martes, 11 de febrero de 2014

El escudo antimisiles se apoya en Rota

Llega a Cádiz el primer destructor de EE.UU y Rusia amenaza con abandonar el tratado START

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
La Base Naval de Rota recibe oficialmente este martes 11 al destructor norteamericano USS Donald Cook, la primera pieza del componente naval del escudo antimisiles de la Alianza Atlántica. Medios tecnológicos y humanos de EE.UU. y paraguas político OTAN, porque España no contribuye militarmente al sistema, cede el espacio físico y se ha limitado a negociar compensaciones económicas.
Los gobiernos de Rodríguez Zapatero y de Rajoy han aprovechado la íntima relación de nuestro país con EE.UU. en materia de Defensa para ofrecer a la OTAN el despliegue norteamericano en la Península como compromiso español con la seguridad común. El escudo es una petición directa de EE.UU. a España en enero de 2011, y los sucesivos Gobiernos han negociado contrapartidas económicas a cambio de acoger en nuestro territorio un sistema controvertido.
Destructor USS Donald Cook (Imagen: United States Navy).
La parte naval del escudo se compone de cuatro destructores –el que llega ahora, el próximo en junio y otros dos en 2015-, que estarán al mando del almirante de la VI Flota que tiene su cuartel general en Nápoles. El movimiento de los cuatro destructores a España y la creación de un radar con base en tierra es la fase 1; la fase 2 es la instalación del sistema Aegis en tierra, armado con misiles interceptores SM-3 Estándar IB, en Rumanía. La fase 3 es la creación de la instalación en Polonia del sistema Aegis, armado con misiles SM-3 IIA.
En la cumbre de Lisboa de la OTAN de noviembre de 2010 se aprobó el nuevo concepto estratégico de la Alianza, donde se incluye como objetivo el desarrollo de un sistema de defensa anti-misil balístico (BMD, Ballistic Missile Defense) que cubra todo el territorio europeo y defienda a sus poblaciones y fuerzas armadas.
La sorpresa se produjo el 5 de octubre de 2011, a 45 días de las elecciones generales, cuando el presidente José Luís Rodríguez Zapatero compareció en la sede de la OTAN, flanqueado por su secretario general y el secretario de Defensa de EE.UU., y anunció personalmente –no quiso dejar la tarea a la entonces ministra Chacón- la participación de España con los muelles de la base de Rota en el componente naval del escudo antimisiles de la OTAN.
El anuncio de 2011 y la firma del acuerdo ya con Rajoy en octubre de 2012 se produjeron sin excesivo debate sobre las implicaciones geoestratégicas –política exterior y de defensa- para nuestro país, aunque sin embargo se facilitaron una profusión de detalles económicos que convendría seguir. Se habló de 1.000 puestos de trabajo directos e indirectos, la mudanza de 1.300 familias a Rota (las de los militares que operan los cuatro buques) con un impacto económico en la región valorado exactamente en 51 millones de euros anuales; una futura inversión en la base naval de Rota de seis millones de euros; la generación de contratos con la industria española valorados en 8,4 millones de euros anuales; y la posible, única confirmada, contratación de los astilleros públicos Navantia para el mantenimiento de los cuatro destructores.

Sistema Aegis

Los cuatro destructores norteamericanos que operarán desde Rota cuentan con el sistema de combate Aegis, que permite teóricamente interceptar docenas de misiles en el aire a cientos de kilómetros. Precisamente las cuatro nuevas fragatas F-100 con las que cuenta la Armada española tiene el mismo sistema de combate, aunque en una versión menos desarrollada; sólo 21 buques en todo el mundo disponen de esa tecnología. El jefe de Estado Mayor de la Armada señalaba recientemente la posibilidad de realizar maniobras conjuntas con los cuatro destructores de EE.UU. como gran ventaja militar para nuestro país del escudo antimisiles.

En comparecencia con el titular de Exteriores en el Congreso el 11 de octubre de 2002, el ministro de Defensa aclaraba que “nosotros tenemos unas fragatas que tienen una raíz común con el sistema que tienen los destructores norteamericanos, pero, tal y como están concebidas ahora, no sirven a los efectos de participar en ese escudo antimisiles. Por eso mismo se nos pide Rota y no se nos piden las fragatas”.
Pedro Morenés era claro sobre el acceso bloqueado para nuestro país a las tecnologías desplegadas, porque “poner nuestras fragatas en el nivel de los destructores norteamericanos tiene dos problemas (…); el primero es que los norteamericanos tienen que autorizar semejante incremento tecnológico en unas fragatas españolas, cosa que no han hecho. El segundo es que eso tendría un coste importantísimo en unos momentos en que tenemos que gestionar unos presupuestos que realmente tienen unas dificultades enormes (…). Ni procede desde el punto de vista financiero de las Fuerzas Armadas y de la defensa y tampoco es posible porque en los Estados Unidos hay determinados tipos de tecnología, esta en particular, que no están dispuestos a ceder a nadie”. Más claro aún: “una cosa es que nosotros tengamos el nivel 10 de Aegis y otra cosa es que ellos tengan el nivel 30 de Aegis. Por lo tanto, ese nivel 30 de Aegis solo lo tienen ellos. Por lo tanto, lo único que estamos haciendo es poner una capacidad logística al servicio de unos destructores de Estados Unidos que van a operar desde fuera del territorio y aguas españolas en cumplimiento de unas tareas que nosotros compartimos dentro de la OTAN”.

Conflicto diplomático con Rusia

Las dudas sobre el escudo proceden de su oportunidad política e incluso sobre su utilidad no demostrada. Recuperando posturas que recuerdan a la guerra fría, Rusia ha advertido este mismo mes de febrero que el despliegue de unidades navales en Europa del sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos podría provocar su retirada del Tratado de Armas Estratégicas Ofensivas (START, por sus siglas en inglés), firmado en 2010.
El jefe del departamento de Seguridad y Desarme del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mijail Uliánov, afirmó que Moscú podría abandonar ese acuerdo si Washington continúa actuando sin tener en cuenta los intereses de la Federación eurasiática.
“Mientras Estados Unidos siga potenciando su seguridad en detrimento de la de Rusia, difícilmente podamos hablar del ulterior desarme nuclear”, sostuvo el responsable político ruso. Rusia ha amenazado también con desplegar misiles Iskander en Kaliningrado, poner en alerta de combate el radar de detección de ataques de misiles de esa ciudad, disponer las defensas aéreas y espaciales de Rusia para cubrir y proteger las armas estratégicas nucleares rusas, dotar a los nuevos misiles balísticos estratégicos rusos de sistemas avanzados de penetración de las defensas antimisil y de las nuevas cabezas de guerra, y diseñar medidas para poner fuera de servicio los sistemas de protección de los misiles y sus sistemas de guiado.
En vano se esforzaba el pasado 15 de enero en Israel el vicesecretario general de la OTAN, Alexander Vershbow, afirmando que el sistema de misiles balísticos de la Alianza no supone ninguna amenaza para Rusia, “no está dirigido contra ningún país en concreto”, dijo, aunque todo el auditorio tuviera al menos a Irán en mente.
Sobre la eficacia operativa del despliegue en Rota, la distancia entre Cádiz y Corea del Norte hace poco probable su utilidad contra la amenaza de ese país.
La lógica industrial apunta hacia el aprovechamiento de la inversión tecnológica realizada por EE.UU. desde los tiempos de la guerra de las galaxias de Reagan a comienzos de los 80, proyecto que se ha ido modificando y en parte reduciendo hasta el actual.
Desde el punto de vista operativo, el foco de atención prioritario estará en el Mediterráneo oriental, un escudo defensivo con capacidad ofensiva que, por ejemplo, proteja a Israel de vecinos –entre ellos Irán-  poco amistosos, ninguno de los cuales dispone hoy de la tecnología de misiles balísticos que justifique el escudo. En palabras del ministro Morenés en el Congreso en octubre de 2012, “el despliegue permanente de buques de la Marina norteamericana en la base naval de Rota, aunque se orienta a la defensa del territorio europeo, aporta un valor añadido a la seguridad en todo el Mediterráneo por su carácter preventivo, disuasorio y contraproliferación”.
En síntesis, EE.UU. dispondrá a partir de hoy de nuevos y poderosos medios militares permanentes en España y los utilizará cuando lo considere oportuno. Un despliegue destinado también al inestable Sahel y a apoyar el mando militar norteamericano en el continente, Africom (ver artículo de Estrella Digital).

Algo de historia

En documentos secretos desclasificados por la OTAN recientemente, ya en el lejano 1950 aparece el debate interno sobre “la participación de España en la defensa de Europa occidental”. En esa fecha la OTAN contaba con un año de vida y el régimen de Franco vivía un aislamiento político internacional absoluto, vetada su entrada en la ONU. El embajador portugués en la Alianza, Paulo Cunha, planteaba en el Consejo Atlántico celebrado el 16 de septiembre en Nueva York un “acercamiento pragmático” a las ventajas de una asociación de España con la OTAN, “dejando aparte cualquier cuestión sobre política interna” de nuestro país. En lenguaje aséptico, el acta de la reunión añade que la propuesta “debería tenerse en cuenta en el futuro”, aunque “sería poco realista tomar ningún paso hasta el momento en que la relación bilateral entre España y Estados Unidos lo decida”. Dos años más tarde, en 1953, se firma el convenio de defensa entre ambos países, aunque España deberá esperar otras tres décadas para integrarse en la OTAN.
Si lo anterior es historia, en la prehistoria podríamos situar el referéndum celebrado en 1986 sobre la permanencia de España en la Alianza, condicionada a la no incorporación a la estructura militar integrada (se acabó entrando en 1999); la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en el territorio español (secreto); y una reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España, que se ha producido por puro interés estratégico norteamericano, hasta ahora.
Publicidad política ante el referéndum
sobre la permanencia en la OTAN de 1986.

Sugerencias





lunes, 10 de febrero de 2014

EE.UU. vigila África desde Rota y Morón

Más de 2.000 nuevos militares norteamericanos de combate se instalan en España

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Aeronave V-22 Osprey  como las que operan en la base de Morón.
Sin debate parlamentario, presentación pública o acuerdo bilateral que lo bendiga. Estados Unidos ha cambiado el uso de medios y número de militares desplegados en las bases de utilización conjunta de Morón y Rota, y los enfoca hacia el sur. Más de 2.000 militares norteamericanos listos para el combate se están instalando en España, que se ha convertido por la vía de los hechos, y con el acuerdo de Gobiernos españoles de distinto signo político, en la plataforma operativa de las fuerzas de Estados Unidos para África.
Más allá de la función tradicional de España como escala imprescindible de las fuerzas militares norteamericanas hacia Oriente Próximo, como se ha demostrado en las guerras en las que se ha visto envuelto en Irak e incluso Israel, las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) están viviendo hoy una actividad inusitada, sorprendente en tiempos de reducción de los efectivos norteamericanos en Europa y del cacareado desplazamiento del interés geoestratégico de EE.UU. hacia el área Asia-Pacífico.
Africom es el mando combatiente de EE.UU. responsable de las operaciones militares en el continente africano, excepto Egipto, fue creado por el presidente Bush Jr. y sus secretarios de Defensa Rumsfeld y Gates, está operativo desde 2008 y tiene su cuartel general en Alemania (Stuttgart). En su momento se habló de localizar el centro de operaciones en Rota. Luego, de la construcción de una macro base en Marruecos que lo albergara. Ni uno ni otro: sin declaración oficial, sin debates molestos en la calle o en el Parlamento, paso a paso se han ido incrementando discretamente medios y militares en las bases españolas hasta un punto difícil de encajar en el convenio en materia de defensa entre ambos países.

Africom

"España es uno de nuestros más fuertes aliados y socios más confiables, tanto en la paz como en los conflictos", dijo el pasado 23 de enero David M. Rodríguez, general jefe del Mando de los Estados Unidos para África (US AFRICOM) en una reunión con el ministro de Defensa.
En el encuentro se trataron temas de interés común para ambos países referidos a la situación del norte de África, el Sahel, golfo de Guinea y la piratería en Somalia. También hicieron mención especial a la inestabilidad en la República Centroafricana.
El jefe del Mando África de EE.UU. elogió en la reunión las contribuciones de España a las operaciones en Afganistán y en las zonas antes mencionadas, así como a misiones internacionales en África, incluyendo la lucha contra la piratería en la operación Ocean Shield de la OTAN, y a las misiones de la ONU en Malí y la República Centroafricana.
“Damos las gracias a España por acoger el destacamento de ‘marines’ en Morón, así como al resto de personal militar de Estados Unidos en sus bases de Morón y Rota”, añadió Rodríguez.

Base Aérea de Morón

El Consejo de Ministros de 19 de abril de 2013 autorizó “el despliegue temporal de una fuerza compuesta por quinientos infantes de marina y ocho aeronaves de Estados Unidos en la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla), en el marco de operaciones de respuesta a situaciones de crisis en África para proteger ciudadanos, instalaciones y personal designado de ese país”.
Añadía la nota del Gobierno que “la autorización se produce de conformidad con el Convenio de Cooperación para la defensa entre el Reino de España y los Estados Unidos de América, de 1 de diciembre de 1988. Esta autorización se concede por un plazo de un año, como consecuencia de la situación de inestabilidad en países del norte de África y de la zona del Sahel, y las cifras de efectivos entran dentro de los límites establecidos en dicho Convenio”.
A punto de cumplirse el año de referencia, EE.UU. ha planteado ahora incrementar sustancialmente este contingente. "Estados Unidos ha solicitado duplicar el número de marines y ha solicitado un plazo de permanencia en Morón", confirmó el pasado 20 de enero el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo. "Ha habido contactos exploratorios en los que España ha mostrado su disponibilidad, en principio, a prorrogar temporalmente la presencia de las tropas americanas y, eventualmente, atender las necesidades de ampliar el contingente allí establecido", declaró Margallo en una rueda de prensa en Bruselas.
Tan claro se pronuncia Margallo como en sentido contrario el ministro de Defensa, Pedro Morenés, quien trató de negar el pasado día 29 de enero en el Senado lo que había expresado su colega de Gabinete: “no hemos recibido ninguna petición formal sobre el tema de Morón. Todas las mañanas, cuando llego al despacho, pregunto sobre si he recibido una carta del secretario de Defensa Hegel sobre el tema de Morón, y la respuesta es no. Hasta que no tenga una carta sobre Morón, en la que se me explicite qué se quiere no me pronunciaré”.
La conclusión es que no existe una petición escrita, aunque sí formal, y Defensa y Exteriores pelean por la gestión política del asunto.
El Partido Popular ha rechazado las solicitudes de comparecencia que presentaron tanto el Grupo Socialista del Congreso como el de la Izquierda Plural para que Morenés explicara la presencia y posible incremento de marines en Morón.
En Morón se ha establecido una fuerza de acción rápida -Special Purpose - Marine Air-Ground Task Force (SP-MAGTF) Crisis Response unit- con sus propios medios de despliegue, armamento y transporte: dos aviones Hércules C-130 y seis V-22 Osprey de despegue vertical, un híbrido de helicóptero y avión turbohélice de alta velocidad y diseñado específicamente para operar rápidamente en escenarios de combate.

Base Naval de Rota (Cádiz)

En octubre de 2011, el presidente Rodríguez Zapatero anuncia por sorpresa en Bruselas que España participará en el escudo antimisiles de EE.UU-OTAN con la base naval de Rota, que albergaría 1.300 nuevos militares norteamericanos y cuatro buques de guerra. El primero de ellos llega este martes a la base gaditana. Lo que pasó algo desapercibido de aquella presentación pública fue la frase final del secretario de Defensa, Leon Panetta: “el acuerdo permite también a los Estados Unidos ofrecer un apoyo rápido y adecuado a los mandos de Africa –Africom- y Central –Oriente Próximo y Medio- cuando sea necesario”.

Convenio de Defensa 

La presencia indefinida de marines en Morón y que su número se incrementara considerablemente obligaría a modificar de nuevo el convenio de Defensa entre España y EE.UU., algo que hasta ahora se ha querido evitar para eludir muy probablemente un debate político y público sobre el tema.
El convenio autoriza en Morón un máximo de 500 militares como personal permanente, y 4.250 en Rota; además de 900 marines adicionales y otros 1.300 militares de la Fuerza Aérea con carácter temporal, límites muy cerca de ser superados en las actuales circunstancias.
La última revisión del acuerdo bilateral se produjo el 10 de octubre de 2012, publicado en el BOE en junio de 2013, con los cambios necesarios para acoger el componente naval del escudo antimisiles en Rota.

domingo, 9 de febrero de 2014

Alta traición

Las personas han desaparecido de la escena. Sólo se oyen sus quejas.
Con pocos días de distancia, dos profesionales muy conocedores de cómo se produce el proceso de toma de decisiones relevantes han coincido en el diagnóstico de lo sucedido en los últimos cinco años: la suerte del ciudadano medio es un objetivo secundario.
Cristina Gallach, portavoz del Consejo de la Unión Europea, de larga trayectoria como responsable de comunicación en temas comunitarios y de seguridad, se esforzaba hace unos días en Madrid en destacar el trabajo desarrollado por la UE frente a la crisis y acababa resumiendo y concediendo una frase: “hemos salvado el euro, ahora toca salvar a los ciudadanos”.
Segundo ejemplo: Esteban González Pons, doctor en Derecho constitucional, actual vicesecretario general de Estudios y Programas del PP, portavoz de guardia, dos décadas de parlamentario, decía hace pocas fechas que “una vez salvada la prima de riesgo tenemos que salvar a las personas”.
Nos están diciendo que los ciudadanos han sido dejados de lado en favor de la economía financiera y monetaria. Que existen principios y objetivos más elevados que las personas.
Y la realidad lo confirma. No se ven personas en los discursos parlamentarios, en las juntas de accionistas, en la defensa de la bandera, en las decisiones de los fabricantes de bebidas refrescantes de extractos, en los discursos patrióticos, en las palabras de los defensores de los concebidos y no nacidos, en el rescate a la banca, en las arengas nacionalistas a favor de Cataluña o España. Grandes principios sin personas.
Los cinco millones de parados y la devaluación generalizada de salarios se vende por el Gobierno como una fortaleza del país. En el discurso económico la tragedia personal es un elemento más y positivo del análisis DAFO, subapartado efe.
El desprestigio de las instituciones viene de que ni representan ni sirven a los ciudadanos, han perdido el contacto, y flotan en el vacío apaciblemente, ignorantes del riesgo a que un fragmento de basura espacial a 25.000 kilómetros por hora les atraviese el traje sellado herméticamente.
Los partidos políticos se han dado cuenta del peligro. Los dos mayoritarios han integrado recientemente a las personas en su imagen de marca, el PSOE ha incorporado la palabra “socialistas” al logo y el PP la palabra “populares”, de lo abstracto de las siglas, el puño y la gaviota, a las personas. Por demostrar que se trate de algo más que de un cambio cosmético.
Un caso concreto y muy resumido que habría que memorizar: la Comunidad de Madrid externalizó en octubre el servicio de lavandería hospitalaria, lo ofreció en concesión por un importe cercano a la mitad de lo que venía gastando y lo ganó la Fundación ONCE. Los nuevos gestores bajaron el sueldo a los trabajadores un 46%, un salario medio de 1.100 euros se quedó en 645, que la huelga consiguiente ha conseguido elevar hasta 800 euros. Por exactamente el mismo trabajo. Por enmarcar el caso, la Caja de Ahorros de Madrid ha recibido 23.000 millones de euros del presupuesto público. Si la Comunidad de Madrid calculó una reducción de su gasto en lavandería hospitalaria con aquella decisión de nueve millones de euros anuales, harían falta 2.555 años para cubrir las aportaciones de la Caja que era de los madrileños, o 2.555 ideas como la de reducir el sueldo a la mitad a los empleados de la lavandería.
Incidiendo en la misma línea, la organización Oxfam Intermon, en un indudable éxito de comunicación ante la cumbre de Davos, difunde un informe llamado “Gobernar para las élites”, sobre el aumento de las desigualdades y la desconexión citada.
Hay razones para la esperanza. Pensadores como Bauman que ayudan a analizar la realidad (“la inteligencia sin futuro produce revoluciones”). Se acercan elecciones, lo que obliga a pensar en el votante. Economistas prestigiosos defienden que el sistema no funciona con excesivas desigualdades. Movilizaciones populares en Metro, Burgos, privatización de hospitales, han conseguido resultados. Pero no se ven en el horizonte cambios en profundidad.
En el mes de enero de 2014 han desaparecido del mundo físico Juan Gelman, José Emilio Pacheco y Félix Grande. El más mexicano de los tres dejó escrito lo siguiente, bajo el título de “Alta traición”:
No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

*****

Han pasado once meses desde que conocimos por El País que militares españoles torturaron en Irak. Esas personas o siguen dentro de las Fuerzas Armadas o andan tranquilamente por la calle. Los tiempos de la responsabilidad política, de la reputación de una organización, nada tienen que ver con los judiciales.

Sugerencias


martes, 4 de febrero de 2014

Vacas flacas para los fabricantes de armas

  • Navantia registra el mayor descenso en facturación de una empresa europea, mientras que Indra sale del Top 100
  • Aumenta el número de empresas y ventas de países emergidos
  • La mitad de las 100 primeras empresas de armamento son de EE.UU.

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
La facturación de las 100 principales fabricantes de armas y tecnología militar en el mundo ha caído más de un 10% en dos años, por resultados negativos principalmente en Europa occidental –de forma destacada España- y EE.UU., y la salida norteamericana de Irak.
Las ventas de armas y servicios militares por parte de las principales empresas productoras en todo el mundo alcanzaron los 395.000 millones de dólares en 2012, según los últimos datos sobre la producción internacional de armas hechos públicos por el Stockholm International Peace Research Institute –SIPRI- en la Conferencia de Seguridad celebrada este fin de semana en Munich.
Esta cifra representa un 4,2% de descenso en términos reales en comparación con las ventas de las empresas del Top 100 en 2011 y continua con la tendencia de reducción del 6,6% que se produjo aquel año. Con todo, las ventas de armas del Top 100 se han incrementado un 29% en términos reales desde 2003.
El descenso en las ventas de armas en 2012 no fue uniforme: mientras que las de las empresas de Estados Unidos, de Canadá y de la mayoría de países de la Europa occidental continuaron bajando, las de las compañías rusas y de otros países emergentes o emergidos aumentaron significativamente.
El Instituto sueco destaca que en Europa la empresa con una mayor caída en la venta de armas fue Navantia, la única compañía española en la lista, que baja al número 63 del Top 100 frente a la posición 55 un año antes, con un descenso de la facturación del 27%, de 1.650 millones en 2011 a 1.130 millones de euros en 2012, año en el que aparece con una plantilla de 5.537 trabajadores.
Otra empresa española tradicionalmente presente en este listado era Indra, que abandona el club por la disminución de sus ventas el 8,8%.
Para el SIPRI, “estos descensos reflejan la gran caída del gasto militar español desde 2008”, que cifra en un 20% en términos reales, “como parte de las medidas de austeridad consecuencia de la crisis económica”, y que representan “a gran distancia los mayores descensos entre los principales países productores de armas de Europa occidental”.
Junto con Navantia, la presencia española en el Top 100 hay que rastrearla en el consorcio europeo EADS, que ocupa el séptimo lugar de la lista, con 15.400 millones de dólares de ventas en material militar y 140.000 empleados. Las factorías españolas de la antigua CASA contribuyeron al grupo EADS con 3.640 millones y 7.546 trabajadores. El Estado español, a través del holding público SEPI, es propietario hoy del 4% de EADS, tras desinvertir a lo largo de 2013 otro 1,5% del capital que ha supuesto unos ingresos de 380 millones de euros. En 2014 el grupo EADS se ha rebautizado como Airbus Group.
El Top 100 mundial de empresas de armamento elaborado por el SIPRI lo encabezan dos multinacionales de EE.UU., Lockheed Martin (36.000 millones de dólares en ventas y 120.000 empleados) y Boeing (27.610 millones de facturación en defensa y 174.000 empleados). La tercera plaza en la clasificación la ocupa la británica BAE Systems (26.950 millones de dólares en ventas y 88.000 empleados). Los tres siguientes puestos los vuelven a ocupar empresas norteamericanas, Raytheon (22.500 millones de dólares en ventas, 67.800 empleados), General Dynamics (20.940 millones, 92.200 empleados, multinacional propietaria de la española Santa Bárbara) y Northrop Grumman (19.400 millones y 68.000 empleados). La italiana Finmeccanica ocupa la novena posición mundial y la francesa Thales, la undécima.
El porcentaje de las empresas que no son de América del norte ni de Europa occidental también ha crecido desde 2005 hasta el 13,5%, el punto más alto en la historia de los Top 100, que no incluye a las empresas con sede en China por la ausencia de datos disponibles.
Las empresas rusas vieron un crecimiento particularmente grande en las ventas estimadas de armas en 2012. Las compañías de armas rusas continúan manteniendo altos niveles de exportación pero el incremento en las ventas estimadas de armas de 2012 refleja principalmente las grandes y crecientes ventas internas, como parte del Plan de Armamentos del Estado 2011 – 2020, de 700.000 millones de dólares.
“La industria de armamento rusa está re-emergiendo gradualmente de los escombros de la industria soviética”, afirma Sam Perlo-Freeman, director del Programa de Gasto Militar y Producción de Armas de SIPRI. “Aún así, la industria todavía está plagada de equipamiento desfasado, de una organización ineficiente y de una corrupción muy extendida que continuará limitando la habilidad de Rusia para competir tecnológicamente con occidente”.
Este año, por primera vez, el SIPRI Top 100 incluye datos de Ucrania, que ha consolidado la mayor parte de su industria de armas en una única compañía–holding, Ukroboronprom.
El fabricante de aviones brasileño, Embraer, entró en el Top 100 en 2010 y fue una de las empresas que más posiciones escaló en 2012, un 36% en términos reales, subiendo del lugar 83 al 66 con ventas de armas de 106.000 millones de dólares.
Por su parte, el crecimiento de la industria de Corea del Sur continuó en 2012 con un 4,2% de incremento real en ventas de armas por compañías de la Top 100. Las ventas totales de las empresas coreanas en la Top 100 se han más que duplicado en términos reales desde 2002.
Las ventas de las empresas de Estados Unidos, afectadas por la retirada de Irak
Las ventas de las 42 empresas de armas con base en Estados Unidos representaron el 58% del total del Top 100, y las 30 empresas con base en Europa occidental fueron el 28% del total. Mientras que estas empresas todavía representan el 87% de las ventas de armas, el declive de las ventas en estas regiones tradicionalmente productoras refleja el descenso del gasto militar, que empezó claramente en 2011. En particular, la retirada de las fuerzas de Estados Unidos de Irak a finales de 2011 tuvo un efecto significativo en un número importante de empresas.
La caída más grande en porcentaje en ventas de armas en el Top 100 en 2012 –del 60% en términos reales– fue de KBR, que proveía de apoyo logístico a las fuerzas de los EE.UU. en Irak y bajó sus ventas de 2.180 millones de dólares en 2011 a 880 millones en 2012. Las ventas de las empresas que proveían vehículos blindados a las fuerzas norteamericanas en Irak y en Afganistán, incluidas Navistar y AM General, también disminuyeron.

Sugerencias



martes, 28 de enero de 2014

Defensa duplica el nivel de ambición militar de España

El Ministerio diseña una fuerza conjunta con 15.000 militares realmente operativos

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
En época de crisis, el Ministerio de Defensa no quiere hacer más con menos, quiere hacer el doble. Con presupuestos públicos y personal a la baja, y ante un escenario estratégico desconocido –porque es secreto-, el mando operativo de las Fuerzas Armadas ha diseñado una fuerza de acción conjunta con 15.000 militares, el doble de la hipotética capacidad militar actual para desplegar la fuerza en operaciones reales. En el fondo se plantea convertir los ejércitos en una organización más eficiente y centralizada, lo que despierta no pocas resistencias.
El jefe de Estado Mayor de la Defensa, mando operativo de las Fuerzas Armadas, JEMAD en acrónimo y de nombre Fernando García Sánchez, ha hecho público el nuevo diseño de la organización militar de nuestro país que tiene como eje una fuerza de acción conjunta compuesta en su núcleo por 15.000 militares realmente operativos y desplegables por el Gobierno a un escenario determinado en caso de necesidad, 10.000 de ellos para operaciones combinadas con países aliados o en el marco de organizaciones internacionales, y otros 5.000 en principio destinados a responder a operaciones en las que España debiera actuar militarmente en solitario. La cifra más que duplica el número de 7.000 militares que nuestro país tiene comprometidos con la OTAN como potencialmente desplegables.
El JEMAD explicando a la prensa la fuerza conjunta (Foto: PND).
“Hemos duplicado nuestro nivel de ambición”, ha sintetizado el JEMAD ante la prensa, explicando unos planes aprobados por el ministro de Defensa el pasado mes de junio, que en estos momentos estarían en la fase de capacidad operativa inicial y serían totalmente utilizables hacia el próximo verano. El planteamiento se enmarca en el esfuerzo continuado de transformación de las Fuerzas Armadas y responde a un objetivo de fuerza fundamentalmente expedicionaria y capaz de responder a los planes de actuación real sobre el terreno.
El almirante García Sánchez reitera la palabra “núcleo” al referirse a esos 15.000 integrantes de la fuerza militar, porque no significa que proponga unas Fuerzas Armadas con ese número. Para tener esa capacidad realmente disponible son necesarios adiestramiento y rotaciones de unos 67.000 militares que forman sobre el papel esa fuerza conjunta. El número es consecuencia de sumar a los 15.000 del núcleo y desplegables en planes de contingencia –operaciones concretas no habituales- otros 12.000 que se dedican a planes permanentes -seguridad marítima, vigilancia aérea, ciberdefensa, mandos conjuntos o colaboración con otros organismos del Estado, como la Unidad Militar de Emergencias-, en total hasta aquí 27.000 que requieren otros 40.000 para ir rotando en las misiones, en total 67.000.
Además de los anteriores, el diseño de las Fuerzas Armadas contempla otros 53.000 militares pertenecientes a unidades de apoyo a la fuerza y a los Cuarteles Generales de los tres ejércitos, lo que suma un total de 120.000 uniformados; más otros 20.000 civiles trabajando para el Ministerio de Defensa. En este segundo apartado es donde el JEMAD únicamente ve posibilidades de un mayor ajuste de personal, avanzando en lo conjunto y compartido o a través de nuevas tecnologías que permitan hacer lo mismo o más con menos personal.
La fuerza conjunta condiciona el diseño completo de las Fuerzas Armadas y limita la autonomía de cada unos de los tres ejércitos, pues toda su actividad debe con este planteamiento ir ligada a poner a disposición del JEMAD los efectivos así diseñados para actuar.
EL almirante no es ajeno a las resistencias que el modelo de fuerza plantea, y por ello presenta un escenario con tres variables: el concepto de empleo de las Fuerzas Armadas –el ámbito donde realmente es competente-, la estructura de la organización y una financiación adecuada.
En el apartado de cuestiones no aclaradas encontramos la realidad presupuestaria, la realidad estratégica y la capacidad política y organizativa de ministro y JEMAD para hacer realidad el planeamiento.
Escudo del Mando de Operaciones del EMAD.
En cuanto a la realidad presupuestaria, los fondos realmente disponibles para la Defensa –según criterios reconocidos internacionalmente- rondan los 9.000 millones de euros, una cifra a la baja aunque superior a los 6.000 millones que figuran en los presupuestos generales del Estado, ya que a lo largo del ejercicio se completan con financiación externa al Ministerio para sufragar los gastos de operaciones militares en el exterior y ya es norma también la aprobación a mitad de año de un crédito extraordinario para hacer frente a las facturas de una serie de grandes programas de armamento.
En relación con el escenario estratégico donde operarían nuestras Fuerzas Armadas, tienen un punto impredecible porque dependen de las circunstancias, que han llevado por ejemplo a nuestro país a intervenir en Afganistán durante una década para sorpresa generalizada, incluso interna. Y junto a lo anterior se une que el análisis de amenazas ligadas a un territorio concreto tiene carácter secreto.
La realidad de la actuación española en operaciones en el exterior es que España ha reducido a la mitad en 2013 los militares desplegados principalmente en Afganistán –repliegue de un 75%-, Líbano, Somalia y Malí que no alcanzan en la actualidad los 1.500; y que las operaciones exteriores que hoy se planean son más concretas y con menos personal que en el pasado reciente.
En cuanto a la organización, la realización efectiva de los planes avanzados por el JEMAD requieren un impulso político por demostrar, tanto hacia el exterior –captar recursos financieros- como hacia el interior, rompiendo inercias que aún perviven en los Ejércitos de Tierra, Aire y la Armada para actuar de forma autónoma.

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