistas de pelo largo y pelo corto impiden la hipótesis de los dos Estados.
El tangerino Shlomo Ben Amí, ex ministro israelí de Asuntos Exteriores y ex embajador de Israel en España, mostraba recientemente por escrito su desesperación y de pasada decía que la situación actual bien podría definirse como una guerra civil permanente.
Población de un mismo territorio enfrentada entre sí, eso es una guerra civil. Palestinos e israelíes llevan siete décadas viviendo y luchando por el mismo suelo, guerra civil.
Sudafricanos de origen angloholandés y negros luchando por el mismo territorio, y la solución por imposible nunca fue –se intentó, bantustantes- la separación física.
Se intentó también en la India a un coste humano disparatado, se quiso crear una India hindú y un Pakistán musulmán. Hoy la India, con 150 millones de musulmanes, es el tercer país de religión islámica del planeta.
En cada conflicto surgen visionarios de la separación física sobre el mapa de la realidad social mezclada. Los territorios étnicamente puros sólo existen como objetivo en las salas de operaciones de los Estados Mayores, y el intento de aplicarlo a la realidad suele utilizar un método llamado limpieza étnica.
¿Cuál es la lección de la última catástrofe en Gaza? Que el futuro de Israel-Palestina -habría que encontrar un tercer nombre mutuamente aceptado- es un solo Estado democrático.
La historia enseña que lo conseguido con la violencia es muy difícil reconquistarlo pacíficamente, lo que asegura décadas de prosperidad a quienes aparentemente ceden su poder.
¿Ruptura o reforma? Reforma controlando los resortes del poder, los pisoteados se conforman durante generación y media con la victoria moral. El acuerdo dura tres décadas sin mover una coma. Es una de las lecciones que los dirigentes israelíes y norteamericanos podrían tomar de la Transición española.

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jueves, 19 de diciembre de 2013

España reduce en 2013 a la mitad los militares en operaciones en el exterior

El gasto crece hasta 791 millones de euros por el repliegue de Afganistán
Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Imagen de la Comisión de Defensa, con su presidente, Agustín
Conde (derecha) y el ministro de Defensa (centro).
Foto: pantallazo de ordenador.
El Gobierno ha reducido a la mitad durante 2013 los militares desplegados en operaciones de las Fuerzas Armadas en el exterior, principalmente por la disminución de efectivos en la misión de la OTAN en Afganistán y en la operación de Naciones Unidas en Líbano, aunque el gasto se ha incrementado. La explicación es el costosísimo repliegue de Afganistán.
El ministro de Defensa, Pedro Morenés, tuvo ayer una doble comparecencia en el Congreso de los diputados: por la mañana informó en el pleno a los parlamentarios sobre la decisión del Gobierno de enviar un avión de transporte a la República Centroafricana según acuerdo del consejo de ministros del pasado viernes, que requerirá el despliegue de sesenta militares. La votación se celebrará hoy jueves y contará previsiblemente con el apoyo de toda la Cámara excepto del grupo de la Izquierda Plural.
La segunda comparecencia, más sustancial, se celebró por la tarde para informar sobre las misiones en el exterior durante 2013. El aspecto más destacable es que durante este año la participación militar española en distintas operaciones en el exterior (principalmente Afganistán, Líbano, Somalia y Malí) va a tener un coste de 791 millones de euros, 30 millones más que en 2012, pero lo chocante es que este gasto se produce con la mitad de los militares desplegados.
La reducción de militares en el exterior se ha producido sobre todo en Afganistán, pasando de 1.400 efectivos a finales de 2012 a los actuales 375. En Líbano el contingente español se ha reducido desde 660 militares a 540 hoy. Y en la operación en Somalia se ha producido también una reducción desde cerca de 300 militares a la mitad.
Con la consiguiente disminución de los militares desplegados desde 2.400 a 1.200 el coste de las operaciones debiera haberse reducido, pero no ha sido así. El ministro Morenés ha cifrado en 791 millones de euros la factura de las misiones durante 2013, frente a 766 millones en 2012. La explicación se encuentra en el repliegue parcial de Afganistán: el Ministerio de Defensa ha realizado durante 2013 “la más compleja operación logística de nuestras Fuerzas Armadas en toda su historia”, según palabras de Morenés, la mayor y la más cara. El gasto de esa operación logística ha provocado que el coste total de nuestra presencia en Afganistán alcance este año los 435 millones de euros, cifra muy similar a la de 2012 pero con el contingente reducido a la cuarta parte.
España ha repatriado atravesando medio mundo en una compleja operación por cuatro rutas distintas de transporte más de mil militares y miles de toneladas en equipos valorados en más de 300 millones de euros, poniendo fin a su trabajo en la provincia de Badghis. La presencia española hoy se concentra en la ciudad de Herat, donde gestiona el aeropuerto y un hospital militar y quisiera seguir haciéndolo a partir de 2014. Morenés informó ayer que la continuidad de la presencia internacional en Afganistán se ha visto complicada por la falta de acuerdo entre EE.UU. y el Gobierno afgano, que impide aclarar el próximo escenario y concretar la próxima operación de adiestramiento y apoyo que ya ha sido bautizada, “Apoyo decidido”.
En 2014 España podría tener presencia militar en Somalia, Rep.
Centroafricana, Malí más los planes de la UE en el Golfo de Guinea
(Imagen: ongvivre.org).
Junto con la retirada parcial de Afganistán, la otra novedad de 2013 ha sido la nueva presencia militar española en Malí, con dos componentes: un avión de transporte que apoya las operaciones militares de Francia y de Naciones Unidas desde Senegal; y la participación con 110 militares en una operación de adiestramiento de la Unión Europea en territorio maliense. El ministro de Defensa trasladó ayer su preocupación sobre la seguridad en Malí y compartió la información de un recrudecimiento de la violencia y de una nueva ofensiva francesa a finales de noviembre.
En relación con la operación de Naciones Unidas en Líbano, España ha ido disminuyendo el contingente desde los 1.000 militares entre 2006 y 2011 hasta 660 cascos azules en 2012 y 540 hoy. El conflicto en Siria ha impedido culminar los planes iniciales del Gobierno del repliegue total de la misión y hoy se contempla su estabilización con los números actuales. “Estamos más preocupados que hace un año”, ha reconocido el ministro, y como ejemplo de lo explosivo de la situación ha recordado que Israel ha atacado en dos ocasiones en los últimos meses a Hezbolá en suelo sirio.
La participación militar española en operaciones en el exterior tiene una financiación abierta a través de un crédito ampliable del Ministerio de Hacienda a lo largo del año y por tanto no aparece en el presupuesto inicial del Ministerio de Defensa. Por ejemplo, para 2013 Defensa presupuestó 14 millones de euros y ha acabado gastando 791 millones; para 2014 los presupuestos que se aprobarán en breve contemplan un gasto de 6,8 millones de euros, por lo que algunos grupos parlamentarios minoritarios (sobre todo UPyD y CiU) pidieron ayer acabar con esta ficción presupuestaria.
En los primeros minutos de la Comisión de Defensa del Congreso los portavoces del Grupo Socialista, Manuel Chaves; de UPyD, Irene Lozano; también del PNV e Izquierda Plural y CiU, expresaron su malestar por la no comparecencia del ministro Morenés para informar previamente sobre la posición del Gobierno en el Consejo Europeo que se celebra hoy jueves 19 y el viernes 20, que por primera vez en varios años tratará la política europea de defensa y seguridad.
Junto a este tema, el portavoz del PNV en esta Comisión recordó que su grupo solicitó en marzo la comparecencia del ministro de Defensa para que informara sobre las supuestas torturas realizadas por militares españoles en Irak, según apareció publicado en el diario El País, sin haber recibido respuesta desde entonces.

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martes, 6 de agosto de 2013

Cuando despertaron, los catalanes, Hezbolá y los Hermanos Musulmanes aún estaban allí

La ciencia ficción inventa una realidad futura o un escenario distinto sobre los que normalmente operan sentimientos y comportamientos muy actuales. Por ejemplo, imaginemos que aviones sin piloto y sin guía directa puedan aterrizar autónomamente sobre un portaviones. Un inconveniente de la ciencia ficción es que se ve superada fácilmente; lo anterior ocurrió la semana pasada y era ciencia ficción hace un mes. La Armada de EE.UU. ha destinado 1.400 millones de dólares a convertir la ficción en realidad.
Aparte de inventársela, otra forma de escapar de la realidad es simplificarla eliminando lo que nos estorba, por ejemplo los catalanes independentistas, los musulmanes egipcios hermanados o los libaneses shiíes seguidores de Hezbolá.
"Yo confío en España", lema publicitario del centro
comercial Gran Plaza 2 en Majadahonda (Madrid).
El adjunto al alto comisionado para la Marca España, embajador de España sin embajada, tuiteó tras escuchar pitos al himno en la inauguración de los campeonatos mundiales de natación: “Catalanes de mierda, no se merecen nada”. Claramente la mercantilización del sentimiento nacional no está funcionando, sea Marca España o la Ley de unidad de mercado, no están consiguiendo modernizar el nacionalismo español. El caso es que al señor embajador y vicealto comisionado de la Marca España, exrepresentante de España en Líbano y exresponsable de Protocolo en Moncloa, le sobran siete millones y medio de catalanes que deberían formar parte de la España de la marca que promocionan.
Otro ejemplo lo hemos vivido en Egipto, donde la presidencia y el Gobierno de los Hermanos Musulmanes ha sido suprimido de un plumazo, mejor dicho, de un golpe de Estado militar de los de toda la vida, de manual. No gustaban. Aquí hemos asistido al intento –fallido- de crear el golpe de Estado democrático, hasta el ministro de Asuntos Exteriores de EE.UU. acaba de decir que los militares han intervenido en Egipto para traer la democracia. No ha colado. Nada creíble ni legítimo sucederá en Egipto si no se cuenta con la hermandad. A mayor represión, mayor radicalización.
Y el tercer caso es que la Unión Europea acaba de incluir a Hezbolá en su listado de organizaciones terroristas, en su rama militar, que no la política, un matiz que nadie ha entendido.  
Estos listados, como las barajas de enemigos, surgieron tras el 11-S, y con buen criterio la UE no entró al juego ni hizo su propia baraja durante 12 años, hasta ahora. Se insiste en que Hezbolá recibe apoyo iraní (todas las facciones libanesas, todas, tienen apoyo exterior, la injerencia extranjera en Líbano tiene al menos 180 años de vida), que por miles andan por Siria apoyando al dictador Al Asad (no parece que puedan aportar militarmente gran cosa).
Los Hermanos Musulmanes, Hezbolá y también Hamás son movimientos principalmente nacionalistas, islámicos y nacionalistas, actores políticos y sociales de primer orden en un territorio del que forman parte, con un respaldo ciudadano importantísimo, consecuencia del fracaso de otras opciones políticas más o menos laicas durante las últimas décadas, todas autoritarias, todas militares, todas tratando de buscar legitimidad social en otro conservadurismo religioso. Antiguas y actuales potencias coloniales tienen su cuota de participación en dicho fracaso, la otra parte es autóctona. El brochazo de identificarlas como terroristas es una muestra de incapacidad política.
En la interpretación que nos hacemos de la realidad aparecen ahora liberadas dos cooperantes españolas secuestradas en Kenia durante 700 días, y nadie nos cuenta las circunstancias del secuestro ni las gestiones realizadas para su liberación, en claro contraste con otros secuestros de tiempos recientes, relacionados o no con las latillas de atún.
Y una última referencia se la merece por derecho propio que el consejo de ministros haya aprobado un crédito extraordinario de 877 millones de euros para financiar programas de armamento. Por favor, a cambiar todo el mundo las presentaciones de power point, sus gráficos y porcentajes de gasto en Defensa, que un viernes de julio el presupuesto del Ministerio se ha incrementado un 15%. La decisión, que supone 145 mil millones de aquellas pesetas, no ha merecido ni una nota de prensa de Moncloa, Hacienda o Defensa; y el crédito ha compartido Real Decreto con ayudas al vehículo eficiente y al Servicio Público de Empleo.
Fin: han pasado unos 140 días desde que conocimos por El País que militares españoles torturaron en Irak. Esas personas o siguen dentro de las Fuerzas Armadas o andan tranquilamente por la calle. Los tiempos políticos, los de la responsabilidad y los de la reputación, nada tienen que ver con los judiciales.
*****
Cuando despertaron el embajador Juan Carlos Gafo, el general Abd al Fatah al Sisi, el ministro John Kerry y la vicepresidenta Catherine Ashton, los catalanes, los Hermanos Musulmanes y Hezbolá todavía estaban allí.

Disculpa, Monterroso, por manosear la frase hasta el infinito.

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miércoles, 26 de junio de 2013

La crisis siria interrumpe el repliegue del contingente militar de España en Líbano

“No hay intención ninguna de recudir las tropas”, asegura el almirante jefe del Mando de Operaciones. Defensa apuesta por grupos de operaciones especiales y medios de inteligencia para las futuras intervenciones en el Exterior


Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.


Carlos Penedo. Toledo.
El almirante Jefe del Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa, Teodoro López Calderón, se ha mostrado tajante esta mañana en Toledo sobre la participación militar española en la operación de Naciones Unidas en Líbano: “no hay intención ninguna de reducir más el contingente. El nivel de fuerzas se mantiene, continuaremos liderando el sector este, el área de despliegue de Unifil es la más tranquila del Líbano, la más estable y segura”.
De este modo se interrumpe la tendencia a la baja de los últimos meses, en la que por motivos económicos y aparentemente de cumplimiento de objetivos tanto España como Italia y Francia han reducido su presencia en la operación. En la actualidad España mantiene alrededor de 550 militares en Líbano, aproximadamente la mitad de los que han operado en el sur de Líbano desde que en 2006 la misión de Naciones Unidas ampliara sensiblemente sus efectivos hasta 11.000 militares, en respuesta al conflicto entre Israel y Hezbolá de aquellas fechas.
El representante del Estado Mayor del Ejército, en el marco del Seminario Internacional de Seguridad y Defensa organizado por la Asociación de Periodistas Europeos, ha destacado dos lecciones de la participación militar española en operaciones internacionales en los últimos años: nuestros militares han aprendido a conducir operaciones en el nivel táctico, el más pegado al terreno; y una segunda lección es la necesidad de que en una intervención militar en el exterior debe de estar muy clara la finalidad política y los tiempos.
En la forma de actuar, el almirante López ha señalado también el enfoque integral con la que debe afrontarse una crisis, y más específicamente ha valorado la “forma sincronizada de actuar” de España en Afganistán entre los medios civiles de la Agencia Española de Cooperación Internacional y los diferentes contingentes militares, ejemplo para operaciones futuras y para otros países.
Sin embargo, el máximo representante militar español en operaciones en el exterior ha apuntado hacia algunos problemas: “España defiende la necesidad de una estructura permanente de la Unión Europea para planeamiento y conducción de operaciones”, y su carencia explica el retraso de la Unión en algunas de sus respuestas.
En el mismo sentido el almirante ha señalado que pese al contenido del Tratado de Lisboa, que establece un marco amplio para estrechar la colaboración entre los países miembro en materia de seguridad y Defensa, se ha avanzado muy escasamente en esta dirección.
“Son necesarios sistemas de mando y control que integren todos los niveles de decisión, político, estratégico, táctico”, y además que “que integren el nivel político desde el inicio del planeamiento, y también en la conducción de la operación”; junto con una evaluación continua de la marcha de las operaciones.
Otra enseñanza de conflictos recientes es la necesidad de iniciar las operaciones en el momento adecuado, en los primeros estadios de la crisis o incluso antes de que se produzcan. Según el representante del Estado Mayor de la Defensa, “en el futuro veremos operaciones tempranas en países para evitar situaciones incontroladas, operaciones con apoyo y acuerdo de los países donde se desarrollan”, en referencia al uso preventivo de medios civiles y, por ejemplo, de asistencia militar.
Defensa prevé la utilización de fuerzas de poca entidad, sin grandes gastos, fuerzas muy preparadas, de gran autonomía logística, grupos de operaciones especiales y muchos medios de inteligencia. “Es necesario potenciar la capacidad de inteligencia, y compartirla, donde hay un amplio campo de mejora, entre países intervinientes y con países afectados o vecinos”.
Para España el riesgo de enfrentamiento entre Estados es bajo, “el riesgo convencional implicando a España no se considera a corto plazo, lo que no quiere decir que las FAS no estén adiestradas, pero no es un riesgo principal”, por lo que tanto el adiestramiento como la operación de las Fuerzas Armadas se centran ahora en las intervenciones en el exterior.
En relación con los ajustes económicos, el jefe del Mando de Operaciones ha señalado que “el presupuesto de Defensa ha llegado al límite, cercano a líneas rojas de perder capacidades”. En el lado positivo figura que los gastos en operaciones en el exterior no proceden del Ministerio de Defensa: “lo que se necesita para los operaciones se tiene”.

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lunes, 25 de febrero de 2013

Algo estamos haciendo bien en Líbano

La frase de mayor éxito en un reciente debate celebrado en Madrid sobre la primavera árabe fue que "algo está ocurriendo en Oriente Próximo cuando el país más estable es Líbano". Ironía para explicar lo chocante de que en un Oriente Próximo convulso, el país tradicionalmente convulso no lo esté, al menos, al nivel que auguraban los derrotistas, a quienes nunca se busca para contrastar los resultados de sus predicciones.
España ha trabajado por la estabilidad de este país durante los últimos siete años, participando con un contingente militar en la operación de Naciones Unidas.
La fama violenta de Líbano procede principalmente de la guerra civil 1975-1989 (140.000 muertos, 18.000 desaparecidos y más de 200.000 heridos) que este país vivió con una dedicación digna de mejores causas, con participación entusiasta de todo tipo de actores locales y extranjeros, durante una época lo suficientemente larga para marcar a muchos de los hoy adultos, en un paisaje y una geografía familiar por mediterránea, con iconos visuales como Yasir Arafat saliendo in extremis de Beirut rumbo a Túnez (1982); con inventos macabros como los del coche bomba o el terrorista suicida.
Líbano ha sido en los últimos 150 años escenario de injerencias externas permanentes y enfrentamientos internos entre comunidades. La historia nos puede enseñar que Líbano tal como hoy lo conocemos es una creación del mandato francés de 1923 (el único territorio que no dependía administrativamente de Damasco era la montaña libanesa); que se trata de un territorio donde históricamente se han refugiado diferentes comunidades; que en la segunda mitad del siglo XIX se produjo un ascenso social y político de la comunidad maronita, que se tradujo en su enfrentamiento con la comunidad drusa y una fortísima emigración; y que en el último cuarto del siglo XX se ha producido un fenómeno similar de la comunidad shií.
Tradicional cedro libanés dando sombra a un cartel de Heineken.
El conflicto del Líbano forma parte indisoluble de la ocupación de Palestina, recibiendo refugiados palestinos desde 1948 que hoy ya rondan los 400.000, el 10% de la población del país.

Después del denominado Septiembre Negro de 1970, cuando el ejército jordano expulsó con las armas a los milicianos palestinos de su territorio, los episodios más violentos del conflicto Israel-Palestina se trasladan a Líbano y allí los encontramos durante las siguientes tres décadas.
Es en este contexto palestino y también el de la guerra civil libanesa iniciada tres años antes cuando en 1978 Israel invade Líbano, y permanecerá ocupando la franja sur del país directamente o mediante subcontratas hasta nada menos que el año 2000.

La FPNUL fue creada por el Consejo de Seguridad en 1978 para confirmar la retirada de Israel del Líbano, restaurar la paz y la seguridad internacionales. Durante cerca de tres décadas la FPNUL ha observado la ocupación israelí del sur libanés y el nacimiento y crecimiento del movimiento Hezbolá. Tras el ataque de Israel a Líbano en el verano de 2006 en represalia por un incidente en la frontera, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas amplió su mandato original, los efectivos y las reglas de enfrentamiento.
España ha participado desde septiembre de 2006 con 1.100 militares en la denominada Fuerza Provisional de Naciones Unidas para el Líbano (siglas en español FPNUL; en francés, FINUL; en inglés UNIFIL). La más importante operación exterior de nuestras Fuerzas Armadas después de Afganistán.
Ha participado porque se encuentra en estos momentos en una acelerada reducción del contingente no explicada ni justificada.
Desembarco español en Líbano en 2006, un punto exagerado.
Un total de 11.000 uniformados y 1.000 civiles trabajan en FPNUL a 31 de diciembre de 2012. Aparte de la referencia a las constante violaciones del espacio aéreo libanés por parte de Israel, con aviones tripulados y sin tripular (por aquí también abundan los drones), el Secretario General de Naciones Unidas señalaba en su último informe sobre Líbano dirigido al Consejo de Seguridad el pasado noviembre que "España retiró su equipo de remoción de minas y tiene la intención de reducir progresivamente su contribución a la FPNUL a aproximadamente 558 personas".
Ban Ki-moon recuerda también en su informe que "el despliegue de la FPNUL en el sur del Líbano no sustituye un alto el fuego permanente y una solución a largo plazo", e insta a las partes a seguir negociando y acercando posturas. Detrás de sus palabras descansa la idea de que las operaciones de paz con tropas nunca resuelven los problemas de fondo, pero consiguen ganar tiempo para encontrar una solución política entre las partes enfrentadas.
Por su parte, el ministro de Defensa decía el pasado 27 de diciembre en el Congreso que "nuestra  participación actual es de 661 militares, lo que nos convierte en el octavo país contribuyente, liderando el sector este en el que, además del batallón español, se integran batallones de infantería pertenecientes a India, Indonesia y Nepal, una compañía malasia y un hospital chino (...). En la brigada española se integran un contingente salvadoreño tipo sección y otro serbio de similar entidad (...)". Me entero leyendo el Diario de Sesiones que militares salvadoreños y serbios integran la brigada española.
"En cuanto a los resultados -seguía Morenés-, la misión se desarrolla de acuerdo con lo estipulado en la citada Resolución 1701: el Ejército libanés despliega junto a las fuerzas de Finul en el área de operaciones, donde desarrollan numerosas actividades conjuntas. No hay presencia visible de elementos armados y se mantiene una vigilancia estrecha de la Blue Line. Es decir, el cumplimiento de los objetivos es muy elevado, por lo que se están aplicando con mucha facilidad las conclusiones de la revisión estratégica de la operación que se llevó a cabo el pasado semestre y que permite una racionalización del contingente, así como de las posiciones de Naciones Unidas, para dar un mayor protagonismo a las Fuerzas Armadas libanesas y focalizar los cometidos de Finul hacia la Blue Line. Por ello, y como pueden apreciar, España ha reducido notablemente el contingente, disminuyendo con ello las capacidades que tenemos destacadas allí (...). En la actualidad, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha prorrogado el mandato de Finul hasta el 31 de agosto de 2013. Los planes de España son los de continuar con la reducción de efectivos siempre con el respeto a los tres parámetros que cito permanentemente: seguridad de nuestras fuerzas, coordinación con nuestros aliados y cumplimiento de la misión".
Aparentemente nuestra participación en la misión de Naciones Unidas en Líbano va a depender entonces de la seguridad de nuestras fuerzas (auténtica obsesión del Ministerio), coordinación con aliados (inexistente, porque si existiera se explicaría) y cumplimiento de la misión, aún pendiente.
En clara contradicción con lo anterior, añadía el ministro en diciembre que "efectivamente, Siria es un desastre político, es un desastre humanitario y es un desastre desde el punto de vista de la enorme capacidad de influencia que pueda tener la crisis Siria en la estabilidad de Oriente Medio, y no solo de Oriente Medio", para luego anunciar el probable envío de un hospital de campaña a Turquía como contribución española a la estabilidad de Oriente Próximo.
Por ofrecer un dato, la guerra civil en la vecina Siria ha enviado a Líbano más de 200.000 refugiados en los últimos dos años.
Naciones Unidas ha sido y es el principal freno para impedir una balcanización de Oriente Próximo y Líbano sobre bases étnicas y religiosas, antigua pretensión de actores locales, vecinos e internacionales.
La estabilización de Líbano está indisolublemente unida a la resolución del problema palestino, es decir, la creación de una entidad nacional creíble y viable; y ahora también a la resolución de la guerra civil siria.
Como tantas veces en Líbano, el futuro dependerá de que los agentes políticos internos (no monolíticos por comunidades) se muestren convencidos de que es más útil para sus intereses la participación política a través de las instituciones del Estado libanés que defender sus posiciones a través de su comunidad respectiva  y por la violencia.
Y el futuro dependerá también del papel positivo o negativo del intervencionismo exterior sobre Líbano, que se seguirá produciendo. Como mero testigo desde 1978 y con un papel muy activo desde 2006, la presencia de FPNUL ha sido imprescindible para un Líbano estable y pluriconfesional en el corazón de Oriente Próximo. No es una casualidad que los últimos dos conflictos armados protagonizados por Israel se hayan producido en Gaza.
Líbano es un tozudo ejemplo de convivencia multiconfesional en una región donde hay mucho partidario de que esa fórmula, secular, no funcione. Y España ha contribuido en los últimos siete años a la estabilidad de ese país. ¿Hasta cuando? ¿Puede decir hoy el ministro Morenés "Objetivos cumplidos, volvemos a casa"? La mitad de la decisión, al menos, es económica, lo que no parece el mejor argumento sobre el que pivotar giros trascendentales de política exterior.

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miércoles, 6 de febrero de 2013

Inercias frente a las crisis

El año político y en Defensa comienza con la Pascua Militar, en fechas de resaca navideña y sequía informativa que asegura buena cobertura, aunque esta vez ha ofrecido poco detalle sobre planes en curso, más allá del recurso tópico a la ciberguerra (parece que algo se hará en 2014, dando 2013 por amortizado, como en otros muchos campos) y una nueva referencia a evitar duplicidades entre la administración militar y los servicios centrales del Ministerio de Defensa, sin avance reseñable. Llama la atención que se dé por finalizada la participación militar española en la operación de Naciones Unidas en Líbano, sin resolución, posición de la UE o balance conocido, sin pensar en su contribución a la estabilidad de una zona convulsa.
Las referencias retóricas a las Fuerzas Armadas como institución, a que están tranquilas a pesar de tanta provocación, a su labor abnegada, el cumplimiento de su deber (¡!), se entienden porque la Pascua es un acto corporativo, como la cena del Patrón de los administradores de fincas -por hacer un símil-; aunque no se puede ocultar que dichas referencias responden a una visión de los Ejércitos algo desfasada, visión que destaca los valores morales de los militares, al parecer exclusivos y superiores a otras profesiones, más que su buen ejercicio profesional.
Algunas alusiones del ministro y de algunos otros inciden en una imagen de las FAS como actor político que hoy no se corresponde con la realidad, pero sí era real hace 35 años cuando los que hoy opinan ya habían empezado a opinar. Por interés o desgana, se dejan llevar por la inercia.
Cambian los mimbres, pero los cestos que se van elaborando en el debate y respuesta internacional ante crisis tienen un parecido extraordinario. Avanza el calendario, cambia la geografía de los conflictos, aparecen nuevos actores, y curiosamente se sigue con la misma plantilla de una supuesta multinacional del terrorismo salafista dando órdenes a sus peones por medio mundo desde un ignoto cuartel general (imposible que fuera la casa donde Bin Laden fue ejecutado en Abbottabad, con sus cintas de video en VHS); se responde exclusivamente con seguridad a conflictos multifacéticos; se sigue reduciendo la seguridad al instrumento militar.
Los militares suelen hablar tras los conflictos -y los políticos cercanos lo repiten- de lecciones aprendidas, que casi nunca se han aprendido, sino que se estudian; errores que andamos estudiando, deberían llamarse. Y entre ellos figuran en la última década las consecuencias de impulsar una intervención militar en los márgenes de la legalidad internacional  y de espaldas a una ciudadanía que financia unos presupuestos de Defensa calificados de raquíticos por unos pocos directamente afectados y de excesivos por los más.
Sorprende cómo se ha contemplado de forma acrítica la intervención militar francesa en Malí, al margen de cualquier legalidad internacional más allá del llamamiento recibido de un país paupérrimo que ha sufrido dos golpes de Estado en ocho meses.
España ha acabado apoyando la intervención francesa con un avión de transporte Hércules enviado al margen del Parlamento y de la Ley Orgánica de la Defensa Nacional, participación que el Congreso ha convalidado a toro pasado.
Esto de actuar militarmente bajo la legalidad internacional y el amparo parlamentario y social es cualquier cosa menos un lujo prescindible en tiempos de crisis o ante emergencias que no se ha sabido prever. No se critica la necesidad de intervenir, sino cómo se está haciendo.
La imagen en el Telediario de militares con equipo de combate bajando las escaleras mecánicas del Metro de París es obscena, porque no deberían dejar entrar a la gente con tanto armamento en el transporte público, por la desproporción entre amenaza y respuesta, por la utilidad discutible de la ocupación militar de una estación de Cercanías, porque no se han contado las causas de la intervención en Malí y se ha ido allí sin respaldo legal. Por interés o inercia, se vuelve a utilizar el miedo para justificar una decisión política.
Nueva legislatura en Estados Unidos, con el consiguiente cambio de sus responsables de Defensa. El segundo y último mandato de Obama le libera de algunos frenos, pero esta vez ya no cuenta con el capital de confianza de hace cuatro años. Habrá que juzgar qué hace con Guantánamo, con un presupuesto de Defensa en niveles de guerra fría, con Oriente Próximo y con el cacareado giro asiático de EEUU mientras que su mando africano -Africom- bulle de actividad.
Hotel Sofitel Amitie en Bamako (Malí).
Se juzgará a Obama también por la evolución de los miles de drones de EEUU volando por el planeta (debe de ser el pájaro más abundante hoy en el Sáhara-Sahel). Sobre este asunto Morenés le ha dicho al Ejército del Aire que empiece a pensar en UAV (pensando lleva una década o dos); y aviso a navegantes aéreos sin piloto: Naciones Unidas ha puesto ya el foco sobre el asunto.
Y habrá que seguir también un problema muy serio: el número de suicidios entre los militares de EEUU es superior a los muertos en combate. El problema se trata allí desde hace años, y el suicidio allí y acá es un fenómeno importante y oculto (en España los suicidios superan a los muertos en accidente de tráfico).
Por último, el Consejo de Ministros acaba de analizar el anteproyecto de Ley de Garantía de la Unidad de Mercado, que aumentará la capacidad de competir de nuestra economía y la creación de empleo, y que se anuncia con la ya consabida cifra astronómica e incomprobable de ahorro económico, que va a suponer en este caso nada menos que 15.000 millones de euros en 10 años. La defensa de la unidad del mercado es un modo moderno, indirecto y extraño de defender la unidad de la Patria sin que te acusen de carca, algo así como la pegatina del toro en el coche. Por la evidente relación entre mercado y Nación, deberían destinarse los 15.000 millones ahorrados a Defensa.

Al pulpo Paul, in memoriam.
La supuesta amenaza se concreta en que un instalador electricista parece que hoy necesita dos licencias de actividad para ejercer en Almansa (Castilla-La Mancha) y Yecla (Murcia), a 34 kilómetros, lo que tampoco supone gran trastorno para la Patria cuando en EEUU te pueden achicharrar en la silla eléctrica o no si cometes un delito en uno u otro Estado, y a patrióticos no hay quien les gane.
Para acabar en alto, hay gente que no se deja llevar por la inercia, ni por desgana ni por interés, y podemos encontrar analistas, por ejemplo, que nos hacen dudar y pensar porque cuestionan que Malí sea igual que Afganistán (Jordi Vaquer), o que las religiones sean la causa única o esencial de los conflictos (Georges Corm).

PD: Abbottabad, esta gente empeñada en complicarnos la vida, llenando sus nombres de consonantes, qué lengua es ésa que llaman urdu... Pues no: la ciudad fue fundada a mitad del XIX por James Abbott, un oficial británico en la India colonizada, de ahí su nombre.

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